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19 de agosto de 2018

Pidiéndole permiso a la izquierda para vivir







   Como ya sabrán, más de una vez he criticado al ex mirista y ex diputado de Suecia, Mauricio Rojas. Pues bien, Piñera hace poco lo había nombrado ministro de las Culturas. La izquierda se puso a escarbar y encontró las siguientes palabras sobre el Museo de la Memoria : “Más que un museo (…) se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar (…) Es un uso desvergonzado y mentiroso de una tragedia nacional que a tantos nos tocó tan dura y directamente”. Por haber dicho esas palabras tuvo que retractarse, porque la izquierda lo consideró “una ofensa”. Liberarse del comunismo no constituye una tragedia.

   El Museo de la Memoria es la creación de la mirista y periodistas Marcia Scantlebury. Igualmente otra creación de los grupos terroristas chilenos es, pues, el Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH), que tiene como uno de sus objetivos querellarse contra los agentes del Estado que combatieron la subversión entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990. Para la izquierda, los terroristas no violan los derechos humanos.

    En una entrevista en que le sacaron en cara afirma: “Imagínate lo que tienen que reconocer. Imagínate lo que tienen que decir frente a Chile. Y lo que tienen que perder en cuanto a ese capital político, cuando tú dices “yo soy la víctima, aquí están los únicos culpables”, cuando tú dices “yo soy culpable”. Cierto: yo no torturé, ni hice desaparecer, ni maté, como este señor que tenía las armas, pero yo propicié, yo creé el camino por el cual transitaron los tanques”. La Unidad Popular torturó y los particulares afines a ese gobierno como el Mir y la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP).

   A propósito de tortura, escuchen la interesante reflexión que hace Johannes Kaiser -hermano de Alex Kaiser- sobre Rojas, el Museo de la Memoria y la tortura. Es frecuente escuchar a los políticos desde 1990, que los militares casi se mandaban solos antes de la caída de Allende, tanto desde la izquierda como de la derecha. Pues, los políticos fueron los que mandaron a los militares a entrenar con los norteamericanos y franceses sabiendo que el método que empleaban era la tortura. Allende hizo lo mismo. Johannes luego hace el siguiente comentario: “Si los militares los hubieran mandado a la ex Unión Soviética, hubieran aprendido lo mismo que hacían los franceses y norteamericanos: torturar”. Así hablan los hombres. Peor aún, después se asombran cómo los militares actuaron contra el terrorismo, después del 11 de septiembre. El único político que a dicho la verdad ha sido el ex parlamentario Hemógenes Pérez de Arce  que sostiene que la práctica de la tortura era habitual en los gobiernos democráticos. Bajo la administración de Eduardo Frei Montalva torturaron.

     Luego se retractó: “Las declaraciones de hoy en La Tercera sobre el Museo de la Memoria provienen de una entrevista antigua que no refleja mi pensamiento actual. Nunca he minimizado ni justificado las inaceptables, sistemáticas y gravísimas violaciones de los derechos humanos ocurridas en Chile”. Cuando leí la vuelta de carnero de Rojas, sentí que los chilenos ya perdieron el resto de las libertades que aún conservan. Un grupo de chilenos decidieron ponerse cadenas mentales, mas luego conocerán las cadenas de hierro del comunismo. Por ejemplo, como este blog puede constituir una amenaza para la izquierda. O las declaraciones que hacía Fernando Villegas antes que los progresistas le montaran un montaje. Hasta ahora no se ha sabido que una mujer fuese a querellarse contra el sociólogo y escritor. Si hasta la misma Teresa Marinovic ha dicho que le han amenazado.

   Como consecuencia de la rendición de Rojas, de nuevo la izquierda quiere sacar una ley para quienes ‘nieguen los crímenes de la dictadura’. Desde luego que ese sector niega los crímenes de los grupos terroristas chilenos Mir y FPMR. Y el historiador Gonzalo Rojas Sánchez dijo se nos viene la ley ‘Cárcel para los historiadores’ basada en los ‘discursos del odio’ como se vio en el documental ‘Pinochet’. Se trata, a fin de cuentas, de imponer una verdad oficial, que es una mentira.

