Mostrando las entradas con la etiqueta derecho de propiedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta derecho de propiedad. Mostrar todas las entradas

11 de diciembre de 2016

Como si nada







  
  Se me olvido mencionar en el post anterior, que el dictador comunista, Fidel Castro financió al grupo terrorista Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), brazo armado del Partido Comunista chileno. En efecto, el actual presidente del PC, Guillermo Teillier dijo a raíz de la muerte del chacal del Caribe, que él ayudo a que los chilenos recuperan la democracia, la misma que les ha negado a los cubanos: "Él tuvo un actitud de apoyo al Gobierno de Salvador Allende. Posteriormente, en la lucha contra la dictadura, él tuvo una actitud solidaria para recibir a muchos chilenos exiliados y en la ayuda que el gobierno cubano prestó para la lucha contra la dictadura, que tuvo una incidencia importante en derrotar a Pinochet”. Los militares se fijaron un cronograma que cumplieron. Por tanto, atribuirse la devolución del poder a los civiles al Partido Comunista y, naturalmente, a Fidel es falso. Además, hay que recordar que el PC no quiso participar en el plebiscito. Bachelet no participó. Así que mérito tiene.

   Ahora bien, a propósito de las palabras citadas, cuando comencé con este blog o un poco antes, tuve un debate epistolar en el diario La Tercera, en donde les sacaba en cara, por qué la Izquierda chilena no armo un guerrilla para derrocar la dictadura castrista y las dictaduras que había detrás del Muro de Berlín. Pues, me parecía poco coherente que no quisieran democracia liberal en los países donde estaba de moda las democracias populares, donde el único partido que ganaba era, pues, el Partido Comunista.

   El apoyo de Fidel Castro a Salvador Allende no fue sólo simbólico, sino que se tradujo en acciones. O por otro lado, el presidente chileno no fue una marioneta como lo hace ver el analísta político, Sergio Muñoz. Voy a citar las palabras de éste último, pues según él, el dictador cubano “desconfío siempre del camino pacífico que defendía el Presidente Salvador Allende”. Pues bien, conforme al periodista norteamericano James R. Whelan, autor Desde Las Cenizas, tanto en El Cañaveral, que era su refugio en los fines de semana como en su palacete de Tomás Moro, en la ciudad, “los militares encontraron cañones antitanques, submetralladoras, bazookas, morteros, minas, además de rifles y revólveres”. Ambas instalaciones contaban con cancha de obstáculos y polígonos. En el Cañaveral podía albergar 130 irregulares, mientras Tomas Moro 150. Ese era “un pacífico camino hacia el socialismo”. Verdadero contrapunto.

   En la misma entrevista Teillier dice sobre Cuba y los derechos humanos: “todos los países tienen temas pendientes con los derechos humanos….no se libra Chile ni ninguno”. Que tanto los grupos terrorista chilenos Mir y FPMR hayan asesinado y puestos bombas, donde murieron tanto civiles como militares no constituye una violación a los derechos humanos. Que un militar haya enfrentado a terroristas y éstos hayan muertos, eso una grave violación a los derechos humanos.

   El líder del Partido Comunista culpa al bloqueo norteamericano de la falta de libertades de Cuba, cuando no tiene que nada que ver lo uno con lo otro: "Estados Unidos tuvo mucha responsabilidad al aplicar el bloqueo, por lo que se restringieron los derechos de las personas. (...) “. Tengo la impresión que cree que los periodistas son tontos. Si son de Izquierda, sí.

   ¿Qué tiene de malo que tanto en Chile como en Estados Unidos en una elección democrática hayan ganado los empresarios Sebastián Piñera y Donald Trump? Según el ex terrorista confeso del FPMR, eso es malo: “aquéllos que han criticado a Fidel, incluyendo a Donald Trump y Sebastián Piñera, son grandes empresarios que llegan a ser presidentes de sus países". No soy seguidor de Piñera.

