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15 de diciembre de 2018

Jorge Edwards antes de Jorge Baradit







    A mí me interesa la verdad y no lo que sienta los demás. Además de la justicia. A muchas personas de derecha les molesta que escritor Jorge Baradit tergiverse la historia, poniendo siempre los zurdos como los buenos y los malos las personas de derecha. A ese escritor de ciencia ficción le hubiese gustado que la historia de Chile haya tenido otro rumbo. Ahora bien, cuando lee las declaraciones de personajes públicos tales como actores, escritores, cineastas y documentalistas de la época de la Unidad Popular, se da cuenta que mienten. Encuentro que el novelista Jorge Edwards está a la misma altura que Baradit, cuando habla de Allende, la Unidad Popular y el Gobierno Militar.

   Los dos escritores se llaman Jorge.

   El novelista ha dicho que él no es converso como Mauricio Rojas y Roberto Ampuero. Sigue siendo de izquierda. Por eso, se inscribió como militante de Evolución Política.

  Por mediados de los noventa entré a una librería de Viña del Mar y vi el libro El Whisky de los poetas del galardonado Premio Miguel de Cervantes y Premio Nacional de Literatura, Jorge Edwards. Me puso a hojear el libro hasta que encontré el artículo La mediocridad en la política. Primero habla de que los españoles quieren formar parte de la Unión Europea como modelos Inglaterra y Suecia. Después dice:

  "En mi país, en Chile, durante la experiencia de la Unidad Popular, experiencia mirada con tal universales simpatías por los intelectuales de todas las latitudes, lo que faltaba precisamente era el consenso mínimo que hubiese podido evitar la crisis del sistema. Se quiso realizar una experiencia revolucionara desde una minoría de votos y sin haber buscado un acuerdo con una de las fuerzas más decisivas del país, la democracia cristiana. En esta forma, el Gobierno de Allende que en sus orígenes había presentado un programa socialdemócrata, un proyecto de economía mixta no demasiado diferente al que acaba de esbozarse en los artículos económicos de la nueva Constitución española, terminó arrastrado por fuerzas centrífugas, de manera que los gestos y los símbolos, juntos con invadir las calles y la prensa, empezaron a transformarse rápidamente en realidad conflictivas: tierras y fábricas ocupadas, minas extranjeras nacionalizadas sin pago de compensaciones, etcétera".

  El párrafo mencionado que me chocó, pues decía lo opuesto a lo que sostenía los militares. Algo me molestó desde que lo leí. Por un tiempo le creí el relato de la izquierda, hasta que un ex Mapu, que militaba el PPD en una casa dijo que querían instalar una dictadura comunista. Así supe que todo lo que decía los ex UP era falso. He mostrado en mi blog, que la socialdemocracia chilena de hace más de cincuenta años no tenía ninguna relación con esa corriente política que había en Europa Occidental. Queda claro que la Democracia Cristiana es un partido de izquierda.

  También me molestaron otras expresiones de él que leí por los medios. Según Edwards, Allende respetó el Estado de Derecho. En mi blog, encuentro las siguientes palabras de él sobre Salvador Allende: "Yo creo que manejó la economía con bastante ingenuidad y poco conocimiento (...), pero intentó hacer algo en un país que era muy conservador y muy reaccionario". Las personas que se opusieron a la Escuela Nacional Unificada, a las Junta de Abastecimiento o JAP, o que aquellos que se quejaron de que sólo podían comprar lo únicamente el Estado permitía, cuando antes tenía libertad para comprar y vender lo que quisieran, eran unos tontos. Se parece a las declaraciones de Bachelet en su segundo mandato. En otro artículo publicado en La Segunda, el novelista había dicho que la clase media de la época no entendía el fabuloso programa marxista de la Unidad Popular.

  Cuando gobernó Ricardo Lagos, el escritor afirmó en una entrevista al diario El País de España: “La transición a la democracia no ha terminado y la reconciliación no ha comenzado”. Cuando Rafael Mera tenía su blog comentaba que teníamos la transición más larga de la historia. Y esta transición, agregué yo durante el segundo gobierno de Bachelet, que iba terminar cuando la izquierda tuviese su Constitución chavista. En otra parte de la entrevista, el periodista le pregunta por qué en su última novelas muestra un rechazó a las posiciones extremas. Edwards responde que él escribe desde la compasión y que el país necesita superar la división “típica de la guerra civil de 1891, de la Unidad Popular y de la dictadura”. Se le olvida que el Gobierno Militar dictó una amnistía a pedido de la democracia cristiana y el Partido Socialista venezolano. Además, no se le ocurrió sugerir al presidente socialista Ricardo Lagos como después de guerra civil de 1891 aplicar leyes amnistía a los dos lados. Por eso, el país se reconcilió. Y nadie le sacaba en cara después de veinte, treinta o cuarenta años después las cosas malas de uno u otro lado.

  A pesar que es abogado no se conoce las leyes, pues avala que el inconstitucional Informe sobre tortura de falsos torturados. Y cuyo criterio es levantar falsos testimonios sin ninguna prueba y sin que el acusado pueda defenderse. Como buen izquierdista, ve la paja en el ojo ajeno y no la viga que tiene: “Prácticamente nadie en el país niega que hubo tortura, a Pinochet lo salvan porque lo declaran demente: ¡es un cambio impresionante debajo de nuestras narices sin que nos demos cuenta!” Después menciona a un señor que estuvo en el centro de detención Tejas Verdes, Hernán Valdés, el cual escribió un libro con el mismo nombre del centro. Edwards lo señala como “campo militar de torturas que dirigió Manuel Contreras)”. Agrega: “Los civiles del régimen no pueden decir que no sabían de la tortura”. La izquierda niega ellos torturaron en el gobierno marxista. Apostaría a que no conoce el documento del Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, en acusa al gobierno de la Unidad Popular “de flagelación y tortura”. Tampoco conoce la extensa carta que escribió Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, ni muchos menos el Acta de Rivera. ¿Sabrá Edwards que Allende le rindió un homenaje a dictador comunista, José Stalin?

   Por sus propias palabras, demuestra que él no quiere reconciliación, pues el periodista le pregunta a propósito de los supuestos torturados que caminan por las calles libremente “¿Es ésta una sociedad enferma?” Él responde: “Hay muchos procesados, condenados y Pinochet está arrinconado, fuera de su cargo de senador”. Además, esto ocurría, mientras Ricardo Lagos indultaba a los últimos terroristas encarcelados de Frente Lautaro, que tuvieron su libertad gracias a las gestiones de monseñor Baeza, quien manifestó que los militares no deberían tener libertad. Los miristas están amnistiados.

   Elogia al traidor general “Cheyre ha ido mucho más allá y ha sido más lúcido que los sectores políticos, que debaten si pedir disculpas”. O sea, los militares derrocaron a Salvador Allende por una simple y antojadiza aventura militar, según la versión de Cheyre.

   Otra mentira: “De repente nos metimos en la guerra fría con la elección de [Salvador] Allende. Creo que ni Allende se dio cuenta, pero Neruda sí, que en esto se había puesto lúcido desde que los cubanos lo atacaron en 1966”. Igualmente, desconoce que Salvador Allende era agente pagado de la K.G.B. La izquierda entre el bien y el mal, opto por este último libremente. Y eso ocurrió antes de la elección presidencial de 1970. Allende fue promotor de las Organización Latinoamericana de Solidaridad, quien manifestó: "Afirmo que ante una estrategia internacional de intervención debemos oponer otra fuerza. Oponer la violencia revolucionaria a la violencia reaccionaria";la declaración del PS de Chillán en que desecha la democracia liberal y optan por la violencia revolucionaria. E igualmente, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria que perseguía los mismos fines del Partido Socialista: instalar la dictadura del proletariado. ¿Cómo alguien tan culto desconoce ambas declaraciones? Siendo presidente del senado, Allende expresó ante el medio italiano Paese Sera: “Si tenemos éxito, y creo que lo tendremos, Cuba y Chile serán dos ejemplos válidos, aunque sean distintos en su fase inicial. Por lo demás, no existen diferencias, nosotros haremos el socialismo como los cubanos”. Tampoco la conoce. ¡Y de repente nos envolvimos en la Guerra Fría!

   Para el novelista del Peso de la noche, no existió el terrorismo o guerrilla en Chile.

   Edwards escribió el año pasado en el diario La Segunda sus recuerdos en La Habana. Cuenta que fue a la casa del poeta Enrique Lihn -quien es tío de Cristián Warken-, el cual le confiesa que hablaba bajo “”Por que esto…., está lleno de soplones”. ““¿En tu casa?” El poeta me respondió que los hombres de seguridad se hacían los invitados y que no había manera de evitarlo: soplones en los interiores de las casas, en las porterías de los edificios, en las presentaciones literarias y en las inauguraciones de pintura. ¡En toda la isla! Y nosotros bebíamos nuestros daiquiris y mirábamos hacia otro lado”. Él escribe: “Yo escribí mi testimonio, alrededor de tres años más tarde, porque llegaba desde Chile, y porque la mitad o más de la mitad del gobierno chileno de entonces, el de Salvador Allende y el de la Unidad Popular, pensaban que la revolución castrista era la panacea, la solución de todas las dificultades, de nuestras limitaciones, de nuestras miserias. Yo me convencí en forma muy rápida, a los pocos días de estar en la isla, de que si la panacea fidelista y guevarista llegaba aplicarse en mi país, sería uno de los primeros exiliados. Cuando lo dije en una conferencia literaria, hace pocos años, hubo chileno que abandonaron la sala, furiosos, y que confieso que sentí lástima por ellos, pero también por todos nosotros”.

