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31 de enero de 2019

Cierren la Cepal







  Una de las instituciones más desastrosas para América Latino ha sido, pues, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe conocida como Cepal. Un organismo dependiente de las Naciones Unidas, que es el sumun de la corrupción y la incompetencia a nivel mundial.

   La Cepal jugo un papel importante en el programa económico del gobierno marxista de Salvador Allende. De hecho, el economista argentino Raúl Prebisch, quien fue Directivo Ejecutivo de la Cepal entre 1950 y 1963 fue la persona influyente en la izquierda en ese período.

   Quizás en un principio tenía buenas intenciones.

    La Cepal no es un organismo técnico, sino ideológico. La prueba de ello son las diversas declaraciones que ha realizado el actual Director Ejecutivo, la mejicana Alicia Bárcera. Voy comenzar con su última declaración. Ella afirmó al diario de izquierda El País de España: “No creemos que las políticas tipo Escuela de Chicago sean la solución”. La señora Bárcera está pensando en las políticas que implementar el actual presidente de Brasil, Jail Bolsonaro. Después de todo, tiene un ministro que admira las políticas que se implementaron en Chile bajo el Gobierno Militar con los denominados “Chicago Boys”. La solución de ella, que es debe haber un equilibrio entre el Estado y el mercado: “tiene que haber un equilibrio entre el Estado y el mercado. No puede ser todo orientado por el mercado, porque el mercado, por naturaleza, va a generar desigualdad”. Suena bonito, más en la realidad se torna una pesadilla. Se nota que no entiende cómo funciona el mundo moderno. La función del Estado es simplemente preservar el orden y del gobierno respetar la ley. O sea, significa que no le gusta que las personas elijan. Si a las personas les gusta la libertad, no les va importar la desigualdad. A propósito de esto último, me pregunto si la señora Alicia Bárcera pagará impuestos en el país, pues hay que recordar que los funcionarios que trabajan para la burocracia internacional están exentos de pagar impuestos.

    Brasil tiene el mismo sistema económico que tenía Chile antes de las reformas liberales. Es un mercado cerrado, en que a las importaciones les ponen aranceles. Los brasileños a diferencias de los chilenos no pueden adquirir ropa de marca u otro bien extranjero de cualquier precio, por los altos costos. Tampoco le importa a ella la corrupción y la poca eficiencia de las empresas estatales brasileñas. Gracias a la apertura económica, las empresas chilenas tuvieron que mejorar, y las que no lo hicieron, murieron en el camino.

     Según ella, la receta de la Escuela de Chicago no aplica a Brasil, porque es grande. Mientras redacto esta entrada, me acordé que el mismísimo Milton Friedman le dijo lo mismo al general Augusto Pinochet como a los líderes chinos de la época. Chile y China son dos países opuestos en términos de tamaño y extensión. El consejo de Friedman invalida la posición de Alicia Bárcera.

    En el segundo gobierno de Bachelet a raíz de que la izquierda se tomó las instituciones como el Servicio de Impuestos Internos (SII) y la fiscalía, y empezaron actuar arbitrariamente, persiguiendo a los políticos opositores con la ficción de las boletas ideológicamente falsas, mientras al oficialismo no le pasaba nada. Eso generó una desconfianza en la ciudadanía. Donde la propia izquierda salió perjudicada. El director de SII, Martorelli dijo recibió órdenes de La Moneda para perjudicar al principal partido de la oposición en aquel entonces, a saber, la Unión Demócrata Independiente (UDI). Cuando comenzó a reinar la desconfianza en la clase política, Bércera dijo: "La sociedad se está tomando este problema muy en serio. Hoy en día, en todos los países se habla de corrupción e impunidad, y lo que está detrás son los privilegios fiscales y de otro tipo". Denunciar los privilegios fiscales u otro tipo sin criticar a Naciones Unidos, cuyos funcionarios ostentan privilegios como no pagar impuestos, es bastante descarado.

     Asimismo dijo "En América Latina, la evasión y la elusión fiscal representan el 6,7 % del PIB (...), ahí está la clave para afrontar la crisis sin mayores costos". La famosa reforma tributaria de Bachelet metió en el mismo saco la evasión de impuesto y la elusión. El abogado Gerardo Valera antes de ser ministro sostuvo que la primera es ilegal, mientras que la segunda es legal.

     También la Cepal apoyó el programa de gobierno de Michelle Bachelet . Con la reforma tributaria expropiatoria se lograría ingresos permanentes para gastos permanentes: “la reforma más importante que Chile hizo es generar ingresos permanentes para gastos permanentes y eso lo logró a través de la reforma fiscal”.

     En el 2014, la señora Bércera había dicho: “No podemos evaluar aún el impacto de la Reforma Tributaria, pero van en la dirección correcta, al menos en su diseño”.

    Según la Cepal, con el programa de Bachelet y su Constitución chavista “puede darle un mayor balance al papel del Estado, del mercado y de la sociedad”, ya que la actual Carta Magna “se carga mucho al tema del mercado que al público”. Se les puedo asegurar que ella no entiende la Constitución de los Estados Unidos y la Carta Magna de los ingleses. Bachelet pretendió que el Estado ocupará todas las esferas de la sociedad.

   A Bércera hay que recordarle las del ex ministro de Minería y del Trabajo del general Augusto Pinochet: “Nuestra revolución salvo a siete millones de la pobreza” y “Con la actual Constitución hemos sacado siete millones de la pobreza”.

   La Directora Ejecutiva de la Cepal apostó por una constitución en la propiedad privada tiene una función social, que es lo que hay en Cuba y Venezuela.

   La Cepal apoyo las reformas estructurales que Chile no necesitaba y que estancaron al país. Ese organismo internacional apoyo la llamaba ‘retroexcavadora’, la cual consistió en desmantelar las reformas que hicieron los Chicago Boys bajo el Gobierno Militar. De paso critico a los privados porque se oponía a que la educación fuese un derecho: “en la época de bonanza y en la época de desaceleración tampoco quieren, entonces cuándo. La sociedad tiene derecho a plantearse estos temas de bienes públicos y bienes privados”.

    Luego de apoyar las nefastas reformas, la señora Alicia Bércera anuncia que la “inversión extranjera en Chile cayó en un 48% en el 2017, el peor resultado de la región”. ¿No leyó a los columnistas que se opusieron a las reformas? Se creyó el cuento que la función social de la propiedad privada iba a traer inversionistas.

    Desde luego, que no le importa que en el segundo gobierno de Michelle Bachelet hayan ingresado 100 mil empleados públicos que en total han aumentado a casi un millón de burócratas en el Estado, que se haya estigmatizado el lucro y a la empresa privada, ni mucho menos la deuda pública.

    Al serle preguntado por Venezuela responde: “Pero, al mismo tiempo, hemos visto con interés las 10 medidas económicas que h tomado Venezuela, que apuntan a controlar el tipo de cambio, por ejemplo”. El gobierno militar chileno tenía controlado el tipo de cambio o el dólar hasta que estalló la crisis económica del 1982. La señora no entiende nada. Según ella, el país de Simón Bolívar tiene que cambiar económicamente, más no propone nada.

    La prueba más evidente que es sesgado fue, cuando, en el segundo gobierno de Bachelet, en el 2016 leyó el discurso CEPAL: Memorias de 1973. Ella está casada con un chileno que se exilió en México, el cual le habrá contado puras mentiras de la Unidad Popular. Su marido no le ha contado que lo viven los venezolanos actualmente es fiel copia del gobierno marxista de Allende.

    Lo primero que dice: “Se me vienen a la memoria la reforma agraria, el triunfo de la Unidad Popular, el retorno a la democracia, el triunfo de la primera mujer presidenta...”. Tanto la UP como la reforma agraria fueron un fracaso. Los militares devolvieron y reconstruyeron el sistema político económico. Ya lo decía Álvaro Bardón, si hubiesen electo a un chimpancé socialista sobre una mujer, estarían igualmente felices. Dudo si la primera mujer presidente de la República hubiese sido de derecha, diría lo mismo.

   Para ella “los momentos más oscuros en la historia de esta tierra”, no fue la Unidad Popular que nos llevó a una casi guerra civil y una dictadura comunista, sino el Gobierno Militar.

    En efecto, Alicia Bércera en su discursos nombra algunas víctimas del gobierno militar chileno de esa institución como Carmelo Soria y otro más, luego hace un elogia a Salvador Allende: “Chile ya se vivían momentos difíciles que, sin embargo, no aminoraban la esperanza limpia que despertó en generaciones de latinoamericanos la historia de un pueblo que logró en las urnas un gobierno de cambios, con vocación de justicia e igualdad, de la mano de un líder de estatura continental, Salvador Allende”. Pura propaganda.

    O sea, avala la eliminación del mercado, con lo cual se produce el desabastecimiento y el mercado negro; el monopolio estatal en todos los rubros, la expropiación sin compensación económica, las JAP, las colas, la emisión billetes sin respaldo, la fijación de precios, la alta inflación y el aumento del Estado. La expropiación de fundos y empresas. 

    En lo político avala un poder paralelo al congreso y un ejército paralelo.