  Mauricio Rojas en una Carta pública dirigida Marco Enríquez-Ominami , quien es el hijo del terrorista, delincuente y fundador del Mir, Miguel Enríquez, le dice: “Ni cambiamos el mundo ni liberamos a nadie. Terminamos como mártires o como víctimas, y como tal nos acogieron generosamente por todas partes”. En conformidad con la Ley Natural el que usa la violencia, ya sea un delincuente o un grupo que opto la vía armada o la violencia revolucionaria como el Mir son siempre los víctimarios, no los que se defienden. Eso no cambia nada lo que hayan hecho los militares después. Si hubiese sido hombre, no se habría quejado. Quisieron hacer una revolución comunista y les salió el tiro por la culata. No se habla más.

   Rojas en la mencionada Carta dice que conoció al padre de MEO. Supongo que también sabrá que días antes de morir, asalto un banco, se enfrentó con el representante de la sucursal bancaria, quien le aforró un puñetazo en la cara, con lo cual Miguel Enríquez ordenó a sus ayudantes que mataran al hombre. Asimismo, supongo que sabrá que el fundador del Mir murió en un enfrentamiento. El joven oficial del Ejército está en Punta Peuco, Miguel Krassnoff porque nadie en Chile puede matar a un terrorista. En el mismo período, el Mir realizó una emboscada al general Carol Urzúa, quien era el intendente de Santiago. Pues bien, los terroristas que asesinaron al general están amnistiados y no así Krassnoff. El asesinato del trabajador bancario y del Urzúa no constituyen una violación a los derechos humanos, más sí la muerte del padre de MEO. Lo mismo lo podríamos aplicar en los ochenta. Por tanto, las palabras que dijo Rojas no tienen sentido: “Nunca he minimizado ni justificado las inaceptables, sistemáticas y gravísimas violaciones de los derechos humanos ocurridas en Chile”.

    El senior Rojas de la Fundación para el Progreso (FPP) no siente empatía por las víctimas del terrorismo del Mir y del FPMR. No respeta la igualdad ante la ley, es que lo piden los defensores de los presos políticos de Punta Peuco y avala el ilegal Informe Valech, el cual se basa en acusar a otra persona sin pruebas. Muy liberal. Se hace el leso con la abierta prevaricación de los jueces. Y con ilícito de la Justicia de acusar con la ficción jurídica del ‘secuestro permanente’ y de imputarle a os militares delitos que no son retroactivos. Por último, les niega a los chilenos el derecho a la rebelión. La izquierda chilena no tiene argumentos. Por eso censura.

   En Chile no hay libertad de expresión desde 1990. El ejemplo más elocuente aparte de la censura al documental ‘Pinochet’, es que el Café Torres que tiene como tradición poner los nombres de los ex presidentes, no puede poner el nombre de quien gobernó entre 1973 y 1990. Cito a Hermógenes Pérez de Arce: “Lo comenté en este blog y “La Segunda” fue al Café Torres, comprobó el hecho y le preguntó al dueño o encargado la razón de esa omisión. Y éste le dijo que originalmente habían grabado el nombre del Presidente entre 1973 y 1990, pero que los comunistas les habían notificado que, si no lo borraban, su local sufriría un atentado incendiario. Entonces, prudentemente, lo borraron”. En cambio, si hay que aguantar que la izquierda le ponga nombre a cada calle, avenida y liceos al peor gobernante que ha tenido el país, Salvador Allende. Los dueños de ese Café podrían querellarse en los tribunales y al INDH.