   El poeta Enrique Lihn es conocido por el verso “Nunca salí del horroroso Chile”, el cual es evocado para referirse al Gobierno Militar, no la UP ni mucho menos a la guerra civil larvada a que nos llevó la izquierda.

  Durante a UP se quiso colocar los Comités de Vigilancia al mejor estilo de la Cuba castrista.

  Sin embargo, él no tuvo esa misma impresión, cuando el buque escuela de la Armada Esmerada fue a Cuba por el año 68 o 69 como lo describe en su libro Persona Non Grata, en la que se pregunta cómo actuarían los militares chilenos en caso de verse confrontados los hombres armados de Castro. En esa oportunidad, la hermana de Salvador Allende, Isabel estaba entusiasmada con la dictadura cubana.

  La solución de Jorge Edwards ante un intento totalitario por parte de la izquierda es huir. Lógico y sensato. De hecho, muchos chilenos se fueron a vivir al extranjero, cuando salió Allende, porque no querían el comunismo. La otra alternativa es rebelarse y luchar como lo hicieron primero los civiles y luego lo militares, cosa que él descarta.

6 de octubre de 2017

Los conversos nos niegan el derecho a la rebelión







   En el blog argentino Blogbis donde también publico, me preguntaron que cuál era mi opinión del otro converso, ex mirista y ex parlamentario sueco, Mauricio Rojas. Dije que él a le gustaba victimizarse, olvidándose de los crímenes del Mir, del Frente Lautaro y del FPMR. Los victimarios se convierten en víctimas. Su última columna me lo confirmo su última columna Chile: los revolucionarios y el 11 de septiembre : “Nuestra responsabilidad no fue pequeña por lo que ocurrió en Chile y de ella no nos exime el que después hayamos sido víctimas de las tropelías de la dictadura”. La Izquierda comete errores y no horrores, según ellos. Así repite que el Gobierno Militar cometió horrores y no el millón de muertos que costaría la revolución comunista de Allende: “En parte sepultada por el horror de los crímenes de la dictadura, pero también por la manipulación de quienes se benefician de ese silencio”. No habla nada los crímenes del Mir y del FPMR. Su generación introdujo el odio y el concepto de enemigo: “Es hora de entender cómo un día llegamos a odiarnos”. La gente de derecha no es que la odia, ni siquiera los presos políticos de Punta Peuco. Todavía no se entera que los únicos que siguen odiando están en la Izquierda con la expresión ‘Ni perdón ni olvido’. Ni siquiera los opositores a Allende los odiaban sólo que no quería vivir bajo una dictadura comunista o ni caer en una guerra civil. Mauricio Rojas quería ambas cosas. Por eso, estaba en el Mir.

   Ya comente en post pasado las palabras del escritor Roberto Ampuero que son infantiles e injustas: “Para Chile no quería ni la dictadura de Pinochet ni la de estilo Fidel Castro”. Él mismo se contradice en otra oportunidad cuando afirma: “entre 1970 y 1973 desfilé por las calles convencido de que la democracia de Chile había que arrojarla por la borda…y vociferando… ‘los momios al paredón, las momias al colchón’”.

   Para Mauricio Rojas, no hay derecho a la rebelión: “Sólo faltaban los tanques en la calle, hasta que un día allí los tuvimos”. Un punto del Acuerdo de la Cámara dice: “Que en la quiebra del Estado de Derecho tiene especial gravedad la formación y desarrollo, bajo el amparo del Gobierno, de grupos armados que, además de atentar contra la seguridad de las personas y sus derechos y contra la paz interna de la Nación, están destinados a enfrentarse contra las Fuerzas Armadas; como también tiene especial gravedad el que se impida al Cuerpo de Carabineros ejercer sus importantísimas funciones frente a las asonadas delictuosas perpetradas por grupos violentistas afectos al Gobierno”. ¿Querían enfrentarse a las Fuerzas Armadas? El ex presidente del Senado, el demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva dijo al punto sin retorno a que nos condujeron los marxistas, en el Acta de Rivera: “Se resuelve a punta de pistolas”.

   Los únicos que cometen brutalidades son los militares: “Nada justifica las brutalidades cometidas por los militares, pero tampoco nada justifica nuestro aporte a la creación de un clima de odios fratricidas entre los chilenos”. Si se justifica internar diez toneladas de armas en tiempos de Allende, si y si la tortura que sufrió el director de Las Últimas Noticias de Concepción en manos del Mir en la UP, si la flagelación y la tortura en nombre del comunismo, si la cinco toneladas de armas que internó el FPMR de Carrizal Bajo, si el asesinato del intendente de Santiago el general Carol Urzúa a mediados de los setenta, quien era querido en las poblaciones pobres de Santiago, si se justifica que el fundador del Mir, Miguel Enríquez días antes morir haya asaltado un banco y ordenado a sus subordinados matar al director de la sucursal bancaria, si el secuestro del hijo de un destacado empresario en la década de los ochenta por el Frente y las bombas que puso, donde murieron tanto civiles como militares, incluyendo por bombas mujeres y niños. Lo acabo de mencionar no son brutalidades. Según Hermógenes Pérez de Arce, en los primeros tres meses de la caída de Allende murieron 301 muertos. En total murieron 423 uniformados en el tiempo en que duro el gobierno militar. ¿Quién los mato? No son brutalidades ni tropelías para usar el lenguaje de Rojas.

   Lo terrible es que haya muerto en enfrentamiento el fundador del Mir y padre del eterno candidato a la presidencia, el megalómano, Marco Enriquez-Ominani, Miguel Enríquez, o que los militares luego de tomar preso al comandante ‘Pepe’, lo hayan fusilado luego de juzgarlo por la Justicia Militar por sus crímenes. Después de todo, él quería una revolución comunista con un millón de muertos.

       Sobre el ex parlamentario chileno sueco he escritos varios post al respecto: El liberal que guarda rencor y odio de su pasado del Mir (4-07-2013) y ¿Cómo pudo ocurrir? Respuesta a Mauricio Rojas (28-07-2013) . Los artículos anteriores del doctorado en Historia tienen en común en preguntarse cómo llegamos a un punto sin retorno. Más no hay derecho a la defensa, si alguien intenta oponerse a la Izquierda.

   Los matones no se los puede poner a raya: “Es hora de entender cómo un día llegamos a odiarnos con tal frenesí que nos dimos el terrible derecho a destruirnos los unos a los otros”. ¿Qué tiene de malo pegarle a un matón?

    ¡Apocalipsis now! No sé a cuál democracia se refiere Rojas, cuando afirma: “La muerte de nuestra democracia no fue un accidente inesperado, sino producto de una larga enfermedad que se había ramificado por todo el tejido social, destruyendo la convivencia cívica y convirtiendo a Chile en un país en guerra civil mental”. Allende, el Partido Socialista y el Mir despreciaban la democracia liberal. Ahí están las Declaraciones de los socialistas en Chillán en 1967 o 1968 y del grupo guerrillero Mir. La democracia es las que describió el general Pinochet en el libro Ergo Sum Pinochet, donde Allende hacia lo quería, no respetaba la Contraloría de la Republica, el Poder Judicial a cuyos miembros los trataba de viejos tales por cuales y al parlamento. A lo anterior, más quince mil guerrilleros que llegaron a Chile amparados por el gobierno de la Unidad Popular. Según un informe de la OEA elaborado después de 1973, en Chile entraron entre 12 mil y 15 mil extranjeros clandestinamente. Las diez toneladas de armas que encontraron los militares. La guerrilla contaba un armamento superior al Ejército. El Mir uso balas Bum-Bum o Dum-Dum prohibías en los tratados internacionales. Y las armas encontradas en una de las casas de Salvador Allende, en cuales entrenaba los miristas. Se le olvida a Rojas que el Mir se quiso infiltrar en la Armada como lo muestra el libro La Infiltración en la Armada 1973 de German Bravo Valdivieso. Según el Acuerdo de la Cámara de Diputados: “Ha violado leyes expresas y ha hecho ((tabla rasa)) del principio de separación de los Poderes”. Los Comités de Vigilancias y las JAP. En el punto 5 del Acuerdo se dice: “Que es un hecho que el actual Gobierno de la República, desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario, absolutamente opuesto al sistema democrática representativo que la Constitución establece;”. El Partido Socialista tenía 1500 hombres armados, según confeso el socialista Carlos Altamirano. Esa es la democracia que le gusta a Bachelet.

   Otra expresión típica de izquierda es sostener o afirmar que todos culpables. Por tanto, ninguno es culpable. Eso es poner en el mismo nivel a quienes pretendieron instalar una dictadura comunista o totalitario y quienes querían vivir bajo la democracia liberal. Es lo mismo una persona decente que un delincuente. De ahí que cite las palabras del general Prats, quien era ministro de Interior de Salvador Allende y partidario del programa de la Unidad Popular: “Sería injusto negar que la responsabilidad de algunos es mayor que la de otros, pero, unos más y otros menos, entre todos estamos empujando a la democracia chilena al matadero”.

  Cualquiera persona de nuestro de lado -sin tener un doctorado- sabe que si una persona o grupo optan ser matones van a recibir un golpe en la cara, o bien el grupo indefenso van a pedir ayuda o alguien por actuará por su cuenta y los podrá en su lugar. Eso es sentido común. Así lo vemos en la hermosa película del director japonés, Akira Kurosawa, Los siete samuráis. Mauricio Rojas aun cuando hace tiempo dejó la Izquierda sigue pensando como tal. Para toda persona que es de Izquierda, el otro lado no tiene derecho a replicar como tantas veces lo he expresado, ya sea en el pasado con la guerrilla, ya sea prohibiendo libros que refutan la “la historia oficial” o su relato en las universidades como ha señalado el historiador Gonzalo Rojas Sánchez, o documentales. En todos los ámbitos. Así es como pelea la Izquierda. Conforme al razonamiento se desprende, entonces que los únicos que podían matar es la guerrilla comunista. Los chilenos recurrieron a las Fuerzas Armadas para sacarse los matones de la UP. Los civiles no lo podían hacerlos.

