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9 de abril de 2019

Punto de no retorno







     El año pasado el presidente del Tribunal Constitucional, Iván Aróstica fue agredido antes de que se pronunciara sobre la libertad condicional hacia los presos políticos militares que se encuentran injustamente recluidos en el gulag de Punta Peuco y en otros recintos penitenciarios. El fallo fue desfavorable a los militares, por los que les impuso nuevas condiciones para gozar de ese beneficio. El Tribunal Constitucional vulneró la igualdad ante la ley.

   Cuando salieron bajo ese beneficio por marzo unos militares, la izquierda para variar armo un escándalo sin justificación. El mismo grupo político que se cree moralmente superior no dijo nada, cuando en el último año del gobierno de Bachelet, la Corte le concedió la libertad condicional a dos terroristas involucrados en el secuestro del empresario brasileño, uno de los cuales era del Mir y el otro del FPMR. Asimismo, no dijeron nada, cuando gobernaba la Concertación y el máximo tribunal concedía la libertad condicional a los terroristas. Aunque primero gendarmería les concedía la salida dominical, uno de los tantos beneficios que le niegan a los militares presos. La abogada comunista y partidaria del terrorismo del Frente, Carmen Hertz no dijo nada así como tampoco un juez, cuyo nombre no recuerdo, pero que estaba asombrado que les hubiese concedido ese beneficio a los militares.

    Finalmente, el Tribunal Constitucional sólo acogió una petición del oficialismo, que excluía el arrepentimiento. Sin embargo, “mantiene el estándar de exigir 2/3 de la pena cumplida y haber cooperado eficazmente en la investigación de los delitos”. Muchos presos jamás podrán salir por el número de años de las condenas. Por otra parte, no sé cuánto más van a cooperar, si el militar no sabe más, pues cuando se combate el terrorismo se forman departamentos estancos. En la mayoría de los casos condenados, los militares simplemente entregaron al detenido en una unidad o establecimiento. Por tanto, no pueden saber lo que ocurrió después. Para los jueces prevaricadores, los jóvenes oficiales debían saber. A los terroristas del Mir, del Frente Lautaro y del FPMR, que salieron con libertad condicional bajo los gobiernos de la Concertación, no les exigieron eso. La ley del embudo.

      Los mediocres abogados de derechos humanos sacaron un escrito en que cuestionaron la acción de los jueces Carlos Künsemüller, Hugo Dolmetsch y Manuel Antonio Valderrama : “Rechazamos categóricamente el otorgamiento de dichas libertades condicionales a condenados por crímenes de lesa humanidad, por vulnerar las normas y los estándares que impone el Derecho Internacional de los Derechos Humanos para este tipo delitos”. Los firmantes fueron Nelson Caucoto Pereira, Héctor Salazar Ardiles, Luciano Fouilliox Fernández, Roberto Celedón Fernández, entre otros. Ellos son los que están vulnerando el Estado de Derecho y violando los derechos humanos, ya que el delito de lesa humanidad que Chile suscribió no es retroactivo. O sea, lo más arbitrario. El señor Fouilliox estuvo en la inconstitucional comisión Valech y fue el abogado defensor del sacerdote pederastra, Cristián Precht.

   En una entrada que escribí Hombres mediocres, soluciones mediocres, mostré que el abogado Héctor Salazar era  partidario de la mediocre salida que propuso un grupo de parlamentarios, en que los militares saliesen de la cárcel a punto de morir o el  indulto humanitario. El año pasado se opuso a la libertad condicional.

    Si hubiesen políticos y académicos de derecha de verdad, estarían en contra de las arbitrariedades que sufren los militares presos, partiendo con el estigma que le ponen de ‘violador de los derechos humanos’. Aparte de Hermógenes Pérez de Arce y el abogado Adolfo Paul Latorre, entre otros. Las razones no les interesan a la izquierda.

    Dicho sea de paso, los llamados ‘jueces de derechos humanos’, porque en nuestra legislación hay tal juez, son unos verdaderos delincuentes de cuello y corbata o con faldas, ya que no aplican las leyes y los principios del Estado de Derecho.

    El Tribunal Constitucional se salió de la Constitución.

    El año pasado, cuando le pegaron al presidente del Tribunal Constitucional, el ex presidente socialista Ricardo Lagos planteó la “tesis de no retorno” para no desembocar en otro glorioso 11 de septiembre chileno: “Las democracias hay que cuidarlas. De repente nos encontramos con un punto de no retorno y los que tenemos más edad vimos cómo llegamos al 11 de septiembre”. En el sentido de que hay que cuidar las instituciones. Si a estas últimas, la manejan delincuentes como ocurre ahora, no hay que respetarlas, sino hay que hacer una limpieza. Primero, lo que había a fines del gobierno del marxista de Salvador Allende no era la democracia liberal. Segundo, Lagos fue parte del gobierno marxista ya no se acuerda que los terroristas había amenazado a los jueces de la Corte Suprema.

    Ahora bien, quiero analizar las palabras que dijo Andrés Allamand; la diputada comunista, Carmen Hertz y el cientista político, Hernán Larraín Matte, actual jefe de Evolución Política (Evópoli). 

          Partamos por el último, Hernán Larraín, hijo del actual ministro de Justicia, quien dijo: “Me distancio de una mirada tan crítica como la que expone, pero comparto la necesidad de, en forma reformista y gradual, estar cuidando nuestra democracia y sus instituciones para no repetir heridas del pasado. Compartimos la necesidad de avanzar en acuerdos”. Hay que recordar el presidente de Evópoli y jefe la Fundación Horizontal durante el primer gobierno de Sebastián Piñera que gobernó con las banderas de la Concertación, él junto con otros académicos escribieron la Carta Pública “A 40 años: una declaración generacional” por la Democracia y de los Derechos Humanos, en que encarecía a los partidos Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional, que sacaran el artículo donde celebraba la gesta heroica en que pueblo y las Fuerzas Armadas impidieron la instalación de una dictadura comunista. Fue una rebelión ante gobierno que salió de la ley y la Constitución, y que llevo al país al borde de una guerra civil. RN se cambió sus principios a la luz día, mientras la UDI lo hizo a escondidas el año pasado. Todo por la reconciliación. Ambos partidos enfatizan la defensa de los derechos humanos, mientras no se dan cuenta a los presos políticos militares se les viola los derechos en democracia a la vista de todos. La izquierda sembró odio y cosechó tempestades. Si el presidente de Evopoli hubiese estado en la UP, estaríamos como los venezolanos dialogando en una sociedad comunista. Se hace leso del ejército paralelo que tenía Allende. Tal vez cree es una leyenda negra contra el socialismo chileno o una leyenda urbana. El escritor Jorge Edwards milita Evópoli y él ha dicho que no es un converso. Por ese, ese partido es de izquierda.

    Ahora bien, poner las palabras de Allamand y Hertz digamos que es un verdadero contrapunto, si vemos que lo  hicieron ambos en la Unidad Popular. Me extraña que nadie se haya tomado el trabajo de hacerlo. Sus palabras actuales carecen de significado. También aparecieron las palabras del socialista, José Miguel Insulza y de Heraldo Muñoz, quien quería esclavizar a los chilenos por estómago en tiempos de la UP.

     Allamand sueña con la democracia de los acuerdos o “acuerdos nacionales” de los noventa, donde la derecha lo que hizo fue ceder ante la Concertación: “en avanzar gradualmente en temas concretos de gran preocupación ciudadana”. El ex ministro de Defensa del primer gobierno de Piñera no le saco en cara a Lagos, que la Unidad Popular quería instalar una dictadura comunista. Ya no existía la democracia liberal. Allamand durante la UP se cambió al Liceo José Victorino Lastarria para combatir el marxismo. Después de la caída de Allende, cuando estaba prohibido publicar libros, él escribió la historia novelada No virar al Izquierda. En un párrafo afirma: 

   “La oposición sigue creyendo que el poder político surge de los votos exclusivamente. Siguen creyendo que el poder político es una resultante de las elecciones, mientras la UP se caga en las elecciones y desarrolla un poder político cada vez más poderoso, expresada en toda (una) cantidad de organizaciones (...) Sin los militares la UP no cae (...) Hay que presionarlos, obligarlos a intervenir. Hacer que se decidan. Si no lo hacen no la contamos. Nos friegan de todos modos”. Agrega: “(Los militares) actuarán cuando el caos sea total. La toma del liceo es nuestra cooperación al caos”.

    Lo importante era que Chile no cayera bajo una dictadura comunista. Allamand culpa a los militares.