    Así, pues, desde 1990 la democracia chilena está secuestrada por un grupo minoritario que no representan a nadie. Los grupos terroristas extorsionaron al presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin con el Informe Rettig y la persecución a los militares. Toda la política de los derechos humanos está en manos de personas ligadas al terrorismo chileno. Algunos políticos de la ex derecha les podrían sacar en cara en el parlamento algunos versos de la canción La Alegría ya viene:

 “Porque digan lo que digan yo soy libre de pensar.  
   Porque siento que es la hora de ganar la libertad, 
 …………………………… 
 Porque nace el arco iris después de la tempestad, 
 Porque quiero que florezca mi manera de pensar,”


 Para opinar y vivir hay que pedirle permiso a la izquierda en el segundo gobierno de Piñera como se ha visto desde las declaraciones del diputado Urrutia, la muestra que hubo en el Museo de Historia, las declaraciones del ex ministro de Educación, Gerardo Valera. Tan bajo se ha llegado. Lo que me recuerda las palabras de Ayn Rand:

   “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

6 de octubre de 2017

Los conversos nos niegan el derecho a la rebelión







   En el blog argentino Blogbis donde también publico, me preguntaron que cuál era mi opinión del otro converso, ex mirista y ex parlamentario sueco, Mauricio Rojas. Dije que él a le gustaba victimizarse, olvidándose de los crímenes del Mir, del Frente Lautaro y del FPMR. Los victimarios se convierten en víctimas. Su última columna me lo confirmo su última columna Chile: los revolucionarios y el 11 de septiembre : “Nuestra responsabilidad no fue pequeña por lo que ocurrió en Chile y de ella no nos exime el que después hayamos sido víctimas de las tropelías de la dictadura”. La Izquierda comete errores y no horrores, según ellos. Así repite que el Gobierno Militar cometió horrores y no el millón de muertos que costaría la revolución comunista de Allende: “En parte sepultada por el horror de los crímenes de la dictadura, pero también por la manipulación de quienes se benefician de ese silencio”. No habla nada los crímenes del Mir y del FPMR. Su generación introdujo el odio y el concepto de enemigo: “Es hora de entender cómo un día llegamos a odiarnos”. La gente de derecha no es que la odia, ni siquiera los presos políticos de Punta Peuco. Todavía no se entera que los únicos que siguen odiando están en la Izquierda con la expresión ‘Ni perdón ni olvido’. Ni siquiera los opositores a Allende los odiaban sólo que no quería vivir bajo una dictadura comunista o ni caer en una guerra civil. Mauricio Rojas quería ambas cosas. Por eso, estaba en el Mir.

   Ya comente en post pasado las palabras del escritor Roberto Ampuero que son infantiles e injustas: “Para Chile no quería ni la dictadura de Pinochet ni la de estilo Fidel Castro”. Él mismo se contradice en otra oportunidad cuando afirma: “entre 1970 y 1973 desfilé por las calles convencido de que la democracia de Chile había que arrojarla por la borda…y vociferando… ‘los momios al paredón, las momias al colchón’”.

   Para Mauricio Rojas, no hay derecho a la rebelión: “Sólo faltaban los tanques en la calle, hasta que un día allí los tuvimos”. Un punto del Acuerdo de la Cámara dice: “Que en la quiebra del Estado de Derecho tiene especial gravedad la formación y desarrollo, bajo el amparo del Gobierno, de grupos armados que, además de atentar contra la seguridad de las personas y sus derechos y contra la paz interna de la Nación, están destinados a enfrentarse contra las Fuerzas Armadas; como también tiene especial gravedad el que se impida al Cuerpo de Carabineros ejercer sus importantísimas funciones frente a las asonadas delictuosas perpetradas por grupos violentistas afectos al Gobierno”. ¿Querían enfrentarse a las Fuerzas Armadas? El ex presidente del Senado, el demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva dijo al punto sin retorno a que nos condujeron los marxistas, en el Acta de Rivera: “Se resuelve a punta de pistolas”.