   Según ella, el Gobierno Militar a los chilenos le violentaron los derechos, no en la Unidad Popular: “como también a las miles de víctimas que vieron violentados sus derechos más esenciales”. Emplea el lenguaje militarista del izquierda al referirse a las conquistas sociales que hubo en la UP: “sometieron al pueblo chileno a diecisiete años de terror y abuso, a la demolición por fuerza de sus conquistas sociales, políticas y económicas que no obstante hoy se alzan como la única respuesta”. Es falso que hubo una política de terror hacia la población civil y abuso. No sé a qué le llaman ‘conquistas sociales’ del gobierno marxista.

    Lo más grotesco y bizarro de Alicia Bércera fue que el año pasado realizó la convención XXXVII de la Cepal en Cuba , que presidió ese país. Se realizó en el Palacio de las Convenciones de La Habana, donde estuvieron el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres; el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canal. Desde luego, que previamente la recibió Raúl Castro. Para la isla-cárcel, nada de lamentar la ausencia de libertades y democracia, derechos humanos violentados por 59 años o calificar de un período oscuro la dictadura comunista. Llega ser una burla el discurso del 2017 Cepal: Memorias de 1973. Falto no más la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. Bércera dijo el año pasado en la isla cárcel: “Cuba ha construido caminos alternativos”. 

   La política económica de la Cepal es comunismo y socialismo del siglo XXI, o sea, reeditar la Unidad Popular a nivel continental.

Lo mejor que pueden hacer para América Latina es, pues, cerrar la CEPAL. Y su infraestructura convertirla en un mall, en un colegio o en un gimnasio.

27 de mayo de 2016

No defienden la Constitución del 80







 ¿Alguien esperaba que la ex Derecha iban a defender la Constitución de 1980 ante la envestida de la Nueva Mayoría de refundar el país con una nueva Constitución, si ni siquiera han sido capaces en estos 26 años de defender la Ley de Amnistía de 1978 y la igualdad ante ley hacia los militares? Pues, como decía uno de nuestros grandes pensadores que trabaja en el think tank Centro Estudios Públicos (CEP) y ex ministro de Educación de Sebastián Piñera, Harald Beyer, lo que diferencia la Izquierda y la Derecha, es que la primera cree en el igualitarismo y la segunda en la igualdad ante ley. Eso lo dicen para llenar su currículo académico, mas en la práctica como mostro el gobierno anterior, no les interesa. De lo contrario, los militares presos en el Penal Punta Peuco, estaría libres, unos por la ley de Amnistía y otros porque la clase política los indultó igual que a los terroristas bajo la ex Concertación.

  ¿Qué estoy diciendo? Si los partidos de la ex Derecha Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI) no defendieron la actual Constitución, cuando el socialista Ricardo Lagos bajo su mandato se la expropió, poniendo su firma y borrando la del general Pinochet. Además, derogando una serie de artículos a gusto de la ex Concertación. ¿Cómo van a defender el actual texto ahora con la firma de Lagos?

 Se quejan ahora la oposición, que están en la ola o que hay que quitarle espacio a la Izquierda con los cabildos al iniciarse el proceso constituyente . Con todo, en primer lugar, jamás se les ocurrió espetarle a la Nueva Mayoría, si la ciudadanía está tan disconforme con la actual Constitución, ¿por qué la “marca AC” no obtuvo ningún respaldo en la primera vuelta como en la segunda de la elección presidencial? Esta última fue una suerte de plebiscito. En segundo lugar, debido al paupérrimo e inexistente resultado de esa marca, el corolario es que a la ciudadanía no está en sus prioridades una nueva Constitución. No les interesa. A los únicos que les importa son los que están en la oligarquía política. Desde el primer momento, tendrían que haber dicho que es ilegítima como el actual presidente de Renovación Nacional, el diputado Cristián Monckeberg dijo: “Que participe el que quiera, lleve adelante sus propuestas, sus planteamientos, pero yo vuelvo a decir que este proceso es absolutamente ilegítimo en cómo el Gobierno lo está empujando". Lástima que no mantuvo su postura luego del llamado del ex presidente Piñera de participar en los cabildos. En vez de lo anterior, la oposición se ha dedicado a presentar alternativas constitucionales en diversos foros y momentos. La ex derecha desahucio la Constitución del 80.

  Al actual ministro de Interior, el demócrata cristiano, Jorge Burgos no les gusta que a la Constitución del 2005 firmada por Lagos la llamen aún hoy ‘Constitución del 80’. ¿Cómo les duele a la coalición UP/DC/PC?

  El ex presidente Piñera les había dicho a los partidos que conforman Chile Vamos – la nueva coalición de derecha- sobre el proceso constituyente: lo impugnan o se margina o participan.

  Ante el inicio del proceso constituyente, la ex derecha ha optado por marginarse, salvo el movimiento Evolución Política (Evópoli), una parte de Renovación Nacional, que va a participar en los cabildos. Luego cambio por el llamado  a colaborar que hizo el ex presidente Sebastián Piñera a la UDI, los descolgados de la Democracia Cristiana, el PRI. Mejor dicho, soviets, pues no tiene nada que ver con la institución española. En efecto, se marginan y a la vez presentan sus propuestas constitucionales. ¿En qué quedamos? ¿Estoy o afuera?

  Lo único que han criticado es que no hay las reglas del juego claro, entre otras cosas: "Ausencia de un sólido marco jurídico que regule el proceso,”, el sesgo de los observadores. La derecha sigue hablando de perfeccionar la actual Constitución. Perfeccionar significa desmantelar, cosa que han estado haciendo desde el primer Gobierno de la Concertación. El ex presidente Piñera y actual pre candidato para la próxima elección presidencial afirmó: "Soy partidario de una reforma que permita perfeccionar y no desmantelar la Constitución de hoy". Asimismo se comprometió con una leal colaboración: “Comprometo mi plena y leal colaboración”.

  Según el ex presidente Piñera las personas tendrán confianza en los políticos con una nueva Carta Magna: “Estoy convencido que los que Chile requiere es confianza, certezas, estabilidad para resolver de verdad los problemas y volver a poner a Chile en la senda del progreso”. A decir verdad, la falta de desconfianza hacia los políticos no se debe a la Constitución del 80, sino al propio actuar de la clase política oligárquica, que han visto como se llena de privilegios, sueldos millonarios, nepotismo, tráfico de influencias, robo a la vista de los electores, poner a toda a parentela en cargos públicos. Y por último que dos instituciones del Estado como la fiscalía e Impuestos Internos persiga solamente a los políticos opositores, cuando los oficialistas hicieron lo mismo.

 Hace justo un año y un mes, Sebastián Piñera junto el DC, Jorge Correa y el abogado constitucionalista, José Francisco García presentaron el libro “¿Nueva Constitución o Reforma? Nuestra propuesta: Evolución Constitucional” en el Instituto Libertad y Desarrollo que contó con el aporte de 25 abogados constitucionalistas. Conocido como “El Grupo de los 25”.

  En abril de este año, el abogado del Instituto Libertad y Desarrollo José Francisco García, la Fundación Horizontal de Hernán Larraín Matte y grupo de Evópoli de Kast desarrollaron un seminario: Hacia una Nueva Constitución. Evópoli sugirió una constitución mínima o liberal, respetando la institucionalidad vigente que deje fuera aspectos “ideológicos que dividan a los chilenos”. Si el debate actual es ideológico en todos los ámbitos: educación, trabajo, cultura, justicia. ¿No supone dos visiones de la sociedad contrapuestas una que defiende la propiedad privada y la otra que postula la función social de la propiedad privada? Kast dijo: “Hay quienes creen que el debate ideológico no es relevante”. Se contradice.

   El sesudo investigador del Libertad y Desarrollo, García dijo sobre el proceso constituyente: “si bien la Asamblea Constituyente no debe ser demonizada, quienes hoy la promueven en Chile, de alguna manera, rechazan el sistema de democracia representativa y apuntan a una suerte de corporativismo de izquierda”. Así se da la batalla de las ideas. Luis Larraín, director del LyD no hace una defensa de la actual Constitución a diferencia de Cristián Larroulet y José Piñera que dicen más o menos lo mismo: “Los chilenos no mejorarán su vida entregando más poder al Estado y a los políticos, que es lo que proponen muchos de los cambios que se quieren hacer a la Constitución desde la Nueva Mayoría”.

 Para Larraín Matte con “una constitución democrática, que sea un punto encuentro de todos los sectores políticos”. No más funas, ni quema de bienes en la región de La Araucanía, los militares libres y ponerle a cuantas avenidas los nombres de Augusto Pinochet o Tobirio Merino Castro. Todo por el encuentro. Todos cantando canción ‘Todos Juntos’ Inti –Llimani.

  Naturalmente, para el DC, Jorge Correa Sutil la nueva Constitución no tiene ser neoliberal ni socialdemócrata, ni capitalismo ni socialismo: comunismo.

 En la declaración pública del 26 de abril del 2016, el ex Presidente Piñera expresó: “Estoy convencido que es bueno y necesario que Chile tenga una Constitución de todos, con todos y para todos, acorde con los tiempos modernos, que sea un marco de unidad nacional, con plena legitimidad y que dé estabilidad y proyección, para juntos recorrer los caminos y enfrentar los desafíos y oportunidades del futuro”. Todos bailando en la plaza Italia. Cantando: “Juntos como Hermanos, miembros de un mismo país”.

