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15 de junio de 2018

Una vez más la censura










 En  una entrevista que se realizó en la Fundación Para Progreso, donde el director Alex Kaiser, quien le preguntó al Premio Nobel, el escritor peruano, Mario Vargas Llosa, si existían dictaduras mejores que otras: “Hay dictaduras menos malas, por no decir mejores…” Luego Kaiser comparaba el régimen marxista de Maduro y Chávez con el Gobierno Militar chileno: “Por ejemplo, ¿cuántos en esta sala preferirían vivir en la dictadura de Maduro o en Cuba que lo que fueron los años 80 en Chile? Probablemente nadie. Ahí viene la pregunta…”, Cuando lo que hay en Venezuela es la copia infeliz de la Unidad Popular. El mismo escritor chileno invitado al Café Vienés del Instituto Mariana de España había escrito una columna que decía que había hacerle un monumento a los “Chicago Boys”. En realidad, habría erigirle un monumento al almirante Merino en un lugar público, pues, fue él a espalda del comandante en jefe de la Armada en tiempos de la Unidad Popular, quien le pidió a otro oficial en retiro que tenía vínculos con la Escuela de Economía de la Pontificia Católica de Santiago que reuniera un grupo de jóvenes economista, ya que necesitaría de un plan económico si los militares intervenían.  Ese plan fue “El Ladrillo”. El director y abogado de la FPP no se ha enterado de que en democracia se les están violando los derechos humanos a los presos de Punta Peuco.

 Mario Vargas Llosa no quiso quedar estigmatizado como el escritor argentino Jorge Luis Borges. Tal vez le hubiesen quitado el Nobel, cuando no tuvieron problemas en concederle el premio al comunista Pablo Neruda con su “Oda a José Stalin”. El escritor peruano salió al paso diciendo que él: "Esa pregunta yo no te la acepto".

 El canciller chileno, Roberto Ampuero que salió contra Kaiser expresó: "en relación a lo que ha rondando en los últimos días quiero decir: no hay dictaduras buenas (...) Las dictaduras son siempre malas". Y agregó después: "El peor régimen democrático es ampliamente preferible a la peor de las dictaduras. No hay dictaduras buenas". El ex comunista Ampuero de joven apoyo una coalición que quiso instalar una dictadura comunista. Por tanto, su declaración es un sin sentido.

 Si para Mario Vargas Llosa, el actual canciller chileno y escritor Roberto Ampuero y otros que piensen como ellos, sostienen que lo que lo había en Chile a fines del gobierno marxista de Salvador Allende era democracia, más no la liberal, entonces, tienen que aceptar que lo hay en Venezuela es una democracia, y no una dictadura.  El general Augusto Pinochet da una descripción del régimen político allendista: “¡Que democracia se estaba rompiendo! Ése es un cuento que me traen aquí, al “apriete”. ¡Miren la tradición democrática que había! -dice con sorna-. El señor Allende hacía lo que quería: el Senado no era respetado. La Cámara de Diputados, tampoco. La Contraloría rechazaba los decretos y le mandaban decretos con insistencia. La Justicia…¡Los trataba de viejos tales por cuales! ¿A eso lo llama democracia? ¿Ésa es la democracia que les gusta? ¡A mi esa forma de democracia no me gusta! Palabra de Honor”. 

Es conocida la frase del premier ruso Leonid  Brézhnev  que cuando la ex Unión Soviética invadió Afganistán dijo que “No quería otro Chile”. Sin embargo, mientras escribo estas líneas y buscaba la frase mencionada que no encontré, halle otra perla. Cuando Salvador Allende fue la Rusia comunista en su discurso en el Kremlin habló de “un Vietnam silencioso”: “Como dijo nuestro gran amigo y camarada, el poeta Pablo Neruda, Premio Nobel, Chile se convierte en un “Vietnam silencioso”, sin el estruendo de aviones ni explosiones de granadas, pero con los mismo sentimientos: millones compatriotas nuestros sienten el cerco abierto y encubierto que tiene lugar en torno a nuestro país”. Allende miente en dos cosas: Primero, nunca el boicot que tuvo el Gobierno Militar. Segundo, dijo esas palabras mientras internaba armas desde Cuba.  El Partido Socialista culpa a Carlos Altamirano del fracaso de Allende y de la posterior intervención militar.

Un evento relacionado con la entrevista a Mario Vargas Llosa ocurrió en una muestra en el Museo de Historia que recogía las palabras de los ex mandatarios que habían pasado por La Moneda titulada “Hijos de a la Libertad”. En ella estaban las palabras del general Augusto Pinochet: “La gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de la libertad”. La frase dice la verdad. El director del Museo fue destituido y la ministra de las Culturas se escandalizó. La orden de quitar la frase del general vino de la presidencia. No se podía esperar otra cosa del demócrata cristiano, Sebastián Piñera. No encontré las declaraciones de Piñera padre, quien dijo hace tiempo que lo peor había sido el gobierno militar para el país. Sin embargo, encontré las palabras de su hijo Sebastián Piñera Morel, quien dijo: “fue mucho peor la dictadura que la UP”.  

  A decir verdad, me molestó mucho más la declaración que saco el Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH). Según  su actual director, un tal Consuelo Contreras manifestó: "dichas acciones constituyen un homenaje y exaltación de la dictadura, de negacionismo de los acontecimientos ocurridos durante ésta y de justificación respecto del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, incitando al odio y la violencia alejándose del respeto por los Derechos Humanos que debe existir en nuestro país".

También se sumó el director del Museo de la Memoria, Francisco Estévez: "El marco ético de la convivencia republicana son los derechos humanos. El MHN rompe ese marco en su exposición con la imagen de Pinochet".

Ambas instituciones corresponde al legado nefasto del primer gobierno de la terrorista Michelle Bachelet. Les interesa imponer,  tergiversar la historia y manipular las palabras.

No sabía que hasta había intervenido el diputado Giorgio Jackson por su cuenta twitter: "Sencillamente no puedo creer que desde el Museo Histórico Nacional puedan incluir a (Augusto) Pinochet en la exposición 'Hijos de la Libertad'". No puedo creer que hay incluido a Salvador Allende, quien dijo: “no era presidente de  todos los chilenos”. Espero que hayan puesto las célebres palabras de Bachelet: “Cuando la Izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”.  Tanto Allende como Bachelet rompen "el marco ético de la convivencia republicana son los derechos humanos”.

Declaración más estúpida dicha por una estúpida, valga la redundancia son las palabras de la directora del INDH. Es la única  palabra académica  que encuentro en la RAE. Lo primero, que emplea la palabra ‘dictadura’ en el en sentido moderno de la palabra como un gobierno fuera la ley. Lo que es falso. Segundo, los negacionistas están en el Izquierda que niegan que hayan querido instalar una dictadura marxista. Tercero, la Izquierda promovió el odio, pues había que “exterminar la burguesía y su aparato militar” y continúa hasta ahora con la expresión “Ni perdón ni olvido”. Cuarto, la Izquierda uso la violencia ya sea para imponer un gobierno comunista una vez en el poder, ya sea a través del grupos terroristas o guerrilleros como el Mir y después el brazo armado del Partido Comunista, el FPMR. Quinto, de acuerdo a la declaración que el INDH sobre la agresión sufrió el ex candidato presidencial, José Antonio Kast, la Izquierda violo los Derechos Humanos con las bombas y asesinatos: “La intangibilidad de los derechos humanos supone el absoluto respeto a la integridad física y psíquica de la persona”. Sexto, se desprende que dicha institución niega el derecho a la defensa, y por tanto el uso de la fuerza que siempre es legítima. Tanto el Museo de la Memoria como el INDH violan la libertad de expresión. Por ende, de conciencia.

Luego agregó: "para el INDH no se trata de ocultar la historia, es más bien una cuestión de construir una nación que no niegue su pasado o lo distorsione, pues ello puede ser el inicio de una justificación de horrores que en el futuro se pueden volver a repetir con otra excusa".

 El INDH quiere ocultar la historia. Se desprende que esa institución quiere convencernos que Allende no era marxista y que los partidos de Izquierda que conformaron la fracasada Unidad Popular no pretendían instalar una dictadura comunista.   La estúpida declaración que sacó su actual directora que “niegue su pasado o lo distorsione”. La Izquierda chilena siempre tiene una excusa o justificación  para usar la violencia y matar. A ellos les encanta hablar de horrores, pues la Izquierda tal como dijo historiador demócrata cristiano ese sector cometió errores y no horrores: “puede ser el inicio de una justificación de horrores que en el futuro se pueden volver a repetir con otra excusa". Si hubieran muerto un millón de chilenos como varios dirigentes de la UP y del Mir manifestaron no sería un horror, sino un error. Los militares que están presos en Punta Peuco están ahí, porque se enfrentaron al Mir y al FPMR. No por haber matado a un panadero, a un ingeniero y una profesora. O sea, personas comunes dedicadas a sus labores y no a la subversión.

Entre las palabras del actual canciller, el foro de  la Fundación para el Progreso y las declaraciones del INDH, me acordé de lo que dice el traidor demócrata cristiano, Patricio Aylwin: "el gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la ‘vía chilena hacia el socialismo’, y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura Comunista”. Añadió: “la mayor prueba es la enorme dotación de armas que tenían las ilegales milicias marxistas que formaban un verdadero ejército paralelo, con un poder de fuego equivalente a 12 regimientos regulares y con la presencia activa de más de diez mil extremistas extranjeros”.

 Y  las declaraciones del ex presidente del senado, el demócrata cristianos, Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor: “El fondo del problema es que este gobierno minoritario, presentándose como una vía legal y pacífica hacia el socialismo - que fue el slogan de su propaganda nacional y mundial - estaba absolutamente decidido a instaurar en el país una dictadura totalitaria y se estaban dando los pasos progresivos para llegar a esta situación, de tal manera que ya en el año 1973 no cabía duda de que estábamos viviendo un régimen absolutamente anormal y que eran pocos los pasos que quedaban por dar para instaurar en plenitud en Chile una dictadura totalitaria”.