   Los únicos que cometen brutalidades son los militares: “Nada justifica las brutalidades cometidas por los militares, pero tampoco nada justifica nuestro aporte a la creación de un clima de odios fratricidas entre los chilenos”. Si se justifica internar diez toneladas de armas en tiempos de Allende, si y si la tortura que sufrió el director de Las Últimas Noticias de Concepción en manos del Mir en la UP, si la flagelación y la tortura en nombre del comunismo, si la cinco toneladas de armas que internó el FPMR de Carrizal Bajo, si el asesinato del intendente de Santiago el general Carol Urzúa a mediados de los setenta, quien era querido en las poblaciones pobres de Santiago, si se justifica que el fundador del Mir, Miguel Enríquez días antes morir haya asaltado un banco y ordenado a sus subordinados matar al director de la sucursal bancaria, si el secuestro del hijo de un destacado empresario en la década de los ochenta por el Frente y las bombas que puso, donde murieron tanto civiles como militares, incluyendo por bombas mujeres y niños. Lo acabo de mencionar no son brutalidades. Según Hermógenes Pérez de Arce, en los primeros tres meses de la caída de Allende murieron 301 muertos. En total murieron 423 uniformados en el tiempo en que duro el gobierno militar. ¿Quién los mato? No son brutalidades ni tropelías para usar el lenguaje de Rojas.

   Lo terrible es que haya muerto en enfrentamiento el fundador del Mir y padre del eterno candidato a la presidencia, el megalómano, Marco Enriquez-Ominani, Miguel Enríquez, o que los militares luego de tomar preso al comandante ‘Pepe’, lo hayan fusilado luego de juzgarlo por la Justicia Militar por sus crímenes. Después de todo, él quería una revolución comunista con un millón de muertos.

       Sobre el ex parlamentario chileno sueco he escritos varios post al respecto: El liberal que guarda rencor y odio de su pasado del Mir (4-07-2013) y ¿Cómo pudo ocurrir? Respuesta a Mauricio Rojas (28-07-2013) . Los artículos anteriores del doctorado en Historia tienen en común en preguntarse cómo llegamos a un punto sin retorno. Más no hay derecho a la defensa, si alguien intenta oponerse a la Izquierda.

   Los matones no se los puede poner a raya: “Es hora de entender cómo un día llegamos a odiarnos con tal frenesí que nos dimos el terrible derecho a destruirnos los unos a los otros”. ¿Qué tiene de malo pegarle a un matón?

    ¡Apocalipsis now! No sé a cuál democracia se refiere Rojas, cuando afirma: “La muerte de nuestra democracia no fue un accidente inesperado, sino producto de una larga enfermedad que se había ramificado por todo el tejido social, destruyendo la convivencia cívica y convirtiendo a Chile en un país en guerra civil mental”. Allende, el Partido Socialista y el Mir despreciaban la democracia liberal. Ahí están las Declaraciones de los socialistas en Chillán en 1967 o 1968 y del grupo guerrillero Mir. La democracia es las que describió el general Pinochet en el libro Ergo Sum Pinochet, donde Allende hacia lo quería, no respetaba la Contraloría de la Republica, el Poder Judicial a cuyos miembros los trataba de viejos tales por cuales y al parlamento. A lo anterior, más quince mil guerrilleros que llegaron a Chile amparados por el gobierno de la Unidad Popular. Según un informe de la OEA elaborado después de 1973, en Chile entraron entre 12 mil y 15 mil extranjeros clandestinamente. Las diez toneladas de armas que encontraron los militares. La guerrilla contaba un armamento superior al Ejército. El Mir uso balas Bum-Bum o Dum-Dum prohibías en los tratados internacionales. Y las armas encontradas en una de las casas de Salvador Allende, en cuales entrenaba los miristas. Se le olvida a Rojas que el Mir se quiso infiltrar en la Armada como lo muestra el libro La Infiltración en la Armada 1973 de German Bravo Valdivieso. Según el Acuerdo de la Cámara de Diputados: “Ha violado leyes expresas y ha hecho ((tabla rasa)) del principio de separación de los Poderes”. Los Comités de Vigilancias y las JAP. En el punto 5 del Acuerdo se dice: “Que es un hecho que el actual Gobierno de la República, desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario, absolutamente opuesto al sistema democrática representativo que la Constitución establece;”. El Partido Socialista tenía 1500 hombres armados, según confeso el socialista Carlos Altamirano. Esa es la democracia que le gusta a Bachelet.