  Asimismo en esa declaración, Piñera deja entrever que “Chile Vamos” desconoce los planteamientos constitucionales de la Izquierda o se hacen los lesos. Están las cartas de Ignacio Walker y Patricio Zapata y el libro del jurista de Bachelet, Fernando Atria La Constitución tramposa: “primero, tanto la Nueva Mayoría, Chile Vamos y otras organizaciones planteen con convicción y claridad cuáles son los principios y contenidos fundamentales de la Constitución que queremos para Chile”. . Un columnista muestra lo que les molesta al oficialismo: “Y fue pensada para que en democracia se pudiese realizar pequeños cambios, pero no grandes transformaciones. Esto se refleja en las exigencias de quórums calificados que se exigen: 2/3, 3/5, etc”. Además del Tribunal Constitucional. Agrega: “Les preocupa el derecho a la propiedad. ¿Es que acaso estamos en un país en que no se respetará la propiedad privada, se expropiarán empresas? Chile ya no va en este camino”. En la nueva Carta Magna, los derechos sociales estarán garantizados, mientras los derechos de primera generación, no: la vida, la libertad y la propiedad. Según ese columnista, los inversionistas no se van a ir.

  El abogado Marcelo Elissalde probó que las mejores constituciones exitosas del mundo moderno, la crearon un grupo selectos de hombres bajo condiciones excepcionales. Ha sido la más ratificada de nuestra historia republicana. Se tiene que tener en cuenta que la mayoría de la población chilena no entiende lo que lee, y de ello no se excluyen ni los Ph. Doctor que hay en las universidades. El 90% de la población tiene analfabetismo disfuncional. ¿Cómo pretenden redactar un texto?

   Finalmente, la oposición dio a conocer su propuesta constitucional, a saber: reforzar el papel del Estado para que sea subsidario y solidario,. El senador Espina dijo cuando presentaron su propuesta: “La participación del sector privado es válida, necesaria y útil, pero el Estado tiene el deber insustituible de crear las condiciones fundamentales para mejorar las condiciones de vida de los chilenos. Eso es un giro y un cambio respecto de nuestra propuesta histórica". Reniegan de su pasado. No aprendieron nada de los cuarenta años de socialismo y de la Unidad Popular. La Constitución del 80 nació teniendo en cuenta esas experiencias. Impedir otro Allende, Chávez y Maduro.

 Todavía no entiende lo que quiere la Nueva Mayoría. Ahora desean tocar el corazón del actual cuerpo legal, esto es, los resguardos constitucionales a la propiedad privada e eliminar los altos quórum.

 Casi me olvido de Arturo Fontaine Talavera que propuso volver a la Constitución de 1925.

   Quienes tampoco defienden la Constitución de 1980 es la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) que agrupa a los grandes empresarios que financiaron y apoyaron a Bachelet en la última elección presidencial, quienes han manifestado que van a participar en el proceso constituyente. Igualmente, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), quienes va presentar sus ideas sobre nuevo proyecto constitucional. Gracias al marco legal de la Constitución de 1980 los empresarios de diverso tipo pudieron prosperar e enriquecerse. Incluso el traidor de Piñera, quien se opuso al actual texto Fundamental, cuando era una demócrata cristiano.

   Podemos decir a grosso modo, que tanto políticos, académicos y empresarios de la ex derecha no aprendieron nada de la Historia de Chile del período que va desde 1935 más o menos hasta el debacle de la Unidad Popular. Y peor es que no admiten que estamos ante una Revolución Comunista.

23 de mayo de 2016

Constitución y Revolución







 ¡Qué distinto hubiese sido, si la prensa hubiese puesto en los pies en la tierra a Bachelet cuando ganó en el 2013! En efecto, los medios abultaron un éxito electoral que no era tal. El diario ‘La Tercera’ en su portada al día siguiente de la elección presidencial aparece la candidata electa con las siguientes palabras: “Es un momento de iniciar transformaciones a fondo”. Más abajo aparece el porcentaje con cual ganó con respecto a la candidata de la ex derecha, 62,16%. Ahora bien, con respecto a todo el padrón electoral obtuvo apenas un 26% de los votos menos que Salvador Allende. Como dijeron hace dos años, la Nueva Mayoría se convirtió en la Nueva Minoría. Ese porcentaje se ha mantenido más o menos en todas las encuestas. La prensa no hizo su trabajo.


  Los chilenos todavía no se dan cuentan que estamos inmerso en una Revolución Comunista, cuyo único propósito es que la actual coalición gobernante, la Nueva Mayoría tenga el poder total. Actualmente, ya tiene el Poder Judicial, el Servicio de Impuestos Internos (SII), la fiscalía y el Congreso. Chile no necesita de ninguna de las reformas que ha impulsado la coalición Demócrata Cristiano Socialista Comunista. No era necesaria la reforma tributaria, ni la reforma a los colegios particulares subvencionados, ni la Nueva Constitución y, por último, la reforma que quieren hacer la educación superior.

    En primer lugar, a Bachelet le encanta hablar igual que Salvador Allende, pues en su último discurso del 21 de mayo del 2015 se expreso así: “Chile está viviendo uno de los procesos transformadores más importantes de su historia”. No me había dado ni cuenta. La única transformación importante fue la hicieron los militares que gobernaron entre septiembre de 1973 y marzo de 1990. A decir verdad, el país está retrocediendo. Según el liberal, Ricardo Valenzuela, “regresaba Bachelet para, haciendo uso del populismo, de nuevo enviar a Chile al abismo (línea roja al final). Un abismo del que tal vez ya no se pueda rescatar”. Así es nuestro presente, sin embargo, la mayoría los chilenos aún no despiertan.

   En segundo lugar, ella es la revolucionaria que quiere cambiar el país, sólo porque la coalición que la apoya le tiene envidia a las transformaciones que hizo el Gobierno Cívico Militar. Lo que más les duele es que esas reformas fueron buenas y exitosas a diferencias de todas las reformas que realizo la ex Concertación y su sucesora la Nueva Mayoría. Además, no son los emprendedores o empresarios que haciendo las cosas distintas, cambian el mundo. En el nuevo Chile que todos queremos, la actividad de los privados estará restringida. Hay que dejar a los particulares como incompetentes, negligentes, irresponsables, egoístas y que el único que puede hacer bien las cosas en todos los ámbitos es el Estado. La realidad dice lo contrario.

 Yo harían dos reformas importantes a la actual Constitución. La primera, es poner la firma del general Pinochet y sus ministros en vez del socialista Ricardo Lagos, quien no cree en la propiedad privada ni el rol subsidiario del Estado y lo peor aún, es que se ufana del gobierno marxista de Salvador Allende que es contrapunto de la Constitución del 80. Desde luego, que ningún político de la ex derecha si lo sacaría en cara en un foro. El ex presidente socialista apoya una nueva Constitución. Lo segundo, es poner un artículo sobre el empêchement, ya que no se puede dejar que gobierne un loco o una loca, que vive en un mundo paralelo creyendo que estamos de mil maravillas, mientras vamos en picada.

 Aun cuando se inicio el proceso constituyente cabe señalar que es ilegal e ilegitimo, pues no tiene los quórum para cambiar la Constitución. Esto último ni siquiera le importa a la oposición. A decir verdad, no hay tal.

 Una persona puede votar a los 18 años. En este proceso hasta pueden participar los menores de edad desde los 14 años. Con todo, gracias a las legislaciones que hizo la ex Concertación, los menores de edad no tienen capacidad de discernir entre el bien y mal. Por esa misma razón, la mayoría de los delincuentes son menores de 18 años. Y pasan ‘piola’ frente a los tribunales de Justicia. ¿Alguien lo puede entender?

  En esa oportunidad también Bachelet dijo: “En la mayoría de mis compatriotas, en un momento de grandes y expectativas”. Sólo un 26% de la población les interesa lo que haga el gobierno. Ahora bien, Bachelet por cadena de televisión sobre el inicio del proceso constituyente afirmó: “Recordarles que todos debemos ser una garantía para que los ciudadanos sean los protagonistas de este proceso y puedan expresarse libremente sus opiniones y los que quieren en nuestro país”. Agregó: “Que puedan participar con confianza y que participen porque eso nos va a permitir que tengamos un buen país”. Con la nueva Constitución socialista no existirá el principio de subsidiariedad, ni mucho menos la propiedad privada va estar reguardada. Así, con el nuevo texto Fundamental tenemos asegurados la educación y la salud gratis, aun cuando el país no tenga plata y este endeudado. El papel todo aguanta.

  Según una encuesta, para la mayoría de las personas no es un prioridad ni reformar ni cambiar la Constitución, pues les preocupa la delincuencia que cada vez está más agresiva, el terrorismo en la región de La Araucanía y desempleo producto de las reformas, que ha provocado una recesión. Desde luego, que los iluminados de la Nueva Mayoría van a culpar a causas externas, no internas provocadas por el Gobierno.

  Hay dos cosas que siempre la Izquierda se ha identificado. Una es la imagen de derribar un bastión de los poderosos, de ahí la expresión: “Tomarse el Palacio de Invierno”, cuando ellos llegan el poder. Ya que las nuevas generaciones no tienen idea de la Historia del siglo XX, el Palacio de Invierno era la casa real de los zares de Rusia, hasta que los comunistas se tomaron el poder. La otra imagen que tan les gusta es la cientos de personas reunidas en una asamblea, aunque no digan nada, no hagan nada y calienten el asiento decidiendo los destinos del país que viene de la Revolución Francesa. La Rusia zarista tenía la Duma, que es el parlamento de ese país y los revolucionarios mencheviques sacaron como poder paralelo los soviets, donde participaban los liberales, los socialdemócratas, los partidarios de la monarquía, hasta los bolcheviques (comunista), que eran minoría se tomo todo el poder. Y se acabo la democracia participativa de los soviets aceptando solamente los comunistas.