¿Hasta cuándo vamos a permitir ese tipo de tonteras como la expresada por el INDH? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos quiten nuestra historia, pues eso lo que pretende la inquisición izquierdista de los Derechos Humanos? Los académicos y políticos de la ex derecha se olvidaron la famosa frase del escritor George Orwell: “Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”.

   La caída de Allende fue la primera rebelión exitosa contra el comunismo. Todas las rebeliones empezando en la propia rusa con la rebelión de Kronstand pasando por Berlín, Hungría y terminar con la Primavera de Praga fracasaron.

  Una pregunta tanto al canciller Roberto Ampuero, Mario Vargas Llosa y  Axel Kaiser: ¿Cómo se detiene el comunismo en las circunstancias en que Chile se encontraba?


6 de octubre de 2017

Los conversos nos niegan el derecho a la rebelión







   En el blog argentino Blogbis donde también publico, me preguntaron que cuál era mi opinión del otro converso, ex mirista y ex parlamentario sueco, Mauricio Rojas. Dije que él a le gustaba victimizarse, olvidándose de los crímenes del Mir, del Frente Lautaro y del FPMR. Los victimarios se convierten en víctimas. Su última columna me lo confirmo su última columna Chile: los revolucionarios y el 11 de septiembre : “Nuestra responsabilidad no fue pequeña por lo que ocurrió en Chile y de ella no nos exime el que después hayamos sido víctimas de las tropelías de la dictadura”. La Izquierda comete errores y no horrores, según ellos. Así repite que el Gobierno Militar cometió horrores y no el millón de muertos que costaría la revolución comunista de Allende: “En parte sepultada por el horror de los crímenes de la dictadura, pero también por la manipulación de quienes se benefician de ese silencio”. No habla nada los crímenes del Mir y del FPMR. Su generación introdujo el odio y el concepto de enemigo: “Es hora de entender cómo un día llegamos a odiarnos”. La gente de derecha no es que la odia, ni siquiera los presos políticos de Punta Peuco. Todavía no se entera que los únicos que siguen odiando están en la Izquierda con la expresión ‘Ni perdón ni olvido’. Ni siquiera los opositores a Allende los odiaban sólo que no quería vivir bajo una dictadura comunista o ni caer en una guerra civil. Mauricio Rojas quería ambas cosas. Por eso, estaba en el Mir.

   Ya comente en post pasado las palabras del escritor Roberto Ampuero que son infantiles e injustas: “Para Chile no quería ni la dictadura de Pinochet ni la de estilo Fidel Castro”. Él mismo se contradice en otra oportunidad cuando afirma: “entre 1970 y 1973 desfilé por las calles convencido de que la democracia de Chile había que arrojarla por la borda…y vociferando… ‘los momios al paredón, las momias al colchón’”.

   Para Mauricio Rojas, no hay derecho a la rebelión: “Sólo faltaban los tanques en la calle, hasta que un día allí los tuvimos”. Un punto del Acuerdo de la Cámara dice: “Que en la quiebra del Estado de Derecho tiene especial gravedad la formación y desarrollo, bajo el amparo del Gobierno, de grupos armados que, además de atentar contra la seguridad de las personas y sus derechos y contra la paz interna de la Nación, están destinados a enfrentarse contra las Fuerzas Armadas; como también tiene especial gravedad el que se impida al Cuerpo de Carabineros ejercer sus importantísimas funciones frente a las asonadas delictuosas perpetradas por grupos violentistas afectos al Gobierno”. ¿Querían enfrentarse a las Fuerzas Armadas? El ex presidente del Senado, el demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva dijo al punto sin retorno a que nos condujeron los marxistas, en el Acta de Rivera: “Se resuelve a punta de pistolas”.

   Los únicos que cometen brutalidades son los militares: “Nada justifica las brutalidades cometidas por los militares, pero tampoco nada justifica nuestro aporte a la creación de un clima de odios fratricidas entre los chilenos”. Si se justifica internar diez toneladas de armas en tiempos de Allende, si y si la tortura que sufrió el director de Las Últimas Noticias de Concepción en manos del Mir en la UP, si la flagelación y la tortura en nombre del comunismo, si la cinco toneladas de armas que internó el FPMR de Carrizal Bajo, si el asesinato del intendente de Santiago el general Carol Urzúa a mediados de los setenta, quien era querido en las poblaciones pobres de Santiago, si se justifica que el fundador del Mir, Miguel Enríquez días antes morir haya asaltado un banco y ordenado a sus subordinados matar al director de la sucursal bancaria, si el secuestro del hijo de un destacado empresario en la década de los ochenta por el Frente y las bombas que puso, donde murieron tanto civiles como militares, incluyendo por bombas mujeres y niños. Lo acabo de mencionar no son brutalidades. Según Hermógenes Pérez de Arce, en los primeros tres meses de la caída de Allende murieron 301 muertos. En total murieron 423 uniformados en el tiempo en que duro el gobierno militar. ¿Quién los mato? No son brutalidades ni tropelías para usar el lenguaje de Rojas.

   Lo terrible es que haya muerto en enfrentamiento el fundador del Mir y padre del eterno candidato a la presidencia, el megalómano, Marco Enriquez-Ominani, Miguel Enríquez, o que los militares luego de tomar preso al comandante ‘Pepe’, lo hayan fusilado luego de juzgarlo por la Justicia Militar por sus crímenes. Después de todo, él quería una revolución comunista con un millón de muertos.

       Sobre el ex parlamentario chileno sueco he escritos varios post al respecto: El liberal que guarda rencor y odio de su pasado del Mir (4-07-2013) y ¿Cómo pudo ocurrir? Respuesta a Mauricio Rojas (28-07-2013) . Los artículos anteriores del doctorado en Historia tienen en común en preguntarse cómo llegamos a un punto sin retorno. Más no hay derecho a la defensa, si alguien intenta oponerse a la Izquierda.

   Los matones no se los puede poner a raya: “Es hora de entender cómo un día llegamos a odiarnos con tal frenesí que nos dimos el terrible derecho a destruirnos los unos a los otros”. ¿Qué tiene de malo pegarle a un matón?

    ¡Apocalipsis now! No sé a cuál democracia se refiere Rojas, cuando afirma: “La muerte de nuestra democracia no fue un accidente inesperado, sino producto de una larga enfermedad que se había ramificado por todo el tejido social, destruyendo la convivencia cívica y convirtiendo a Chile en un país en guerra civil mental”. Allende, el Partido Socialista y el Mir despreciaban la democracia liberal. Ahí están las Declaraciones de los socialistas en Chillán en 1967 o 1968 y del grupo guerrillero Mir. La democracia es las que describió el general Pinochet en el libro Ergo Sum Pinochet, donde Allende hacia lo quería, no respetaba la Contraloría de la Republica, el Poder Judicial a cuyos miembros los trataba de viejos tales por cuales y al parlamento. A lo anterior, más quince mil guerrilleros que llegaron a Chile amparados por el gobierno de la Unidad Popular. Según un informe de la OEA elaborado después de 1973, en Chile entraron entre 12 mil y 15 mil extranjeros clandestinamente. Las diez toneladas de armas que encontraron los militares. La guerrilla contaba un armamento superior al Ejército. El Mir uso balas Bum-Bum o Dum-Dum prohibías en los tratados internacionales. Y las armas encontradas en una de las casas de Salvador Allende, en cuales entrenaba los miristas. Se le olvida a Rojas que el Mir se quiso infiltrar en la Armada como lo muestra el libro La Infiltración en la Armada 1973 de German Bravo Valdivieso. Según el Acuerdo de la Cámara de Diputados: “Ha violado leyes expresas y ha hecho ((tabla rasa)) del principio de separación de los Poderes”. Los Comités de Vigilancias y las JAP. En el punto 5 del Acuerdo se dice: “Que es un hecho que el actual Gobierno de la República, desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario, absolutamente opuesto al sistema democrática representativo que la Constitución establece;”. El Partido Socialista tenía 1500 hombres armados, según confeso el socialista Carlos Altamirano. Esa es la democracia que le gusta a Bachelet.

   Otra expresión típica de izquierda es sostener o afirmar que todos culpables. Por tanto, ninguno es culpable. Eso es poner en el mismo nivel a quienes pretendieron instalar una dictadura comunista o totalitario y quienes querían vivir bajo la democracia liberal. Es lo mismo una persona decente que un delincuente. De ahí que cite las palabras del general Prats, quien era ministro de Interior de Salvador Allende y partidario del programa de la Unidad Popular: “Sería injusto negar que la responsabilidad de algunos es mayor que la de otros, pero, unos más y otros menos, entre todos estamos empujando a la democracia chilena al matadero”.

  Cualquiera persona de nuestro de lado -sin tener un doctorado- sabe que si una persona o grupo optan ser matones van a recibir un golpe en la cara, o bien el grupo indefenso van a pedir ayuda o alguien por actuará por su cuenta y los podrá en su lugar. Eso es sentido común. Así lo vemos en la hermosa película del director japonés, Akira Kurosawa, Los siete samuráis. Mauricio Rojas aun cuando hace tiempo dejó la Izquierda sigue pensando como tal. Para toda persona que es de Izquierda, el otro lado no tiene derecho a replicar como tantas veces lo he expresado, ya sea en el pasado con la guerrilla, ya sea prohibiendo libros que refutan la “la historia oficial” o su relato en las universidades como ha señalado el historiador Gonzalo Rojas Sánchez, o documentales. En todos los ámbitos. Así es como pelea la Izquierda. Conforme al razonamiento se desprende, entonces que los únicos que podían matar es la guerrilla comunista. Los chilenos recurrieron a las Fuerzas Armadas para sacarse los matones de la UP. Los civiles no lo podían hacerlos.