   Ya que Mauricio Rojas fue un revolucionario, conviene recordar que Salvador Allende en su tesis Higiene Mental y delincuencia para optar a médico califica a la revolución como “un delito patológico” y al revolucionario es “un psicópata peligroso, tanto más cuanto los movimientos masivos y violentos que él genera provocan locuras colectivas peligrosamente contagiosas”. En vez de descargarse cada víspera del 11 de septiembre chileno con un artículo, al ex mirista le recomendaría tratarse con un psicólogo o un psiquiatra. Tiene rasgos psicópata puesto no ha manifestado empatía hacia víctimas inocentes de los crímenes de la Izquierda chilena.

    Tanto Rojas como Ampuero se definen como liberales. Con todo, a diferencia de otras personas jamás han defendido el derecho a la rebelión que los chilenos ejercieron contra el gobierno de la Unidad Popular. Además, ambos se hacen los lesos ante la injusticia que sufren los militares del campo extermino de Punta Peuco, a los cuales les niegan todos los derechos: igualdad ante Ley, Ley de Amnistía, indulto y derechos carcelarios que gozaron los terroristas bajo ex Concertación. ¿Ambos creen que los militares cometieron genocidio como sostiene la Izquierda? ¿Ambos creen que el Gobierno Miliar no tenía derecho a defenderse de los grupos terroristas? El asesinato del senador Jaime Guzmán después de los noventa no es brutal. Para ellos, el terrorismo no existió. Más bien, para Rojas solamente existió hasta el 11 de septiembre. El enfrentamiento que hubo después de esa fecha, fue debido a los fanáticos del Mir y la de la Unidad Popular que no querían rendirse. En ese periodo, según la Izquierda, se violaron más los derechos humanos. Según el Acuerdo, la UP violo una serie de derechos.

  Hay que recordar que el mirista Gregorio José Liendo Vera, alias Comandante ‘Pepe’ conocido como el comandante ‘Pepe’ dijo que tenían que “morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad”. Hace tiempo encontré un artículo sobre las palabras que dijeron diversos protagonistas de la Argentina de los setenta , y me encuentro con la sorpresa que los argentinos también tenía su versión del Comandante ‘Pepe’, a saber, Roberto “Roby” Santucho, Comandante en Jefe del ERP. Éste le dice a su hermano Asdrúbal, oficial del ERP: “Creo que para lograr la patria socialista vamos a tener que matar a no menos de un millón de personas”. En Ruanda murieron un millón de personas en 1994 a causa de una guerra civil.

   En la UP, la banda que Liendo Vera dirigía violó a la dueña del fundo Tregua en presencia de sus hijos. Rojas omite ese detalle: “cuando el MIR suspende tácticamente sus acciones militares, se habían llevado a cabo una decena de asaltos a bancos, cuatro secuestros de aviones, tres asaltos a armerías y decenas de atentados con bombas”. Omite, además, un documento secreto encontrado en La Moneda en que se mencionan unas armas dirigidas a Miguel Enríquez. El mito de la Izquierda es que MIR no dejaba gobernar al gobierno, cuando éste, en realidad los apoyaba.

   Rojas cita al final de su columna las palabras del ex presidente socialista, Ricardo Lagos. Sin embargo, mientras buscaba información sobre el Acta de Rivera, llegue al texto que publico Hermógenes Pérez de Arce, El Libro de las Verdades Olvidadas y que lo reprodujo en su blog. Allí nos enteramos que Lagos fue una unabomber. ¿Qué les parece? Con que cara el futuro embajador de Allende en la ex Unión Soviética dijo las palabras “Para nunca más vivirlo, nunca más negarlo”. En efecto, el ex parlamentario y escritor un anécdota del dirigente sindical Clotario Blest, basándose en el libro biográfico de Mónica Echeverría, Antihistoria de un Luchador: “El estallido de varias bombas durante la primavera de 1962, que costó la vida a uno de sus portadores, efectuado por el Movimiento Social Progresista, grupo adscrito al MFR, genera que el Gobierno responsabilice directamente a Blest en su calidad de Presidente del MFR”. Luego me menciona las palabras del dirigente sindical: “‘Si no fuera por la ANEF, en especial por Tucapel, mi suerte habría sido terrible. Estaba condenado irremisiblemente a diez años de prisión. A mí se me culpaba de ser autor intelectual del bombazo. ¡Qué paradoja! ¡Yo que siempre he abogado por la no violencia activa! En cambio, los verdaderos culpables, como Julio Stuardo, Ricardo Lagos y Jorge Arrate, dirigentes del grupo que había colocado la bomba, sólo eran llamados a declarar ante el juez instructor.” (p. 254). No aparece en el Informe Rettig. Por eso titula esa parte: “A todo esto, Lagos debería pedir perdón”.

   Rojas se cree la gran mentira del Informe Valech, pues es imposible que hayan entrevistado a cien testigos por día. De lo contrario, no citaría las palabras de Lagos .Y el sesgado Informe Rettig que fue pedido por los grupo armados de Izquierda como una extorsión al primer gobierno de la Concertación.

    Ya sé porque me cae mal Mauricio Rojas. Él opto por ser matón hace más de cuarenta años. Lo que menos que esperaría que alguien que se comportó así, es que luego se victimicé. Bachelet es igual. Cuando comenzó el segundo gobierno de Michelle Bachalet, en uno de ese encuentro político empresarial como Enade, en la que estuvo el Presidente de la República y Roberto Ampuero, éste avaló el cuento de que Bachelet fue una víctima de los militares una vez que el gobierno de Allende cayó. La comandante Claudia fue simpatizante del Mir y militante del grupo terrorista Frente Patriótico Manuel Rodríguez, brazo armado del Partido Comunista. De victimaria a víctima. Siempre en el papel de la víctima en su segundo gobierno.

   Hace cuatro años escribí : “A diferencia del liberal argentino Alberto Benegas Lynch , Mauricio Rojas no reconoce el derecho a la rebelión, lo que causo finalmente, la caída de la Unidad Popular, y así se evitó como dice el trasandino, la implantación de otro Gulag”. Aunque según Rojas: “cosechamos una dictadura muy distinta a aquella del proletariado con que soñábamos”. La mayoría de los chilenos estaba felices con el Gobierno Militar, salvo la Izquierda que estaba en minoría.

   Una fecha que siempre celebra la UP/DC es el 5 de octubre, donde el general Augusto Pinochet perdió el plebiscito de 1988. Con todo, hay que tener presente que la democracia que la Izquierda recuerda es la descrita más arriba, no la democracia liberal.

    José Piñera, el historiador conservador Gonzalo Rojas Sánchez, el ex demócrata cristiano, Julio Bazán Álvarez, el liberal argentino Alberto Benegas Lynch destacan el derecho a la rebelión frente al gobierno de Allende, ya sea basándose en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, ya sea el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, ya sea en el filósofo inglés John Locke. Sin embargo, los dos conversos Roberto Ampuero y Mauricio Rojas ante el intento totalitario del gobierno marxista de Salvador Allende, les niegan a los chilenos el derecho a la rebelión.

29 de junio de 2017

“No respetan el estado de derecho o la decencia humana”








  Me llamaron la atención de las palabras que dijo el presidente norteamericano Donald Trump a raíz de la muerte del estudiante de economía de la Universidad Otto Warmbier bajo el régimen de Corea del Norte: "El destino de Otto profundiza la determinación de mi administración de evitar que tales tragedias a manos de regímenes que no respetan el estado de derecho o la decencia humana básica lleguen a personas inocentes".

   El Estado de Derecho viene a ser lo mismo que la decencia humana básica. Trump no condeno a nortecorea por violar los derechos humanos como suelen decir los zurdos chilenos. Aunque la expresión ‘violar los derechos humanos’ se ha presta para diversas cosas. Las palabras del presidente norteamericano también valen para Chile. Chile no es Corea del Norte. El Partido Comunista chileno apoya la dictadura comunista de ese país. Y Bachelet apoya al PC.

  Chile es distinto de la dictadura comunista de Corea, pues estamos en democracia como dice Bachelet poniendo énfasis en la expresión ‘en democracia’. Según algunos, ya estamos en una dictadura democrática, puesto que la Nueva Mayoría hace que las instituciones les favorezca a ellos, mientras que a los políticos opositores les llega todo el peso de ley. No hay ninguna institución que se salve: los Tribunales de Justicia, el Servicio de Impuestos Internos, la Fiscalía, el Consejo de Defensa del Estado. Para unos hay prescripción del delito, si son de Izquierda, ya sean civiles o terroristas, para otros no rige la prescripción, porque son militares o son políticos de derecha.

   El estado de derecho comenzó a erosionarse con la “Llegada de la Alegría”, cuando el ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin traicionó a los militares con el Informe Rettig y con la reinterpretación de la Ley de Amnistía, mientras liberan a través de indultos a los terroristas y los miristas se beneficiaban con la amnistía. Recuérdese que los grupos armados de la extrema izquierda extorsionaron al primer gobierno de la Concertación exigiendo el mencionado informe a la vez que instalaban los llamados ‘jueces de derechos humanos’, cosa que no existe en nuestra legislación tales jueces como tampoco existe los delitos de derechos humanos tal cual les gusta repetir a los medios para condenar a los militares. Abierta discriminación.