  La diputada comunista, Carmen Hertz dijo: “El 11 de septiembre se incuba precisamente por los sectores que estaban siendo tocados en sus privilegios (…), lo que ocurre hoy es distinto”. Agrego que la desconfianza en las instituciones es “preocupante y peligroso para la democracia”. Gracias a la diputada de Renovación Nacional, Camila Flores descubrimos que la abogada de los derechos y partidaria del grupo terrorista Frente Patriota Manuel Rodríguez, en tiempos de la nefasta UP ella militaba el grupo terroristas Mir y llamaba a la vía armada. Mientras Allamand estaba en el liceo Victorino Lastarria luchado contra la UP, la joven Hertz desde la radio El Loa, en Calama 1973 llamaba: “Debemos tomarnos Codelco por la Fuerza. Y asesinar a quien se oponga”. ¡Qué empática! Ella era partidaria de la vía armada y de instalar una dictadura comunista matando, naturalmente, a todo quien se oponga. No era partidaria de la democracia liberal, sino de las llamadas ‘democracias populares’ o dictadura del proletariado, donde el único partido es comunista. Eso confirma lo que tantas he dicho.

    Los abogados de derechos humanos de izquierda no aparecieron cuando la guerrilla o los terroristas actuaban. Cuando éstos perdieron por los militares, entonces recién ahí hablaba de los derechos humanos. Tampoco se querellaban ante la justicia por los crímenes que cometían los terroristas estando los militares en el gobierno. Siempre ha estado deformado el tema de los derechos humanos.

   Sólo una persona acomplejada le creería todo a la izquierda.

   Varias veces he usado la expresión ‘punto de no retorno’, diciendo que la izquierda llevo al país a esa situación. Y dichas palabras quien mejor la manifiesta es el ex presidente de la República y presidente del senado en aquella época, el demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, en la conocida Acta de Rivera, donde los grandes empresarios le fueron a pedir ayuda, a los cual él les dijo con impotencia: "Nada puedo hacer yo, ni el Congreso ni ningún civil. Desgraciadamente, este problema sólo se arregla con fusiles... les aconsejo plantear crudamente sus aprensiones, las que comparto plenamente, a los comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, ojalá hoy mismo". Así llegamos a un punto de no retorno, donde la única salida era la fuerza de las armas.

  Después de la batalla, todos son generales.

26 de diciembre de 2018

El siempre deformado tema de los derechos humanos








En realidad, desde que los ex Unidad Popular tomaron para así la bandera de los derechos siempre ha estado deformado, aunque ellos no reconocen que en el gobierno marxista de Allende a los chilenos le violaron la mayoría de los derechos humanos tal como lo describe el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. En un blog leí que los derechos humanos en un principio tuvieron buenas intenciones, sin embargo, con el tiempo degenero. Nunca tuvieron buenas intenciones, pues siempre se pusieron al lado de los terroristas o guerrilleros. Los mismos que amenazaron a los jueces de la Corta Suprema previos al 11 de septiembre, luego se quejaban que la justicia les negaba los recursos de protección en el gobierno militar.

   Además, el sólo hecho de que la izquierda quiera hacer una ley que sanciona a quienes nieguen las violaciones a los derechos humanos, nos está indicando que las supuestas víctimas no son tales. Sabemos que las llamadas ‘víctimas de la dictadura’ son los terroristas o guerrilleros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR); el brazo armado del Partido Comunista, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y, por último, el Frente Lautaro.

  Lo que avala lo anterior son las dos instituciones creadas la terrorista Michelle Bachelet en su primer gobierno: el Museo de la Memoria y el Instituto Nacional de los Derechos Humanos. En rigor, la creadora propiamente tal de Museo es la periodista y ex Mir, Marcia Scantlebury.

   El Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos está creador obviamente para las violaciones a los derechos humanos bajo el Gobierno Militar, en primer lugar. Y en segundo lugar, homenajear a los grupos terroristas mencionado que combatieron dicho gobierno en nombre del derecho rebelión. Por tanto, en Chile nadie puede matar a un terrorista. En ese museo, no se recuerda los que sufrieron desde que la izquierda opto por la violencia y la vía armada a mediados de los sesenta del siglo pasado, valga la redundancia, la violencia marxista en sus diversas formas: atentados a la propiedad, tortura, robo, secuestro, atentados, vejámenes, violación a mujeres y asesinato. También el museo, omite las violaciones a los derechos humanos bajo la Unidad Popular.

   Y en cuanto al Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH) es lo mismo. De hecho, en su estatuto tiene como una de sus tareas querellarse contra los agentes del Estado del Gobierno Militar. No se van a querellar contra los terroristas. Hecha la ley, hecha la trampa. Lo más sorprendente es que nuestros grandes pensadores de las universidades o think tank de la derecha no se hayan dado cuenta de ese detalle y aberración. El INDH no se va querellar contra el diputado comunista y asesino confesó, Guillermo Teiller. Aunque la ley de amnistía esté vigente y no se le aplique a los militares, la institución mencionado tampoco se va a querellar con el señor José Benado por el secuestro del periodista Osse y por el asesinato a Roger Vergara; a Carlos Ominani por el accidente ferroviario de Queronque; contra Roberto Nordenflycht por el asesinato del Teniente del Ejército, Roberto Zegers Reed; al asesino del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes; a Pascal Allende por el crimen del intendente de Santiago, Brigadier Carol Úrzua. Sólo por nombrar algunos.

    La izquierda con la expresión ‘víctimas de la dictadura’ quiere que las personas menos entendida o ignorantes de la historia reciente por propia voluntad asocien que los militares eran unos desalmados y que mataban civiles. Cuando emplean esa expresión que apela a las emociones, es que desean sientan lástimas por ellos. Lo Hay bastante información en la red, sin embargo, no se toman la molestia de verificar quien dice la verdad. Los civiles fueron los que llamaron a los militares. Más del 70% de los chilenos pidieron la intervención militar.

   Los grandes pensadores que tiene la derecha chilena ni se han dado la molestia cuestionar lo que llaman ‘violaciones a los derechos humanos’. Es un asunto de significado o semántica. Más bien podría desenmascarar o desmenuzar ese concepto. O si quiere emplear una expresión sacada de los filósofos post modernos como Jacques Derrida, desconstrucción. Ni siquiera se ha dado cuenta que todo lo que hace la izquierda es arbitrario. Basto para que la Corte Suprema este año le concediese libertad condicional a algunos militares, para que la izquierda se enojara y pidiera cambiar las condiciones y exigencias de ese beneficio, que por cierto, los terroristas bajo la Concertación se les otorgó. Incluso, el año pasado en el segundo mandado de Michelle Bachelet.

   Durante la Unidad Popular jamás aparecieron los abogados de los derechos humanos, cuando eran agredidos y a veces con resultado de muerte a los opositores a dicho gobierno. La gran ausente de ese período fue la Iglesia Católica chilena, la cual fue cómplice del gobierno marxista con todos sus atropellos. Y también estuvo ausente, cuando los terroristas durante el Gobierno Militar asesinaban.

 Volviendo a los abogados de derechos humanos. Ellos trabajaron para el Comité Pro Paz, que luego se convertiría en la Vicaría de la Solidaridad, que era una institución que creó la Iglesia Católica después de la caída de Allende. Sus protegidos fueron primero los terroristas del grupo Mir y luego del FPMR. Durante el Gobierno Militar los abogados de derechos humanos jamás se acercaron a las víctimas de la violencia marxista, ya sea civiles, ya sea militares.

  Una abogada de los derechos humanos emblemática es, pues, la actual diputada por el Partido Comunista, Carmen Hertz, quien en más de una ocasión ha defendido y reivindicado al grupo terrorista FPMR. Lo bueno affaire entre la diputada de Renovación Nacional, Camila Flores y la diputada comunista, es que sacó a relucir que Hertz durante la Unidad Popular militaba el Mir y promovía la vía armada a viva voz. Es una prueba más de lo siempre he dicho: cuando la guerrilla comenzó a perder en el cono sur de América Latina aparecieron con el tema de los derechos humanos. La izquierda desde que los militares entregaron el poder a los civiles se han dedicado a destruir a las Fuerzas Armadas o desprestigiarlas, como si hubiesen sido los revolucionarios marxistas de la década del sesenta blancas palomas.

  Si se trata de apelar a la autoridad en materia de derechos humanos, tampoco la tiene la izquierda. Tanto académicos como políticos de la ex derecha le creen a la comunista y terrorista Bachelet que a los militares. Cuando Bachelet creo el Museo de la Memoria y también pasaron a forma parte los inmuebles que sirvieron de centro de detención de los grupos terroristas, que la izquierda llama centro de torturas o exterminio. El ex Mir Mauricio Rojas estuvo también preso y le gusta expresarse como que “fuimos víctimas o mártires”. Buscando una información llegue al sitio web del ex centro detención Londres 38, donde entrevista al mirista José Benado. Lo que dice la página sobre este señor es una verdadera joya y confirma que las ´víctimas de la dictadura’ fueron terroristas:

    “José Benado, economista, ex militante del MIR. Ingresó al MIR en 1967, en un grupo de la Escuela de Economía de la Universidad de Chile, donde estaba su hermano. Ahí inicia trabajo militante en la Universidad y en las poblaciones. En 1970 fue condenado por Ley de Seguridad Interior del Estado por el caso del secuestro del periodista Darío Osses y relegado a Panguipulli. Indultado por Allende, desarrolló trabajo político del MIR en el GPM5 y en las tareas de infiltración a las FFAA. Tras el golpe de Estado se asiló en Suecia junto a su esposa e hijo y participó de la Operación Retorno regresando a Chile en 1978. Dos años después, fue detenido nuevamente tras el atentado a Roger Vergara y trasladado al Cuartel Borgoño, donde fue torturado”.