   Previas horas del último cambio de gabinete, Michelle Bachelet dijo mientras volaba de Santiago a Lima rumbo a la APEC (20/11/2016): “El comité político estaba funcionando extraordinariamente bien…No estoy para partir con equipos nuevos que tengan venir aprender, a conocerse, a entenderse”. ¿Cómo ella va a despedir a Nicolás Eyzaguirre, quien es el emblema de las nefastas reformas? Podrá cambiar al ministro del Interior u otros secretarios de Estado, pero todo sigue igual.   También dijo algo que me llamo la atención: “Es importante tener una oposición propositiva, constructiva; porque de lo contrario, puede generar problemas de gobernabilidad”. De nuevo el cuco o el miedo. O sea, está diciendo que la oposición no puede ser tal, sino que tiene que aprobar cualquiera tontera que se le ocurra al gobierno. En tiempos de la ex Concertación metían el cuco de que sólo esa coalición con los comunistas afuera podía dar gobernabilidad al país, no así la derecha que estaba en la oposición. Ella es inconsecuente, ya que en el gobierno anterior, en el Sebastián Piñera los llamados ‘Movimientos Sociales’, que estaban formados desde los estudiantes secundarios, los universitarios liderados por la comunista Camila Vallejo, los funcionarios públicos que se fueron a paro meses antes de que terminara el V gobierno de la Concertación y, por último el alzamiento que hubo en las regiones de Aysén y Magallanes tuvieron un único objetivo crear la sensación de ingobernabilidad. Además de crear la sensación de que los chilenos estábamos indignados contra el modelo económico que nos legaron los militares. Detrás de los Movimientos Sociales estaba el Partido Comunista y la célebre frase de Bachelet que dijo en su primer gobierno: “Cuando la Izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”.

   ¿Con que cara ella exige gobernabilidad sin siquiera en la Región de la Araucanía los carabineros entrar en lugares, que están tomados por grupos extremistas, que extorsionan a los agricultores para que puedan transitar? El Estado está ausente.

   En la portada de El Mercurio de Santiago del 1 diciembre leemos: “Presidenta Bachelet admite que no todo se podrá concluir y apunta a consolidar y proyectar reformas”.

   El medio cita  las palabras de la Demócrata Cristiana, Mariana Aylwin, quien se enfoca en la nefasta reforma educacional que afecto a los colegios particulares subvencionados: “Cambios en la educación se concibieron sobre la base consignas y prejuicios”. ¿Por qué no los dejaron tranquilos, después de todo, el programa de Bachelet consistía en mejorar la educación pública?

   Luego mencionan las palabras del ex presidente y actual candidato a la Presidencia de la coalición Chile Vamos, Sebastián Piñera, quien afirma: “Más allá de las buenas intenciones, Chile va por el camino y hay que reorientar reformas”. En otra entrevista dice no más que las reformas fueron mal redactadas. Sin embargo, no se opone a ellas.

   Por último, en la portada citan las palabras del socialista y jefe de la OEA, el chavista, José Miguel Insulza, quien sostiene que todo se debe a la desconfianza, ya que la ciudadanía ha visto que las promesas no se pueden cumplir: “Desconfianza de la ciudadanía se debe, en parte, a promesas que no se pueden cumplir”. ¡Qué arrogancia! La Nueva Mayoría sacó menos del 30% de los votos y la mayoría del país se ha opuesto a todas las reformas del gobierno. Además, se olvida del caso Caval, SQM, el jubilazo de la señora del socialista, Osvaldo Andrade. La guinda de la torta, es que algunas instituciones solamente persiguen a los políticos opositores. Me refiero a Impuestos Internos, la fiscalía y la justicia que aplica prescripción.