   Ya que Mauricio Rojas fue un revolucionario, conviene recordar que Salvador Allende en su tesis Higiene Mental y delincuencia para optar a médico califica a la revolución como “un delito patológico” y al revolucionario es “un psicópata peligroso, tanto más cuanto los movimientos masivos y violentos que él genera provocan locuras colectivas peligrosamente contagiosas”. En vez de descargarse cada víspera del 11 de septiembre chileno con un artículo, al ex mirista le recomendaría tratarse con un psicólogo o un psiquiatra. Tiene rasgos psicópata puesto no ha manifestado empatía hacia víctimas inocentes de los crímenes de la Izquierda chilena.

    Tanto Rojas como Ampuero se definen como liberales. Con todo, a diferencia de otras personas jamás han defendido el derecho a la rebelión que los chilenos ejercieron contra el gobierno de la Unidad Popular. Además, ambos se hacen los lesos ante la injusticia que sufren los militares del campo extermino de Punta Peuco, a los cuales les niegan todos los derechos: igualdad ante Ley, Ley de Amnistía, indulto y derechos carcelarios que gozaron los terroristas bajo ex Concertación. ¿Ambos creen que los militares cometieron genocidio como sostiene la Izquierda? ¿Ambos creen que el Gobierno Miliar no tenía derecho a defenderse de los grupos terroristas? El asesinato del senador Jaime Guzmán después de los noventa no es brutal. Para ellos, el terrorismo no existió. Más bien, para Rojas solamente existió hasta el 11 de septiembre. El enfrentamiento que hubo después de esa fecha, fue debido a los fanáticos del Mir y la de la Unidad Popular que no querían rendirse. En ese periodo, según la Izquierda, se violaron más los derechos humanos. Según el Acuerdo, la UP violo una serie de derechos.

  Hay que recordar que el mirista Gregorio José Liendo Vera, alias Comandante ‘Pepe’ conocido como el comandante ‘Pepe’ dijo que tenían que “morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad”. Hace tiempo encontré un artículo sobre las palabras que dijeron diversos protagonistas de la Argentina de los setenta , y me encuentro con la sorpresa que los argentinos también tenía su versión del Comandante ‘Pepe’, a saber, Roberto “Roby” Santucho, Comandante en Jefe del ERP. Éste le dice a su hermano Asdrúbal, oficial del ERP: “Creo que para lograr la patria socialista vamos a tener que matar a no menos de un millón de personas”. En Ruanda murieron un millón de personas en 1994 a causa de una guerra civil.

   En la UP, la banda que Liendo Vera dirigía violó a la dueña del fundo Tregua en presencia de sus hijos. Rojas omite ese detalle: “cuando el MIR suspende tácticamente sus acciones militares, se habían llevado a cabo una decena de asaltos a bancos, cuatro secuestros de aviones, tres asaltos a armerías y decenas de atentados con bombas”. Omite, además, un documento secreto encontrado en La Moneda en que se mencionan unas armas dirigidas a Miguel Enríquez. El mito de la Izquierda es que MIR no dejaba gobernar al gobierno, cuando éste, en realidad los apoyaba.

   Rojas cita al final de su columna las palabras del ex presidente socialista, Ricardo Lagos. Sin embargo, mientras buscaba información sobre el Acta de Rivera, llegue al texto que publico Hermógenes Pérez de Arce, El Libro de las Verdades Olvidadas y que lo reprodujo en su blog. Allí nos enteramos que Lagos fue una unabomber. ¿Qué les parece? Con que cara el futuro embajador de Allende en la ex Unión Soviética dijo las palabras “Para nunca más vivirlo, nunca más negarlo”. En efecto, el ex parlamentario y escritor un anécdota del dirigente sindical Clotario Blest, basándose en el libro biográfico de Mónica Echeverría, Antihistoria de un Luchador: “El estallido de varias bombas durante la primavera de 1962, que costó la vida a uno de sus portadores, efectuado por el Movimiento Social Progresista, grupo adscrito al MFR, genera que el Gobierno responsabilice directamente a Blest en su calidad de Presidente del MFR”. Luego me menciona las palabras del dirigente sindical: “‘Si no fuera por la ANEF, en especial por Tucapel, mi suerte habría sido terrible. Estaba condenado irremisiblemente a diez años de prisión. A mí se me culpaba de ser autor intelectual del bombazo. ¡Qué paradoja! ¡Yo que siempre he abogado por la no violencia activa! En cambio, los verdaderos culpables, como Julio Stuardo, Ricardo Lagos y Jorge Arrate, dirigentes del grupo que había colocado la bomba, sólo eran llamados a declarar ante el juez instructor.” (p. 254). No aparece en el Informe Rettig. Por eso titula esa parte: “A todo esto, Lagos debería pedir perdón”.

   Rojas se cree la gran mentira del Informe Valech, pues es imposible que hayan entrevistado a cien testigos por día. De lo contrario, no citaría las palabras de Lagos .Y el sesgado Informe Rettig que fue pedido por los grupo armados de Izquierda como una extorsión al primer gobierno de la Concertación.

    Ya sé porque me cae mal Mauricio Rojas. Él opto por ser matón hace más de cuarenta años. Lo que menos que esperaría que alguien que se comportó así, es que luego se victimicé. Bachelet es igual. Cuando comenzó el segundo gobierno de Michelle Bachalet, en uno de ese encuentro político empresarial como Enade, en la que estuvo el Presidente de la República y Roberto Ampuero, éste avaló el cuento de que Bachelet fue una víctima de los militares una vez que el gobierno de Allende cayó. La comandante Claudia fue simpatizante del Mir y militante del grupo terrorista Frente Patriótico Manuel Rodríguez, brazo armado del Partido Comunista. De victimaria a víctima. Siempre en el papel de la víctima en su segundo gobierno.

   Hace cuatro años escribí : “A diferencia del liberal argentino Alberto Benegas Lynch , Mauricio Rojas no reconoce el derecho a la rebelión, lo que causo finalmente, la caída de la Unidad Popular, y así se evitó como dice el trasandino, la implantación de otro Gulag”. Aunque según Rojas: “cosechamos una dictadura muy distinta a aquella del proletariado con que soñábamos”. La mayoría de los chilenos estaba felices con el Gobierno Militar, salvo la Izquierda que estaba en minoría.

   Una fecha que siempre celebra la UP/DC es el 5 de octubre, donde el general Augusto Pinochet perdió el plebiscito de 1988. Con todo, hay que tener presente que la democracia que la Izquierda recuerda es la descrita más arriba, no la democracia liberal.

    José Piñera, el historiador conservador Gonzalo Rojas Sánchez, el ex demócrata cristiano, Julio Bazán Álvarez, el liberal argentino Alberto Benegas Lynch destacan el derecho a la rebelión frente al gobierno de Allende, ya sea basándose en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, ya sea el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, ya sea en el filósofo inglés John Locke. Sin embargo, los dos conversos Roberto Ampuero y Mauricio Rojas ante el intento totalitario del gobierno marxista de Salvador Allende, les niegan a los chilenos el derecho a la rebelión.

9 de septiembre de 2017

La Venezuela marxista y la Unidad Popular








      ¿Qué tiene ver que Pinochet con Venezuela?

  Ya me están aburriendo las comparaciones infantiles y otros casos de ignorancia al comparar la Venezuela marxista que creó el ex militar golpista, Hugo Chávez y que regenta Nicolás Maduro con el Gobierno cívico militar chileno que gobernó entre septiembre de 1973 y marzo de 1990. Otra comparación totalmente injusta e infantil es comparar el gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden con la dictadura comunista cubana. Esta última comparación es del escritor chileno y ex comunista, Roberto Ampuero.

   Cuando termino el gobierno de Sebastián Piñera, el novelista Roberto Ampuero escribió la novela Detrás del Muro. En esa oportunidad, hizo la siguiente declaración: “Para Chile no quería ni la dictadura de Pinochet ni la de estilo Fidel Castro”. Para Chile él quería una dictadura comunista. Por eso, él formo parte de la Unidad Popular. El Gobierno de las Fuerzas Armadas fue una consecuencia del intento totalitario de Allende tal como lo expresa el Acuerdo de la Cámara de Diputados. Ya se olvidó que nos querían llevar también hacia guerra civil. La comparación es injusta. El gobierno de los militares se fijaron un itinerario y lo cumplieron. No pensaban perpetuarse como régimen comunista. Además, en primer lugar, para la Izquierda de hace de más de cuarenta años era lo más normal que en un sistema comunista no hubiese pluripartidismo y ni otros medios de prensa, salvo el medio oficial del Partido Comunista. En segundo lugar, cuando gobernando los militares, la oposición tenía radios, revistas y diarios. En tercer lugar, los partidos políticos estaban en receso, porque fueron ellos los que nos llevaron al debacle. En cuarto lugar, la mayoría de la población pidió la intervención, mientras Ampuero y los termocéfalos de la UP estaban en minoría. Quinto lugar, se olvida de las diez toneladas de armas que interno Allende apoyado por Cuba. Aquí estuvo el cubano Patricio de la Guardia Font encargado de la guerrilla.Un mentiroso siempre es un mentiroso, aunque sea un convertido. Trabaja para el enemigo al falsear la historia. El ex comunista trivializó el hecho de que Allende fuese un agente pagado por la KGB con el apodo ‘LIDER’, cuando escribió una novela sobre él retratándolo como liberal, como si no hubiere que creerle a la DINA, más sí a las supuestas torturas que recibió Michelle Bachelet cuando estuvo presa. Más sí al Informe Rettig, donde se dio por detenido desaparecido un mirista que apareció viendo en Nueva York y que lo premió el ex alcalde Rudolph Giuliani, por sus servicios a la comunidad.