   Usando los parámetros de la izquierda, podemos concluir que el señor Benado es un violador de los derechos humanos, pues formó parte del secuestro del periodista Darío Osses, al cual el Mir torturó y vejo. Este es, además, como los llamó Salvador Allende a los miristas indultados: Jóvenes idealista. No bastándole haber delinquido, pues, estuvo metido en la infiltración de las Fuerzas Armadas. ¿Ustedes creen que las FF.AA., se iban quedar de brazos cruzados? Recuérdese que meses antes del 11 de septiembre, se descubrió el motín de la Armada, cuyos miembros seguían órdenes del grupo Mir.

   No sé por qué el Comité Funa que mencioné en una anterior no lo funa. La Operación Retorno fue el primer intento del Partido Comunista que fracaso.

  Después el señor Benado estuvo involucrado en el atentado de Roger Vergara. Cuando buscando información sobre nuestro escudo nacional, también llegue a la página de la casa de Salvador Allende en Tomás Moro. Lo primero que veo, es que al lado izquierdo de la pantalla un botón con la sigla GAP, a los cuales se les considera mártires y víctimas. La guardia pretoriana de Allende eran unos matones.

   El ilegal Informe Rettig de “Verdad y Reconciliación” fue pedido por los grupos terroristas chilenos al traidor demócrata cristiano, Patricio Aylwin en el primer gobierno de la Concertación. Además, de pedir la persecución y encierro de los militares. Recordemos que en el primer gobierno de Piñera, el actual ministro de Justicia, Hernán Larraín: “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”. Y el parlamentario Schilling dijo en su oportunidad: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”.

    La PDI con el sesgado e inconstitucional Informe Rettig persigue a militares jubilados.

  ¿Dónde están los liberales defendiendo la igualdad ante ley y los principios del Estado de Derecho como pro reo y la prescripción? ¿Dónde están los liberales denunciando la abierta prevaricación de los jueces? ¿Dónde están los liberales enojados porque a los militares se les imputa la ficción del ‘secuestro permanente’? ¿Dónde están los liberales que dejan a los militares se los condene por un delito que la propia ley establece que no es retroactivo?

 ¿Cómo pueden aceptar que los jueces de izquierda declaren que la tanta DINA como la CNI fueron asociaciones ilícitas?

 La izquierda no fueron víctimas, sino, por el contrario, tiene complejo de víctima, que es algo totalmente distinto.  Encontré una buena definición de los que hablo: “Las personas que viven desde el complejo de víctima ven culpables por todas partes y muchas veces intentan hacer que los demás se sientan responsables de sus miserias”. Los revolucionarios marxistas de la Unidad Popular culpan a la CIA y las Fuerzas Armadas de su intento totalitario. Los grupos terroristas del Mir, Frente Lautaro y el FPMR culpan a DINA y la CNI de sus fracasos.

   Para terminar, al contrario de lo que sostiene Hernán Larraín Matte de Evolución Política no es pinochetismo es que el relativiza la violación a los derechos humanos, sino la izquierda. Pues, a quienes le verdad le violaron los derechos humanos son quienes sufrieron la violencia marxista desde antes del 11 de septiembre de 1973.

   PD: Les dejo por canal Capitalismo Revolucionario el Réquiem para las víctimas de la violencia marxista hecha por don Felipe Izquierdo, un ex mirista; cosa que ninguna institución como el Congreso, la Iglesia Católica y el Ejecutivo ha realizado.

17 de noviembre de 2014

Sin pasado, sin futuro





Este post lo tengo pensado hace tiempo. Mejor dicho, desde que los partidos actuales de derecha perdieron el respeto y la dignidad. El actuar y los dichos de ambos partidos UDI y RN simplemente lo han agravado. A decir verdad, desde que el historiador Gonzalo Rojas comentó unas palabras de un diputado de la UDI, Javier Macaya , quien sostuvo que el pasado reciente era un lastre: “Queremos hacer nuestro aporte, queremos elaborar este documento que se va a trabajar entre muchos, con una mirada fresca, que contribuya a que todos comencemos a sintonizar con los temas de futuro y dejemos de estar anclados en el pasado”.


Gonzalo Rojas hace notar que para Macaya el pasado es algo pesado. Por eso dice ‘estar anclados’. ¿Qué más pesado que un ancla? Para el diputado y su séquito, el pasado no sirve para entender el presente. El pasado es algo congelado. Si es así, ¿de qué personajes históricos de la historia de Chile y de Occidente un joven político va sacar una inspiración o modelo que modele su actuar? Entonces, no tiene sentido inspirarse, por lo menos, en términos de actos el en ex presidente de la vieja derecha, Jorge Alessandri; en el ministro Diego Portales que dejó su impronta en la naciente República con el llamado “orden portaliano” o el gobierno conservador de Manuel Montt. Ambos del siglo XIX.

 Si sostiene que el pasado es un lastre, es porque han abandonado la historia dejando la Izquierda la cambie a su antojo, hasta tal punto de que han convencido a ambos partidos cambiar un punto importante de su declaración de principios. Renovación Nacional, el otro partido pretenden reescribir sus principios en el próximo consejo general que realizará el fin de semana del 22 y 23 de noviembre.

El pasado sí importa. Lo prueba la película The Gathering Storm,que se basa la autobiografía en el primer volumen de seis sobre la Segunda Guerra Mundial que escribió el ex primer ministro inglés Winston Churchill, quien es personificado por el actor Albert Finney. La traducción sería Amenaza de la tormenta. Hay una escena en que el político sube a una colina y desde lejos recuerda al duque de Marlborough durante la Batalla de Blenheim o la Segunda Batalla de Höchstädt, ocurrida en el siglo XVIII. Específicamente, en la Guerra de Sucesión Española. De hecho no fue una licencia artística del director británico Richard Loncraine, quien fue además, fue director de la miniserie Band of Brothers. El primer ministro inglés escribe “una oruga, sobre la que todas las miradas se posaron, comenzó a arrastrarse incesantemente por el mapa de Europa, llevando consigo el destino de toda la guerra”.

 Como escribí el 31 de marzo de este año: “La derecha al borrar su pasado, se queda sin futuro, mientras la Izquierda se aferra a su pasado y lo proyecta al presente”. Tanto es así, que el socialista Ricardo Lagos para el cuarenta aniversario considero el nefasto gobierno de Allende era algo único en la Guerra Fría, que no se veía algo así desde que los anunakis arribaron a la Tierra. Bachelet se siente orgullosa de su ‘legado’ del agente de la K.G.B, sin importarle las colas, el mercado negro y los grupos armados que amparaban. Los únicos que no han querido admitir que la Nueva Mayoría es la continuación de la Unidad Popular, y que les gusta mirar a Venezuela más no el pasado son los propios dirigentes de la ex derecha y la neoderecha. A menos que hayan visto por la radio Bio-Bio el comentario de Tomás Mosciatti del verdadero proyecto fundacional y mesiánico de Bachelet. Recién se dieron cuenta que la coalición demócrata cristiano socialista comunista quiere más socialismo.


Quizás la nueva dirigencia de la UDI prefiera reemplazar la canción “Soy libre” de Nino Bravo, que trata sobre unos alemanes que se escaparon del paraíso comunista de la ex RDA –donde la actual mandataria aprendió chamanismo- por “Todos Juntos” de los Jaivas o la canción del comunista terrorista, Victor Jara, “El derecho de vivir en paz”. Por cierto, durante la década del 70, o sea, durante el Gobierno Militar, a los zurdos les producía urticaria escuchar la canción Bravo, luego del debacle de la revolución marxista de Allende.

 Según el diputado, lo que divide a los chilenos es el plebiscito de 1988 entre los que votaron SI y No. Apreciación parecida tiene el ex ministro de Hacienda del primer gobierno de Bachelet, Andrés Velasco que, según los medios, su grupo Fuerza Pública y Red Liberal establecieron una alianza con los neoderechistas de Amplitud , ya que la Nueva Mayoría se volvió muy a la Izquierda. Naturalmente, la nueva dirigencia de la UDI también quiere borrar de su declaración de principios el derecho a la rebelión y la lucha contra el totalitarismo de la Unidad Popular. Chile está divido gracias a la famosa declaración de Allende, “que él no era presidente de todos los chilenos”, y que la Izquierda ha continuado con a persecución a los militares. Eso lo vimos en las últimas Fiestas Patrias, cuando la periodista Mónica Rincón le pregunta a Bachelet sobre anular la Ley de Amnistía de 1978, a lo que ella responde: “Son delitos de lesa humanidad, imprescriptibles. La justicia nazi que tenemos están desquiciada, que un juez condenó a militar que había muerte hace n cantidad de años, por lo cual tuvo que sobreserlo-, y, una jueza interrogó a un marinero ya que viejo, que tiene Alzheimer en los tribunales de Valparaíso.