 La idea filosófica política que subyace es de la voluntad general. He allí el origen de la Asamblea Constituyente.

 Transformación significa Revolución
 El abogado Marcelo Elissalde recuerda primero que la Constitución de 1980 ha sido el texto Fundamental más ratificado en nuestra Historia, desde la Independencia. Señala, en primer lugar, que los textos anteriores nacieron en momentos conflictivos del país. Por ejemplo, la Constitución de 1925 que tanto dicen admiraba la Izquierda y que no respeto con la UP, recién entro actuar en 1932 con la llegada de Arturo Alessandri Palma.

 En segundo lugar, pone varios ejemplos, donde a Constitución no nació de la voluntad popular, sino que fue impuesta:” la de Estados Unidos, fue redactada por una convención de sabios iluminados como Jefferson, Madison Benjamín Franklin, Washington entre otros y la ofrecieron o mejor dicho impusieron a un pueblo analfabeto e ignorante por entonces y mire ud que resultados les ha dado”. Luego dice tanto Alemania como Italia, después de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados impusieron la Constitución. La actual Constitución francesa fue impuesta por el General de Gaulle. Lo mismo ocurrió en el Japón ocupado por los norteamericanos, donde el General Mac Arthur impuso la Constitución. En estos esos ejemplos los frutos están a la vista.

  Según los personeros de la Nueva Mayoría en el nuevo texto la propiedad privada estará resguarda. Así lo ha expresado el ministro Secretario General de la Presidencia Nicolás Eyzaguirre al serle consultado sobre la propiedad privada, dijo: “Es muy impensable que en una Constitución que tiene que ver con un país moderno, ese derecho no esté adecuadamente resguardado”. Por su parte, el ministro de Hacienda en Londres, el DC, Rodrigo Valdés en Chile Day dijo: “el buen manejo de la política monetaria, el reconocimiento de la propiedad privada y el rol que ha cumplido el estado serían las claves para lograr el desarrollo”. Esto lo dijo sobre todo por las palabras del ex ministro de Hacienda de Pinochet, Hernán Büchi de que en el país existía "incerteza jurídica”. El actual ministro le salió al paso Büchi: "La noción de que podría existir incerteza jurídica en nuestro país es un debate artificial que sólo daña a Chile". Creo que los agentes económicos son tontos.

 El año pasado los demócratas cristianos, Ignacio Walker y Patricio Zapata intentaron convencer a la opinión pública sobre los beneficios de la nueva Constitución, omitiendo si se respetaba la propiedad privada. Ahora bien, cuando fue XXV Congreso Nacional del Partido Comunista en marzo, donde éste manifestó que rechazaba propiedad privada y el rol del Estado subsidiario, los senadores de la DC se opusieron. El senador Ignacio Walker expreso una frase ininteligible: "hay un amplio campo de colaboración en torno a la contradicción democracia-neoliberalismo, y la afirmación de 'los derechos humanos, universalmente reconocidos, como aspectos esenciales de la futura carta fundamental'. ¿Qué quiso decir?

   Con todo, cuando ex vocera del nuevo gobierno de Bachelet y actual ministra del Trabajo, Ximena Rincón dijo lo mismo en una entrevista, no se alteraron los camaradas de la DC. En efecto, ella dijo: “tenemos claro que la propiedad es clave para el funcionamiento de la economía de mercado, pero el problema de la Constitución es que le dio preeminencia exagerada a este derecho”. Añadió: “A nosotros nos interesa un sistema de derechos más moderado y equilibrado, donde existan libertades personales, políticas y económicas por cierto, pero no que la propiedad sea el eje del sistema de derechos. Nos interesa también dar importancia a la dimensión social de la propiedad”.

 ¿Quién está diciendo la verdad: Ignacio Walker o Ximena Rincón? Pues, es evidente que hay una contradicción.

   Si a alguien les parece absurda y falta de sentido realidad las palabras de Walker, el abogado también DC, Jorge Correa Sutil en un seminario donde participaron el Instituto Libertad y Desarrollo, Evópoli y la Fundación Horizontal expreso que la nueva Constitución no debe ser ni neoliberal ni socialdemócrata. ¿Qué quiso decir por neoliberalismo?

   El Programa de Bachelet está claro que desprecia propiedad privada base de todas las libertades: “La Nueva Constitución junto con reconocer el derecho a la propiedad privada, debiera contemplar la idea de que la propiedad obliga y que su uso debe servir al mismo tiempo al bien común. Se requiere reconocer que la función social del derecho a la propiedad privada y a la herencia delimitará su contenido, de conformidad a la ley”,

  Lo que digan los ministros de la Nueva Mayoría es irrelevante. Lo importante es lo que dice el Partido Comunista: “Convocatoria a XXV Congreso del PC plantea volver a la función social que tenía propiedad antes de 1973”. Bachelet es comunista y no lo reconoce públicamente.

1 de abril de 2016

Contrapunto







  A las personas de derecha que han participado en la cosa pública, ya sea de la academia, ya sea en la política a través de cargos públicos, que se opusieron al proyecto totalitario del gobierno marxista leninista de Salvador Allende, luego apoyaron el gobierno cívico militar o el gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden. Y una vez, que los militares entregaron el poder de acuerdo a su itinerario, los mismos que los apoyaron empezaron lentamente a darle la espalda y creerle el relato de la Izquierda. Mientras ésta última jamás abandono a los terroristas del Mir y del FPMR encarcelados y condenados conforme a ley, los políticos de la ex derecha se sintieron avergonzados de los militares asignados a la DINA y la luego CNI, como si hubiesen hecho algo malo. Por eso, los dejaron a su suerte, mientras aprobaban los indultos a los terroristas bajo los gobiernos de la Concertación.

   Esas personas las califique de la Generación Perdida, mientras que a los partidarios de la fracasada UP los denomine la Generación Maldita. Bajo esa expresión no caen por cierto, los comunes, ya que a ellos no les corresponde hacer las tareas que tendrían que haber hecho los políticos y académicos del sector. No solo está perdida, sino interiormente dividida con respecto al pasado, los derechos humanos hasta abrazar las banderas del adversario. Esa es la guinda de la torta.

  En marzo, no sé a quién se le ocurrió la idea de traer de vuelta la Constitución de 1925 con el único propósito de hermanar la Izquierda y la Derecha. De paso sepultar la Constitución de 1980 y estar en sintonía con el programa de la Nueva Mayoría que desea cambiar la Constitución que nos rige. Además ha sido exitosa.

   La división que he mencionado la podemos ver poniendo cara a cara al profesor de Historia y abogado, Gonzalo Rojas Sánchez y al abogado y escritor Arturo Fontaine Talavera, quien desde 1983 se convirtió en director del Centro de Estudios Públicos (CEP). Durante su período antes que los militares devolvieran el poder “ Muchos opositores encontraron allí un lugar donde plantear sus posiciones a través de artículos en Estudios Públicos.. Junto a otros centros de estudio como Cieplan, CED, Flacso y Sur, el CEP desempeñó un papel clave en el término de la dictadura y la transición”. Los que ayudo son partidarios de la retroexcavadora de la Nueva Mayoría. El primero se califica con orgullo se conservador, mientras el segundo se califica de liberal. Ambos pertenecen a la misma generación. Ambos apoyaron la intervención militar. El primero siempre ha defendido la verdad histórica, el segundo se paso a la Izquierda al formar parte del directorio del Museo de la Memoria. Al primero se ha preocupado de la sistemática violación a los derechos humanos cometida a los militares preso en Punta Peuco, el segundo le ha hecho la vista gorda al no respetarle el Estado de Derecho, el debido proceso. Y eso que ufana de liberal. Que a los militares no se les aplique la igualdad ante ley, que es un principio liberal, no le produce un sentimiento de injusticia. Rojas es odiado por la Izquierda y la extrema Izquierda, mientras Fontaine es querido por ella, sobre todo, por los grupos terroristas Mir y FPMR. ¿Por qué creen el Presidente Bachelet en su primer mandato lo eligió para que formara parte de directorio de esa institución sesgada? De hecho, escribió una novela al gusto de la Izquierda Doble Vida, en que trata de una torturada y de un implacable agente de seguridad. Hasta visito el penal menciona igual que el novelista Truman Capote para su novela A Sangre Fría. Le gusta repetir los cliché de la ex UP: ”Las causas no exculpan los posteriores horrores y sevicias que… vulneraron de modo sistemático la vida, el cuerpo y la dignidad de tantas personas. El Estado fue entonces victimario".