  En la portada del mismo diario aparece las palabras del Ministro de Hacienda, el Demócrata Cristiano, Rodrigo Valdés sobre la propiedad privada y el proceso constituyente: “La certeza jurídica en la protección del derecho de propiedad es clave para el país”. Un poco más arriba dice el diario: “Ministro de Hacienda dijo que debate debe ser serio y recoger la mejor experiencia internacional”. En realidad, la Nueva Mayoría no cree en el derecho de propiedad. Por eso, lo reiteran a cada rato. Según el Programa, la propiedad privada tiene que ser o estar subordinada a la función social. Eso retroceder a los días previos al 11 de septiembre chileno. El actual texto Constitucional de 1980 asegura el derecho de propiedad. Y para asegurar tal derecho es que tiene altos quórum, que como sabemos la Nueva Mayoría desea quitar, y que el país esté a merced de mayorías circunstanciales que hagan y deshagan a su gusto.

   La Democracia Cristiana y el Partido Comunista acordaron entre cuatro paredes que la nueva Constitución el Estado tendrá injerencia en la economía, aun cuando las empresas estatales que hay todavía arrojen pérdidas, se acabará el principio de subsidiaridad, y por último, el derecho propiedad estará supeditado a la función social o al bien común.

   Citando a Ayn Rand: "Los derechos del individuo no están sujetos a votación pública; una mayoría no tiene el derecho de eliminar por votación los derechos de una minoría". Por eso, la Nueva Mayoría no le gustan los altos quórum de la actual Carta Magna.

   Por lo que desprende, los políticos de la Nueva Mayoría no quieren escuchar a las personas. Menos Bachelet, ya que ella es totalitaria. Por eso, jamás ha criticado el régimen cubano ni la Alemania comunista, donde no hay ni hubo oposición.

   Insisto por el bien del país. Para la elección parlamentaria y presidencial espero que la abstención que llegue al 80%. Así la nueva constitución no tendrá legitimidad.

23 de mayo de 2016

Constitución y Revolución







 ¡Qué distinto hubiese sido, si la prensa hubiese puesto en los pies en la tierra a Bachelet cuando ganó en el 2013! En efecto, los medios abultaron un éxito electoral que no era tal. El diario ‘La Tercera’ en su portada al día siguiente de la elección presidencial aparece la candidata electa con las siguientes palabras: “Es un momento de iniciar transformaciones a fondo”. Más abajo aparece el porcentaje con cual ganó con respecto a la candidata de la ex derecha, 62,16%. Ahora bien, con respecto a todo el padrón electoral obtuvo apenas un 26% de los votos menos que Salvador Allende. Como dijeron hace dos años, la Nueva Mayoría se convirtió en la Nueva Minoría. Ese porcentaje se ha mantenido más o menos en todas las encuestas. La prensa no hizo su trabajo.


  Los chilenos todavía no se dan cuentan que estamos inmerso en una Revolución Comunista, cuyo único propósito es que la actual coalición gobernante, la Nueva Mayoría tenga el poder total. Actualmente, ya tiene el Poder Judicial, el Servicio de Impuestos Internos (SII), la fiscalía y el Congreso. Chile no necesita de ninguna de las reformas que ha impulsado la coalición Demócrata Cristiano Socialista Comunista. No era necesaria la reforma tributaria, ni la reforma a los colegios particulares subvencionados, ni la Nueva Constitución y, por último, la reforma que quieren hacer la educación superior.

    En primer lugar, a Bachelet le encanta hablar igual que Salvador Allende, pues en su último discurso del 21 de mayo del 2015 se expreso así: “Chile está viviendo uno de los procesos transformadores más importantes de su historia”. No me había dado ni cuenta. La única transformación importante fue la hicieron los militares que gobernaron entre septiembre de 1973 y marzo de 1990. A decir verdad, el país está retrocediendo. Según el liberal, Ricardo Valenzuela, “regresaba Bachelet para, haciendo uso del populismo, de nuevo enviar a Chile al abismo (línea roja al final). Un abismo del que tal vez ya no se pueda rescatar”. Así es nuestro presente, sin embargo, la mayoría los chilenos aún no despiertan.