A la nueva directiva de la UDI le pareció bien la propuesta del neoderechista Hernán Larraín Matte, hijo del senador de ese partido Hernán Larraín y los académicos que firmaronla carta transversal por la reconciliación y los derechos humanos, que ambos partidos de al ex derecha eliminen el artículo donde reconocen la labor libertadora de las Fuerzas Armadas que nos salvaron del totalitarismo. Entre paréntesis, la derecha twittera que personifica los firmantes de esa carta en términos de porcentaje es menos que los homosexuales en Chile. Desafortunadamente, el director de la Fundación Horizontal está como panelista permanente en los programas como si representase a la Derecha, a la cual se encargó de destruir junto con el ex presidente Piñera.

 En efecto, la declaración de la Unión Demócrata Independiente dice así: “La Unión Demócrata Independiente destaca el patriotismo y espíritu de servicio de las Fuerzas Armadas y de Orden de Chile, cuyo origen y gloriosas tradiciones se identifican con el surgimiento y defensa de la chilenidad a través de toda la historia del país, incluida su acción libertadora del 11 de septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario”.

El senador Hernán Larraín, que hace tiempo atornilla al revés, también es partidario de cambiar la declaración de principios : “No solamente cambiar una declaración, sino además justificar por qué, y ese es el debate que tenemos que tener para los efectos de seguir avanzando. Y si de alguna manera habrá que reafirmar el compromiso con la democracia y defensa de DD.HH”. Sin embargo, desde 1990 ha dado su voto para que los terroristas sean indultados. Y su último tongo fue el libro que escribió con el socialista Ricardo Núñez Voces de la Reconciliación, mientras a los militares les niega la Ley de Amnistía y la igualdad ante la ley.

 A los firmantes de esa carta no se les ocurre pedir derrumben las dos estatuas de Allende y que le cambien de nombre a los colegios y el Salón Blanco de La Moneda que llevan el nombre del ex presidente marxista.

 En esa oportunidad, el nieto del general Pinochet, Rodrigo Pinochet dijo lo siguiente de la pretensión de la UDI de eliminar el artículo en que reconoce el papel libertadora de las Fuerzas Armadas, que nos salvo del comunismo: "La mutilación de la declaración de principios de la UDI representará el paso final para la muerte de un partido clave en la contención del totalitarismo".

 Me asombró leer la declaración que hizo la ex intendente de Concepción y actual senadora por la VIII Región Costa, Van Rysselberghe, quien dijo no estar de acuerdo con el nieto del general Pinochet, pues, según ella,  "los principios de la UDI son otros: libertad de las personas y emprendimiento". A la ex alcaldesa de Concepción la defendí varias veces desde mi blog, cuando la atacaron los paniaguados de Piñera, ya sea político o académico, ya sea la ex Concertación. Sus palabras me decepcionaron. ¿Cómo van a defender a la libertad de las personas y de las diversas actividades que nacen de la división del trabajo en una sociedad libre sino tienen de frente su contraparte? Cuando leí las palabras de Van Rysselberghe, me acordé del libro que escribió el historiador Gonzalo Rojas, Chile escoge La Libertad y del capítulo “La Nueva Estructura Constitucional”. En ella, el actual columnista escribe: “En el capítulo anterior ya hemos visto que el tema del marxismo no está nunca ajeno a las preocupaciones del Presidente. Por eso, advierte que el nuevo modelo constitucional tendrá como mecanismo de protección la exclusión de cualquier doctrina totalitaria de la vida cívica”. Mas adelante, dice: “Por eso consulta a Jaime Guzmán”.

 El diputado Macaya, la senadora Van Rysselberghe y el senador Hernán Larraín el que exista en una sociedad libre un grupo minoritario que intente imponer un estado totalitario no es un asunto de su partido. El asesinado senador Jaime Guzmán durante la Unidad Popular se la jugó por las libertades dentro de su campo de acción, y luego en el Gobierno Militar se encargó de crear una institucionalidad que impida el totalitarismo. Con todo, para el senador Larraín es irrelevante. Repito brevemente lo que escribió Gonzalo Rojas en su columna ‘Revisar la mirada histórica’. A los tres no les importa que en el Acuerdo de la Cámara de agosto de 1973 se exprese el derecho a la rebelión, por primera vez en nuestra historia. ¿Qué no entendieron del actuar y del pensamiento de Jaime Guzmán?

 A los partidos de la derecha les molesta sacarle a los ex UP y las nuevas generaciones de la Izquierda su pasado terrorista y totalitario. Se creerán el cuento que decir una verdad atenta contra la amistad cívica, que es una expresión que usaba el socialista Ricardo Lagos durante su gobierno y contra la reconciliación.

 Según el diputado de la UDI, Felipe Ward el nuevo documento, “desde una generación distinta una visión moderna en materia de derechos humanos”. ¿Cuál es la visión moderna de los derechos humanos, si no son capaces defender la Ley de Amnistía y el Estado de Derecho? ¿Cuál visión, si les niega a un grupo de chilenos una ley que está vigente? Quizás le guste el defensor del pueblo, que se convertiría en el defensor de los terroristas y violentistas.

 El periodista norteamericano, James R. Whelan, autor Desde las cenizas: vida, muerte y transfiguración de la democracia en Chile 1833 – 1988, pone las siguientes palabras como epígrafe de Régis Debray: “La burguesía chilena, una de las menos estúpidas del mundo, se defiende abriéndoles sus brazos a su rival…” .

31 de marzo de 2014

Perdiendo la dignidad, el respeto y la decencia




Los partidos de derecha con el gobierno de Piñera ‘abrazaron las banderas del adversario’, con lo cual perdieron más de un millón de votos en la última elección presidencial y llevaron a la Izquierda a ser más izquierdista hasta tal punto, que desean tirar por la borda los 40 años de progreso que Chile ha tenido como nunca en su historia republicana. A lo anterior, se suma que los dos partidos de Derecha, a saber, la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional desea quitar de la Declaración de Principios el artículo en que agradece a las Fuerzas Armadas y de Orden de haber liberado del intento totalitario del Unidad Popular presidido por el presidente marxista leninista, Salvador Allende y de los millones de chilenos que se rebelaron ante un gobierno que cayó en la ilegalidad, el atropello sistemático a los derechos humanos.


 

El aspirante a la presidencia de la UDI, el diputado Vitacura, lo Barnechea y Las Condes, Ernesto Silva aboga por eso, mientras en Renovación Nacional es el senador Andrés Allamand. Esa macabra idea no es original de Silva ni Allamand, sino del ex asesor del ‘segundo piso’ del gobierno de Sebastián Piñera, Hernán Larraín Matte, director de la Fundación Horizontal. Estoy seguro que el hijo del senador Hernán Larraín y de la ministra de Vivienda de Piñera, Magdalena Matte, se creía Aristóteles educando a Alejandro Magno, o se creía Maquiavelo asesorando al Duque de Sforza, o Platón apoyando al tirano de Siracusa, mientras estuvo en La Moneda. 

 El personaje siniestro como el personaje del mismo nombre en X men, es el director de la Fundación Horizontal.

              

 La propuesta de Hernán Larraín Matte se dio a conocer a través de una Carta Transversal “A 40 años del Golpe: una declaración generacional”, en la que se encarecía que ambos partidos de derecha sacaran esa referencia en que recordaba a la Izquierda su pasado totalitario. Se cita de uno de los artículos y se agrega: “El solo hecho de remover esta frase de los principios de cada partido constituiría una potente señal de que su vocación democrática es incondicional (es decir, no meramente instrumental) y de que comparten lo señalado en el primer punto de esta carta, en el sentido de que los golpes de Estado no son una manera legítima de resolver incluso graves diferencias políticas”. En política transversal es lo mismo que travesti. En esa carta la firmaban académicos de la Nueva Derecha como Gonzalo Bustamante y Cristóbal Bellolio, ex comunista como el escritor Roberto Ampuero y otro columnista y ex comunista de la ex Concertación, el filósofo Max Colodro. Más no se les ocurría pedir a la Izquierda que dejen que rendirle homenaje a Salvador Allende, que derrumben la estatua del ex presidente marxista, pues después de todo, él dijo “que no era presidente de todos los chilenos”. Apostaría que Larraín Matte no sabe que Allende fue agente de la KGB. Tanto les molesta a estos académicos el calificativo ‘totalitario’, a sabiendas que los dos ideologías totalitarias del siglo XX fueron el nazismo y comunismo, siendo que la Izquierda chilena abrazó este último. Por la reconciliación. Y sabiendo que el comunismo dejó 100 millones de muertos.