       El escritor Arturo Fontaine tuvo un debate hace tiempo con el historiador Gonzalo Rojas sobre el papel de las Fuerzas Armadas , en tiempos del general del Ejército, Emilio Cheyre. Según el poeta y novelista, éstas últimas no eran un patrimonio de ningún sector político: “El Ejercito y, en general, las Fuerzas Armadas no deben asumir como parte de su doctrina permanente la legitimidad del golpe militar de 1973. Esto sin perjuicio de las opiniones de sus jefes y de su personal. Si lo hicieran podrían en peligro su naturaleza de fuerzas nacionales. El golpe fue una intervención de la política interna del país que atravesaba por una situación de excepción. Las circunstancias y motivos que dieron origen hace 30 años al derrocamiento del Presidente Salvador Allende pertenecen a la historia de la “guerra fría” y de la inserción de Chile en ella. Constituye ya materia de estudios para analistas e historiadores”.


   Cuando alguien arguye la expresión “guerra fría”, simplemente, no cree en la libertad entendida como responsabilidad. Y por tanto, asumir, las consecuencias de sus acciones. El contexto sirve para entender, lo que no implica dejar de lado la posibilidad para elegir entre el bien y el mal. Dicha expresión más bien la emplean como lo hace Fontaine y la Izquierda para quitarse una decisión por la cual optaron. Al final, el responsable es el “otro”: la Guerra Fría, el Padre o la Madre, el medio ambiente, la familia y el país.

   El historiador Gonzalo Rojas les responde con estas palabras: “En esta misma tribuna el Director del CEP ha sostenido que “El Ejercito y, en general, las Fuerzas Armadas no deben asumir como parte de su doctrina permanente la legitimidad del golpe militar de 1973”. 
   Esta posición empalma bien con lo que ya se había deslizado en uno de los párrafos de la Declaración de la Mesa de Diálogo, cuando se afirmó que en el futuro jamás debían usarse medios no democráticos para procurar un cambio de gobierno, lo que implica un tácito reproche a la legitimidad del 11 de septiembre. Y esa declaración no la había firmado un profesor universitario, sino un general del Ejército de Chile”.

   Luego argumenta Rojas que lo diferencia el conflicto de 1891 y el gobierno de Ibañez de la Unidad Popular, es que no fue una disputa entre el Parlamento y el Ejecutivo; aunque haya desembocado en miles de muertos en Concón y Placilla, pues no era una cuestión de vida o muerte para el país. Agrega: “Distinto es el caso de la Unidad Popular. Partidarios y detractores del proceso allendista –en las fuentes y en las divergentes miradas históricas- califican a los años 70-73 como el único período en que el país ha estado a punto de ser consumido por una guerra civil larvada y a las puertas de la guerra civil abierta. Mientras unos allendista gritaban “No a la guerra civil”, otros partidarios del mismo gobierno infiltraban a las FF.AA. y formaban aparatos paramilitares de miles de hombres (recordar las confesiones al respecto de Corvalán, Altamirano y Pascal Allende). Estábamos inserto en la Guerra Fría, nos dice el mismo Fontaine”.

   Más adelante cita al propio Fontaine, quien era vocal de la FEUC en abril de 1973: “Lo que la ENU persigue es dar al Estado la ideología socialista-marxista. Para ello no educa sino adoctrina. Porque ¿qué significa ‘educar’ para una sociedad socialista?...Aunque en Chile fueran –o de otra tendencia- no sería legítimo implantar un sola concepción, impidiendo de hecho su cuestionamiento. El educando que no es libre, pasa de persona a robot de un Estado totalitario”. Añade Rojas: “Que bien entendía el profesor Fontaine en abril de 1973 la naturaleza de la amenaza, de vida o muerte que se cernía sobre Chile”.

   Según el profesor Rojas, no se puede sostener que los argumentos de el derecho a rebelión es legítimo y luego rechazarlo cuando las cosas son distintas como lo hace Fontaine, ya que “ellas en realidad carecerían de la radicalidad que se les exige para ser aplicables”. Después dice:“¿Qué sentido tendría ponderar su posible aplicación en medio de unas determinadas circunstancias concretas y llegar efectivamente a la conclusión de que la rebelión es la última salida a una crisis si se temiera que en el futuro alguien quizás dirá que existían otras posibilidades de solución? Simplemente estaríamos así ante la imposibilidad de aplicar el derecho de rebelión y, por tanto, frustraríamos toda su eficacia ante el ilegítimo agresor. O la rebelión es, fue y será siempre legítima en ese caso concreto o nunca lo fue”.

   Si razona así el profesor Arturo Fontaine no esperen que se conmueva de la injusticia que sufren los militares, a los cuales se les aplica delitos inexistentes como el secuestro permanente, o bien, se les imputa delitos que no pueden ser retroactivos como el delito de lesa humanidad. Sobre todo, no se les aplica la igualdad ante ley.

  En vez de evolucionar, involuciona. La coalición gobernante obtuvo el 26% de los votos. Uso la elección presidencial como una suerte de plebiscito al tener la posibilidad los electores de poner la “marca AC” en la boleta. Y aun así, los partidarios de marca AC no obtuvieron nada. A lo que se suma, que la mayoría del país rechaza al Presidente Bachelet y a la Nueva Mayoría. La Nueva Mayoría es la Nueva Minoría. Teniendo esos antecedentes, uno esperaría que los políticos y académicos de la ex Derecha se sumaran a la mayoría contraria al gobierno. Sin embargo, no es así. Ahí tenemos al Partido de Renovación Nacional proponiendo una alternativa al itinerario del gobierno para la Nueva Constitución. Ahora el ex director del CEP está proponiendo volver a la Constitución de 1925.

    Él lo expone de esta forma : “Pero una Constitución política surgida bajo el régimen del general Pinochet es muy difícil, si no imposible, que a la larga se legitime como la Constitución de todos. La razón es que el régimen militar divide y seguirá dividiendo a la sociedad chilena. El dolor causado por la transgresión sistemática de los derechos de las personas y la condena moral que ello suscita impiden que el fundamento común de la convivencia democrática haya emergido de ese mismo régimen.” Fíjense en la frase “la transgresión sistemática de los derechos de las personas”. Repite el coro de los derechos humanos de la Izquierda, cuando los terroristas del Mir y del FPMR no atentaron contra el derecho de las personas. También se le olvido de las violaciones sistemáticas a los derechos de la Unidad Popular.

   Según él, la nueva constitución tiene que partir de la Constitución de 1925 vigente hasta el 10 de septiembre de 1973. Mas reformada. No sé cómo Fontaine se puede tomar en serio el último discurso de Salvador Allende, cuando éste dice que respeto la ley y la Constitución. Ya se olvido de cómo concebían el Estado de Derecho la Unidad Popular: “injusticia económica y social”. Para el presidente marxista que tuvimos: “Sólo se realiza plenamente en la medida en que se superen las desigualdades de una sociedad capitalista”. ¿Qué tiene que ver la igualdad ante ley con las desigualdades naturales?

  ¿Qué gran diferencia entre Gonzalo Rojas y Arturo Fontaine Talavera sobre la Constitución de 1925? Para el primero, la otrora Constitución fue responsable de que Allende instalase un gobierno totalitario , cosa que la actual Constitución de 1980 con sus cerrojos o contrapesos ha impedido que la Nueva Mayoría haga lo que quiera y tengamos un Hugo Chávez, Cristina K, Evo Morales y Nicolás Maduro. Otro Allende: “La Constitución de 1925 estuvo vigente completa hasta el 10 de septiembre de 1973 y fue justamente bajo su ordenamiento que Allende y su gente pudieron desarrollar el proyecto pre totalitario que conmovió a Chile”. Siguiendo con el razonamiento anterior, la Constitución de 1925 fue “co–causante de nuestra crisis”.

  Finalmente, enumera más los defectos que virtudes que tenía: “un texto que no incluye un reconocimiento explícito a la dignidad y libertad de la persona, que no consagra el derecho de los padres como primeros educadores, que no establece el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, que no regula la autonomía del Banco Central, que no establece el recurso de protección, que consagra un Tribunal Constitucional de poca monta y que minimiza el papel de las Fuerzas Armadas”.

  Está claro que para Arturo Fontaine Talavera la Nueva Mayoría no es la Unidad Popular recargada y que Bachelet no es Allende. Así de ciego está.

19 de marzo de 2016

Hacen como que mandan







 En el seminario “Orden público y económico y Nueva Constitución" de Clapes (Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales) UC realizado en marzo, el actual ministro de Interior, el demócrata cristiano o de “Centro”, Jorge Burgos dijo ante empresarios y académicos que la nueva Constitución no iba alterar los dos pilares del modelo económico, a saber, el Estado y el mercado: "la economía chilena contemporánea se organiza en términos de dos pilares o arquitecturas institucionales fundamentales: el mercado y el Estado". Tenía pensado que los pilares eran otros como el respeto a la propiedad privada, el Estado de Derecho, la igualdad ante la ley, el principio de subsidiariedad, entre otros.


 Entre paréntesis, en el Clapes trabajan personas de la ex derecha como ex Concertación. Tenemos al ministro de Hacienda, Eduardo Aninat y su director, Felipe Larraín.

  Conviene reiterar que el país no necesita de las reformas de la Nueva Mayoría, ya sea la tributaria, educacional, laboral y, finalmente, el trofeo de la Izquierda, cambiar la Constitución. Lamentablemente, unos han sido aprobados con la anuencia de la derecha socialdemócrata, que enmiende los proyectos. En vez de oponerse.