   La cárcel de Punta Peuco, donde están presos los militares ancianos es un símbolo de la indecencia humana. En primer lugar, les niega la Ley de Aministía de 1978. En segundo lugar, la igualdad ante ley, pues mientras los terroristas del FPMR fueron indultados a los militares asignados a la CNI han sido condenados. En tercer lugar, los jueces han cometido el delito de prevaricación, que en cualquier país civilizado estarían castigados. En cuarto lugar, se les imputa delitos que no son retroactivos como el delito de lesa humanidad que condena el genocidio. Aquí no hubo tal práctica En quinto lugar, se les niega los derechos carcelarios como la salida dominical, que los terroristas tuvieron bajo los gobiernos de la ex Concertación.Y por último, se les niega el indulto humanitario en caso de que tengan enfermedades terminales, que el bloque DC/UP hizo con algún terrorista que tenía cáncer. En el Penal de Punta Peuco ha muerto el único reo que tenía Alzheimer.

   Sabemos que a la llamada derecha liberal representada por diversos think tank no les importa la suerte de los militares. Si les puede importar que a un ex ministro de Hacienda como Andrés Velasco el Servicio de Impuestos Internos haya actuado arbitrariamente, o que algunos políticos de la ex derecha se les haya acusado de financiamiento irregular, mientras a los parlamentarios de la Nueva Mayoría que también cometieron ese delito que no existe se les aplique la prescripción, ni caigan procesados. Ni mucho menos que el actual Gobierno que libero a más de quinientos reos haya discriminado a los ancianos de Punta Peuco por considerar que son un peligro de la sociedad.

  Asimismo es irrelevante tener la opinión del Instituto Nacional de los Derechos Humanos –engendro del primer gobierno de Michelle-, cuya labor es defender a delincuentes y terroristas para que tengamos la tranquilidad de que en Chile se respeta el Estado de Derecho.

   A principios de este año, la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), la gremial que agrupa a los grandes empresarios puso un inserto en La Tercera, en que acusaba al gobierno de dejar a la región de La Araucanía sin estado de derecho: “en esa zona ya no impera el Estado de Derecho”. Agregaron:”es evidente la incapacidad de los poderes del Estado para reaccionar y cumplir con sus funciones de hacer respetar la ley y sancionar los delitos que se comenten”. La vocera del gobierno, Paula Nárvaez califico de irresponsables las declaraciones de la Sofofa y llamo a diálogo: "Es una opinión que no compartimos ni en la forma ni en el fondo. Nos parece tremendamente preocupante que se den declaraciones irresponsables respecto a señalar que en una parte del territorio nacional no hay estado de derecho". ¿Por qué se tiene que dialogar con delincuentes y terroristas que queman, matan y extorsionan a los agricultores? Después dijo la vocera que era un juicio que no se basaba en la realidad, por tanto, era falso: "lo señalado por la Sofofa no es real, no es la situación que hoy día impera en la región de La Araucanía". La ministra mintió. La prueba más elocuente la vimos en el último censo, donde una comunidad de esa región no se dejo encuestar. No sé si le habrá llegado el castigo pecuniario con que el Estado amenazo a quienes no se dejaban encuestar.

   En el penúltimo 21 de mayo, el día de las Glorias Navales y de la rendición de cuentas del Jefe de Estado que, por cierto se cambio este año la fecha, gracias a los amigos violentos que tiene Michelle Bachelet, murió calcinado por el fuego el vigilante, Eduardo Lara encargado de cuidar el edificio consistorial de la ciudad de Valparaíso. Gracias a un grupo de estudiantes que lanzaron una bomba molotov en esa edificación. Los únicos que lanzan esos artefactos explosivos pertenecen al PC. Al día siguiente el obispo de la ciudad dijo: “Valparaíso está perdiendo la confianza en el Estado de Derecho”.

   El Gobierno tanto en La Araucanía como en el resto del país no quiere aplicar el Estado de Derecho, esto es, usar la fuerza legítima contra delincuentes o terroristas. A decir verdad, este post lo tenía pensado hace tiempo. Sin embargo, me faltaba algo. Tenía el título: “Un país sin Estado de Derecho”. Me quede mejor con las palabras de Trump.

 En resumen, nos hemos vuelto un país indecente. Por tanto, no hay Estado de Derecho.

22 de septiembre de 2016

La otra cara del Padre Fernando Montes s.j.







 

 Partamos del hecho desafortunado que las personas que llaman a los militares presos políticos en el penal Punta Peuco ‘violadores a los derechos humanos’ no distinguen entre el bien y el mal, ni entre justicia y venganza, ni la distinción entre personas decentes y matones. Más aún, algunos fueron cómplices activos de los malos en estos últimos cuarenta y tanto años, por ejemplo, la Iglesia Católica chilena. Esta última tuvo una respuesta tibia o de tristeza cuando fue derrocado el gobierno marxista leninista de Salvador Allende. De inmediato crearon el Comité Pro Paz y que luego se transformaría en la Vicaría de la Solidaridad, que en un primer momento apoyo al grupo terrorista Mir y luego al FPMR. Pese a que el gobierno marxista violo los derechos humanos. Además de cometer flagelación y tortura tal cual dice el Acuerdo de la Cámara, los altos personeros de esa institución no dijeron nada. Obispo Goic dijo una frase cliché que le gusta repetir incluso a la Izquierda en el 2010: "Nosotros hemos mantenido y mantenemos la defensa de los derechos humanos”. Falso. Primero, jamás han condenado el terrorismo, ni han acogido a las víctimas de éste antes del 11 de septiembre de 1973 y durante el Gobierno Cívico Militar.

   La Izquierda les niega todo a los presos militares del Penal Punta Peuco, los mismos beneficios que recibieron los terroristas del Mir, del Frente Lautaro y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, brazo armado del Partido Comunista. El mismo partido que apoya la dictadura del hambre de Nicolás Maduro, la dictadura de los hermanos Castro y, por último, la dictadura de Corea del Norte.

   Partamos del hecho de que la Izquierda denomina el tema de los derechos humanos a su antojo y arbitrariamente. Para ellos la expresión ‘violadores a los derechos humanos’ se refiere a los agente de Estado que combatieron el terrorismo entre 1974 y 1989. Aún cuando la Izquierda empleo la vía armada desde 1965, esto es, el terrorismo como forma de lucha, los expertos solo catalogan como violadores de los derechos humanos a los militares, no a los grupos terroristas mencionados que asesinaron, ponían bombas y secuestraban. Por tanto, la sociedad tiene los valores totalmente invertidos, pues quienes deberían entre las rejas están amnistiados e indultados. Para los políticos, académicos y abogados de los derechos humanos de la ex Concertación, los terroristas del FPMR, del Lautaro y del Mir que cometieron crímenes entre 1979 y 1990, eran solo delitos comunes. De ahí partimos mal. ¡Que hayan asesinado, puestos bombas y que cientos de personas hayan salido muertas o heridas no les importaba a la Concertación ni las iglesias opositoras al Gobierno Militar! Por tanto, no eran violadores de los derechos humanos.

   Una figura religiosa que ha cobrado relevancia a favor de los militares presos es, pues, el ex rector de la Universidad Alberto Hurtado, el sacerdote Fernando Montes s.j., quien pide que se le aplique el derecho humanitario a los enfermos terminales del Penal Peuco. Cuando fue el funeral de ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin, el columnista Fernando Thauby escribió el artículo EL FUNERAL DE AYLWIN DESDE PUNTA PEUCO . En esa columna cita las palabras del sacerdote jesuita: “Yo creo algo que le escuché a don Patricio Aylwin. Él contó que cuando su papá era niño era la revolución de 1891, y acompañaba a su padre (abuelo de don Patricio) a la cárcel a ver a su propio padre (su bisabuelo). Y nunca se olvidó de eso. La conclusión que sacaba Aylwin era que este es un problema tan traumático, que se necesita que pasen dos generaciones: las que vivieron el tema de adultos y las que lo vivieron de niños. Yo creo que tiene bastante razón”. Las palabras del ex mandatario demócrata cristiano fueron solo un pretexto para ocultar su cobardía ante los grupos violentista. Esa declaración están falsa como el falso perdón que dijo, cuando leyó el Informe Rettig.   Según el Padre Rául Hasbún, cuarenta años después de la Guerra Civil de 1981 nadie andaba sacando los muertos de uno y otro bando, porque la clase política con altura de miras amnistió a los dos bandos. Por tanto, no había rencor ni odio.

   El fino académico de la universidad jesuita ni siquiera se le ocurre cuestionar el concepto manoseado de la Memoria, que tanto le gusta hablar como dijo Bachelet en el último 11 de septiembre: “Nuestra memoria es un potente instrumento para la paz”.

   Muchos cercanos a los militares presos de Punta Peuco, se alegran que el sacerdote jesuita Fernando Montes esté del lado suyo. No sé que se trae. A mí, sin embargo, no me calza. En efecto, cuando se presentó al público el libro Miguel Krassnoff: Prisionero por servir a Chile de la historiadora Gisela Encina, la Izquierda al año siguiente sacó el libro de la profesora de castellano, Mónica Echeverría Krassnoff, arrastrado por su destino. Cabe señalar que la señora Echeverría tuvo dos hijos que ingresaron al grupo terrorista Mir. Uno de ellos es Carmen Castillo Velasco, quien estuvo al lado del dirigente y fundador de ese grupo, Miguel Enríquez, en la calle Santa Fe. Previamente, la profesora había escrito libro Crónicas Vedadas, en que termina hablando de un agente de la DINA que vive en USA. Para que vean los sesgados que son. No les importa los crímenes del Mir. El libro de Gisela Encina fue un éxito de ventas con ediciones en ruso y en inglés. Pues bien, el Padre Montes presentó el libro de Krassnoff de Mónica Echeverría supongo que en la universidad jesuita, donde injuria al oficial preso como se muestra en el video. Se nota que no leyó el libro de Encina. ¡Tan ecuánime!