Quizás se creen el cuento del ‘experto educacional’ cuando apareció el Movimiento Estudiantil, Mario Waissbluth que “fuimos peones de Washington y Moscú”, según dijo en un programa de conversación del canal 13 cable que dirige Aldo Schiappacasse junto a Iván Valenzuela. En el mismo programa dijo que justificaba todas las tonteras de la Izquierda, mas ahora, no. O se creerán el cuento del ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre que el pronunciamiento fue sólo un ‘aventura política’, para no sacarle en la cara a la Izquierda su pasado totalitario y terrorista. Pues eso, sería quebrar ‘la convivencia cívica’ como le gustaba decir a Ricardo Lagos. No hay que olvidar las palabras del Premier Soviético, Brezhnev en el diario Pradva del 12 de enero de 1980, de que no podía repetirse otro Chile por la caída de Allende.

 Las razones que dan tanto Silva como Allamand para borrar ese artículo son diversas. Mientras para el primero esa mención corresponde a un momento de la historia, para el segundo simplemente borrar ese artículo consiste en modernizar el partido. Allamand, ‘ el estadista’ es un simple oportunista, en cambio Silva es un tonto.

 La declaración del Partido de Silva dice así con respecto al 11 de septiembre:“La Unión Demócrata Independiente destaca el patriotismo y espíritu de servicio de las Fuerzas Armadas y de Orden de Chile, cuyo origen y gloriosas tradiciones se identifican con el surgimiento y defensa de la chilenidad a través de toda la historia del país, incluida su acción libertadora del 11 de septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario”.

  Para Silva : “La declaración de principios fue hecha en una sociedad que enfrentaba un momento especial. Y se hizo cargo de enfrentar preguntas de ese momento”. Agrega: “Hoy vivimos otro momento y hay dudas que existían antes que ya se han aclarado. Y hay ciertas certezas que hoy se cuestionan”. Cuarenta y un año después, la sociedad chilena igualmente enfrenta un momento especial, preservamos las libertades o nos sometemos a la esclavitud de la Nueva Mayoría chavista.

 Al diputado Silva lo escuché en un canal de la V Región, señalando que la UDI debía volver al cosismo de la Joaquín Lavín, esto es, ‘preocuparse de lo quiere la gente’, dejando de lado la discusión ideológica. Silva desea volver al cosismo, mientras la Izquierda reafirma su compromiso ideológico con el socialismo trasnochado. ¿Creeré que es cosismo cuando afirman la gratuidad en educación en desmedro de la libertad de enseñanza? ¿Cree que es cosismo el deseo de la Izquierda de acabar con los altos quórum que resguardan las libertades fundamentales? ¿Cree que es cosismo las declaraciones tanto de Kariola como de Quintana?

 Como dije en el blog de Maximo: “La derecha al borrar su pasado, se queda sin futuro, mientras la Izquierda se aferra a su pasado y lo proyecta al presente”. No es sólo repetir como un loro el socialismo y comunismo del siglo XIX, sino continuar a la obra inconclusa del Salvador Allende. ¿Qué son las últimas palabras del senador Jaime Quintana del PPD ,"nosotros no vamos a pasar una aplanadora, vamos a poner aquí una retroexcavadora, porque hay que destruir los cimientos anquilosados del modelo neoliberal de la dictadura", que es lo mismo que dijo la candidata diputada comunista Carol Kariola por televisión el año pasado: "el Programa (de Bachelet) es el primer escalón en el establecimiento del socialismo en Chile, en el patrón de Ecuador, Venezuela y Cuba". Si se dan cuenta en ambos casos, la Nueva Mayoría salió a rectificar, salvo que cuando la historiadora Lucía Santa Cruz repitió las palabras de la candidata comunista, la acusaron de promover la campaña del terror. Parafraseando a la columnista Teresa Marinovich a propósito de lo mismo, si lo dice Kariola es música, si lo dice Santa Cruz es terror.

 La falta de conciencia histórica de los líderes de la ex derecha, la vemos en la reacción que tuvieron ante las palabras del parlamentario del PPD, Quintana. En los diversos foros, ya sea de los medios digitales como en los blogs compararon a Quintana con el socialista Carlos Altamirano, a la cual la Izquierda castrista y pro soviética le carga toda la responsabilidad. Seguramente, los tontos inútiles de la derecha pensaran que Bachelet difiere de lo que dijo Karol Cariola y Quintana. No es así. Desde luego que ella no lo expresara de esa forma, pues sería muy rupturista. Con todo, la actual mandataria no le interesa como diría Eduardo Frei Montalva “yo no cambio ni por un millón de votos una coma de mi programa". Es sí o sí a las reformas. Ni siquiera desean admitir que la Nueva Mayoría es la Unidad Popular 2.0. Mientras la derecha desea borrar la constancia del pasado totalitario del gobierno de Salvador Allende, la Nueva Mayoría se encarga de resucitar el proyecto fracasado.

 Después de la derrota presidencial de la candidata oficialista, Matthei, el senador electo por Renovación Nacional, Andrés Allamand propuso eliminar de los estatus del Partido en que reconoce la acción libertadora de las Fuerzas Armadas contra intento totalitario de la Izquierda, con el propósito de atraer gente nueva: "Después de 25 años es un proceso necesario y una oportunidad para atraer gente nueva y renovar nuestro discurso". Perdieron la elección presidencial, entre otras cosas, porque se alejaron de su origen. Así desean ganarse el respeto de sus electores.

 Ambos dirigentes persiguen la renovación supuestamente.

 La mayoría sabe que Allamand es un simple oportunista. Su propio historial político lo demuestra. Él, desde los noventa se ha dedicado a desmantelar la institucionalidad que nos legaron los militares para evitar caer en lo mismo, hasta el punto de permitir que quienes no creen a la libertad, la vida y la propiedad privada se apropien de la Constitución, que resguarda esos derechos fundamentales. Lo que pretende ahora es la guinda de la torta. En efecto, él durante la Unidad Popular se cambió de un colegio privado al Liceo Victorino Lastarria de Providencia, con el propósito de combatir al gobierno de Allende. Después del pronunciamiento escribió un libro novelado de su experiencia, titulado “No virar a la Izquierda”. En él escribe : “La oposición sigue creyendo que el poder político surge de los votos exclusivamente. Siguen creyendo que el poder político es una resultante de las elecciones, mientras la UP se caga en las elecciones y desarrolla un poder político cada vez más poderoso, expresada en toda (una) cantidad de organizaciones (...) Sin los militares la UP no cae (...) Hay que presionarlos, obligarlos a intervenir. Hacer que se decidan. Si no lo hacen no la contamos. Nos friegan de todos modos”.

 Además, ha preferido codearse con personas de Izquierda, como el terrorista del Mir indultado por Allende, Max Marambio, o con su enemigo en el liceo mencionado, el ex parlamentario Camilo Escalona.

 El artículo del estatuto de Renovación Nacional dice así con respecto al 11 de septiembre de 1973: “Renovación Nacional destaca el patriotismo y espíritu de servicio de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Orden, cuyo origen y gloriosas tradiciones se identifican con el surgimiento y defensa de la chilenidad a través de toda su historia. Incluida su acción libertadora del 11 de septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario".

Lo que dice ambas declaraciones de los Partidos de Derecha es la absoluta verdad. Primero fue resistencia, rebelión civil y luego rebelión militar. De nada sirvió que la Derecha perdiera la elección como decía el bloguero Maximo, si pretenden, además, suicidarse.

 Según el diputado Víctor Pérez de la misma tienda política de Silva, eso implicaría hacer concesiones a la Izquierda. Alguien podría hacer una ecuación o un programa informático y cuantificar cuánto lo derecha perdido en estos 26 años haciendo concesiones.

Son incapaces los dirigentes de la Derecha conectar a las nuevas generaciones con el pasado tal como lo hace la Izquierda. No se trata de revivirlo, ni permanecer a él. Para entender el presente, hay que estudiar el pasado. ¿Se imaginan que los países que desembarcaron en la playa de Normandía dejaran de rendirles tributo a los caídos, ya que gracias ellos gozan de las libertades?

 El Gobierno Militar fue libertador desde un punto de vista político y fue liberador de la economía.

 Lo que pretender hacer ambos partidos es una muestra de frivolidad. Y una muestra de pérdida de la dignidad y decencia.

4 de marzo de 2014

Los gurúes de las Fundaciones Políticas


Al parecer es un buen negocio tener una fundación de corte político siempre y cuando cuenten con el respaldo económico. Después de todo, aparecen en televisión y se los considera “experto” en tal o cual materia. O bien, constituyen una extensión más de una intrincada red de intereses e influencias. Desde luego, que negaran esto último, ya que sus adversarios son los tienen intereses y desean influenciar al resto de la sociedad. Ellos son altruistas. Sin embargo, hay algunas que dicen no tener afán de lucro. Entonces, ¿Quién las financia?