   En segundo lugar, ella es la revolucionaria que quiere cambiar el país, sólo porque la coalición que la apoya le tiene envidia a las transformaciones que hizo el Gobierno Cívico Militar. Lo que más les duele es que esas reformas fueron buenas y exitosas a diferencias de todas las reformas que realizo la ex Concertación y su sucesora la Nueva Mayoría. Además, no son los emprendedores o empresarios que haciendo las cosas distintas, cambian el mundo. En el nuevo Chile que todos queremos, la actividad de los privados estará restringida. Hay que dejar a los particulares como incompetentes, negligentes, irresponsables, egoístas y que el único que puede hacer bien las cosas en todos los ámbitos es el Estado. La realidad dice lo contrario.

 Yo harían dos reformas importantes a la actual Constitución. La primera, es poner la firma del general Pinochet y sus ministros en vez del socialista Ricardo Lagos, quien no cree en la propiedad privada ni el rol subsidiario del Estado y lo peor aún, es que se ufana del gobierno marxista de Salvador Allende que es contrapunto de la Constitución del 80. Desde luego, que ningún político de la ex derecha si lo sacaría en cara en un foro. El ex presidente socialista apoya una nueva Constitución. Lo segundo, es poner un artículo sobre el empêchement, ya que no se puede dejar que gobierne un loco o una loca, que vive en un mundo paralelo creyendo que estamos de mil maravillas, mientras vamos en picada.

 Aun cuando se inicio el proceso constituyente cabe señalar que es ilegal e ilegitimo, pues no tiene los quórum para cambiar la Constitución. Esto último ni siquiera le importa a la oposición. A decir verdad, no hay tal.

 Una persona puede votar a los 18 años. En este proceso hasta pueden participar los menores de edad desde los 14 años. Con todo, gracias a las legislaciones que hizo la ex Concertación, los menores de edad no tienen capacidad de discernir entre el bien y mal. Por esa misma razón, la mayoría de los delincuentes son menores de 18 años. Y pasan ‘piola’ frente a los tribunales de Justicia. ¿Alguien lo puede entender?

  En esa oportunidad también Bachelet dijo: “En la mayoría de mis compatriotas, en un momento de grandes y expectativas”. Sólo un 26% de la población les interesa lo que haga el gobierno. Ahora bien, Bachelet por cadena de televisión sobre el inicio del proceso constituyente afirmó: “Recordarles que todos debemos ser una garantía para que los ciudadanos sean los protagonistas de este proceso y puedan expresarse libremente sus opiniones y los que quieren en nuestro país”. Agregó: “Que puedan participar con confianza y que participen porque eso nos va a permitir que tengamos un buen país”. Con la nueva Constitución socialista no existirá el principio de subsidiariedad, ni mucho menos la propiedad privada va estar reguardada. Así, con el nuevo texto Fundamental tenemos asegurados la educación y la salud gratis, aun cuando el país no tenga plata y este endeudado. El papel todo aguanta.

  Según una encuesta, para la mayoría de las personas no es un prioridad ni reformar ni cambiar la Constitución, pues les preocupa la delincuencia que cada vez está más agresiva, el terrorismo en la región de La Araucanía y desempleo producto de las reformas, que ha provocado una recesión. Desde luego, que los iluminados de la Nueva Mayoría van a culpar a causas externas, no internas provocadas por el Gobierno.

  Hay dos cosas que siempre la Izquierda se ha identificado. Una es la imagen de derribar un bastión de los poderosos, de ahí la expresión: “Tomarse el Palacio de Invierno”, cuando ellos llegan el poder. Ya que las nuevas generaciones no tienen idea de la Historia del siglo XX, el Palacio de Invierno era la casa real de los zares de Rusia, hasta que los comunistas se tomaron el poder. La otra imagen que tan les gusta es la cientos de personas reunidas en una asamblea, aunque no digan nada, no hagan nada y calienten el asiento decidiendo los destinos del país que viene de la Revolución Francesa. La Rusia zarista tenía la Duma, que es el parlamento de ese país y los revolucionarios mencheviques sacaron como poder paralelo los soviets, donde participaban los liberales, los socialdemócratas, los partidarios de la monarquía, hasta los bolcheviques (comunista), que eran minoría se tomo todo el poder. Y se acabo la democracia participativa de los soviets aceptando solamente los comunistas.