 La experiencia familiar del ex presidente no tiene nada que ver cómo actuó cuando gobernó. Si fuese cierta las palabras de Aylwin, no hubiera ordenado a la Corte Suprema reinterpretan de la Ley de Amnistía de 1978, en desmedro de los militares, unos que estaba en retiro, otros que estaba en las distintas ramas de las Fuerzas Armadas. La verdad es otra. Cuando los terroristas que emboscaron al fiscal Elgueta, hicieron huelga del hambre, durante el gobierno de Piñera, el parlamentario del UDI, Hernán Larraín dijo: “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”. Palabras que luego las confirmó el diputado socialista, Marcelo Schilling: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”. El ex presidente Patricio Aylwin cedió ante los grupos terroristas chilenos. Como he dicho más de una vez, el problema del primer gobierno de la Concertación no eran los militares, sino los terroristas. De ahí entendemos la rapidez de los indultos. Para la prensa opositora de la época, los terroristas presos eran “presos políticos”. Vean cómo tergiversan o alteran las palabras.

   Cuando se supo que tres uniformados iban a pedir la libertad condicional, el brigadier (r) Miguel Krassnoff, Miguel Estay y el capitán (r) Alex Ambler Hinojosa, el Padre Montes dijo: “no quiero entrar en el fondo ni amnistía ni de concesiones de los beneficios eventualmente legales que se pueden dar. Sólo celebro que se pidan informes serios”. El jesuita le niega la amnistía a los militares asignados a la DINA. No le incomoda que los miristas o los de FPMR estén libres. ¿Le va creer el informe serio del psicólogo de Punta Peuco?

 El jesuita es hombre mediocre. No le creo nada.

20 de junio de 2016

Los silencios del Instituto Libertad y Desarrollo







  El Instituto Libertad y Desarrollo elaboró dos informes. Uno sobre el conflicto en La Araucanía y otro sobre los beneficios penitenciarios. El primero se llama “La Política de Entrega de Tierras: Análisis y Desafíos de cara a un Nuevo Paradigma de Política Indígena” de abril de este años. El otro informe es “Sistema Carcelario y Libertad Condicional en Chile” de mayo.

   La Multigremial de La Araucanía ha estado más perdida, pues reunieron con Lorena Fríes del INDH para acabar con el conflicto y ahora junto LyD presenta propuestas de entrega de tierras , que por cierto, van generar problemas.

  Pues bien, el primer informe de 24 páginas hace un análisis de Ley 19.253, la violencia en la región, hace comparaciones con países como Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Finalmente, llega a una conclusión.

   En el primer párrafo señala: “Particularmente, la política de entrega de tierras, amparada en la Ley 19.253, se configura como una piedra de tope para la instauración de la paz social en la zona, en cuanto reproduce e intensifica el conflicto”. Observen que usa la expresión “paz social” y no paz. La primera expresión consiste en que un grupo minoritario usa la extorsión o amenaza para conseguir una cosa. Lo cierto es que el actual conflicto partió con esa Ley.

   Sin embargo, Julio Bazán Álvarez, autor de los libros ¿Es mapuche el conflicto? y Lo Derrocó el Pueblo, nos ilustra que esa ley abundan conceptos vagos como “tierras ancestrales” y “pueblo mapuche”. Los investigadores de LyD no vieron eso. La ley 19.253 pasa a llevar a propiedad privada. Señala, asimismo el autor, que no hay un tal derecho de tierras, ni derecho a restitución de tierras.

  Esa ley les da calidad de derecho positivo a los pueblos originarios por encima del Estado de Derecho. Igualmente, esa ley pasa a llevar los títulos bien adquiridos e inscritos en base al Estado de Derecho. Eso no lo vieron los investigadores.

   Los pilares del conflicto son, según Bazán en su blog : “La Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, La Corporación de Desarrollo Indígena (Conadi), el Fondo para Tierras y Aguas Indígenas, los activistas de los movimientos indiginista; las ONG que los financian, las legislaciones pro indígenas aprobadas en el Parlamento y la sujeción de los Gobiernos a las presiones de las extremistas”.

   Los investigadores concluyen: “De esta forma, se sugiere su modificación, con el fin de mejorar el proceso de restitución de tierras, poniendo énfasis en un desarrollo integral de los pueblos indígenas”.    En una entrevista realizada por El Mercurio de Santiago a Julio Bazán Álvarez, él afirma que la mencionada ley era innecesaria : “Jamás. Era una ley innecesaria. El saneamiento de tierras de las reducciones indígenas estaba resuelto cuando llegó el señor Aylwin". Por algo, al general Augusto Pinochet recibió un título indígena “Ulme Futa Lonko” o el Gran Cabecilla del Pueblo Mapuche. El informe dice algo importante. Las tierras que se han entregado están abandonas y no trabajadas.

   Concluyen también que la comunidad demandante tiene que poseer el título originario de la merced y para iniciar el proceso de reivindicación de tierra, sin “poner el riesgo la propiedad privada de la zona”. ¿No es un contrasentido? La ley 19.253 vulnera la propiedad privada.

   Los investigadores recomiendan: “Conjuntamente el Estado no debe negociar o beneficiar a personas o comunidades que hayan participado en hechos de violencia como medida de reivindicación de derechos”. Eso es lo que han hecho desde que dicto esa ley. ¿Qué creen que son sus interlocutores en el gobierno?

   Julio Bazán Álvarez en su blog comenta los Informes que saco el Centro de Estudios Públicos (CEP) y el Instituto Libertad y Desarrollo sobre el conflicto en La Araucanía . Él cuestiona que no existen los derechos restitución de tierras como hacen ver esos Informes. Sobre el Informe de LyD, afirma:”sin entrar a destacar la cantidad de errores conceptuales que este informe contiene al analizar la situación de la propiedad en La Araucanía y otras regiones del sur”. Ni yo podría haber sido tan lapidario con respecto a esos Centro de Estudios: “Estos supuestos, reflejan como la propaganda indigenista ha logrado la aceptación de sus consignas, (contenidas en el Informe aludido y publicitadas con entusiasmo por medios de comunicación), son aceptadas como verdaderas por instituciones que se suponen informadas y celosas de cuidar los respaldos de sus afirmaciones: triunfo de la propaganda de las demandas engañosas, que conducirán al país a objetivos geopolíticos peligrosos para la soberanía nacional, y que no tienen sustentación histórica ni jurídica, como se demuestra en numerosos artículos de este Blog”. (La negrilla es mía). Como muestra en su blog Julio Bazán, hay intensiones separatistas de los grupos minoritarios terroristas. De ahí la expresión “al país a objetivos geopolíticos peligrosos para la soberanía nacional”. Dos think tank de derecha atrapados por consignas de la Izquierda.

 La solución para La Araucanía como dice en la entrevista del 2011, es “proveyendo gran desarrollo económico en la zona, integrando al campesinado”.

   Es sabido que el Gobierno de Michelle Bachelet saco de la cárcel a 1400 reclusos de Santiago y Valparaíso saco de la cárcel a 1400 reclusos de Santiago y Valparaíso , mucho de los cuales son asesinos, violadores y narcotraficantes, por el pretexto de que existía hacinamiento. Según el Informe de LyD, el otorgamiento de la libertad condicional ha ido en ascenso. De acuerdo a Gendarmería existen 163 recintos penitenciarios. Naturalmente, para otorgar ese beneficio se requiere ciertas condiciones. No voy a entrar a enumerar la condiciones de la libertad condicional para el asunto que quiero abordar. Se nota, que para el Instituto Libertad y Desarrollo no existe el gulag de Punta Peuco. De lo contrario, hubieran escrito un Informe denunciando que discriminan a los reos de ese penal como se han visto en artículos publicados en blog y en otros sitios. A ellos se les niega todos los beneficios carcelarios que tienen los reos comunes. Tampoco les conmueve que todos los presos allí sean personas ancianas que tienen problemas médicos propios de su edad. Quizás los miembros de ese think tank no se pronuncian sobre los ancianos del gulag mencionado, porque no quieren ser tildados de fachos, pinochetistas y nazis u otro epíteto que se les ocurra a la Izquierda.

   El penal de Punta Peuco es descrito por las personas que lo han visitado como “Asilo de Ancianos” enrejado. Tiene muros, si es que no equivoco de 6 metros. En invierno, la temperatura llega a -6 grados. Un lugar ideal para personas de Tercera Edad.

   ¿Qué le importara que las personas allá están ciegos, otros tenga Alzheimer, o no tenga conciencia donde se encuentran, otros tienen diversos tipos diabetes e hipertensos? ¿Van a tomar en serio los informes del psicólogo de ese recinto que le da el pase a los reclusos para que puedan gozar de la libertad condicional? Una vez que tenga el informe de Gendarmería, el Instituto LyD elaborará otro informe haciendo comparaciones y citando a un “experto”.

   Por ejemplo, cuando son llevados al hospital de su institución: “Cuando los reclusos deben ser llevados a los hospitales de las FF.AA o de Orden, lo hacen en carros celulares, incómodos, con conducción poco suave, con chaleco de imputado (amarillo, de plástico), que produce abundante transpiración (peligro de enfriamiento), esposados y si están hospitalizados, permanecen con centinela permanente de Gendarmería, este aspecto para ancianos es inhumano”. Como si les fueran a escapar.

   Es un detalle insignificante para el Instituto es que a los reos de ese penal no se les aplique la Ley de Amnistía de 1978, la prescripción, ni la igualdad ante ley.