 En efecto, como es sabida la Nueva Derecha apareció igual que un virus o una enfermedad, esto es, bajo ciertas condiciones. Antes estaba latente. Puede decir que fui el único que los reconoció antes de que la Derecha llegará al poder con el demócrata cristiano, Sebastián Piñera. Basta que escriban el buscador de mi blog ‘derecha socialista’. Por ejemplo, antes que Hermógenes Pérez de Arce se sintiera decepcionado por el columnista de ‘El Mercurio de Santiago’ e investigador del CEP, David Gallagher, quien escribió: “La izquierda chilena nunca ha atropellado los derechos humanos como lo hizo el gobierno de Pinochet”, yo ya lo había fichado como socialista o de los que repiten las frases cliché de la Izquierda , sin reflexionar. Por eso en el CEP no se encuentra en PDF el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. Y así, durante este gobierno aparecieron el grupo Evolución Política del ex ministro Felipe Kast, por una parte, y desde el segundo piso, de nada noche a la mañana, apareció la Fundación Horizontal, del ex asesor del actual mandatario, Hernán Larraín Matte.

 Luego en la campaña presidencial, Larraín y Kast junto con Rubilar, otra neoderechista, que al final, renunció a su partido fueron los que llevaron a que la Derecha perdiera la elección. No hay que olvidar el aporte de Piñera con el mismo objetivo. Naturalmente, que los tres asesores de la ex candidata Evelyn Matthei no se sienten responsables del fracaso, pues para ellos, el responsable es la derecha tradicional. Todos esos grupos enfatizan que son liberales, cuando en realidad son socialdemócratas de derecha. Los electores que no son tontos, prefirieron el original a la copia. Sueñan que los comunistas, socialistas y más socialistas del PPD, votaran por ellos.

 

  La Fundación Horizontal de Hernán Larraín Matte se define como: “una plataforma de pensamiento liberal y debate independiente. Con una mirada transversal convoca académicos, políticos y organizaciones sociales para general políticas públicas que contribuyan a transformar a Chile en una sociedad de oportunidades”. Me suena a la célebre frase del ex candidato de la derecha Joaquín Lavín: “Bachelista Aliancista” o “Centro liberal’. Liberal, transversal e independiente. El llamado ‘centro’ hablan como socialistas y comunistas, aunque se oponen, según ellos, a éstos últimos. Es como las comisiones que realizó Bachelet en su primer gobierno para darle el gusto a moros y cristianos, en que nadie estaba contento con los resultados. Son más transversales que liberales al estilo de otro neoderechista, Cristóbal Bellolio que se pasea entre la Alianza y la ex Concertación. Y por ser tan transversales es que recomiendan, por ejemplo, leer una columna que apareció en ‘La Tercera’ de la directora del Instituto de los Derechos Humanos, Lorena Fríes, en que pregona la agenda de Izquierda : modificar la Ley Anti Terrorista para que los terroristas no terroristas sigan con lo suyo; a probar la Convención 169 de la OIT, que no tiene nada que ver con los asuntos indígenas, que la izquierda saca para azuzar el conflicto mapuche; reformar la justicia militar para que estudiantes encapuchados le sigan pegando patadas por la espalda a carabineros o que pueden incendiar vehículos de esa institución. Cuando habla ‘civiles’ se refieren a terroristas o cualquier matón que agreda a carabineros. Que eliminen la Ley de Amnistía de 1978, que benefició a sus amigos terroristas del Mir. Y por último, hablando de los más le gusta a los zurdos, la anti discriminación y del Museo de la Memoria.



 Con la recomendación que hace Hernán Larraín Matte, confirma lo que dije en el post anterior, que estos grupos se amplían hacia la Izquierda. Además, son unos verdaderos tontos inútiles. ¿Qué persona de Derecha recomendaría tanta tontera, a menos que sea un arrepentido? ¿Qué persona de la derecha liberal conservadora recomendaría leer y tener como referencia a la loca de Lorena Fríes? Esa la derecha ‘liberal’ que no defiende el Estado de Derecho.

 En Chile, desde que somos independientes se han dictado más de cien leyes de amnistía cada vez que ha habido un conflicto interno. Y el país, con sensatez ha salido a adelante. Para los zurdos es importante sacarles en cara a las personas de derecha la paja en el ojo ajeno y no la tremenda viga que cargan los progresistas. Tanto que hablan en contra la discriminación que discriminan a los militares ancianos que están el gulag de Punta Peuco, pues les niegan la ley Amnistía, la igualdad ante ley, los beneficios carcelarios y la atención hospitalaria. Un carabinero preso murió en la ambulancia, mientras era llevado al hospital. Así es la falta de humanidad de los que se dicen ser defensores de los derechos humanos. Les niegan el indulto humanitario por enfermedades terminales, los mismos que les concedieron a los terroristas durante los gobiernos de la Concertación. Son monstruos los representantes de los derechos humanos.

 Mientras estaba haciendo zapping, escuché la entrevista al director de la Fundación Sin Odio , Jaime Parada en CNN Chile, quien es concejal por la comuna de Providencia y autor del libro “Yo, gay”. Para su organización, el odio se manifiesta en el xenofobia, el clasismo, el racismo y la misogamia. Su objetivo es acabar con toda forma de discriminación. Esa es la nueva utopía de la izquierda del siglo XXI. Lo que no reparan que uno es libre de juntarse con quien le parezca lo mejor y por afinidad. No pueden acusar, por ejemplo, a un restorante que se especializa en carnes a la parrilla de no tener un menú para vegetarianos.



 Lo que me llamó la atención, es que no les gustaron las palabras de la senadora electa, Van Rysselberghe a propósito de no sé qué cosa y que la acusará de no ver la otra cara de la moneda, por así decirlo. No obstante, que ella, según Parada se afirmaba en la ciencia. El concejal Parada fue uno de los votaron por cambiarle el nombre al avenida 11 de septiembre de esa comuna. Apostaría que no tiene idea de los homofóbicos que eran los izquierdistas en la Unidad Popular. Basta leer una portada de ‘El Clarin’.



Las personas vinculadas a la Izquierda no desean que vean las dos caras de la moneda y que las personas saquen sus propias conclusiones. Eso es justamente lo que la Izquierda ha le negado a los militares que combatieron al terrorismo y a la Derecha, pues la otra parte refuta las mentiras del progresismo.

 Otro referente de la Nueva Derecha es la Fundación Ciento ochenta , y cuyo director de contenidos es Jorge Gómez Arismendi. En este último referente confluyen para varios personajes de la Nueva Derecha. Así, la funcionaria del actual gobierno e historiadora, Valentina Verbal del grupo Evópoli hace su aporte. Gómez Arismendi debatió con Bellolio. Pues en su columna que apareció en ‘El Mostrador’ dice falsedades sobre la historia reciente. Mientras termino este post, buscando por la red descubro que la Fundacion cientocohenta la crearon personas vinculadas al círculo del presidente Sebastián Piñera , Luis Felipe San Martín y Juan Ignacio Eysaguirre. Además, están Pablo Ortúzar, Orlando Chacra y Alejandro Cajas. El objetivo de la Fundación es promover las ideas liberales, que es, justamente, lo que Piñera no hizo. Y, por eso, la Concertación se convirtió en la Nueva Mayoría. Así resumen su objetivo: “Nuestro mayor enemigo es el pacto entre burócratas socialistas y empresarios monopolistas, que se llama capitalismo de amigotes y que ha arrastrado al mundo a crisis que terminamos pagando todos”. ¿A quién pretenden engañar? A los jóvenes.

 Jorge Gómez se declaraba contrario a la derecha y la Concertación. Y ahora es piñerista.

 Si revisan mi blog, aparecerán comentarios de Gómez Arismendi. Él conoce la declaración del PS de 1967, la declaración del Mir del mismo período, sabe que Allende era agente de la KGB, conoce el Acuerdo de la Cámara de Diputados y los autores que reconocen que hubo un derecho a la rebelión, porque el gobierno de Allende se salió de ley y la Constitución. Los chilenos habían perdido la libertad y la democracia, y Gómez Arismendi afirma : “Ni siquiera el “salvar la democracia” justificaría la ambigüedad de “ciertas restricciones instrumentales de la libertad”. Luego hace la siguiente afirmación falsa: “en Chile, donde ciertas restricciones para “salvar la democracia” terminaron siendo violencia indiscriminada contra algunas personas”. La violencia indiscriminada es la definición de genocidio. Más bien, los que usaron la ‘violencia indiscriminada’ fue el terrorismo castrista en América Latina Él sabe que los militares combatieron el terrorismo del Mir y del FPMR. Conoce los atropellos a Estado de Derecho hacia los militarse, sin embargo, se hace el leso. Y así y todo, se molestó en su blog Sujeto y Sociedad, que le dijera que trabajara para el enemigo. Me dijo que era militarista. Se molestó cuando compare Allende con Hitler . Con todo, en su primer blog le dedico una reflexión a la teoría del foco o insurreccional , de Régis Debray que costaron tantas vidas en América Latina. 

 ¿La derecha twitera saldrá a la calle para combatir a ‘la calle’ a partir del 11 de marzo?

13 de enero de 2014

Sin sentido de la realidad



A decir verdad hace tiempo que no veo las noticias por los medios digitales. Tampoco he visto los canales de la televisión abierta informado o desinformando de la realidad. Con todo, soy más asiduo de los primeros.