  ¿Qué tiene que ver el régimen marxista de Venezuela con el Gobierno cívico militar chileno? En la última columna del director de la Fundación para el Progreso (FPP), Axel Kaiser compara el rechazo internacional que tiene el gobierno de Nicolás Maduro con el gobierno de Pinochet. La dictadura cubana de Fidel Castro llevaba más de 10 años y, sin embargo, la llamada ‘comunidad internacional’ no la condenada. Y qué decir de los países detrás de la Cortina de Hierro. Se olvida Kaiser que la campaña orquestada por la ex Unión Soviética a través de los medios infiltrados contra el gobierno militar empezó el mismo 11 de septiembre como lo hace ver la periodista chilena Nena Ossa. Luego cita las palabras del ex Primer Ministro español, el socialista Felipe González, quien afirma: "el Chile de Pinochet respetaba más los derechos humanos que el paraíso de paz y prosperidad de Maduro". No sé qué visión habrá tenido el ex primer ministro español de la Unidad Popular y de Allende, cuando lo que hay en Venezuela es copia feliz del gobierno marxista chileno. No hay que olvidar, cuando cayó el agente de la K.G.B., conocido por su apodo ‘Líder’, los embajadores de ese gobierno en la Europa Occidental fueron a pedir asilo al gobierno de Francisco Franco. El relato de la Izquierda es que todo lo malo comenzó con el Gobierno Militar. Felipe González todavía no ha leído el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, en que acusa al gobierno de Allende de violar la mayoría de los derechos humanos y cometer flagelación y tortura contra los opositores. Las palabras de González nos pueden servir de contrapunto al ponerlas frente a las palabras que dijo hace poco el sacerdote Percival Cowley de la Congregación de los Sagrados Corazones, quien se emplazó al cardenal Jorge Medina. Una de las preguntas que formulo fue: “¿Qué hizo y qué dijo el señor cardenal en Chile cuando se violaban sistemáticamente los DD.HH.?”. ¿Quién está diciendo la verdad sobre los derechos humanos bajo el Gobierno cívico militar: Felipe González o Percival Cowley?

   Mientras políticos como el socialistas Ricardo Lagos, el ex ministro del primer gobierno de Bachelet, Andrés Velasco en su oportunidad compararon el gobierno marxista de Venezuela con el Gobierno de las Fuerzas Armadas y Orden, la Radio Chile que es de muy izquierda los refuta en el 2015: “Hugo Chávez nos trajo a Salvador Allende al presente. Retomó en su tierra las banderas del Presidente Allende de la Unidad Popular y el pueblo chileno construyendo una nueva vía al socialismo del siglo XXI en la República Bolivariana de Venezuela”.

      El golpista Hugo Chavéz dijo en el 2003: "lo que le hicieron a (Salvador) Allende están tratando de hacernos a nosotros".

   Cuando murió Hugo Chávez en el 2014, la Fundación Allende el siguiente comunicado: “La Fundación Salvador Allende, Seccional Guayana, Estado Bolívar, hace llegar sus más sentidas condolencias a los padres, hermanos, hijos, nietos y demás familiares, por la pérdida irreparable de nuestro querido y apreciado presidente Hugo Chávez Frías, como también al pueblo revolucionario que sufre la terrible perdida, de quien aportó todo su esfuerzo físico y mental para transformar a Venezuela en un país de justicia, que pudiera llevar a su pueblo a la "máxima suma de felicidad" como dijera nuestro padre Libertador Simón Bolívar”.

   Estaba pensando que los chilenos que se exiliaron en Venezuela son parte responsables de la situación que viven los venezolanos, pues le habrán contado puras mentiras sobre el gobierno marxista leninista de Salvador Allende. Eso explicaría la ignorancia de las esposas de los venezolanos presos que vinieron a Chile, y que fueron recibidas por los partidarios de la ex UP y la DC opositora.    En efecto, la Izquierda chilena aprendió de la experiencia de la Unidad Popular e igualmente la Izquierda Internacional. Las instituciones se opusieron a Allende. Por eso, la Izquierda desde 1990 se ha dedicado tomárselas, de modo tal que no prime la ley, y con Bachelet se han quitado el pudor. Eso lo vemos en la Justicia, la Contraloría, Servicio Impuestos, Servel y la Fiscalía. El marxismo internacional también aprendió la lección. Eso lo ilustra el ex dirigente y representante de todos los gremios se opusieron a Salvador Allende agrupados en la Confederación Única de Profesionales de Chile (CUPROCH) , Julio Bazán Álvarez en su libro Lo derrocó el pueblo:

  ““Huelga General de Mujeres” es una organización creada por el PC francés y que tiene ramificaciones mundiales. Esta organización, en abril de 2003, alertó a John Sweeney, presidente de los sindicatos de los EE.UU., sobre el peligro, para el gobierno de Chávez de la creación de una CUPROCH en Venezuela”.

   Después Bazán afirma que la organización que él dirigió contra la Unidad Popular fue tomada en cuenta por la Izquierda, luego de la caída de Allende. Culpan a Nixon y a Kissingir, pues, según ellos: “Hizo uso de contratos y dineros gubernamentales para organizar y sostener a CUPROCH, una confederación de “Trabajadores Profesionales” liderada por Julio Bazán, un ejemplo típico de un aristócrata fascista, que llamó a formar un “gobierno autoritario” de las Fuerzas Armadas y de las elites educadas, con la “masacre masiva de comunistas y de otras fuerzas de Izquierda””.

   Si uno lee cualquier artículo del Instituto Cato referido a Venezuela, no encontrará ninguna referencia a los mil días de la Unidad Popular. Lo peor es que no mencionan el derecho a la rebelión. Desde que el régimen chavista comenzó a inculcar las libertadas, la mayoría de los articulistas o blogueros eran partidarios de la vía institucional para sacar a los marxistas. Cuando el diálogo se acaba, viene la fuerza. Así ha sido siempre desde los albores de la humanidad, ya sea entre países, ya sea dentro de un mismo territorio. Ni menos se les ocurre un programa económico como “El Ladrillo”, pues es el único camino.

   En julio de 1973, al ex presidente de la República y presidente del senado, el demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva en una reunión con los dirigentes de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) dijo las siguientes palabras por la grave situación que vivía el país: “Este problema sólo se arregla con fusiles”. Estas palabras quedaron en constancia en el Acta de Rivera.

   La Izquierda del Foro de Sau Paulo apoya el gobierno o la dictadura de Nicolás Maduro. Ellos insisten en el diálogo, cuando ya nada más que hablar. En la reciente visita del vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence quedo manifiesto el apoyo de Bachelet a Maduro con las palabras: “no apoyará golpes de estado ni intervenciones militares en Venezuela”. Antes de la visita del político norteamericano, Bachelet había condenado el gobierno de Maduro. Pues, como dijeron en otro, esas lágrimas de cocodrilo de la mandataria no son auténticas. Se olvida Bachelet de la intromisión militar de Cuba en el país de Simón Bolívar. Lo único que está permitido en este rincón del mundo, es el socialismo del siglo XXI vía la democracia liberal, para luego destruirla por dentro como ocurrió en Chile en la UP. Y ahora en Venezuela y nuestro país con la retroexcavadora de la Nueva Mayoría en curso.

   Mientras escribía este post, me acorde de unas palabras que dijo el general Augusto Pinochet sobre la democracia en el libro Ergo Sum Pinochet de las periodista progresistas Raquel Correa y Elizabeth Subercaseux y que vi en unos libros que comenzaron a publicarse por la Editorial Maye. Según la Izquierda latinoamericana lo que hay en Venezuela es democracia. Por eso, apelan al diálogo y no la fuerza, aun cuando han muerto cientos de personas por la acción del gobierno.

    Una periodista le pregunta: “-Mientras se incendiaba este Palacio, ¿pensó en algún momento que se estaba rompiendo dramáticamente una tradición democrática de larga data como la chilena?” Respuesta: “¡Que democracia se estaba rompiendo! Ése es un cuento que me traen aquí, al “apriete”. ¡Miren la tradición democrática que había! -dice con sorna-. El señor Allende hacía lo que quería: el Senado no era respetado. La Cámara de Diputados, tampoco. La Contraloría rechazaba los decretos y le mandaban decretos con insistencia. La Justicia…¡Los trataba de viejos tales por cuales! ¿A eso lo llama democracia? ¿Ésa es la democracia que les gusta? ¡A mi esa forma de democracia no me gusta! Palabra de Honor”. Esa es la democracia que le gusta a Bachelet y Cía, no la democracia liberal.

   Dicho sea de paso, al hojear rápidamente el libro Ergo Sum Pinochet, se nota que ambas periodistas se hacen las lesas sobre el intento totalitario de la UP, no saber distinguir entre un gobierno totalitario y uno autoritario y, por último, dan crédito sin pruebas a los rumores que inventó a la Izquierda: caso Letelier y torturas, entre otras cosas.

 ¿No se parece Nicolás Maduro a Allende?

  Si hubiese a lo menos un venezolano inteligente opositor a Maduro, no serían socialdemócratas o socialistas moderados.

 Volviendo a la pregunta con que se inicia este post. Respuesta: en nada

23 de enero de 2016

¿Las reformas afectarán a los órganos sensibles o no del país?







 Según el ingeniero civil y ex asesor de la Nueva Mayoría en el ministerio de Hacienda, Arturo Cinfuentes, “Chile se jodió por los próximos diez años”. Más aún, había dicho, que “en medio del camino del desarrollo, Chile se extravió en la selva oscura”.