   Se desprende, por tanto, que el reconocido think tank cree que los generales y almirantes en retiro presos son “un peligro para la sociedad” tan como el senador Orpis, o que ellos (los reos) cometieron delitos de lesa humanidad, aún cuando la ley que tipifica ese delito no sea retroactiva, o creen que los reos de Punto Peuco son ‘violadores de los derechos humanos’ como les llama Izquierda.

  Queda claro los silencios en que cae el Instituto Libertad y Desarrollo.

28 de agosto de 2015

Ni Verdad ni Reconciliación Parte III









El General Manuel Contreras ya murió (QEPD) condenado injustamente, porque no se les aplicó la Ley de Amnistía de 1978, que, por cierto, benefició al grupo terrorista Mir. Estos últimos están libres y gozan de una pensión, porque el ex Contralor de la República, Ramiro Mendoza declaro que el mencionado grupo extremista que opto por la vía armada y que quiso instalar una dictadura comunista era una ‘empresa’ al estilo BataFensa, María HelenaFord y Adidas. La ex presidente del Consejo de Defensa de Estado (CDE), Szczaranski fue una de las personas que se dedico demonizar al ex jefe de DINA. Hasta la televisión nacional informa la conmemoración de la creación Mir, quienes optaron por la vía armada y quisieron instalar una dictadura del proletariado A.K.A dictadura comunista, como si fuese lo más natural. No sabemos si Bachelet les un envío carta como lo hizo con el Partido Comunista, o si estuvo Ricardo Lagos, quien para la conmemoración de los 40 años de la intervención militar que saco Allende por salirse de la ley y la Constitución estuvo con el terrorista Pascal Allende, y con varios miristas en su gobierno.

Muchas personas  se alegraron cuando la abogada Szczaranski se puso de nuestro lado, porque ella no aguantaba el cáncer que había en Punta Peuco. Además, según ella, los presos allí tenían suficiente con el estigma social de ‘violadores a los derechos humanos’. Cuando los militares en retiro de la Dina, el general Manuel Contreras, los brigadieres Pedro Espinoza y Miguel Krassnoff, el coronel Marcelo Moren Brito y el agente civil Osvaldo Romo sufrieron su primera condena por el secuestro de la mirista Diana Arón, la ex comunista Clara Szczaranski sostuvo que "hemos sostenido que está vigente, y si se producen hechos criminales dentro de su período de vigencia, debe aplicarse" en el 2005. Cuando el ex presidente Piñera planteó la posibilidad del indulto, la ex directora del Consejo de Defensa del Estado (CDE) dijo en esa oportunidad que al jefe de la DINA no se le podía indultar, porque “Si no pide perdón, si no justifica y si no ve la gravedad podrían ser entre comillas ser peligrosos...”.

Luego agrego:

Debiera tener la oportunidad de disculparse y de reflexionar. Ahora, quiero decir una cosa: para el país Contreras encerrado o suelto no es ningún peligro, es un símbolo, por eso voy al tema de que si es tan humanista, usar a las personas como un ejemplo es propio de una civilización más atrasada. Para mí, Contreras no es ningún peligro, sí es un símbolo. Y él lo ha buscado porque no se ha arrepentido, no ha hecho una reflexión”. En una entrevista en La Tercera dijo que fue a vistar Punta Peuco para saber si los condenados por delitos de derechos humanos estén recibiendo penas realmente justas. La igualdad ante la ley no le interesa. Agregó en esa oportunidad: Estos militares cometieron delitos de contexto histórico, en el cual se hizo posible que fueran perpetrados. Ese contexto hoy no existe, por lo que difícilmente esas personas podrían hoy repetir esos delitos”. 

 La ex  comunista  se hace la lesa ante los 5000 guerrilleros armados y la internación de 15 toneladas de armamento durante la UP. Y luego las cinco toneladas de armas que introdujo el grupo terrorista FPMR.

A los militares que combatieron les exigen que pidan perdón, en cambio a los terroristas no se les pidió nada.  Ni Bachelet pide perdón por la UP de la cual se siente muy orgullosa.

 La senadora Isabel Allende presentó un proyecto para degradar a los militares en los casos de derechos humanos. Otra que se hace la lesa ante el terrorismo que hubo en Chile y que lo encabezo su sector. Sin embargo, el senador de Renovación Nacional, Manuel José Ossandón dijo que el proyecto "es parcializado y con olor a venganza". ¿Recién se dio cuenta? Para la política socialista septuagenaria y los políticos que aprueben el cierre del penal Punta Peuco como dije en el post anterior: Sin piedad ni compasión. No me interesa si alguien de la Nueva Mayoría tenga noventa años, sea lisiado, tenga cáncer u otros problemas. Para ellos nada.

El Gobierno dijo, luego de la muerte del general Manuel Contreras en el Hospital Militar: Anoche murió uno de los personajes más oscuros de nuestra historia”.  ¿Eso es reconciliación? Es odio. La prensa sumándose  la desinformación señala “de presidio por diversos crímenes de lesa humanidad”. En cambio no son personajes oscuros  el padre de Marco Enríquez-Ominami, el fundador del Mir, Miguel Enríquez; el José Liendo conocido como el comandante ‘Pepe’, quien dijo que la revolución comunista no se haría por menos de un millón de muertos y el actual diputado comunista y terrorista confeso Guillermo Teillier. ¿Y por qué no Bachelet conocida como ‘Claudia’ en el grupo terrorista FPMR?



Viendo los titulares del tabloide de Izquierda Cambio21 Los criminales de la dictadura y del medio The Clinic donde se burlaban del general Contreras, sólo una persona cobarde puede decir que estamos reconciliados. El director de The Clinic jamás se ha burlado de los maricas y maracas que formaron los grupos terroristas el Mir y el FPMR, ni menos del padre de Marco Enríquez-Ominami, ni Salvador Allende, quien se compraba finos trajes que jamás encontraría en un país comunista. El medio demócrata cristiano tampoco publicaría el listado de los terroristas, a quien el dirigente de la ex derecha, Pablo Longueira les borro su prontuario criminal.



El ex ministro de Defensa de Piñera, el ex demócrata cristiano Jaime Ravinet pidió prescripción para los militares “por la salud de los países”. Se nota que no dimensiona la frase ‘Ni perdón ni olvido’. El Informe Rettig pidió la extrema izquierda. Lo podría haber pedido en los noventa.

Llega a ser un chiste de mal gusto que el famoso Informe Rettig de ‘Verdad y Reconciliación’ se lo tomen en serio con solo ver las conducta que ha tenido la Izquierda en estos 25 años y las declaraciones de Isabel Allende, el gobierno  ante la muerte del general Contreras y el suicidio del general Hernán Ramírez R (QEPD) por ‘violaciones a los derechos humanos’. Teniendo en cuenta, además, de que en democracia a los militares se les viola el principio de igualdad ante  la ley, en primer lugar. En segundo lugar, como vimos en el post anterior, no se sentencia de acuerdo a la ley, y por último, los militares han sido condenados por actos u omisiones que no fueron delictivos, tales son la ficción legal  del ‘secuestro permanente’ y delitos de lesa humanidad.

Uno de los actores de la escena nacional responsable de las injusticias, de la venganza y  falta de humanidad de la Izquierda hacia los militares es, pues, la Iglesia Católica chilena. En un primer momento ayudo al grupo terrorista Mir a través de la agrupación Pro Paz, que luego se convertiría en la Vicaría de la Solidaridad. En un segundo momento, esta última institución colaborando con el grupo terrorista y brazo armado del Partido Comunista, el FPMR.  De la Vicaría llegamos a los Informes Rettig y Valech, respectivamente.

 La ex derecha es igualmente responsable de las injusticias y de la persecución de la Izquierda hacia los militares en retiro, que son llevados a Punta Peuco, ya sea en forma activa al crear la figura ficticia de ‘jueces de derechos humanos’ con lo cual si o si los militares iban a ser condenados como le recordó el hijo del general Manuel Contreras al ex candidata Matthei en la última elección presidencial, ya sea con la creación del mencionado penal que está a cargo de gendarmería y no un cuerpo militar, ya sea por sacarlos de la justicia militar y, por último omisión,  haciéndose leso o mirando para quedar bien con la Izquierda, mientras al mismo tiempo indultaban a los terroristas.

El día de mañana el general Manuel Contreras y los demás presos de Punta Peuco tendrán que ser rehabilitados políticamente a igual como ocurrió en la Rusia.

Solo un colaborador de la Izquierda diría que estamos reconciliados.



19 de agosto de 2015

Ni Verdad ni Reconciliación Parte II







 La defensa que han hecho los abogados de derechos humanos sobre el Informe Valech “Prisión Política y Tortura ” carece totalmente de fundamento, al querer ocultar los supuestos victimarios o torturadores y de las víctimas. Lo que sostiene el abogado José Zalaquett , la ex vicepresidente ejecutiva de la Comisión Valech, María Luisa Sepúlveda y Luciano Foullioux se basan en arbitrariedades.

 Unas palabras típicas de Bachelet “es que no habrá reconciliación sin verdad y sin justicia”. Si fuese por la Verdad, no estarían mintiendo sobre Allende y sobre los derechos humanos, y si es por la Justicia estarían respetando las leyes. Desde luego que las víctimas del terrorismo del Mir y de FPMR se les realizo una injusticia al indultar a los terroristas.