   Otra expresión típica de izquierda es sostener o afirmar que todos culpables. Por tanto, ninguno es culpable. Eso es poner en el mismo nivel a quienes pretendieron instalar una dictadura comunista o totalitario y quienes querían vivir bajo la democracia liberal. Es lo mismo una persona decente que un delincuente. De ahí que cite las palabras del general Prats, quien era ministro de Interior de Salvador Allende y partidario del programa de la Unidad Popular: “Sería injusto negar que la responsabilidad de algunos es mayor que la de otros, pero, unos más y otros menos, entre todos estamos empujando a la democracia chilena al matadero”.

  Cualquiera persona de nuestro de lado -sin tener un doctorado- sabe que si una persona o grupo optan ser matones van a recibir un golpe en la cara, o bien el grupo indefenso van a pedir ayuda o alguien por actuará por su cuenta y los podrá en su lugar. Eso es sentido común. Así lo vemos en la hermosa película del director japonés, Akira Kurosawa, Los siete samuráis. Mauricio Rojas aun cuando hace tiempo dejó la Izquierda sigue pensando como tal. Para toda persona que es de Izquierda, el otro lado no tiene derecho a replicar como tantas veces lo he expresado, ya sea en el pasado con la guerrilla, ya sea prohibiendo libros que refutan la “la historia oficial” o su relato en las universidades como ha señalado el historiador Gonzalo Rojas Sánchez, o documentales. En todos los ámbitos. Así es como pelea la Izquierda. Conforme al razonamiento se desprende, entonces que los únicos que podían matar es la guerrilla comunista. Los chilenos recurrieron a las Fuerzas Armadas para sacarse los matones de la UP. Los civiles no lo podían hacerlos.

   Ya que Mauricio Rojas fue un revolucionario, conviene recordar que Salvador Allende en su tesis Higiene Mental y delincuencia para optar a médico califica a la revolución como “un delito patológico” y al revolucionario es “un psicópata peligroso, tanto más cuanto los movimientos masivos y violentos que él genera provocan locuras colectivas peligrosamente contagiosas”. En vez de descargarse cada víspera del 11 de septiembre chileno con un artículo, al ex mirista le recomendaría tratarse con un psicólogo o un psiquiatra. Tiene rasgos psicópata puesto no ha manifestado empatía hacia víctimas inocentes de los crímenes de la Izquierda chilena.

    Tanto Rojas como Ampuero se definen como liberales. Con todo, a diferencia de otras personas jamás han defendido el derecho a la rebelión que los chilenos ejercieron contra el gobierno de la Unidad Popular. Además, ambos se hacen los lesos ante la injusticia que sufren los militares del campo extermino de Punta Peuco, a los cuales les niegan todos los derechos: igualdad ante Ley, Ley de Amnistía, indulto y derechos carcelarios que gozaron los terroristas bajo ex Concertación. ¿Ambos creen que los militares cometieron genocidio como sostiene la Izquierda? ¿Ambos creen que el Gobierno Miliar no tenía derecho a defenderse de los grupos terroristas? El asesinato del senador Jaime Guzmán después de los noventa no es brutal. Para ellos, el terrorismo no existió. Más bien, para Rojas solamente existió hasta el 11 de septiembre. El enfrentamiento que hubo después de esa fecha, fue debido a los fanáticos del Mir y la de la Unidad Popular que no querían rendirse. En ese periodo, según la Izquierda, se violaron más los derechos humanos. Según el Acuerdo, la UP violo una serie de derechos.

  Hay que recordar que el mirista Gregorio José Liendo Vera, alias Comandante ‘Pepe’ conocido como el comandante ‘Pepe’ dijo que tenían que “morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad”. Hace tiempo encontré un artículo sobre las palabras que dijeron diversos protagonistas de la Argentina de los setenta , y me encuentro con la sorpresa que los argentinos también tenía su versión del Comandante ‘Pepe’, a saber, Roberto “Roby” Santucho, Comandante en Jefe del ERP. Éste le dice a su hermano Asdrúbal, oficial del ERP: “Creo que para lograr la patria socialista vamos a tener que matar a no menos de un millón de personas”. En Ruanda murieron un millón de personas en 1994 a causa de una guerra civil.