 Por otro lado, según el escritor Roberto Ampuero, lo peor de este Gobierno es que “no solo perjudica a los chilenos durante su administración, porque perjudica a los chilenos que vienen”.

 Para el investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), el think tank de los oligopolios y que han levantado al joven político de la extrema Izquierda, Giorgio Jackson, David Gallagher sostuvo “Con lo sucedido este año no puedo sino creer que la Presidenta es el chófer de la retroexcavadora”. No son los únicos que se han dado cuenta. Según el destacado economista y filosofo liberal francés, Guy Sorman, “Y, fuera de que en el contexto latinoamericano puede ser diferente, Chile ya no es percibido como el país amigable que era para empresarios locales y extranjeros”.


 Una caricatura que hacen algunos intelectuales de Izquierda a la Derecha chilena, es que a ésta solamente le preocupa el orden y la propiedad. Eso es lo que piensa el profesor de Derecho y columnista, Agustín Squella. Pues bien, sostiene el Sorman en la entrevista que le hacen que “En Chile un principio básico y uno de los más importantes es la estabilidad”. Eso es lo justamente desprecian los progresistas chilenos, como si la estabilidad y el orden fuesen atributos cavernarios. Desde luego, que cuando se ponen en entredicho las instituciones, la clase política y el propio Presidente de la República, ahí vemos que los mismo que abominan la estabilidad, hacen a un llamado a la prudencia, ya que el sistema político se puede desestabilizar. Lo hemos visto a raíz de los casos Penta, Caval y SQM. La propia Izquierda llama a la estabilidad política para diferenciarla de la económica.

  Ahora bien, la inestabilidad para invertir en Chile se debe a “que los tributos y la regulación se han vuelto impredecibles.” Ejemplo de ello, es el cambio que le hicieron a la DL 600 que venía de 1974, con lo cual ahora el gobierno de turno puede cambiar las reglas cada cuatro años. Un robo legal.

 Luego el periodista le pregunta “¿Qué tan inestable es percibido Chile?” Guy Sorman responde: “Lo suficiente como para preocuparse, porque las consecuencias ya son visibles. La inversión se está desacelerando, al igual que el crecimiento”. Agrega: “De todas maneras se percibe que los inversionistas están un poco más reacios y que Chile ya no es un modelo económico para el resto de Latinoamérica”. A principios de los noventa éramos el modelo de América Latina, tan así que las reformas que hicieron los militares fueron copiadas. Los políticos de la ex Concertación les gustaba que los felicitarán en el extranjero, mientras al mismo tiempo se sentían culposos por meros administradores del modelo de los “Chicago Boy”, hasta que llego la Nueva Mayoría con su Revolución. No quieren ser administradores.

  El Programa de Bachelet era traernos de vuelta América Latina. El filósofo francés dice: “Ahora, la presidenta Bachelet está trayendo de vuelta a Chile a Sudamérica, así que ¡Bienvenido de regreso a Latinoamérica!”. Guy Sorman nos hace ver cuál es la diferencia entre el modelo estadounidense y América. ¿Cuál será la diferencia? “Chile el modelo nunca fue América Latina, sino Estados Unidos, mirando sus reglas, legislación y predictibilidad”. Por eso es fácil prosperar en el país del norte y hacerse rico en una generación. Los Padres Fundadores eran conservadores que detestaban la anarquía como asimismo el Gobierno. Cuando estaba en boga el comunismo, era típico escuchar o leer por boca de escritores de Izquierda la siguiente frase que se le atribuye a Porfirio Díaz Mori y vale para América Latina: “Pobre México, tan lejos Dios y tan cerca de Estados Unidos”. El otro es el responsable de nuestros infortunios, y no nosotros. Simplemente, hay que seguir sus reglas, legislación y asegurar que el entorno estará igual que el día anterior. Es muy modesta esa tarea para nuestros políticos, pues éstos les gusta ser como el Demiurgo platónico. Un buen ejemplo, es el socialista Ricardo Lagos y, naturalmente, los revolucionarios.

  Para Sorman es importante no mezclar la política y la economía: “Es importante no politizar demasiado la economía, porque el problema surge justamente cuando se mezcla política y economía”. Lamento decirle, pues eso es lo que paso en Chile. De allí que se haya desplazado al ministro de Hacienda tal como decía un columnista de Izquierda a modo de orgullos, de allí que dijeran que hablar de crecimiento eran cosas de neoliberales, de allí el principal obstáculo de la Nueva Mayoría es la Constitución que resguarda la propiedad privada. Proteger ésta última es una fantasía fascista pinochetista neoliberal. La Izquierda se cree que está en los sesenta del siglo pasado, peor aún entre los más jóvenes de ese sector.

 ¿Cuáles eran las ventajas que tenía el país? “En este contexto, la ventaja comparativa de Chile eran dos cosas: empresas, incluyendo pequeñas, de orientación a las exportaciones y su estabilidad y predictibilidad, que es justamente lo que está en entredicho en estos momentos”.

¿Cuáles son los obstáculos del país, según Sorman? “Uno es que la competencia interna es muy limitada, el mercado local está muy regulado por lo que resulta difícil entrar. Si quieres empezar un emprendimiento en Chile o una compañía pequeña es muy difícil conseguir financiamiento o cualquier tipo de apoyo. Así, el número de empresas y emprendimientos en el país es muy reducido. El segundo problema es que la mitad de la población vive en la pobreza. El mercado, que ya es pequeño, se reduce porque no todos están realmente en el mercado. La mitad de la población está en la periferia del mercado”. Si es que no equivoco, el segundo problema lo exagera demasiado. Tal como lo plantea él es exagerado.

  Según Guy Sorman, el gobierno tiene que  centrarse en la educación pública primaria para que las personas puedan acceder al mercado y no en la Educación Superior. Eso ya lo habían dicho los expertos de la derecha. Asimismo, traer la competencia a las escuelas, pues “Fuera de Santiago no hay ninguna escuela primaria pública decente, por lo que la gente se mantiene en la pobreza”. El diputado socialista, Carlos Montes hace dos años, en medio de la discusión de la Reforma Educacional sugirió, y finalmente, se aprobó que no se supieran los resultados de la prueba Simce. Así, los padres no sabrán cuáles son los mejores colegios.

  A propósito de la gratuidad en las universidades, él dice algo que vio en el Chile pre 1973, y que solamente benefició a las personas acomodadas: “La gratuidad universal terminará por beneficiar a jóvenes de ingresos altos o altos medios, que saben que su educación es una inversión”. Con la Reforma a la Educación Superior ocurrirá lo mismo.

 También señala cosas que nosotros ya sabemos: “ La regulación actual frena la entrada de pequeños empresarios. También hace falta un sistema de sistema de crédito para las micro empresas. Digamos que tienes 20 años y quieres abrir un negocio muy pequeño, debieras poder contar con apoyo de la regulación y del crédito. Esa es la forma en que muchas personas podrían salir de la pobreza”.

 Otro pesimista es el economista, Ricardo Caballero , quien comparo al Gobierno con la fiebre y no con la enfermedad: “Es una fiebre que ha causado daño, pero no sabemos todavía si ha afectado irreversiblemente órganos vitales o no”. Se equivoca Caballero cuando afirma: “Ahora, a lo que me referí la primera vez que hablé de fiebre, fue para recalcar que los temas de desigualdad sí son importantes en nuestro país”. Sólo un 26% cree en el igualitarismo, para el resto las desigualdades son naturales.

  Él compara al ministro de Hacienda demócrata cristiano, Rodrigo Valdés con los sherpas de los Himalayas. Según Cabello, la Nueva Mayoría no entiende a Valdés. Sin embargo, a diferencia de Cinfuentes y Gallagher no quiere reconocer que Bachelet es la responsable del descalabro: “No tengo evidencia de su responsabilidad, pero me parece inconcebible que no la tenga”.

  Por un lado, critica que las reformas hayan sido improvisadas. Por otro lado, afirma que "lo primero que debe hacer Chile es dejar de dispararse en el pie. Todo lo otro es secundario". Apoyar las reformas es dispararse en el pie.

  Antes no había que convencer a nadie a invertir en Chile como lo ilustra la entrevista al filósofo francés mencionado. Desde que asumió la Nueva Mayoría el Gobierno, el Presidente ha tenido que viajar al extranjero, su actual ministro de Hacienda. Y por último, se han fijado metas en cuanto al número de empresas que vengan al país. Así, apareció con grandes titulares en ‘El Mercurio de Santiago’ hace unos pocos días, que el oficialismo se ha propuesto traer 300 empresas.

 El banco de inversiones estadounidense JPMorgan asegura que Chile es mejor para invertir por sobre Perú y Colombia. Esa noticia apareció en el diario Cristián con el Síndrome de Estocolmo: “JPMorgan recomienda invertir en Chile, por sobre Perú y Colombia: Confía en que el país será, junto con México, líder en el mercado bursátil durante el presente año”. Creo sobornaron a los broker de esa institución norteamericana. Tengo un conocido que tiene un socio extranjero, y éste no quiere invertir en los proyectos del chileno.


 Llega ser para risa que la mandataria haya dicho: “Hemos declarado el 2016 como el año de la productividad”. Todos vaticinan una economía pobre.

 ¿La Nueva Mayoría afectará los órganos sensibles del país?

3 de enero de 2016

Recién se dan cuenta






  
Vamos hacia el tercer año de la Nueva Unidad Popular encarnada en la Nueva Mayoría y en el Michelle Bachelet que desea terminar la obra de Salvador Allende. Todavía las personas no despiertan. Si hubiesen despertado, se hubieran alzado contra la Reforma Tributaria así como lo hicieron los ecuatorianos, cuando en el gobierno comunista de Rafael Correa fijo el impuesto a la herencia. Para los que no saben, en Chile existe ese impuesto hace tiempo.