 La idea filosófica política que subyace es de la voluntad general. He allí el origen de la Asamblea Constituyente.

 Transformación significa Revolución
 El abogado Marcelo Elissalde recuerda primero que la Constitución de 1980 ha sido el texto Fundamental más ratificado en nuestra Historia, desde la Independencia. Señala, en primer lugar, que los textos anteriores nacieron en momentos conflictivos del país. Por ejemplo, la Constitución de 1925 que tanto dicen admiraba la Izquierda y que no respeto con la UP, recién entro actuar en 1932 con la llegada de Arturo Alessandri Palma.

 En segundo lugar, pone varios ejemplos, donde a Constitución no nació de la voluntad popular, sino que fue impuesta:” la de Estados Unidos, fue redactada por una convención de sabios iluminados como Jefferson, Madison Benjamín Franklin, Washington entre otros y la ofrecieron o mejor dicho impusieron a un pueblo analfabeto e ignorante por entonces y mire ud que resultados les ha dado”. Luego dice tanto Alemania como Italia, después de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados impusieron la Constitución. La actual Constitución francesa fue impuesta por el General de Gaulle. Lo mismo ocurrió en el Japón ocupado por los norteamericanos, donde el General Mac Arthur impuso la Constitución. En estos esos ejemplos los frutos están a la vista.

  Según los personeros de la Nueva Mayoría en el nuevo texto la propiedad privada estará resguarda. Así lo ha expresado el ministro Secretario General de la Presidencia Nicolás Eyzaguirre al serle consultado sobre la propiedad privada, dijo: “Es muy impensable que en una Constitución que tiene que ver con un país moderno, ese derecho no esté adecuadamente resguardado”. Por su parte, el ministro de Hacienda en Londres, el DC, Rodrigo Valdés en Chile Day dijo: “el buen manejo de la política monetaria, el reconocimiento de la propiedad privada y el rol que ha cumplido el estado serían las claves para lograr el desarrollo”. Esto lo dijo sobre todo por las palabras del ex ministro de Hacienda de Pinochet, Hernán Büchi de que en el país existía "incerteza jurídica”. El actual ministro le salió al paso Büchi: "La noción de que podría existir incerteza jurídica en nuestro país es un debate artificial que sólo daña a Chile". Creo que los agentes económicos son tontos.

 El año pasado los demócratas cristianos, Ignacio Walker y Patricio Zapata intentaron convencer a la opinión pública sobre los beneficios de la nueva Constitución, omitiendo si se respetaba la propiedad privada. Ahora bien, cuando fue XXV Congreso Nacional del Partido Comunista en marzo, donde éste manifestó que rechazaba propiedad privada y el rol del Estado subsidiario, los senadores de la DC se opusieron. El senador Ignacio Walker expreso una frase ininteligible: "hay un amplio campo de colaboración en torno a la contradicción democracia-neoliberalismo, y la afirmación de 'los derechos humanos, universalmente reconocidos, como aspectos esenciales de la futura carta fundamental'. ¿Qué quiso decir?

   Con todo, cuando ex vocera del nuevo gobierno de Bachelet y actual ministra del Trabajo, Ximena Rincón dijo lo mismo en una entrevista, no se alteraron los camaradas de la DC. En efecto, ella dijo: “tenemos claro que la propiedad es clave para el funcionamiento de la economía de mercado, pero el problema de la Constitución es que le dio preeminencia exagerada a este derecho”. Añadió: “A nosotros nos interesa un sistema de derechos más moderado y equilibrado, donde existan libertades personales, políticas y económicas por cierto, pero no que la propiedad sea el eje del sistema de derechos. Nos interesa también dar importancia a la dimensión social de la propiedad”.