   En la UP, la banda que Liendo Vera dirigía violó a la dueña del fundo Tregua en presencia de sus hijos. Rojas omite ese detalle: “cuando el MIR suspende tácticamente sus acciones militares, se habían llevado a cabo una decena de asaltos a bancos, cuatro secuestros de aviones, tres asaltos a armerías y decenas de atentados con bombas”. Omite, además, un documento secreto encontrado en La Moneda en que se mencionan unas armas dirigidas a Miguel Enríquez. El mito de la Izquierda es que MIR no dejaba gobernar al gobierno, cuando éste, en realidad los apoyaba.

   Rojas cita al final de su columna las palabras del ex presidente socialista, Ricardo Lagos. Sin embargo, mientras buscaba información sobre el Acta de Rivera, llegue al texto que publico Hermógenes Pérez de Arce, El Libro de las Verdades Olvidadas y que lo reprodujo en su blog. Allí nos enteramos que Lagos fue una unabomber. ¿Qué les parece? Con que cara el futuro embajador de Allende en la ex Unión Soviética dijo las palabras “Para nunca más vivirlo, nunca más negarlo”. En efecto, el ex parlamentario y escritor un anécdota del dirigente sindical Clotario Blest, basándose en el libro biográfico de Mónica Echeverría, Antihistoria de un Luchador: “El estallido de varias bombas durante la primavera de 1962, que costó la vida a uno de sus portadores, efectuado por el Movimiento Social Progresista, grupo adscrito al MFR, genera que el Gobierno responsabilice directamente a Blest en su calidad de Presidente del MFR”. Luego me menciona las palabras del dirigente sindical: “‘Si no fuera por la ANEF, en especial por Tucapel, mi suerte habría sido terrible. Estaba condenado irremisiblemente a diez años de prisión. A mí se me culpaba de ser autor intelectual del bombazo. ¡Qué paradoja! ¡Yo que siempre he abogado por la no violencia activa! En cambio, los verdaderos culpables, como Julio Stuardo, Ricardo Lagos y Jorge Arrate, dirigentes del grupo que había colocado la bomba, sólo eran llamados a declarar ante el juez instructor.” (p. 254). No aparece en el Informe Rettig. Por eso titula esa parte: “A todo esto, Lagos debería pedir perdón”.

   Rojas se cree la gran mentira del Informe Valech, pues es imposible que hayan entrevistado a cien testigos por día. De lo contrario, no citaría las palabras de Lagos .Y el sesgado Informe Rettig que fue pedido por los grupo armados de Izquierda como una extorsión al primer gobierno de la Concertación.

    Ya sé porque me cae mal Mauricio Rojas. Él opto por ser matón hace más de cuarenta años. Lo que menos que esperaría que alguien que se comportó así, es que luego se victimicé. Bachelet es igual. Cuando comenzó el segundo gobierno de Michelle Bachalet, en uno de ese encuentro político empresarial como Enade, en la que estuvo el Presidente de la República y Roberto Ampuero, éste avaló el cuento de que Bachelet fue una víctima de los militares una vez que el gobierno de Allende cayó. La comandante Claudia fue simpatizante del Mir y militante del grupo terrorista Frente Patriótico Manuel Rodríguez, brazo armado del Partido Comunista. De victimaria a víctima. Siempre en el papel de la víctima en su segundo gobierno.

   Hace cuatro años escribí : “A diferencia del liberal argentino Alberto Benegas Lynch , Mauricio Rojas no reconoce el derecho a la rebelión, lo que causo finalmente, la caída de la Unidad Popular, y así se evitó como dice el trasandino, la implantación de otro Gulag”. Aunque según Rojas: “cosechamos una dictadura muy distinta a aquella del proletariado con que soñábamos”. La mayoría de los chilenos estaba felices con el Gobierno Militar, salvo la Izquierda que estaba en minoría.