   Muchas cosas deje en el tintero, que espero tratar ese año, como por ejemplo, las tonteras que escribieron los demócratas cristianos, Ignacio Walker y Patricio Zapata para convencer que la Nueva Constitución iba proteger la propiedad privada, personajes de la ex derecha que desean articular un ideario, mientras trabajan algunos con el enemigo, y, por último, el grupo de personas que desean ocupar el llamado “centro político” para reemplazar a la Democracia Cristiana. Tan centro centro que votaron por Bachelet a sabiendas que ella hizo un compromiso con el Partido Comunista.

 Vamos por parte.


  Según el ingeniero civil Arturo Cinfuentes, director académico del Centro de Regulación y Estabilidad Macrofinanciera (CREM) de la Universidad de Chile y el único chileno invitado a declarar dos veces para el Senado norteamericano, quien vivió 30 años en los Estados Unidos dijo en una entrevista a propósito del Segundo Gobierno de Bachelet: “En medio del camino al desarrollo, Chile se extravió por selva oscura”. No obstante, hay que aclarar que el señor Cinfuentes perteneció al Comité Financiero y se opuso a utilizar los fondos soberanos para capitalizar la empresa estatal del cobre, CODELCO, cuando Hacienda estaba Alberto Arenas. Razón por la cual fue removido del cargo, previo que el ex ministro modificara un reglamento para sacarlo. No sé dejo el país del norte para apoyar un gobierno que desea continuar con la obra de Allende. Es importante lo que dice a continuación: “Yo me considero un liberal en el sentido clásico del término, voté por Andrés Velasco y por tanto no soy una persona de derecha. Aclarado lo anterior, yo creo que Chile se jodió por los próximos 10 años. Puede que algo se arregle, pero lo que pasó con este Gobierno es extraordinariamente grave”. Por eso, el ex presidente Sebastián Piñera ha dicho que el próximo gobierno tendrá que reconstruir el país: “Al próximo gobierno le tocará reconstruir Chile de desastres provocados por la Nueva Mayoría”. Usar la palabra “reconstruir” es bastante fuerte. Cabe señalar que el ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco no es liberal, sino keynesiano. Los auténticos liberales están en la derecha. Un liberal jamás hubiese votado por la comunista Bachelet.

  El señor Cinfuentes critica los disparates de la Nueva Mayoría, sin embargo, como opositor al Gobierno Militar cree que todo comenzó con el primer gobierno de la Concertación, olvidándose del largo trabajo de reconstrucción que hicieron los militares. Él critica el gobierno triestamental para las universidades: “Y en educación se está discutiendo esto de gobiernos triestamentarios en las universidades, lo que es un disparate. Si uno mira las 50 mejores universidades del mundo, no hay ninguna que tenga ese tipo de gobierno”. No tiene problemas en culpar a Bachelet: “Bachelet es la Presidenta, ella es la culpable. Y Arenas y Peñailillo fueron durante un año y medio los ejecutores, y le ocasionaron un daño extraordinario a Chile que le va a costar 10 años en recuperarse”.

  El columnista del ‘El Mercurio de Santiago’, abogado y viajero, el inglés David Gallagher dijo: “Con lo sucedido este año no puedo sino creer que la Presidenta es la verdadera chofer de la retroexcavadora". Recién se dio cuenta en el mes de diciembre del año pasado. Si las personas conservadoras y seguidoras del Gobierno Militar se dieron cuenta en seguida. Cuando diputado del PPD, Quintana dijo al “modelo había que pasarle la retroexcadora”, los opositores que, por cierto, no están, en los parlamentarios de la ex derecha que enmiendan los proyectos del gobierno, se dieron cuenta que Bachelet pensaba lo mismo.

   Asimismo dice el asesor intelectual del think tank de los oligopolios, CEP: “Por lo mismo, pensé que era un tema de malos asesores, mal segundo piso, algunos malos ministros y que en algún momento iba a haber un giro. En ese sentido era optimista, porque creía que la Presidenta era una persona moderada, que iba a recapacitar de verdad y que no era la autora de todo lo que estaba pasando”. A un Gil del Barrio Norte me preguntó el año pasado, si los G90, esto es, Peinalillo, Arenas había casi manipulado a la ex candidata, Michelle Bachelet. Le conteste que el Presidente pensaba lo mismo que los G90, esto es, como Atria, Mayol, Peinalillo, Arenas y Jorrat.

 Estos académicos e intelectuales del CEP llegan a ser ingenuos o tontos, pues para él la llegada de los demócratas cristianos, Valdés y Burgos es casi un signo de sensatez, cuando piensan lo mismo que los comunista, salvo con matices que son insignificantes. Ambos quieren llevar a cabo el Programa en forma gradual: “Burgos y Valdés están haciendo una labor heroica. Es muy bueno que estén ahí, porque aunque sea en el margen, están aportando constantemente y poniendo cortafuegos”. El ministro de Interior, Jorge Burgos dijo que las Reformas se llevarían a cabo gradualmente, mientras que el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés dijo solamente que Reforma Tributaria se simplificaría.

     Según el escritor Roberto Ampuero y miembro de la Fundacion Chile Avanza de Piñera dijo en el 25 aniversario del Instituto Libertad y Desarrollo: “Vivimos el peor Gobierno desde la recuperación de la democracia". Piensa lo mismo que el ingeniero civil , Arturo Cinfuentes sobre el daño que padecerán las siguientes generaciones: "lo peor de un mal Gobierno, como el que tenemos, no solo perjudica a los chilenos durante su administración, porque perjudica a los chilenos que vienen. Porque deja un collar de melones, un pesado fardo a sus sucesores". El mismo escritor había destacado las dotes de liderazgo de Bachelet. Ni siquiera se le ocurre comparar el actual gobierno con la Unidad Popular del cual formo parte. Cuando muchas personas que fueron opositoras al gobierno de Allende, han tenido un deja vu.

   Bastaría haberle leído a Hermógenes Pérez de Arce, los sitios DespiertaChile, AccionFamilia, a Maximo, y, naturalmente, a mí. Y el libro gratis “Chile 40 años después: Nueva Amenaza Socialista en el horizonte”.

27 de enero de 2014

El proyecto genocida del Mapu



La Izquierda chilena culpa a los militares presos en el gulag de Punta Peuco de haber realizado genocidio, lo que es falso. Más bien, las Fuerzas Armadas y Orden evitaron el proyecto genocida de la Unidad Popular. Es conocido por las personas informadas que el socialista Clodomiro Almeyda y canciller de Allende habían dicho que la Guerra Civil chilena costaría un millón de chilenos. A lo anterior, se suma las palabras del terrorista del Mir, el comandante ‘Pepe’, al serle preguntado “¿No les importa si muere gente?”: “Claro violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no a resultar”. Por su parte, Julio Bazán Álvarez, autor del libro ‘Lo derroco el pueblo’ y Presidente de la Confederación Única de Profesionales (CUPROCH) que estuvo contra la Unidad Popular, escribe en su libro que el MAPU que era uno un movimiento de ese gobierno había sacado una declaración con el siguiente tono: “El bolichero aparece como nuestro principal enemigo, pero el que está detrás de él es nuestro verdadero enemigo. Es imposible, técnica y políticamente, eliminar a 800.000 bolicheros. Tenemos que entender que 800.000 bolicheros son técnicamente irremplazables de la noche a la mañana y, que, políticamente no podemos eliminar a 800.000 personas”. Luego Bazán Álvarez hace un comentario sobre esa declaración: “¡Aceptaban intelectualmente y éticamente eliminar 800.000 modestos bolicheros! Sólo razones políticas se lo impedían. Surge inclemente la pregunta que es la base de este escrito: ¿No se daban cuenta que esos 800.000 bolicheros eran pueblo, puro pueblo? Hombres inteligentes y preparados en el “Humanismo Cristiano”, ¿no se daban cuenta de la atrocidad de esta afirmación?”. Al leer esas citas, uno se da cuenta tanto los dirigentes de la fracasada Unidad Popular como el populacho bárbaro que lo apoyaba eran dementes y locos. Hablan en nombre del pueblo, y a su vez querían exterminarlos
. 
 El Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitaria) fue un partido de Izquierda, que se escindió de la Democracia Cristiana y que tenía sus bases ideológicas en la Teología de la Liberación. Para la elección presidencial de 1970 prefirieron votar por Allende en desmedro del candidato de la democracia cristiana, Radomiro Tomic.

Al final, hubo dos tendencias en ese grupo, según Wikipedia: un marxista leninista y otra llamada Mapu Obrero Campesino. En tiempos del Gobierno Militar formaron el grupo terrorista Mapu Lautaro. Tanto en la ex Concertación como en la Nueva Mayoría todavía están los mapus: Víctor Barrueto; el empresario Óscar Guillermo Garretón; el diputado del PPD, Rodrigo González; el ex senador Jaime Gazmuri; el escritor Ricardo Brodsky y actual director de Museo de la Memoria; el parlamentario Carlos Montes que milita el Partido Socialista y que tuvo formación militar, no en la Escuela Militar, y los ex ministros Enrique Correa y Jaime Estévez, entre otros.

                                 

 El sociólogo del Mapu y columnista de ‘El Mercurio’, Eugenio Tironi comentó el año pasado el libro "Revolucionarios cibernéticos. Tecnología y política en el Chile de Allende", del investigador de Edén Medina, publicado por la editorial izquierdista Lom. En otro post, había comentado ese proyecto a propósito del libro de ciencia ficción, Jorge Baradit, en que muestra que Pinochet se puso al lado de Allende y disfrutamos de la utopía cibernética marxista leninista.