  El mismo centro de estudio el año pasado había invitado a conversar al socialista, Osvaldo Andrade sobre la Reforma Laboral. ¿Para qué debatir? ¿Para qué conversar con aquellos que no respetan las libertades que en el país? Allí estuvo, el abogado constitucionalista, José Luis Cea, quien dijo en una entrevista previa al seminario : ”Si la propiedad no está asociada con la libertad para adquirir el dominio y otras disposiciones, no vale nada". Pues eso lo que quiere la Nueva Mayoria. Recuérdese que el Presidente de la República miro en menos la propiedad privada. Lo sensato no es conversar, ya que desde que asumió Bachelet su segundo mandato han realizado cada encuentro, ya sea a nivel académico, político y empresarial con quienes están en el poder: Enade, Icare, CEP y otros. Saben que lo piensan. Prefieren esconder la cabeza como los avestruces y decir que está influenciada por los comunistas, si ella es comunista. Les recuerdo una parte de la carta que le mando al PC en su centenario: "Me alegra que el Partido Comunista pueda celebrar este aniversario en un Chile capaz de superar no pocos obstáculos para construir una convivencia libre y democrática".

 Hay que aclarar un concepto. Para Bachelet conversar o dialogar significa aceptar si o si el Programa. Dicho en el lenguaje de la Unidad Popular: “Avanzar sin transar”. No les interesa lo que piensan el más del 70% de los chilenos que la rechazan a ella y su coalición.

  Como es demócrata cristiano, Burgos dijo la siguiente frase : "Las ideas predominantes atribuyen funciones esenciales a ambos miembros del binomio mercado-Estado, el desafío no es debilitar uno en favor del otro, sino (...) aspirar y trabajar por más y mejor mercado y por más y mejor Estado". ¿Qué quiere: más mercado o más estado? Uno de los dos tiene que achicarse para darle cabida el otro. No existe un equilibrio.

  Asimismo, en esa ocasión sostuvo que no había que volver anacronismos económicos: “regresión hacia modelos de economía anacrónicos". Con todo, paulatinamente Chile está volviendo hacia al pre 1970 en términos de políticas públicas. El eje del gobierno de Bachelet es el Estado en desmedro del mercado. El ministro de Economía dijo también que el eje era el Estado. Más aún, Jorge Burgos enfatizó que “existen antecedentes más que suficientes que permiten desechar la existencia de tales amenazas". El ministro de Interior que consideran inteligente, prudente y sensato es tan soberbio como el jurista constitucional de Michelle Bachelet, Fernando Atria. Ambos no les importan que el gobierno apenas tenga un respaldo del 26%.


 El gobierno no tiene plata para apenas mantener los hospitales públicos, el déficit es el más grande en 26 años, sin embargo, si tiene dinero en repartir folletos sobre el proceso Constituyente como el de la fotos. O pagar a una empresa para que coloque grandes carteles en las arterias principales de las grandes ciudades como el que se ve entre Viña del Mar y en Valparaíso, en la Avenida España.


 En realidad, lo que digan cualquiera demócrata cristiano, ya sea académico o político no significa nada, pues el que manda es el Partido Comunista, esa secta de fanáticos y totalitarios. Se trata a fin de cuentas de acercarnos al comunismo en la medida de lo posible. De ahí como sostuvo un columnista, que el Gobierno no les importa que las leyes estén mal hechas, ya que tendrán una base para poder continuar. Lo importante no es lo que dice el demócrata cristiano, sino los diversos actores del Partido Comunista.

  En efecto, antes de que se efectuase ese seminario, el 12 de febrero de este año, dicho partido saco un video: ” Nueva Constitución: PC propone fin de Estado subsidiario, renacionalizar el cobre y mandatos revocables”. El diputado Matías Walker, hijo del senador demócrata cristiano, Ignacio Walker dijo el año pasado: “eje DC, PS, y PR, es el que le da estabilidad a la Nueva Mayoría, estos tres partidos tienen una responsabilidad que es ser definitivamente el eje articulador de la coalición, el que tiene que darle gobernabilidad”. O sea, el PC no da garantías de gobernabilidad, pues como lo va a dar, si presidente, diputado Guillermo Teillier dijo que ellos estaban tanto en el gobierno como en la calle. Estamos seguro, la DC manda.

  Según el Partido Comunista: “La nueva Constitución debe contribuir al mejoramiento sustantivo de la calidad de vida del pueblo, dejando atrás la herencia dictatorial, abriendo paso a una democracia avanzada, que combine estabilidad con progreso”. Estos iluminados creen que si la Constitución dice tal o cual cosa, se va trasuntar en la realidad. Cuando la calidad de vida, mejora al tenerse reglas claras y las personas pueden seguir sus fines, sin violentar la vida, la propiedad y la libertad de las demás personas. Ellos creen que si cambian la Constitución, la economía va a crecer un 8% y va ver harto empleo, y por tanto, inversión. Nótese como el PC se contradice al querer estabilidad, si ellos en el pasado han apostado por la subversión, incluso en gobierno democráticos como los del Gobierno del Radical, González Videla hace más de 60 años, y recientemente, en el Gobierno de Piñera con líder estudiantil comunista, Camila Vallejo. De esta decir, que la actual Constitución de 1980 ha garantizado el progreso como nunca antes en la Historia de Chile y la estabilidad, gracias a los cerrojos que a la Nueva Mayoría no les gusta. Puesto que los comunistas apoyados el dictador Tito de Yugoslavia quisieron desestabilizar el país, el presidente González Videla saco la Ley en Defensa de la Democracia, que la Izquierda denominó la Ley Maldita.

  Juan Andrés Lagos, secretario del comité central del Partido Comunista, sostuvo que la nueva Constitución tiene que garantizar: “los derechos humanos de primera, segunda y tercera generación, incluyendo lo que significa el ‘nunca más en Chile’, para desterrar definitivamente la posibilidad de nuevos intentos de violencia armada golpista en el país”. La Izquierda opto por la vía armada y en respuesta hubo la violencia armada de las Fuerzas Armadas, porque Allende se salió de la ley y la Constitución. Fue un derecho a la rebelión.

  Según los comunistas, la nueva Constitución protegerá los derechos individuales, los mismos que no aplican a los militares ancianos de Punta Peuco, El ex secretario general de la OEA, el socialista José Miguel Insulza se refería a los cambios que estaba haciendo Hugo Chávez en Venezuela como ‘una democracia avanzada’.

    Ellos pueden rebelarse contra una autoridad elegida e imponer su dictadura comunista. Más habiendo llegado a ese nivel, los ciudadanos bajo el régimen no pueden sublevarse. Y lo vimos del Revolución Rusa con la rebelión de Kronstadt (1921) hasta la Primera de Praga. El primer levantamiento contra el comunismo fue aplastado sin misericordia. Es el mismo partido que apoya la dictadura castrista en Cuba y la dictadura democrática de Nicolás Maduro en Venezuela.

 Al renunciar a la presidencia de la Comisión de Educación de la Cámara Baja, la diputada comunista, Camila Vallejo volvió a reiterar que los cambios son estructurales : "desde que estoy en la dirigencia estudiantil he asumido que no puedo ser monedita de oro, ni quedar bien con todo el mundo porque estamos hablando de cambios que son estructurales".

 Tal como advirtieron los conservadores en este país, las denuncias sobre la calidad de la educación, el lucro, la no discriminación en los establecimientos educacionales y la famosa gratuidad fueron simplemente un Caballo de Troya para cambiar el modelo económico. Jamás a Bachelet y la Nueva Mayoría les ha interesado la calidad de la educación. Las reformas que aprobaron no van a mejorarla. 

 

  Recientemente, la diputada demócrata cristiana, Carolina Goic dijo para bajarle el tono entre su partido y el Partido Comunista : “Con el PC son mucho más cosas que nos unen que las que nos diferencian”. Según ella, los que los une es el propósito de la igualdad. A esta altura del partido, nadie le cree el cuento del igualitarismo, que solo obtuvo un 26% de los votos. Menos aún, con el caso Caval donde está involucrada el Bachelet, su hijo y su nuera. Como buen DC, la diputada nos quiere hacer creer que es compatible el crecimiento con la Reforma Laboral.

  En realidad, lo que diga un demócrata cristiano es totalmente irrelevante, salvo las declaraciones de la señora Goic, pues, a fin de cuentas les están mintiendo y sepultando al país. Lo importante es lo que dice el PC y sus medios afines como uno en cuya portada proponía supermercados populares.

24 de mayo de 2015

Las trampas de Fernando Atria







Michelle Bachelet es Salvador Allende.
La Nueva Mayoría es la Unidad Popular.
Los Movimientos Sociales son las GAP,la Brigada Ramona Parra y otros.
Fernando Atria es Eduardo Novoa.
El Mir está en el terrorismo mapuche en La Araucanía.

 Antes de que Michelle Bachelet fuese electa por segunda vez, los blogueros de derecha anticipamos que la Nueva Mayoría, que es la coalición conformada por la Democracia Cristiana; el Partido Socialista; parafraseando al historiador Gonzalo Rojas, los ”liberales” de Izquierda que quieren libertad para ellos, desde el Estado dirigir la vida de los demás que están el Partido por la Democracia (PPD) y el Partido Comunista desean volver a la Función Social de la propiedad. Lo que significa acabar con la propiedad privada. Después de todo, hay que recordar las palabras de la ex Secretaria General de la Presidencia y hoy actual ministra del Trabajo, Ximena Rincón: “La Constitución protege excesivamente la propiedad”.