 ¿Quién está diciendo la verdad: Ignacio Walker o Ximena Rincón? Pues, es evidente que hay una contradicción.

   Si a alguien les parece absurda y falta de sentido realidad las palabras de Walker, el abogado también DC, Jorge Correa Sutil en un seminario donde participaron el Instituto Libertad y Desarrollo, Evópoli y la Fundación Horizontal expreso que la nueva Constitución no debe ser ni neoliberal ni socialdemócrata. ¿Qué quiso decir por neoliberalismo?

   El Programa de Bachelet está claro que desprecia propiedad privada base de todas las libertades: “La Nueva Constitución junto con reconocer el derecho a la propiedad privada, debiera contemplar la idea de que la propiedad obliga y que su uso debe servir al mismo tiempo al bien común. Se requiere reconocer que la función social del derecho a la propiedad privada y a la herencia delimitará su contenido, de conformidad a la ley”,

  Lo que digan los ministros de la Nueva Mayoría es irrelevante. Lo importante es lo que dice el Partido Comunista: “Convocatoria a XXV Congreso del PC plantea volver a la función social que tenía propiedad antes de 1973”. Bachelet es comunista y no lo reconoce públicamente.

24 de mayo de 2015

Las trampas de Fernando Atria







Michelle Bachelet es Salvador Allende.
La Nueva Mayoría es la Unidad Popular.
Los Movimientos Sociales son las GAP,la Brigada Ramona Parra y otros.
Fernando Atria es Eduardo Novoa.
El Mir está en el terrorismo mapuche en La Araucanía.

 Antes de que Michelle Bachelet fuese electa por segunda vez, los blogueros de derecha anticipamos que la Nueva Mayoría, que es la coalición conformada por la Democracia Cristiana; el Partido Socialista; parafraseando al historiador Gonzalo Rojas, los ”liberales” de Izquierda que quieren libertad para ellos, desde el Estado dirigir la vida de los demás que están el Partido por la Democracia (PPD) y el Partido Comunista desean volver a la Función Social de la propiedad. Lo que significa acabar con la propiedad privada. Después de todo, hay que recordar las palabras de la ex Secretaria General de la Presidencia y hoy actual ministra del Trabajo, Ximena Rincón: “La Constitución protege excesivamente la propiedad”.

 En sentido estricto, en la ex Concertación jamás hubo liberales, que respetaran la propiedad privada, el Estado de Derecho, ni el mercado, ni mucho menos en su sucesora. Ni siquiera el keynesiano ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco y su grupo Expansiva.

 La Constitución de 1980 no se entiende, si se omite los cuarenta años de socialismo y la experiencia tanto del gobierno de la Democracia Cristiana como de la Unidad Popular. De hecho, la institución del balotaje tuvo presente la elección presidencial de 1970, donde Allende fue electo por el parlamento, mas no por los electores, por mucho que diga que el presidente marxista diga que elegido por el pueblo.

 Pues bien, un columnista del sitio católico de derecha CredoChile recuerda que él se tomo la molestia de leer el mamotreto del Programa de la Nueva Mayoría que, por cierto, nadie leyó. Y que a raíz de que el oficialismo desea instalar la discusión de la Nueva Constitución que, según Bachelet acabará con la corrupción, la ambición natural de los seres humanos, excluyendo el nepotismo de su gobierno, que el nuevo texto socava la propiedad privada. Su comentario reactiva el daño que sufrirá ésta última. Y por tanto, la libertad jurídica. La propiedad privada es garantía para ésta última: “La Nueva Constitución junto con reconocer el derecho a la propiedad privada, debiera contemplar la idea de que la propiedad obliga y que su uso debe servir al mismo tiempo al bien común. En esa línea, se requiere reconocer que la función social del derecho a la propiedad privada y a la herencia, delimitará su contenido, de conformidad a la ley”. Lo mismo había dicho la historiadora derecha Lucía Santa Cruz al afirmar que el venerado Programa es “un primer escalón del establecimiento del socialismo” durante la campaña presidencial. A ese mamotreto los intelectuales de la Izquierda lo compararon con “El Ladrillo” de los “Chicago Boys”. En conclusión, tanto la Democracia Cristiana como el resto de los partidos de Izquierda jamás se renovó. Fue una farsa los veinte años de la ex Concertación.