 Después de la derrota de la candidata oficialista, la mayoría de los políticos de la Derecha son incapaces de reconocer las causas de haber perdido la elección presidencial y parlamentaria. Siguen culpando al empedrado. Las causas se acumularon como una bola de nieve. Lo más divertido que quienes llevaron a la derrota, son los primeros en renunciar al partido de presidente, Renovación Nacional.  Si ni siquiera, el Sebastián Piñera, que renunció a su militancia para ser el presidente de todos los chilenos, desea volver a la tienda política que lo acogió por veinte años. Si nunca fue de Derecha, pues su corazón estuvo en la Democracia Cristiana, cuyo rasgo principal es ser anti derecha.  Tan DC fue Sebastián Piñera que quiso fundar una Nueva Derecha. Tan anti derecha que a principios de su gobierno se fueron en picada contra el ex ministro de Hacienda de Pinochet e investigador del Instituto Libertad y Desarrollo, Hernán Büchi, quien sostuvo que haber votado por Piñera fue como votar por el programa izquierdista Marco Enríquez Ominami. Piñera que fue el generalísimo de la campaña de Büchi en 1989, le dio la espalda a las ideas liberales de la Derecha. Además, los tontos de Renovación Nacional nunca se preguntaron o les pareció mal, que en el escritorio del presidente estuviese una foto del ex presidente demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva, o que sintiese una profunda admiración, quien era anti derecha, en primer lugar, y en segundo lugar, que con sus reformas económicas de la ‘Revolución en Libertad’, entre ellas, abolir el artículo que resguardad la propiedad privada, le haya pavimentado el camino a Salvador Allende. Con todo, siguen tratando de establecer una alianza con la democracia cristiana.

A todos los militantes de Renovación Nacional les falta tener una clases formativas como las que hace  el historiador Gonzalo Rojas con los jóvenes, entre otras cosas comentado y analizando buenos libros.

El principal responsable de la derrota presidencial  es, pues, Sebastián Piñera, por haber abrazado las banderas del adversario, como dijo su ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter. El electo senador José Manuel Ossandón culpó al presidente de la República, si perdía Matthei antes de la segunda vuelta. Piñera, en efecto,  cometió doble traición: la primera hacia Hernán Büchi, y la segunda, como todos saben a los militares presos.

Los que parlamentarios que recientemente renunciaron a Renovación Nacional, Karla Rubilar, Carmen Ibañez, Pedro Brown y Joaquín Godoy nunca fueron derecha. Ni mucho menos el asesor del segundo piso de La Moneda, Hernán Larraín Matte, director de la Fundación Horizontal, ni menos el ex ministro Felipe Kast del grupo de Evolución Política( Evópoli).

Así, el ex ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter no tenía problemas en sacarse fotos con el retrato de Allende, del mismo modo, la parlamentaria Rubilar no tuvo problemas en rendirle un homenaje al presidente marxista, en seminario organizado por Fluvio Rossi en el primer año del Gobierno de Piñera. Peor aún, la parlamentaria se molesta porque el Buque Madre de los Submarinos lleva el nombre del almirante Merino. Sin embargo, lo que menos les molesta a los políticos y ‘intelectuales’ de la Nueva Derecha son las dos estatuas de Allende, la pintura de éste y que un salón de La Moneda lleve su nombre, quien se pavoneaba por no ser ‘el presidente de todos los chilenos’.

 La confusión de ideas, los lleva a colocarle nombres equivocados a la realidad o realidades, sobre todo, a Renovación Nacional. Los que renunciaron se venden a la opinión pública como liberales, cuando son socialistas de derecha. Les gusta creerse la muerte de que son ‘liberales’ de la cintura para abajo y de la cintura para arriba son estatistas, burocratistas y stalinista como el ministro de Salud. En realidad, la palabra ‘liberal’ desde los 90 es simplemente un comodín intercambiable por cualquiera cosa. Los sectores conservadores se confunden, pues les gusta llamarlos ‘ultra liberales’ a los representantes de la Nueva Derecha. Ni Rubilar, ni Allamand, ni Larraín Matte son liberales. Según Rubilar: "Creemos que RN se convirtió en un partido muy conservador". En realidad, está gente es totalitaria como el ex ministro de Educación Beyer, pues no respetan la libertad de los otros, ni son democráticos, pues los que renunciaron eran minoría en Renovación Nacional. Más aún, no defiende el Estado de Derecho.

Tal es la confusión que el parlamentario de Renovación Nacional, Nicolás Monckeberg en una entrevista por la televisión, no sé si en CNN Chile o en otro, culpó al ex ministro de Hacienda de Bachelet, Andrés Velasco, por haberle quitado los votos a su partido, debido supuestamente, a su orientación liberal. Entonces, yo desprendo que los votaron por Velasco después votaron por el programa colectivista, chavista y anti liberal de la Nueva Mayoría. Velasco tampoco es liberal. La Nueva Mayoría que desea borrar el modelo ‘Neoliberal’, tanto en la institucionalidad política como en lo económico.

Precisamente, los que renunciaron a Renovación Nacional no les gustaba la derecha tradicional, los mismo que llamaron a ese sector a votar por la candidata en la segunda vuelta. Y luego después de la derrota en un acto de felonía culpan a la derecha tradicional por haber perdido.


Otros que carecen de sentido de realidad son los políticos y académicos de la Nueva Mayoría. Así, el jueves escuché por la televisión un panel en que estaba un demócrata cristiano, y el sociólogo Alberto Mayol. Lo escuché un poco. Si bien la Nueva Mayoría ganó la elección presidencial, ellos insistían que las instituciones políticas no daban para más y que en cualquier momento podría estallar. La típica profecía auto cumplida, que ellos se encargan de realizar. Mayol aducía los movimientos sociales que surgieron desde 2011. Queda claro que no le gustó el resultado de la elección presidencial, pues su sector es minoritario con respecto al padrón electoral. Y así, insisten que el modelo está agotado. Y para mostrar que está agotado necesitan de ‘la calle’ para extorsionar. Igual que Allende y su equipo. Me refiero a su locura.

24 de septiembre de 2013

El último golpe de la Nueva Derecha


Cuando salió electo y asumió la presidencia de la República, Sebastián Piñera, no estaba en su programa de gobierno cambiar la doctrina o principios de la Derecha liberal conservadora, para usar la expresión norteamericana. Después de todo, en lo que se llama ‘Derecha’ conviven diversos sectores, desde conservadores hasta liberales y libertarios. Con todo, desde que asumió en marzo del 2010, vimos al Gobierno empeñado en agraviar a sus electores y ser zalamero con la Izquierda. Esta la foto del ex ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter con la pintura de Salvador Allende al fondo, la petición de renuncia de cada funcionario que ha dicho la verdad al respecto de la Unidad Popular, del Gobierno Militar y del combate al terrorismo, como el ex embajador en Argentina, Miguel Otero, quien sostuvo que el pueblo estuvo feliz, cuando se hubo derrocado el gobierno marxista leninista. Además, está el propio ataque de la Izquierda, quien en sus medios ha utilizado el asesinato de imagen para desacreditar tal o cual funcionario que estuvo ligado al gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden. La propia defensa de Hinzpeter de Salvador Allende, cuando el hermano del mandatario, José Piñera comparó a Allende con Hitler y sus palabras sobre los agentes de la DINA y CNI que seguían laborando en el ministerio de Defensa. Las propias palabras del presidente Piñera, después del rescate de los mineros. En fin, se hacemos un recuento veremos que el gobierno ha ofendido a sus electores no una vez, sino más de diez. La penúltima fue llamar a los civiles que colaboraron con el Gobierno Militar ‘cómplices pasivos’. La última amonestar a la candidata oficialista por haber votado por la opción ‘SI’ en el plebiscito.

 Por una parte, La Moneda ha atacando perseverantemente a la Derecha. Por otra parte, hemos visto el ataque con el mismo propósito de académicos que escriben en los medios en estos cuatro años. En ambos, con el supuesto fin de ‘modernizar’ el sector. Tanto los políticos como los profesores de universidad forman lo que se ha llamado la ‘Nueva Derecha’, Socialista, Alianza Bachelista, y por último, la Derecha Arrepentida.

 Ahora bien, uno de los adláteres, por excelencia, es el profesor Gonzalo Bustamante de la Universidad Adolfo Ibañez, una universidad de derecha, junto con su versión más joven, el abogado Cristóbal Bellolio más otras personas que escriben en ‘El Mercurio de Santiago’.Ambos son seguidores del ex ministro de Defensa, Andrés Allamand. Y, por tanto, piñeristas.

 

 Para la conmemoración de los 40 años del pronunciamiento militar, después del 11 de septiembre, un grupo de académicos y de personas vinculadas a un fundación lanzaron una carta transversal a los medios titulada “A 40 años del Golpe: una declaración generacional” .El coordinador de ese grupo transversal es el ex asesor de La Moneda y director ejecutivo de la Fundación Horizontal, Hernán Larraín Matte. Cabe decir que escuché de esa declaración generacional, mientras veía un poco la entrevista que le hicieron a Larraín Matte. Cuando lo escuché, pensé que era una persona vinculada a la Nueva Mayoría, pues elogiaba al abogado de Izquierda de derechos humanos, José Zalaquett, quien ha sido criticado por Ciro Cárdenas y por mí. Para este abogado, los terroristas no violan los derechos humanos, los militares, sí.