 En ese libro se comenta el proyecto tecnológico Cybersyn, que tenía el propósito “el control operacional de las empresas estatales e intervenidas en el gobierno de Allende mediante el uso de la tecnología computacional”. Los diseñadores eran PUC y del Mapu. Era una especia de internet que recogía información de la producción de todas empresas estatizadas o expropiadas. El ingeniero a cargo del proyecto era un el inglés . Stafford Beer, quien vio la oportunidad de aplicar el proyecto en un país que pretendía alcanzar el socialismo por vía democrática. Al inglés no le bastaba vivir bajo el socialismo laborista, sino que quería el marxismo leninista. Desde luego, como toda persona del primer mundo de Izquierda radical de esa época (stalinista, maoístas, guevaristas, seguidores de Pol Pop), quería el comunismo para los países del Tercer Mundo, no su propio país. Parecido al francés que siguió al ‘Che’ Guevara a Bolivia. Por esa razón, dentro de las ‘víctimas del Gobierno Militar’ se ven extranjeros de Europa Occidental que tenían formación militar. Pertenecían a la guerrilla. 

 Luego el sociológo dice que el proyecto comenzó ampliarse; “Con el tiempo -y paralelamente al ascenso de Flores en el Gobierno-, Cybersyn fue ampliando sus pretensiones. Su tecnología podía emplearse para transformar el conjunto de la economía en un organismo adaptativo, adoptando las ideas de los biólogos Maturana y Varela, de fuerte influencia en Beer y Flores. Más tarde se pensó en emplearlo para promover la participación popular y canalizar la información y la propaganda”.

   

El columnista de Izquierda cita al final, las palabras de Medina: "cuenta la historia de la intersección de dos utopías", esto es, una política y otra tecnológica, y "como todas las utopías, esas visiones eran bellas, pero escurridizas". Muy bello si es en nombre de las ideas de Izquierda cometer genocidio.




 Mis queridos lectores notan la contradicción entre las palabras de Tironi y las del señor Bazán Álvarez. El Mapu pretendía eliminar a 800.000 personas y a la vez quería crear una máquina que recogiese el nivel de la productividad de las empresas. La demencia estriba como dice Bazán por ser “Hombres inteligentes y preparados en el “Humanismo Cristiano””. Supuestamente, el Mapu representaba a los sectores medios de país, a los cuales propia Unidad Popular los quería exterminar por ser burgueses.Se ufanaban por ser los intelectuales de la UP.

 En otra columna titulada ‘La Posibilidad del Mal’, el señor Tironi comenta las palabras del “historiador Tony Judt, en sus conversaciones con Timothy Snyde” sobre las cosas públicas en el período entreguerras: “Lo que le faltaba al pensamiento de izquierda y del centro en la época de entreguerras era algún tipo de reconocimiento de la posibilidad del mal como un elemento limitador, y mucho menos dominador, de las cuestiones públicas”. Según el sociólogo del PPD, los jóvenes revolucionarios leninista de la Unidad Popular conocieron la posibilidad del Mal, después del pronunciamiento militar pedido por la mayoría del país. Típico del pensamiento de Izquierda es invertir todo. Luego agrega: “ Nunca más nos sacamos el miedo de la piel: no a los demás, sino el miedo a nosotros mismos; al terror que podíamos engendrar si no aprendíamos a controlar nuestras pulsiones”. Ellos abrazaron la maldad y todavía siguen en la oscuridad. Para Tironi el problema no era el Mir, ni los 5000 guerrilleros que habían en Chile, ni las fuerzas de choque que tenía la Unidad Popular, sino el Gobierno Militar “por acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente, no por dejarla al arbitrio del mercado; en otras palabras, por la DINA y Dinacos, no por la baja de los aranceles”. Los militares redujeron el tamaño del Estado, y el sociólogo habla de “acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente”. Cualquiera persona informada, pensaría que está hablando del JAP. Al contrario del proyecto totalitario de Allende.

Sin embargo, es incapaz reconocer que la propia Izquierda chilena, la que forma de la Nueva Mayoría se ha encargado de  que “Paradójicamente, la porfiada negación del pasado conduce a su mitificación”. De ahí que Allende era demócrata, liberal y su culto a la personalidad, que los victimarios totalitarios y terroristas son las víctimas, que la Unidad Popular tenía el respaldo del pueblo y que la CIA estuvo detrás de la caída del presidente marxista de ese fabuloso proyecto que pasaba por llevar a Chile a guerra civil con un millón de muertos y ochocientos mil bolicheros muertos.

En la misma línea de trastocar los conceptos, la historia, es pues, a la ex mapu y ex candidata a diputado por las comunas de Peñalolén y la Reina, Teresa Valdés Echeñique en la elección parlamentaria del año pasado. Al parecer es pariente del arrepentido y del narcisista de La Moneda. Además de ser feminista y que también trabajo en el gobierno de Salvador Allende. En una entrevista que le hicieron en CNN Chile o en el canal 24 horas, ella dijo creó en 1983 el Movimiento Unitario “Mujeres por la Vida” para contraponerlo a la ‘Cultura de la Muerte’ del Gobierno Militar, y como dice en su sitio web “incluía a mujeres desde el PDC hasta el MIR-, articulación que convocó las mayores marchas y manifestaciones de mujeres contra la dictadura y por la democracia”. A igual que Tironi no le importa los asesinatos del grupos terroristas del Mir y luego del FPMR en los ochenta, y que hayan intentado imponer un gobierno comunista a costa de un millón de chilenos muertos. Valdés es otra cuica del barrio alto como Marcia Scantlebury, Manuela Gumucio y Carmen Castillo, quienes se sienten culpables de haber nacido en buena cuna.

  

A los izquierdistas chilenos se les nota que les pesa la derrota. Incluso en las personas que fueron de Izquierda y se pasaron a la vereda de la Derecha. Así, lo vemos en el ex mirista convertido al liberalismo, Mauricio Rojas, ya sea al ex comunista, novelista, ministro de Cultura y neoderechista militante de ‘Amplitud’, Roberto Ampuero.El primero hace la siguiente afirmación en una entrevista : “sino que yo mismo podría haber acabado transformándome en un verdugo como Stalin o el Che. Por eso me dediqué a buscar una ideología que se preocupara por proteger al individuo contra la violencia colectiva ejercida a nombre de cualquier ideal. Eso es lo que para mí representa las ideas liberales. No es tanto una cuestión de economía de mercado. Todo intento por sacrificar al individuo por una reforma, aun de corte liberal como la que hubo en mi país bajo Pinochet, es inaceptable. El liberalismo es algo integral”. Para Roberto Ampuero , “Subrayo que si bien desahuciar esa democracia fue una irresponsabilidad extrema, nada justifica la represión posterior”. Los que murieron después del 11 de septiembre eran terroristas del Mir. Y luego agrega: “Sin duda que el “nunca más” de un museo financiado por todos los chilenos debe alzarse contra el régimen que tuvimos, pero igualmente contra partidos que justificaron dictaduras en otras latitudes”. Hay recordar que los militares chilenos fueron llamados por el Acuerdo de la Cámara de Diputados, y no pretendieron perpetuarse indefinidamente como los gobiernos comunistas, ya que contaban con un itinerario para devolver a la democracia. Tanto Rojas como Ampuero omiten contra quienes combatieron los militares no eran unas blancas palomas. Como típico de Izquierda, es mejor culpar a otros de sus fracasos y derrotas. Además, como hemos visto en estos 24 años es lucrativo el negocio de hacerse la víctima.

 En fin, el Mapu fue un grupo más de los dementes, sociópatas, psicópatas, locos que conformaron la Unidad Popular, que debería pedir perdón al país por haber hecho tanto daño en vez de sentirse orgullo de su pasado.

24 de septiembre de 2013

El último golpe de la Nueva Derecha


Cuando salió electo y asumió la presidencia de la República, Sebastián Piñera, no estaba en su programa de gobierno cambiar la doctrina o principios de la Derecha liberal conservadora, para usar la expresión norteamericana. Después de todo, en lo que se llama ‘Derecha’ conviven diversos sectores, desde conservadores hasta liberales y libertarios. Con todo, desde que asumió en marzo del 2010, vimos al Gobierno empeñado en agraviar a sus electores y ser zalamero con la Izquierda. Esta la foto del ex ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter con la pintura de Salvador Allende al fondo, la petición de renuncia de cada funcionario que ha dicho la verdad al respecto de la Unidad Popular, del Gobierno Militar y del combate al terrorismo, como el ex embajador en Argentina, Miguel Otero, quien sostuvo que el pueblo estuvo feliz, cuando se hubo derrocado el gobierno marxista leninista. Además, está el propio ataque de la Izquierda, quien en sus medios ha utilizado el asesinato de imagen para desacreditar tal o cual funcionario que estuvo ligado al gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden. La propia defensa de Hinzpeter de Salvador Allende, cuando el hermano del mandatario, José Piñera comparó a Allende con Hitler y sus palabras sobre los agentes de la DINA y CNI que seguían laborando en el ministerio de Defensa. Las propias palabras del presidente Piñera, después del rescate de los mineros. En fin, se hacemos un recuento veremos que el gobierno ha ofendido a sus electores no una vez, sino más de diez. La penúltima fue llamar a los civiles que colaboraron con el Gobierno Militar ‘cómplices pasivos’. La última amonestar a la candidata oficialista por haber votado por la opción ‘SI’ en el plebiscito.

 Por una parte, La Moneda ha atacando perseverantemente a la Derecha. Por otra parte, hemos visto el ataque con el mismo propósito de académicos que escriben en los medios en estos cuatro años. En ambos, con el supuesto fin de ‘modernizar’ el sector. Tanto los políticos como los profesores de universidad forman lo que se ha llamado la ‘Nueva Derecha’, Socialista, Alianza Bachelista, y por último, la Derecha Arrepentida.