Tal vez la DC cree que están continuando la fracasada Revolución en Libertad de Eduardo Frei Montalva, mientras sus socios como ha dicho el Presidente de la República quiere terminar la obra de Salvador Allende.


En el mencionado mamotreto colaboró Fernando Atria, quien es el asesor jurídico de Bachelet y es conocido por la expresión de cambiar la Constitución de 1980 “por las buenas o por las malas”. A mis manos llegó su libro La Constitución tramposa (Lom, tercera reimpresión, 2014) del mentado jurista. Dicho sea de paso, su libro fue premiado por el Consejo de la Cultura. He leído y vuelto a leer sólo unos pocos capítulos para digerirlo bien. No soy jurista, sin embargo, puedo ser molesto como Sócrates al dejar al descubierto sus supuestos.


 El señor Atria como hemos dicho es amigo del joven diputado “el mechero”, Gabriel Boric, quien no cree en la propiedad privada, ni el mercado. El mencionado jurista enfatiza en su libro la llamada “tradición democrática” del derecho y la constitución. Además, de la soberanía popular o que ellos los únicos representantes el pueblo .En las elecciones presidenciales del 2013, la Nueva Mayoría apenas obtuvo un 26% de los votos y la llamada “marca AC” para la Asamblea Constituyente paso sin pena ni gloria. Hay que recordar que fue ilegal esa notación en la boleta electoral, si no fuera porque el director del Servicio Electoral le dio el visto bueno. Los electores decidieron que no quieren una nueva Constitución. El progresismo que no cree en la mayoría cuando no está su favor. En resumidas cuentas, la Izquierda quiso usar la elección presidencial como un plebiscito y perdió. Hay que repetirlo, aunque suene majadero. Con todo, el bloque ganador en las elecciones del 2013 le importa un comino lo que piensen los demás. A más de un año y casi y medio de la toma de poder de Bachelet, ella para distraer la atención del caso Caval o Nuera Gate lanzo la propuesta de un nuevo texto fundamental, pese al rechazo que tiene la mandataria que llega el 60% . Pronto estará a la par de Maduro. Después de todo, son totalitarios.


 Según Atria, de acuerdo al derecho "la Constitución de 1980 es constitucional”, pues "“constitución” es el nombre que recibe un texto legal cuando es difícil de modificar".  Las llamadas leyes constitucionales suponen un abuso de la forma constitucional.

 Una frase trillada que han usado los políticos e intelectuales de Izquierda desde 1990, es que la Constitución neutraliza al sujeto político. Si fuese cierto, entonces, no hubiese habido protestas o quejas de vecinos, ya sea de una comuna o región por las razones que fuese. Estoy pensando la queja de unos vecinos, porque el Gobierno Central decidió instalar una cárcel o la construcción de una termoeléctrica o por los propios gremios protestando. En este último caso, estoy pensando en el paro de los transportistas en tiempos de Ricardo Lagos, que fueron reprimidos por la Ley de Seguridad Interior del Estado. Tal vez lo que añora son las causas colectivas al estilo de una Revolución. En otras palabras, añora al revolucionario que convoca a diversos grupos de personas. Después de la caída del comunismo, las personas buscaron causas individuales, por ejemplo, salvar las ballenas. Eso decían los que habían apoyado el comunismo.

  Para Atria, la Constitución inhabilita al pueblo a actuar y la mayor parte de las leyes no son parte de la constitución. Si es que no estoy equivocado, lo que se llama la Constitución inglesa son un conjunto de Actas.