 Los firmantes de esa declaración son Daniel Brieba, Max Colodro, Jorge Ferrando, Macarena Ponce de León, Davor Mimica, Valentina Verbal, Cristóbal Bellolio, Gonzalo Bustamante, Camilo Feres, Javier Sajuria, Roberto Munita, Francisco Irarrázabal, Ignacio Briones, Jorge Fábrega, Slaven Razmilic, Sergio Urzúa, Rafael Sánchez y Andrés Hernando, Roberto Munita y Hernán Larraín Matte.

 La declaración está divida en tres partes: 1. Golpe y sus razones, 2. Violación a los DD.HH. y 3.Verdad y Justicia. Primera parte dice así: “El Golpe de Estado fue la culminación de un proceso de deterioro de la convivencia cívica y de erosión transversal en los valores democráticos y republicanos que habían sustentado la vida política nacional desde al menos 1932. Creemos que las causas de este deterioro fueron complejas y trascienden lo que aquí es nuestra intención abordar, pero ciertamente protagonista entre ellas fue la creciente validación de la violencia como método para conseguir objetivos políticos. La afirmación ideológica del camino de la violencia, el apoyo explícito o tácito a acciones políticas violentas y los llamados a la intervención de las FF.AA. fueron todas formas concretas de dicha validación”. Notamos el análisis es superficial y lleno de falsedades, por ejemplo: “erosión transversal en los valores democráticos y republicanos”. El Partido Socialista y el Mir optaron por la vía armada y la dictadura del proletariado, sin embargo, hay que poner en el mismo nivel a quienes se oponían al totalitarismo. No fue la derecha y los militares. Lo que motivo, finalmente, la intervención militar fue el derecho a la rebelión, como lo hace notar el liberal argentino Alberto Lynch Benegas y el conservador Gonzalo Rojas, basándose en el Acuerdo: "Un gobierno que se arrogue derechos que el pueblo no le ha otorgado incurre en sedición". Rojas cita: "el actual Gobierno de la República, desde sus inicios, se ido empeñado en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitarios" y que "el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y de la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, llegando a los extremos de desconocer y atropellar sistemáticamente las atribuciones de los demás poderes del Estado, violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la República". Luego a estos sesudos profesores universitarios les sale el general después de la batalla: “No obstante, creemos que incluso en la dificilísima situación política, económica y social de entonces, un Golpe de Estado no era ni puede ser una manera aceptable de resolver incluso profundas diferencias políticas”. Intentaron imponer un gobierno totalitario, y sugieren quedarse de brazos cruzados. La rebelión empezó a gestarse antes. Los seudo liberales nos quieren negar el derecho a la rebelión.

La otra parte se refiere a las violaciones de los derechos humanos. Naturalmente, se refiere a lo que la Izquierda llama violación a los derechos humanos, pues omite, las graves violaciones que ocurrieron bajo la Unidad Popular descritas en el Acuerdo de la Cámara de Diputados, ni que los actos terroristas fuesen considerados una violación a esos derechos. Afirman: “creemos que es fundamental separar dicho análisis de lo que sucedió después: una política de gravísima y sistemática violación de DD.HH. seguida por la dictadura durante sus 17 años en el poder”. Luego agregan: “No hay compatibilidad posible entre defender la democracia y justificar -siquiera parcialmente- una política de violaciones a los derechos humanos y de uso del aparato del Estado como instrumento de terror”. Nada sobre la acción terrorista del los grupos Mir, Frente Lautaro y el FPMR, como si nunca hubiesen existido. Que más izquierdista que esta frase: “del aparato del Estado como instrumento de terror”. Los únicos que estaban aterrorizados eran los terroristas. Si fuesen liberales como dicen ufanarse estos académicos, estarían horrorizados por los juicios a los militares, donde no se cumplen los principios del Estado de Derecho. Si a ellos no les aplicaran las leyes, cómo gritarían. En estos momentos, en democracia a un grupo minoritario se les están violando los derechos humanos. Y estas lumbreras todavía no se han dado cuenta.

En la parte que se refiere a la Verdad y Justicia, siguen con el relato de la Izquierda. Critican las cacerías de brujas o los emplazamientos, sin embargo, Bellolio y Bustamante la han practicado en sus columnas. Los firmantes nunca han criticado el slogan ‘Ni Perdón ni olvido’. A los partidos de derecha se les pide sacar de sus principios la referencia a la “acción libertadora [de las Fuerzas Armadas] del 11 de septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario”. Esa afirmación es cierta, ¿Por qué habrían de cambiarla? ¿Por qué no piden demoler las dos estatuas de Allende y cambiarle el nombre al Salón Blanco que tiene el nombre del presidente marxista y borrar todo lugar público con el nombre de Allende, pues él dijo como sabrán “que no era Presidente de todos los chilenos”? Si una persona de derecha, le saca a la Izquierda chilena su pasado totalitario, estaríamos atentando contra la reconciliación. Estos tipos creen que los representantes de los gremios, del comercio y de los camioneros paralizaron el país en la UP, porque no tenían nada más que hacer que someterse a las arbitrariedades del gobierno. En ese momento, Allende perdió.

No me voy a referir todos por la extensión. Sin embargo, al revisar algunos firmantes de esa declaración veremos que son poco serios. Así, el abogado Cristóbal Bellolio es sabido que votó por Marcos Enríquez Ominani, luego votó por Sebastián Piñera. Durante el gobierno de éste, participó en las primarias de Providencia que hizo la Concertación para elegir al próximo alcalde de esa comuna. En la elección municipal votó por la actual alcaldesa, Josefina Errázuirz quien como sabrán acompaño al líder comunista  del grupo Revolución Democrática, el ex líder del movimiento estudiantil, Giorgio Jackson a inscribir su candidatura a diputado a una notaría. Mientras tanto, Bellolio apostaba por Allamand para las primarias de la Derecha. ¿Tiene claro sus coordenadas? Lavín con su Alianza Bachelista u Opus Dei Bachelista quedó chico ante ese travesti.

 

 Por su parte, el profesor de la Escuela de Gobierno de la Adolfo Ibañez ha escrito dos artículos sobre Allende: “Allende y la izquierda del mañana”y “Allende: una figura dionisiaca”. En ambos se exalta el culto a la personalidad. En el primer artículo afirma: “Parece pertinente separar la figura de Allende de la Unidad Popular”. Eso también lo repite las personas de Derecha, por ignorancia o porque sienten lástima. Es como decir que él no estaba al tanto de las JAP, de la ENU, de los grupos paramilitares de Izquierda y de las expropiaciones ilegales. Agrega:” En él convivirán su admiración por los procesos revolucionarios, pero su respeto a la tradición institucional en la cual se formó”. Parece que el profesor no conoce las palabras de Allende sobre el Estado de Derecho y el Acuerdo de la Cámara de agosto de 1973. Según este profesor, Salvador Allende: “si bien admira los procesos políticos de países como Vietnam, Cuba y la experiencia del Che, considerará que el camino chileno al socialismo pasa por una vía distinta”. Hace poco escuché las palabras de Ricardo Lagos por la televisión en el seminario “Salvador Allende; República Democrática y Socialista” . El estatista Lagos decía algo así: “En Chile se intento construir un socialismo justo, igualitario, respetuoso de la libertad, pese a la Guerra Fría“. Allende era agente de la KGB. En el segundo artículo afirma: “Allende es de esos políticos que se dan muy de vez en vez, lo cual no hace su gobierno ni mejor ni peor sino que simplemente se constata un hecho: poseía cualidades políticas que no se ven de a menudo”. Allende es como si fuese un Galileo o un Einstein de la política, que cambió los fundamentos de ésta. ¡Qué persona de derecha diría tantas barbaridades!

   

 Otro firmante es, pues, el columnista de ‘La Segunda’ y ex comunista hasta 1991, Max Colodro. Es poco honesto, si lo comparamos con el perdón que realizó el actual ministro de Cultura y novelista, Roberto Ampuero en este último 11 de septiembre: Como militante comunista en la adolescencia quiero pedir perdón además a mis compatriotas porque entre 1970 y 1973 desfilé por las calles convencido de que a la democracia de Chile había que arrojarla por la borda y de que los sistemas que imperaban en Bulgaria, la Unión Soviética o Cuba eran superiores y dignos de ser imitados”. A Colodro le molesta el pasado totalitario y violentista de la Izquierda, que prefiere blanquearle el pasado. 
Si los firmantes o apaciguadores hubiesen estado en tiempos de la UP, estaríamos hoy en día bajo una dictadura comunista, y la Izquierda ‘hubiese ganado tiempo’ como quería Fidel Castro.