   Una fecha que siempre celebra la UP/DC es el 5 de octubre, donde el general Augusto Pinochet perdió el plebiscito de 1988. Con todo, hay que tener presente que la democracia que la Izquierda recuerda es la descrita más arriba, no la democracia liberal.

    José Piñera, el historiador conservador Gonzalo Rojas Sánchez, el ex demócrata cristiano, Julio Bazán Álvarez, el liberal argentino Alberto Benegas Lynch destacan el derecho a la rebelión frente al gobierno de Allende, ya sea basándose en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, ya sea el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, ya sea en el filósofo inglés John Locke. Sin embargo, los dos conversos Roberto Ampuero y Mauricio Rojas ante el intento totalitario del gobierno marxista de Salvador Allende, les niegan a los chilenos el derecho a la rebelión.

2 de septiembre de 2016

¿Verdadero o Falso?









 Voy a seguir demoliendo los centros de estudios o think tank (pensamiento tanque) de la ex derecha. Ésta última está desarmada intelectualmente. Sin embargo, los académicos piensan lo contrario. Cuando se habla de la ‘batalla de ideas’ hay que suponer que el otro, si bien no piensa como uno, por lo menos se comportara de la misma forma. Ante la Nueva Mayoría que tiene copado el poder judicial, la fiscalía e impuesto internos, no se puede estar afirmando a viva voz que para sacar esa coalición basta que hay que dar la batalla de las ideas para cambiar las cosas, suponiendo que el otro entenderá los argumentos, pruebas o evidencia de que su actuar está equivocado. Más bien, habría que decir la arbitrariedad del poder judicial, la fiscalía e impuestos internos. Ante unos matones, las ideas pasan a segundo plano, pues primero está la sobrevivencia.

  Pues, cuando escribí el post sobre la OECD, encontré en el sitio El Independiente una entrevista que se le hizo la revista Capital al escritor peruano y columnista de La Tercera, Álvaro Vargas Llosa, en octubre del 2012, quien dijo : “Piñera ha hecho un gobierno de centro izquierda”. Con todo, han transcurridos más de dos años del gobierno de Sebastián Piñera y según nuestros intelectuales fue un gobierno de maravillas. Para Cristóbal Bellolio fue un gobierno. Si gracias al empresario multimillonario que quiso ser presidente de la República, tenemos el segundo gobierno de Bachelet.  El Instituto Libertad y Desarrollo ya no representa. Me di una vuelta por el sitio y me encuentro con un acto que se ya realizó. Se trata del último libro que saco el escritor Mauricio Rojas La historia se escribe hacia adelante: Trece protagonistas del gobierno”. En la invitación dice: “La obra relata la trastienda del gobierno del ex presidente Sebastián Piñera, el primer gobierno de centro-derecha desde la vuelta de la democracia, a través de entrevistas a ministros y subsecretarios, mucho de los cuales nunca habían participado en política”. El autor reseñó brevemente la obra y luego converso con Luis Larraín, director del mencionado Instituto y con Gonzalo Blumen. Lo primero que resalta de la invitación es la frase “el primer gobierno de centro-derecha”. Pero Álvaro Vargas Llosa en pleno gobierno de Piñera sostenía que estaba ejecutando un gobierno de centro izquierda. Alguien está mintiendo. No se puede estar y no estar. La verdad es una. ¿Quién está diciendo la verdad: el escritor peruano o los académicos de la es derecha? Lo segundo que resalta es la expresión “desde la vuelta de la democracia”. Es típica expresión de la ex Concertación. Ya lo dijo el escritor Julio Bazán Álvarez que los centros de estudio de la ex derecha repiten las consignas de la Izquierda. Uno esperaría que hilaran más fino.