   Le molesta el siguiente artículo de la Constitución: “Su ejercicio de la soberanía se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de las elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta constitución establece. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio”. Dicho artículo recoge lo expresado en el Acuerdo de la Cámara de Diputados, “3º Que son estos valores y principios los que se expresan en la Constitución Política del Estado que, de acuerdo a su artículo 2º, señala que la soberanía reside esencialmente en la nación y que las autoridades no pueden ejercer más poderes que los que ésta les delegue y, en el artículo 3º, se deduce que un Gobierno que se arrogue derechos que el pueblo no le ha delegado, incurre en sedición;”.

 Arguye que la Constitución de 1980 no es democrática, porque ésta es la norma suprema. Contiene lo que él llama ‘clausulas petras’. Éstas son el respeto a la vida, la libertad y la propiedad. No es simplemente una norma jurídica.

 Él afirma: “Leída al derecho, es una afirmación sobre la soberanía (reside en la nación y se ejerce por el pueblo), y parece susceptible de ser refutada por la “evidencia empírica: en 1973 (o en 1980) la soberanía fue ejercida por la junta de gobierno, que la usurpó””. Lo que dice es falso, pues la junta milita no usurpó el poder, sino que éste fue entregado a través del Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, que representaba las ¾ partes de la población del país comparado con el tercio representado por la Unidad Popular. Además, olvida o se hace el leso, que el gobierno marxista se salió de la ley y la Constitución. Además, querían instalar las llamadas ‘democracias populares’ que eran augusto de la Izquierda en esos años en contraposición a la democracia burguesa o democracia liberal. Nos quiera hacer creer u olvidar que su sector no quería instalar una dictadura comunista, pues eso eran las democracias populares. Ya ni siquiera se quiere acordar cómo concebían su antecesor, Eduardo Novoa y el propio Allende el Estado de Derecho.

 Lo que le molesta a Fernando Atria es que la Constitución de 1980 obligue a llegar acuerdos entre las partes y que modere la conducta de los actores de la política. A principios de los 90 se escuchaba que era propio de los países maduros se caracterizan por tener dos bloques al estilo de los países de habla inglesa. Por eso, los militares optaron por el sistema binominal que, por cierto, beneficio más a la Concertación que la ex Derecha. Lo hechos refutan al asesor de Bachelet que escribe: “la importancia de las elecciones (en la medida consiguió diseñar una cancha en la que la derecha gana aunque pierda)”.

 Para refutar que la Constitución sea un contrato, arguye que en ella la política no es posible, ya que lo define a la política es el intereses general. ¿Quién define éste último? ¿Qué tipo de política no es posible? Es lo mismo que dijo acerca que al sujeto político lo inhabilita. Con el actual sistema, ambas partes tienen intereses donde coinciden. ¿Qué tiene de malo? Pero, ¿acaso no es propio de la democracia que cada cual defiende sus intereses dentro de un marco jurídico de respeto al otro, que tiene como fundamento los derechos humanos de primera generación? El año pasado vimos como los sostenedores de los colegios particulares subvencionados y los apoderados de éstos se oponían a la Reforma Educacional, pues defendían sus intereses. En realidad, con la nueva constituyente quieren que haya un actor político que supuestamente habla en nombre de los demás. Sus propias palabras que emplean tanto el presidente como sus nuevos ministerios lo revela: “El país apoya las reformas”, “El Chile que todos queremos”.

  Al señor Atria le disgusta la moderación. Tanto el sistema norteamericano como el inglés se basan en que los partidos extremista como el Partido Comunista y el Nazi no tengan cabida. De ahí el poder fragmentado en Estados Unidos. De ahí el sistema electoral inglés. En éste la proporcionalidad de un partido político es lo de menos.

 Se nota que el asesor jurídico de Bachelet es un tramposo, además, de hipócrita, ya que como su líder y el diputado Gabriel Boric no dicen abiertamente que quieren comunismo para el país.