 Ahora bien, uno de los adláteres, por excelencia, es el profesor Gonzalo Bustamante de la Universidad Adolfo Ibañez, una universidad de derecha, junto con su versión más joven, el abogado Cristóbal Bellolio más otras personas que escriben en ‘El Mercurio de Santiago’.Ambos son seguidores del ex ministro de Defensa, Andrés Allamand. Y, por tanto, piñeristas.

 

 Para la conmemoración de los 40 años del pronunciamiento militar, después del 11 de septiembre, un grupo de académicos y de personas vinculadas a un fundación lanzaron una carta transversal a los medios titulada “A 40 años del Golpe: una declaración generacional” .El coordinador de ese grupo transversal es el ex asesor de La Moneda y director ejecutivo de la Fundación Horizontal, Hernán Larraín Matte. Cabe decir que escuché de esa declaración generacional, mientras veía un poco la entrevista que le hicieron a Larraín Matte. Cuando lo escuché, pensé que era una persona vinculada a la Nueva Mayoría, pues elogiaba al abogado de Izquierda de derechos humanos, José Zalaquett, quien ha sido criticado por Ciro Cárdenas y por mí. Para este abogado, los terroristas no violan los derechos humanos, los militares, sí.

 Los firmantes de esa declaración son Daniel Brieba, Max Colodro, Jorge Ferrando, Macarena Ponce de León, Davor Mimica, Valentina Verbal, Cristóbal Bellolio, Gonzalo Bustamante, Camilo Feres, Javier Sajuria, Roberto Munita, Francisco Irarrázabal, Ignacio Briones, Jorge Fábrega, Slaven Razmilic, Sergio Urzúa, Rafael Sánchez y Andrés Hernando, Roberto Munita y Hernán Larraín Matte.

 La declaración está divida en tres partes: 1. Golpe y sus razones, 2. Violación a los DD.HH. y 3.Verdad y Justicia. Primera parte dice así: “El Golpe de Estado fue la culminación de un proceso de deterioro de la convivencia cívica y de erosión transversal en los valores democráticos y republicanos que habían sustentado la vida política nacional desde al menos 1932. Creemos que las causas de este deterioro fueron complejas y trascienden lo que aquí es nuestra intención abordar, pero ciertamente protagonista entre ellas fue la creciente validación de la violencia como método para conseguir objetivos políticos. La afirmación ideológica del camino de la violencia, el apoyo explícito o tácito a acciones políticas violentas y los llamados a la intervención de las FF.AA. fueron todas formas concretas de dicha validación”. Notamos el análisis es superficial y lleno de falsedades, por ejemplo: “erosión transversal en los valores democráticos y republicanos”. El Partido Socialista y el Mir optaron por la vía armada y la dictadura del proletariado, sin embargo, hay que poner en el mismo nivel a quienes se oponían al totalitarismo. No fue la derecha y los militares. Lo que motivo, finalmente, la intervención militar fue el derecho a la rebelión, como lo hace notar el liberal argentino Alberto Lynch Benegas y el conservador Gonzalo Rojas, basándose en el Acuerdo: "Un gobierno que se arrogue derechos que el pueblo no le ha otorgado incurre en sedición". Rojas cita: "el actual Gobierno de la República, desde sus inicios, se ido empeñado en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitarios" y que "el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y de la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, llegando a los extremos de desconocer y atropellar sistemáticamente las atribuciones de los demás poderes del Estado, violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la República". Luego a estos sesudos profesores universitarios les sale el general después de la batalla: “No obstante, creemos que incluso en la dificilísima situación política, económica y social de entonces, un Golpe de Estado no era ni puede ser una manera aceptable de resolver incluso profundas diferencias políticas”. Intentaron imponer un gobierno totalitario, y sugieren quedarse de brazos cruzados. La rebelión empezó a gestarse antes. Los seudo liberales nos quieren negar el derecho a la rebelión.

La otra parte se refiere a las violaciones de los derechos humanos. Naturalmente, se refiere a lo que la Izquierda llama violación a los derechos humanos, pues omite, las graves violaciones que ocurrieron bajo la Unidad Popular descritas en el Acuerdo de la Cámara de Diputados, ni que los actos terroristas fuesen considerados una violación a esos derechos. Afirman: “creemos que es fundamental separar dicho análisis de lo que sucedió después: una política de gravísima y sistemática violación de DD.HH. seguida por la dictadura durante sus 17 años en el poder”. Luego agregan: “No hay compatibilidad posible entre defender la democracia y justificar -siquiera parcialmente- una política de violaciones a los derechos humanos y de uso del aparato del Estado como instrumento de terror”. Nada sobre la acción terrorista del los grupos Mir, Frente Lautaro y el FPMR, como si nunca hubiesen existido. Que más izquierdista que esta frase: “del aparato del Estado como instrumento de terror”. Los únicos que estaban aterrorizados eran los terroristas. Si fuesen liberales como dicen ufanarse estos académicos, estarían horrorizados por los juicios a los militares, donde no se cumplen los principios del Estado de Derecho. Si a ellos no les aplicaran las leyes, cómo gritarían. En estos momentos, en democracia a un grupo minoritario se les están violando los derechos humanos. Y estas lumbreras todavía no se han dado cuenta.

En la parte que se refiere a la Verdad y Justicia, siguen con el relato de la Izquierda. Critican las cacerías de brujas o los emplazamientos, sin embargo, Bellolio y Bustamante la han practicado en sus columnas. Los firmantes nunca han criticado el slogan ‘Ni Perdón ni olvido’. A los partidos de derecha se les pide sacar de sus principios la referencia a la “acción libertadora [de las Fuerzas Armadas] del 11 de septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario”. Esa afirmación es cierta, ¿Por qué habrían de cambiarla? ¿Por qué no piden demoler las dos estatuas de Allende y cambiarle el nombre al Salón Blanco que tiene el nombre del presidente marxista y borrar todo lugar público con el nombre de Allende, pues él dijo como sabrán “que no era Presidente de todos los chilenos”? Si una persona de derecha, le saca a la Izquierda chilena su pasado totalitario, estaríamos atentando contra la reconciliación. Estos tipos creen que los representantes de los gremios, del comercio y de los camioneros paralizaron el país en la UP, porque no tenían nada más que hacer que someterse a las arbitrariedades del gobierno. En ese momento, Allende perdió.

No me voy a referir todos por la extensión. Sin embargo, al revisar algunos firmantes de esa declaración veremos que son poco serios. Así, el abogado Cristóbal Bellolio es sabido que votó por Marcos Enríquez Ominani, luego votó por Sebastián Piñera. Durante el gobierno de éste, participó en las primarias de Providencia que hizo la Concertación para elegir al próximo alcalde de esa comuna. En la elección municipal votó por la actual alcaldesa, Josefina Errázuirz quien como sabrán acompaño al líder comunista  del grupo Revolución Democrática, el ex líder del movimiento estudiantil, Giorgio Jackson a inscribir su candidatura a diputado a una notaría. Mientras tanto, Bellolio apostaba por Allamand para las primarias de la Derecha. ¿Tiene claro sus coordenadas? Lavín con su Alianza Bachelista u Opus Dei Bachelista quedó chico ante ese travesti.

 

 Por su parte, el profesor de la Escuela de Gobierno de la Adolfo Ibañez ha escrito dos artículos sobre Allende: “Allende y la izquierda del mañana”y “Allende: una figura dionisiaca”. En ambos se exalta el culto a la personalidad. En el primer artículo afirma: “Parece pertinente separar la figura de Allende de la Unidad Popular”. Eso también lo repite las personas de Derecha, por ignorancia o porque sienten lástima. Es como decir que él no estaba al tanto de las JAP, de la ENU, de los grupos paramilitares de Izquierda y de las expropiaciones ilegales. Agrega:” En él convivirán su admiración por los procesos revolucionarios, pero su respeto a la tradición institucional en la cual se formó”. Parece que el profesor no conoce las palabras de Allende sobre el Estado de Derecho y el Acuerdo de la Cámara de agosto de 1973. Según este profesor, Salvador Allende: “si bien admira los procesos políticos de países como Vietnam, Cuba y la experiencia del Che, considerará que el camino chileno al socialismo pasa por una vía distinta”. Hace poco escuché las palabras de Ricardo Lagos por la televisión en el seminario “Salvador Allende; República Democrática y Socialista” . El estatista Lagos decía algo así: “En Chile se intento construir un socialismo justo, igualitario, respetuoso de la libertad, pese a la Guerra Fría“. Allende era agente de la KGB. En el segundo artículo afirma: “Allende es de esos políticos que se dan muy de vez en vez, lo cual no hace su gobierno ni mejor ni peor sino que simplemente se constata un hecho: poseía cualidades políticas que no se ven de a menudo”. Allende es como si fuese un Galileo o un Einstein de la política, que cambió los fundamentos de ésta. ¡Qué persona de derecha diría tantas barbaridades!

   

 Otro firmante es, pues, el columnista de ‘La Segunda’ y ex comunista hasta 1991, Max Colodro. Es poco honesto, si lo comparamos con el perdón que realizó el actual ministro de Cultura y novelista, Roberto Ampuero en este último 11 de septiembre: “Como militante comunista en la adolescencia quiero pedir perdón además a mis compatriotas porque entre 1970 y 1973 desfilé por las calles convencido de que a la democracia de Chile había que arrojarla por la borda y de que los sistemas que imperaban en Bulgaria, la Unión Soviética o Cuba eran superiores y dignos de ser imitados”. A Colodro le molesta el pasado totalitario y violentista de la Izquierda, que prefiere blanquearle el pasado. 
Si los firmantes o apaciguadores hubiesen estado en tiempos de la UP, estaríamos hoy en día bajo una dictadura comunista, y la Izquierda ‘hubiese ganado tiempo’ como quería Fidel Castro.