 En sentido estricto, en la ex Concertación jamás hubo liberales, que respetaran la propiedad privada, el Estado de Derecho, ni el mercado, ni mucho menos en su sucesora. Ni siquiera el keynesiano ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco y su grupo Expansiva.

 La Constitución de 1980 no se entiende, si se omite los cuarenta años de socialismo y la experiencia tanto del gobierno de la Democracia Cristiana como de la Unidad Popular. De hecho, la institución del balotaje tuvo presente la elección presidencial de 1970, donde Allende fue electo por el parlamento, mas no por los electores, por mucho que diga que el presidente marxista diga que elegido por el pueblo.

 Pues bien, un columnista del sitio católico de derecha CredoChile recuerda que él se tomo la molestia de leer el mamotreto del Programa de la Nueva Mayoría que, por cierto, nadie leyó. Y que a raíz de que el oficialismo desea instalar la discusión de la Nueva Constitución que, según Bachelet acabará con la corrupción, la ambición natural de los seres humanos, excluyendo el nepotismo de su gobierno, que el nuevo texto socava la propiedad privada. Su comentario reactiva el daño que sufrirá ésta última. Y por tanto, la libertad jurídica. La propiedad privada es garantía para ésta última: “La Nueva Constitución junto con reconocer el derecho a la propiedad privada, debiera contemplar la idea de que la propiedad obliga y que su uso debe servir al mismo tiempo al bien común. En esa línea, se requiere reconocer que la función social del derecho a la propiedad privada y a la herencia, delimitará su contenido, de conformidad a la ley”. Lo mismo había dicho la historiadora derecha Lucía Santa Cruz al afirmar que el venerado Programa es “un primer escalón del establecimiento del socialismo” durante la campaña presidencial. A ese mamotreto los intelectuales de la Izquierda lo compararon con “El Ladrillo” de los “Chicago Boys”. En conclusión, tanto la Democracia Cristiana como el resto de los partidos de Izquierda jamás se renovó. Fue una farsa los veinte años de la ex Concertación.

Tal vez la DC cree que están continuando la fracasada Revolución en Libertad de Eduardo Frei Montalva, mientras sus socios como ha dicho el Presidente de la República quiere terminar la obra de Salvador Allende.


En el mencionado mamotreto colaboró Fernando Atria, quien es el asesor jurídico de Bachelet y es conocido por la expresión de cambiar la Constitución de 1980 “por las buenas o por las malas”. A mis manos llegó su libro La Constitución tramposa (Lom, tercera reimpresión, 2014) del mentado jurista. Dicho sea de paso, su libro fue premiado por el Consejo de la Cultura. He leído y vuelto a leer sólo unos pocos capítulos para digerirlo bien. No soy jurista, sin embargo, puedo ser molesto como Sócrates al dejar al descubierto sus supuestos.


 El señor Atria como hemos dicho es amigo del joven diputado “el mechero”, Gabriel Boric, quien no cree en la propiedad privada, ni el mercado. El mencionado jurista enfatiza en su libro la llamada “tradición democrática” del derecho y la constitución. Además, de la soberanía popular o que ellos los únicos representantes el pueblo .En las elecciones presidenciales del 2013, la Nueva Mayoría apenas obtuvo un 26% de los votos y la llamada “marca AC” para la Asamblea Constituyente paso sin pena ni gloria. Hay que recordar que fue ilegal esa notación en la boleta electoral, si no fuera porque el director del Servicio Electoral le dio el visto bueno. Los electores decidieron que no quieren una nueva Constitución. El progresismo que no cree en la mayoría cuando no está su favor. En resumidas cuentas, la Izquierda quiso usar la elección presidencial como un plebiscito y perdió. Hay que repetirlo, aunque suene majadero. Con todo, el bloque ganador en las elecciones del 2013 le importa un comino lo que piensen los demás. A más de un año y casi y medio de la toma de poder de Bachelet, ella para distraer la atención del caso Caval o Nuera Gate lanzo la propuesta de un nuevo texto fundamental, pese al rechazo que tiene la mandataria que llega el 60% . Pronto estará a la par de Maduro. Después de todo, son totalitarios.


 Según Atria, de acuerdo al derecho "la Constitución de 1980 es constitucional”, pues "“constitución” es el nombre que recibe un texto legal cuando es difícil de modificar".  Las llamadas leyes constitucionales suponen un abuso de la forma constitucional.

 Una frase trillada que han usado los políticos e intelectuales de Izquierda desde 1990, es que la Constitución neutraliza al sujeto político. Si fuese cierto, entonces, no hubiese habido protestas o quejas de vecinos, ya sea de una comuna o región por las razones que fuese. Estoy pensando la queja de unos vecinos, porque el Gobierno Central decidió instalar una cárcel o la construcción de una termoeléctrica o por los propios gremios protestando. En este último caso, estoy pensando en el paro de los transportistas en tiempos de Ricardo Lagos, que fueron reprimidos por la Ley de Seguridad Interior del Estado. Tal vez lo que añora son las causas colectivas al estilo de una Revolución. En otras palabras, añora al revolucionario que convoca a diversos grupos de personas. Después de la caída del comunismo, las personas buscaron causas individuales, por ejemplo, salvar las ballenas. Eso decían los que habían apoyado el comunismo.

  Para Atria, la Constitución inhabilita al pueblo a actuar y la mayor parte de las leyes no son parte de la constitución. Si es que no estoy equivocado, lo que se llama la Constitución inglesa son un conjunto de Actas.

   Le molesta el siguiente artículo de la Constitución: “Su ejercicio de la soberanía se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de las elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta constitución establece. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio”. Dicho artículo recoge lo expresado en el Acuerdo de la Cámara de Diputados, “3º Que son estos valores y principios los que se expresan en la Constitución Política del Estado que, de acuerdo a su artículo 2º, señala que la soberanía reside esencialmente en la nación y que las autoridades no pueden ejercer más poderes que los que ésta les delegue y, en el artículo 3º, se deduce que un Gobierno que se arrogue derechos que el pueblo no le ha delegado, incurre en sedición;”.

 Arguye que la Constitución de 1980 no es democrática, porque ésta es la norma suprema. Contiene lo que él llama ‘clausulas petras’. Éstas son el respeto a la vida, la libertad y la propiedad. No es simplemente una norma jurídica.

 Él afirma: “Leída al derecho, es una afirmación sobre la soberanía (reside en la nación y se ejerce por el pueblo), y parece susceptible de ser refutada por la “evidencia empírica: en 1973 (o en 1980) la soberanía fue ejercida por la junta de gobierno, que la usurpó””. Lo que dice es falso, pues la junta milita no usurpó el poder, sino que éste fue entregado a través del Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, que representaba las ¾ partes de la población del país comparado con el tercio representado por la Unidad Popular. Además, olvida o se hace el leso, que el gobierno marxista se salió de la ley y la Constitución. Además, querían instalar las llamadas ‘democracias populares’ que eran augusto de la Izquierda en esos años en contraposición a la democracia burguesa o democracia liberal. Nos quiera hacer creer u olvidar que su sector no quería instalar una dictadura comunista, pues eso eran las democracias populares. Ya ni siquiera se quiere acordar cómo concebían su antecesor, Eduardo Novoa y el propio Allende el Estado de Derecho.

 Lo que le molesta a Fernando Atria es que la Constitución de 1980 obligue a llegar acuerdos entre las partes y que modere la conducta de los actores de la política. A principios de los 90 se escuchaba que era propio de los países maduros se caracterizan por tener dos bloques al estilo de los países de habla inglesa. Por eso, los militares optaron por el sistema binominal que, por cierto, beneficio más a la Concertación que la ex Derecha. Lo hechos refutan al asesor de Bachelet que escribe: “la importancia de las elecciones (en la medida consiguió diseñar una cancha en la que la derecha gana aunque pierda)”.

 Para refutar que la Constitución sea un contrato, arguye que en ella la política no es posible, ya que lo define a la política es el intereses general. ¿Quién define éste último? ¿Qué tipo de política no es posible? Es lo mismo que dijo acerca que al sujeto político lo inhabilita. Con el actual sistema, ambas partes tienen intereses donde coinciden. ¿Qué tiene de malo? Pero, ¿acaso no es propio de la democracia que cada cual defiende sus intereses dentro de un marco jurídico de respeto al otro, que tiene como fundamento los derechos humanos de primera generación? El año pasado vimos como los sostenedores de los colegios particulares subvencionados y los apoderados de éstos se oponían a la Reforma Educacional, pues defendían sus intereses. En realidad, con la nueva constituyente quieren que haya un actor político que supuestamente habla en nombre de los demás. Sus propias palabras que emplean tanto el presidente como sus nuevos ministerios lo revela: “El país apoya las reformas”, “El Chile que todos queremos”.

  Al señor Atria le disgusta la moderación. Tanto el sistema norteamericano como el inglés se basan en que los partidos extremista como el Partido Comunista y el Nazi no tengan cabida. De ahí el poder fragmentado en Estados Unidos. De ahí el sistema electoral inglés. En éste la proporcionalidad de un partido político es lo de menos.

 Se nota que el asesor jurídico de Bachelet es un tramposo, además, de hipócrita, ya que como su líder y el diputado Gabriel Boric no dicen abiertamente que quieren comunismo para el país.