 La señora Sepúlveda en tiempos de la Unidad Popular no se preocupaba de los derechos humanos, aun cuando consta que se violaron, ni mucho menos los actos terroristas del Mir, que eran apoyados por el gobierno. Recién en 1974 entró al Comité Pro Paz, que luego dio origen a la Vicaría de la Solidaridad. Tampoco se inmuto por las 15 toneladas de armas que introdujo Allende que mostraba la televisión en esa época. Según ella, cuestionar el Informe Valech es un pecado : "hay que levantar el velo de sospecha sobre la Comisión". Nadie puede cuestionar. Los miembros de esa Comisión dice lo mismo, hay que proteger a las supuestas víctimas: "lo que se que trató de hacer fue recibir los testimonios de las víctimas que querían dejar registro de los abusos. Muchas de ellas pidieron reserva y en la entrevista se les garantizó eso”. Ricardo Lagos dijo que se supo las mentiras de las torturas: "Gracias a él se conoce la verdad sobre las torturas".

 La Izquierda quiere omitir que el gobierno de Allende cometió flagelación y tortura, tal como la señala el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. Ese es el anteayer que no le gusta recordar al faraón Ricardo Lagos.


 El abogado de derechos humanos Zalaquett afirma sobre el Informe Valech: “Es importante aclarar una cosa. Esta confidencialidad no se estableció para tapar información sino que para proteger a las personas. Había muchas abuelas que decían ‘yo no quiero que mi nieta sepa que yo fui violada’”. El propósito fue no dejar en vergüenza a las supuestas víctimas. Aún así resulta injusto a la otra parte que lo acusen, sin ningún fundamento, sólo porque alguien difamo. A principios de los noventa se ocurrió el rumor de que los militares, luego de la caída de Allende, a las mujeres de Izquierda les habían metido una rata en la vagina. En esa misma época el canal argentino Infinito transmitía un documental, obviamente, con el punto de vista de la Izquierda, en que aparecía una mujer diciendo: “Jamás imagine que los militares se comportaran así”. Esas mujeres, cuando estaba la Revolución marxista de Allende nunca criticaron los delitos del Mir y otros grupos, los cuales violaron a varias dueñas de fundos, ni menos la famosa tonada ‘Las momias al colchón, los momios al paredón’ del grupo terrorista Mir. Hasta las feministas cierran la boca por ‘las momias al colchón’.Ni siquiera la la Fundación Chile Transparente de Izquierda criticó la falta de transparencia, que ahora la preside el ex Contralor Ramiro Mendoza. Se van revelar los nombres dentro 50 años más.


  En principio las personas nombradas como supuestos torturados no pueden defenderse. Hay que repetirlo. Según Zalaquett la justicia sabe el nombre de los victimarios. Así es como a la Izquierda le gusta pelear, sin que nuestro sector pueda replicar. Tanto el "Informe Valech" como el "Informe Rettig" vulneran un artículo de la Constitución que prohíbe comisiones que se apropien de las funciones que le compete a la Justicia. Cualquiera sociedad civilizada sabe que una persona si se siente ofendida por otra, por así decirlo, puede reclamar ante un tercero. Esa es la base de la justicia. Y si la acusación no tiene base, entonces la otra parte puede dejar las cosas como están o querellarse contra quien lo injurio o daño. La Izquierda chilena pasa a llevar ese principio.

 Un lector señalo hace tiempo que es imposible que la Comisión en el plazo que se estableció, hubiese podido entrevistar y chequear a las 30.000 víctimas de tortura, pues sus declaraciones son tan falsas como el falso título de médico que tiene Michelle Bachelet. Tal falso como la declaración socialista Osvaldo Andrade, quien dijeron Krassnoff lo había torturado, cuando lo salvo su profesor, Jaime Guzmán, quien fue luego asesinado en 1990. Igualmente, las mentiras de la mirista e ideóloga del Museo de la Memoria, la cuica Marcia Scantlebury, quien también acuso al militar que derrotó al terrorista del Mir, Miguel Enríquez en calle Santa Fe. O las declaraciones del terrorista confeso el diputado comunista Guillermo Teillier, quien dijo en una entrevista en La Tercera que fue torturado después del 11 de septiembre y luego años más tarde como terrorista. El principal cabecilla del FPMR fue dejado en libertad.

 Y si la Izquierda no quiso, por ejemplo, usar la nueva Reforma Procesal Penal para esos casos, es que se basan en puras mentiras, que serían públicas. Por eso, tanto secretismo. Usando el sistema antiguo de justicia han condenado alguno por tortura con testigos falsos, en que el juez simpatiza con el terrorista o partidario de la UP. Pues bien, a principios de este año, el oficialismo quiso darse un festín con el caso Penta hasta que se supo lo de la nuera de Bachelet y que los políticos de la DC/UP se financiaban con el dinero del yerno del general de Pinochet de la empresa Soquimich, por un lado, y por otro, querían ver tras las rejas al ex alcalde de Providencia y coronel Cristián Labbé, a quien lo acusaron de tortura. La acusación contra el militar resulto falsa, por lo que el oficial de Ejército anuncio No estoy dispuesto a seguir escuchando estos montajes, estas falsedades y en consecuencia vamos a interponer ahora querellas criminales por falso testimonio”. Para encerrar a los militares en Punta Peuco, la Izquierda ha cometido perjurio, lo que es un delito.

 En vista que la difamación, el perjurio es un deporte de la Izquierda en los tribunales, estaba pensando, mientras escribo este post, que sería bueno que volviese algo parecido a las justas medievales. En la serie The Hollow Crown basada en las obras de William Shakespeare, hay una escena en que dos nobles emparentados con el Rey Ricardo II, uno se queja porque el otro noble lo insulto. Ya que la otra parte no quiso disculparse, se fueron a justas. Lo mismo se describe en la novela Ivanhoe, donde un cabello cristiano salva a una judía.

 Según el abogado José Zalaquett, atentado a Pinochet no es delito de lesa humanidad: “En una guerra, en un acto bélico, es permitido dirigirse contra las fuerzas adversarias. Yo no estoy intentando justificar desde el punto de vista moral lo que hizo Teillier o la gente del Frente Patriótico, porque para la justificación moral se requiere que no haya otra alternativa y a mí me parece que había una alternativa política como se terminó demostrando con el plebiscito, pero desde el punto de vista legal no es un crimen contra la humanidad, porque se requieren tres requisitos: un ataque sistemático o masivo contra la población civil, un hecho determinado entre una lista de hechos, entre los cuales está el homicidio, y también un conocimiento de dicho ataque por parte de las personas que lo planificaron, que también concurre, pero falta que sea parte de un ataque generalizado contra la población civil”. En cambio, si son crímenes contra la humanidad matar a terroristas. Cuando las viudas de los escoltas se querellaron en la Justicia, en seguida los abogados de derechos de izquierda levantaron la voz, porque según ellos, estaban empatando. Los terroristas matan, no es una violación a los derechos humanos. Obviamente, sí los militares. El señor Zalaquett, después del 11 termino en un centro de detención. Creo que Tejas Verdes. No es una buena persona. Habla de ‘guerra’ en términos de los terroristas contra el Gobierno Militar. Lo está justificando. En cambio, no sr justifica que las Fuerzas Armadas ante el ataque terrorista, acaben con éstos últimos. Este abogado junto con el resto del progresismo y la ex derecha le rindieron un homenaje a Mandela. Fue un pose publicitaria para quedar bien con sus miserables conciencias, si es que tiene una.

 El líder rusa Boris Yelsin frente a la Duma comunista pidió "rehabilitación política" en 1989. Después de la muerte del dictador comunista, José Stalin una palabra frecuente que se escucho fue rehabilitación a diversas personas que sufrieron las purgas, ya sea escritores, políticos, militares, científicos y gente común y corriente, y otras que fueron juzgadas injustamente por ser enemigos del Estado Comunista desde la Revolución Rusa. Así se rehabilito al zar de Rusia, Nicolás II y su familia como también a miembros de la aristocracia y del clero. Un medio español informa : “La Fiscalía de Rusia informó el martes de que en los últimos trece años ha rehabilitado a 649.732 personas, víctimas de la represión política durante el régimen comunista en la desaparecida Unión Soviética”. Los militares como las víctimas de la ex URSS han sufrido “los abusos y las arbitrariedades cometidos por la dirección estalinista en nombre de la revolución, del Partido Comunista”. En vez de ese partido la alianza DC/UP/PC.

  En el día de mañana los militares condenados en Punta Peuco tendrán que ser rehabilitados por sus respectivas instituciones militares dándoles los honores que les niegan cuando mueren como por el Congreso Nacional por haber atentado contra el principio de igualdad ante la ley y por abuso de poder. Hay que recordar el nefasto político de la ex derecha, Pablo Longueira- siempre dispuesto a colaborar con la ex Concertación del ‘Ni perdón ni olvido’-, cuando fue el Informe Valech, una de las cosas que aprobaron fue que a las personas de Izquierda vinculadas con el terrorismo se les borrada su prontuario criminal. Todo por la reconciliación, en cambio, a los militares se les estigmatiza de ‘violadores a los derechos humanos’. Los terroristas no comenten ese tipo de delito, aunque quemen dos ancianos en su casa, o lancen bombas molotov a carabineros y maten a sangre fría a civiles y militares.

23 de agosto de 2014

Por no perdonar nos quedamos sin futuro


 Para cualquiera persona de Derecha, no de la Nueva Derecha, ni los piñeristas, ni de los arrepentidos saben que el país no está en paz, ni está reconciliado. De hecho, a la nomenclatura UP/DC no le conviene cerrar cierto pasado, sino seguir profitando para mantener la sociedad divida. A diferencia de la derecha, la Izquierda sabe que si se deshace del pasado, no tiene futuro. Todas las ideas de ese sector fracasaron, por lo que no les quedo literalmente nada. Así que lo único que les queda para agarrarse es el pasado. Éste último es como flotador o una tabla a la que se agarra el naufrago. Ellos naufragaron, no nosotros. Después de todo, tienen el negociado millonario por los derechos humanos.