26 de diciembre de 2013

Un error llamada Democracia Cristiana




Para las personas de Derecha, la Democracia Cristiana chilena siempre ha sido un partido de Izquierda, y por excelencia, anti derecha como era el mismo ex presidente Eduardo Frei Montalva. Con todo, algunos políticos de la Derecha todavía no entienden. No sé si por falta de neuronas, o simplemente estupidez. No le bastó que la DC chilena le haya pavimentado el camino a Salvador Allende con sus reformas liberticidas. Más aún, podíamos agregar que puesto salió del ex Partido Conservador, los DC se avergüenzan de su origen, ya sea política, ya sea familiar, por los que abrazan las banderas de la Izquierda con el propósito de purgan sus raíces. En fin, son últimos los pijes culposos que aún quedan en Chile.

 En efecto, después de la segunda vuelta, el líder de la Democracia Cristiana, Gutenberg Martínez sostuvo que una inclusión del Partido Comunista en el gobierno de Bachelet sería un error por su postura ante los derechos humanos, Cuba y la Democracia. Agregó: "si el PC nada dijera respecto a los temas de derechos humanos y nada dijera respecto a sus conceptos de democracia y de política internacional, creo que sería un error". El título que empleó lo saque de la editorial de Despierta Chile, “Un error llamado Partido Comunista”, a propósito de lo mismo . El PC es una aberración, la DC es un error.

 Si la Democracia Cristiana chilena es error ideológico que trae más confusión que claridad, la mera existencia del Partido Comunista constituye una aberración, teniendo en cuenta el carácter totalitario, violento y las millones de víctimas que dejo esa ideología en el siglo pasado. La confusión de la DC la vemos entre dos líderes de ese partido. Mientras Eduardo Frei Montalva sostuvo que Chile se encaminaba hacia una dictadura comunista con la UP, el vicepresidente de la Democracia Cristiana, Bernardo Leighton, quien fue considerado una especie de sabio de la política, sostenía lo contrario y apoyaba al gobierno marxista. Después de todo, fue uno de los 13 parlamentarios de ese partido que opusieron al pronunciamiento militar. La DC intenta unir el agua con el aceite y realizar la cuadratura del círculo en la política.

 Luego el ex presidente de la DC mencionó los problemas que enfrentará el país en América Latina."Chile va a estar en el Consejo de Seguridad (de ONU), tenemos problemas de derechos humanos en América Latina, el doble estándar es complicado (...) mañana hay problemas en Venezuela y el país tiene que pronunciarse, o en cualquier país, como los hubo en Paraguay (...) ahí no pueden haber titubeos por parte de Chile".

 El error no es del Partido Comunista, sino la Democracia Cristiana apoyando a Bachelet, quien como recuerda el escritor y bloguero Francisco Salinas antes de la primera vuelta los guiños de la ex mandataria a Venezuela de Chávez : 1. “Pese a que los senadores de la propia Concertación han requerido un pronunciamiento formal del gobierno sobre el cierre de la estación televisiva Radio Televisión Caracas (RCTV), el ministro de Relaciones Exteriores subrogante, Alberto van Klaveren, dijo no habrá un postura oficial. Bachelet defendiendo la censura en Venezuela. Mayo 2007 “; 2. “Aludiendo indirectamente el cierre de los medios de comunicación y la fuerte censura luego del golpe de Estado en Chile perpetrado por el dictador Augusto Pinochet, Michelle Bachelet destacó en Finlandia el valor de la libertad de expresión para comentar el fin de las emisiones del canal venezolano RCTV concretada este lunes a las 00:00 horas. Bachelet culpando a Pinochet de la censura en Venezuela. Mayo 2007”;3. “El gobierno de Chávez defiende el actuar “patriótico” de la policía contra los “grupos fascistas”. Bachelet niega referirse a los miles de venezolanos que fueron reprimidos por la policía chavista. En su lugar defendió la legitimidad de los gobiernos en Latinoamérica., especialmente Venezuela. Noviembre 2007”.

 Bachelet no se arrepiente de que la Unidad Popular haya querido esclavizar a través del estómago con las JAP, ni de los actos de sus amigos terroristas del Mir y el FPMR.

 Por último sostuvo, que la decisión recae de incluir a los comunistas en la candidata electa, Michelle Bachelet: "La Presidenta será la que decida, si lo decide creo que será un error, pero tenemos un compromiso de respaldar a la Presidenta en el ejercicio de su gobierno por estos 4 años". La Democracia Cristiana le entregó su respaldo político a Bachelet, quien siempre ha sido chavista y allendista.

 Si en política exterior muestra ceguera, en la política interna, igualmente. Chile no requiere una Nueva Constitución y los cambios que propone la Nueva Mayoría. Después de todo, esta coalición no llega al 25% de total padrón electoral. La mayoría de los chilenos o el chileno medio no desea ningún cambio constitucional. Ama la estabilidad. Pese a que la coalición de Izquierda ganó el gobierno, sin embargo, no tiene los votos para hacer tales cambios. Esperemos que los políticos de derecha estén a la altura de las circunstancias. Ahora bien, si alguien tiene dudas de que la Democracia Cristiana sea un partido de Izquierda y colectivista, tiene que leer nomás la carta del senador Ignacio Walker a ‘El Mercurio’ en que aclara lo que es la Nueva Constitución : En tres cosas: “fin del sistema electoral binominal, fin de las leyes orgánicas constitucionales y de sus quórums de aprobación (cuatro séptimos de los votos de los senadores y diputados en ejercicio), y fin del control preventivo de dichas leyes por parte del Tribunal Constitucional”. Además, desean eliminar los dos tercios que resguardan los derechos fundamentales. ¿Cómo se puede tomar en serio las palabras del senador DC, si desea barrer con las normas fundamentales, que aseguran la libertad y la propiedad?

 Es frecuente es escuchar o leer de parte de la Izquierda, que, cuando la derecha anuncia que el país está amenazado por políticas totalitarias que vienen del socialismo, sostiene que es una campaña del terror. Según el senador las reformas constitucionales “se trata de la “cuestión constitucional”. De su adecuada resolución depende la estabilidad política y la gobernabilidad democrática que seamos capaces de alcanzar en las próximas décadas”. El viejo cuenta de la gobernabilidad que venimos escuchando desde 1990. Si no se suben los impuestos, no hay gobernabilidad, si no se liberan a los terroristas, tampoco. Si no se tales o cuales políticas públicas, viene el caos. Y a nosotros nos culpan de promover campañas del terror.

 Las personas comunes y corrientes debiera preocuparse de que los políticos tengan menos poder.

 La Nueva Mayoría que desea más democracia, no más libertad, es incapaz de reconocer que la mayoría de los chilenos no desean los que ellos quieren. De hecho, la campaña por la marca AC, esto es, por la Asamblea Constituyente, tanto en la primera vuelta como en la segunda fue un fracaso. Sin embargo, insisten escribiendo en los medios por una Nueva Constitución. Puesto que fui vocal de mesa puedo decir que aumento a cinco en la segunda, lo que es nada con respecto a los votos escrutados.

 Todo ello por la supuesta gobernabilidad, esto es, si hacen aceptan nuestras demandas, entonces, no provocaremos un estallido social. Los movimientos sociales que surgieron en el gobierno de Piñera tuvieron el propósito de desestabilizar el país, y crear la falsa sensación de descontento ciudadano. El senador Walker está escribiendo en consonancia con los movimientos que apoyaron a Bachelet y que levantaron su programa. Los mismos que hablan o que usan la expresión ‘bomba de tiempo’, si no satisfacen sus demandas, quieren ver como sus profecía se cumplen.

 Como dije nuestro 2013, fue el equivalente a 1970. Por la alta abstención, se parece a la elección de 1971. Chile eligió al sucesor de Allende. La Nueva Mayoría habla como los dirigentes de la Unidad Popular, cuando son minorías. Y para entender el actuar de la presidencia de Ignacio Walker, tenemos que remontarnos cuando Allende fue electo presidente del país por el parlamento. Sebastián Piñera fue nuestro Eduardo Frei Montalva.

 Mientras Eduardo Frei Montalva aseguraba en privado que la elección de Allende iba a “ser un desastre para Chile”, varios demócratas cristianos estaban por el candidato marxista: Tomic, Prado, Leighton, Fuentealba, según cuenta James Whelan en ‘Desde las Cenizas’. Otros como Juan de Dios Carmona exigían cargos en el gobierno socialista para contrarrestarlo. Los moderados estaban en desventajas. Así Leighton le expresó a Frei que votaría por Allende. Finalmente, el partido saco una declaración el 24 de septiembre en que apoyaban algunos puntos del programa de la Unidad Popular, con la condición de que excluyera crear un ‘un poder popular’ como fuerza paralela a las Fuerzas Armadas: “Estamos convencidos de que muchos de los puntos defendidos por la candidatura de Salvador Allende, que apuntan a la transformación y desarrollo de la sociedad, han sido y siguen siendo los nuestros”. Bernardo Leighton se encargó de calmar con el Estatuto de Garantías, según unos periodistas: “fue determinante. El desplegó todas sus brillantes habilidades para calmar a sus colegas de partido con referencia a la personalidad y las tendencias del Dr. Allende y la Unidad Popular”.

 La pregunta del millón, ¿En qué punto la Democracia Cristiana va a quebrar con los demás partidos de Izquierda?