 La Vaca Loca en la tierra de los Zulúes visitó la celda donde estuvo Nelson Mandela. La ayudista del FPMR quedó emocionada. En varios países de América Latina, luego de la caída del ex imperio soviético la guerrilla terrorista castrista que fue derrotada se quedo sin recursos para seguir actuando. No hubo paz, sino comenzó la venganza. Olvido para los crímenes de los terroristas y persecución para los militares. En esos países, entre ellos Chile podemos decir que Nelson Mandela no pasó. Con todo, el año pasado antes de la conmemoración del cuarenta aniversario, los políticos de la Izquierda y la Derecha unidas le rindieron un homenaje al líder sudafricano. El objetivo es hacer creer al resto de los chilenos que estamos reconciliados y en paz, lo que es más falso que los falsos torturados y supuestas víctimas. La hipocresía de la Izquierda no tiene límites.

 La Vaca Loca sostuvo en el cuarenta aniversario de la intervención militar, que todavía había personas que justifican lo que la izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’. Bachelet, por el contrario, justifica todas las tropelías y atropellos a los derechos humanos que en hubo en la Unidad Popular como asimismo las acciones terroristas del Mir y del FPMR. Después de todo, ella fue conviviente de unos de los terroristas, además, de la doctora de la clínica ‘Chiloé’. Y fue entrenada por la siniestra STASI. Si fuese una persona decente, no se hubiera comparado con la niña judía Ana Frank durante su primer mandato. Desde luego, que a ella y a las feministas de Izquierda no les importó que hayan salido muertos o heridos, ya sea niños o mujeres producto de artefactos explosivos colocados por el FPMR en su lucha contra el Gobierno Militar.

 Lo que tenemos es la paz social. Si escuchan a un político hablar de paz social es de Izquierda o cercano a ella. Esa paz con adjetivo se basa en la extorsión, el amedrentamiento, la intimidación, y hasta en el asesinato si les conviene. La típica artimaña de los terroristas chilenos una vez que caen presos, es doblegar a la autoridad con huelgas de hambre, tal como lo hizo el terrorista Héctor Maturana Urzúa que recientemente visitó el país, y que fue liberado durante el gobierno de Aylwin. Viviendo actualmente en Bélgica.


Haciendo zapping llegué al documental del History Channel “El Milagro de Mandela”, donde brevemente alguien contaba su experiencia en la "Comisión Verdad y Reconciliación", y luego aparecía el arzobispo anglicano Desmond Tutu, quien explicaba el lema de la comisión que presidió. El lema es: “Sin Perdón no hay Futuro”. Las personas que contaban sus testimonios se acogía a la amnistía. De ese modo, Sudáfrica consiguió la paz, no la paz social.


 Nelson Mandela en su largo período en la cárcel tuvo una transfiguración. Por eso, él insiste en respetarle la historia a los blancos como lo muestra la película "Invictus", cosa que los zurdos chilenos no les respetan a las personas de derecha.

 Hay que recordar que los sudafricanos se basaron en el modelo chileno en su comisión. Las coincidencias son sólo de nombres, no de fondo.

 Por lo pronto, hay que recordar que los grupos terroristas chilenos exigieron el Informe Rettig conocido como Verdad y Reconciliación, y perseguir a los militares que derrotaron al Mir y luego al FPMR. Para éstos últimos se les aplicó a Ley de Amnistía, y no a los militares. A los terroristas que cometieron crímenes entre 1979 y 1990 fueron indultados o sufrieron penas de extrañamiento en el extranjero. Lo que significa, simplemente, gozar de libertad en otro país y con pensión y todo. Ese es el castigo.

 El sesgado Informe Rettig está basado en la venganza, mientras que el Informe sudafricano nace del corazón. Por tanto, del perdón. Más bien el lema de la comisión chilena es “Ni perdón ni Olvido”, expresión que uno puede encontrar en graffitis por diversas ciudades o en los carteles, cuando la Izquierda marcha. Y en fotos por internet. Como corolario de lo anterior, crearon el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos.


En Chile, no encontramos hombres de la talla de Nelson Mandela y del arzobispo anglicano Desmond Tutú. Recuérdese que un miembro de esa comisión, el abogado de derechos humanos, José Zalaquett sostuvo en un programa de radio que los terroristas no cometen acciones contra los derechos humanos. En cambio, sí, los militares. ¿Cómo va ser serio? Al morir Mandela, ese abogado escribió una columna en ‘la Tercera’ llamada ‘Después de Mandela’. La deshonestidad intelectual sin pudor.


Después está el monseñor Alfonso Baeza, vicario de la Pastoral Social, quien se preocupó de que ex presidente socialista, Ricardo Lagos, indultara a un centenar de terroristas del grupo Lautaro. El mismo hombre de Iglesia considerado como “experto” en materias de indulto sostuvo que a los militares presos no había que aplicarle ese beneficio y otros de tipo carcelario. Naturalmente, no hay que haber estudiado en un colegio católico o protestante para darse cuenta que ese monseñor está en las antípodas del arzobispo sudafricano y del mensaje de Cristo.

 Ni la Iglesia Católica chilena ha estado a la altura siendo incapaz de reconocer a los malos. Más bien han sido ‘tontos inútiles’ de la Izquierda. Primero apoyando a la Unidad Popular, Segundo salvando a los terroristas del Mir y del FPMR, respectivamente, con la Vicaría de la Solidaridad.

 Es un verdadero contrapunto poner los dos lemas al lado. El de los sudafricanos, “Sin Perdón no hay futuro”, y el de los chilenos “Ni Perdón ni Olvido”.


 Los militares condenados o procesados, muchos de ellos en retiro, nunca se le han preguntado su testimonio, ya sea en el Informe "Verdad y Reconciliación", y en la Mesa de Diálogo, que de éste último no tenía nada. A los zurdos les gusta pelear sin que el adversario tenga la posibilidad de responder en todos los ámbitos Y como si fuera poco lo anterior, la Izquierda chilena aún desea derogar la Ley de Amnistía de 1978.

A propósito de  la palabra ‘amnistía’, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional afirma, por un lado, que tiene que derogarse la mencionada ley. Por otro lado, apoya la Ley de Amnistía que se dieron los sudafricanos. ¿En qué quedamos? Desde la Independencia nacional se han dictado más de cien leyes de amnistía con propósito de pacificar el país, pues ese es el objetivo. No se anda buscando el Hombre Nuevo socialista, que es lo que está detrás de la expresión “Nunca Más”.

 En el congreso nacional hay un proyecto para degradar a los militares acusados de violar los derechos humanos.

 Muchos creen que dando razones a las personas de Izquierda van a entender. La llamada ‘Batalla de las ideas’ presupone que el otro se comportara como uno. La izquierda chilena nos niega la existencia, y, por tanto, las libertades. En realidad, no les interesan las razones, pues a igual que los fanáticos musulmanes que desean convertir a todo el mundo al Islam, los izquierdistas chilenos desean imponer su visión pasando a llevar y pisotear las experiencias, vivencias y recuerdos de las personas que no comulgan con sus ideas. El ex presidente Sebastián Piñera dijo que Allende se salió de la Ley y la Constitución en el cuarenta aniversario del 11 de septiembre. La hija del presidente marxista y actual presidente del senado, Isabel Allende dijo que “Piñera era un estúpido”.

 Hasta los izquierdistas moderados en otros temas, cuando les toca abordar los derechos humanos no se diferencian de los musulmanes radicales. Repiten el estribillo del Partido Comunista y los grupos terroristas chilenos. Más bien, se sienten identificados.



 El padre Raúl Hasbún, quien en más de una ocasión ha sido objeto de burlas, ya sea en televisión, ya sea en medios como Cambio 21, hace tiempo escribió una columna llamada “Privilegios”. En ella expresa:“Quienes vencían en una batalla se ensañaban con los derrotados, procurando su máxima ignominia y estigmatización social. No sufría, el país, carencias objetivas capaces de justificar tanta odiosidad, era sólo el desmadre de la pasión política y el desenfreno de egos personales. Tras la derrota balmacedista y el suicidio del Presidente, se temió una interminable resaca. ¿Cómo superar la espiral de rencor y venganza que sucede a tan enconados desencuentros y desangramientos sociales? La respuesta fue extraída del abecedario de la sensatez histórica: amnistía. En las leyes y en los hechos. Para unos y otros. Quienes nacimos 4 décadas más tarde no conocimos siquiera vestigios de estas banderías ni reclamaciones para reabrir las heridas”.

 He escrito cosas parecidas. Cuarenta años después de la Guerra Civil de 1981 nadie andaba buscando la inmortalidad del cangrejo, montando obras de teatro para perjudicar un bando, ni diciendo ‘Nunca Más’. La Izquierda rencorosa y llena de odio no está a la altura de los políticos que amnistiaron a ambos lados de la confrontación de 1891. Les encanta la ignominia y estigmatización social a los militares de Punta Peuco. Nos evitaríamos que se saque a cada rato al general en retiro, Manuel Contreras, como si él hubiese sido el responsable de la demencia de la Izquierda marxista leninista. Ni culpando al general Pinochet por no haber defendido a sus hombres. Los militares estarían en sus casas. Esa es la solución que la Izquierda no quiere, pues ésta desea privilegios para ella, por mucho que pregone acerca del igualitarismo y la equidad.

 En la película G.I. Joe: La Venganza, el maestro de los ninja dice: “sienten tanto odio que ya no sienten el odio”. Esa declaración resume el comportamiento de la Izquierda chilena.

 La Izquierda al no querer perdonar nos quedamos sin futuro.