   Este es el segundo libro que ha escrito Mauricio Rojas sobre el gobierno de Piñera. El primero fue una entrevista al ex presidente publicado por la editorial del Emol, Conversando con Sebastián Piñera, basado en una serie de entrevistas con el Presidente de Chile. No sé si entrevisto a los dos ángeles caídos de la ex derecha y que formaron parte del gobierno anterior: Pablo Longueira y Laurence Golborne. Pues como dice el columnista de la Nueva Derecha, Francisco José Covarrubias en ‘El Mercurio de Santiago’: “El ex Presidente ha decidido iniciar su "operación retorno" en los próximos días con la gira de presentación del libro -escrito por el converso Mauricio Rojas-"La Historia se Escribe Hacia Adelante"”. Es el piñerismo promoviendo al ex presidente para la contienda presidencial.

 Según el ex mirista, Piñera innovo en los asuntos del gobierno: “Hay dos características que permiten sumar lo que fu su gobierno: realizador e innovador. Lo primero se refiere no sólo al cumplimiento de las ambiciosas metas de su programa sino también al tremendo esfuerzo que representó la reconstrucción del país después del 27F”. A Rojas no le interesa que no haya cumplido su promesa Sebastián Piñera que hizo en el Círculo Español, ni haya subido los impuestos dos veces, aumentado la burocracia y los estafas piramidales, entre ellas, el pos natal más extenso de la galaxia. No votaré por el traidor y cobarde empresario.

   Al parecer los académicos chilenos nos quieren vender la pomada. Uno de los dos no está diciendo la verdad. Recapitulemos.

   Nos quieren hacer creer que fue un gobierno de centro de derecha, cuando su propio ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter sostuvo en una entrevista: “Me obsesioné con que nuestro jingle fuera con charangos, con quenas, "tráiganme una canción de Illapu o Quilapayún". Sostuve que era clave izquierdizar nuestra campaña. Creí y creo que era fundamental que tomáramos las banderas de lucha y planteamientos de la Concertación”. Ergo, engañaron a sus electores.

  Una foto vale más las palabras. Ahí tenemos las fotos del ex ministro Rodrigo Hinzpeter con el retrato de Salvador Allende al fondo. El mismo político se encandalizó cuando José Piñera comparo al presidente marxista chileno con Adolfo Hitler. La diferencia es que Allende saco menos votos que el cabo austríaco. Volviendo a la actualidad, Bachelet sacó menos voto que Allende. La actual mandataria saco un 26%, y no 33% como dije en el post anterior. Eso lo obtuvo Allende.

  Y las fotos del ex presidente Sebastián Piñera con los ex presidentes de la ex Concertación, cuando le pedían consejo para gobernar: los demócratas cristianos. Patricio Aylwin y Eduardo Frei Tagle, los socialistas Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.

   El primero fue extorsionado por los grupos terroristas chilenos, el segundo eliminó el artículo en que se prohibía el nepotismo en la administración pública, el tercero es creador de ese barril sin fondo que es el Transantiago y por último, la cuarta que le hizo la vista gorda, cuando Hugo Chávez cerró un canal de televisión. Además de subirse el sueldo o la jubilación a los ex presidentes y su ineptitud el día del terremoto. Les pedía consejo a quienes han hecho reformas que han fracasado, mientras los llamados ‘Movimientos Sociales’ liderados por la comunista Camila Vallejo llevaba a la práctica las palabras de Bachelet: “cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. Por eso, estuvieron muertos de miedo hasta el último día en La Moneda, que la ex Concertación que se transformó en la Nueva Mayoría al sumarse el Partido Comunista veía la Casa de Gobierno como el Palacio de Invierno de los zares. La oposición apoyaba los diversos alzamientos que hubo con los estudiantes, los empleados públicos y en las regiones de Aysén y en Punta Arenas. Habría que crear la sensación de descontento y rabia.

   Otra frase que decían los ministros del gobierno de Piñera y parlamentarios como Prokurica: “Piñera en 11 meses lo que la Concertación no hizo en 20 años”. El ex diputado Rivas decía: “El Gobierno de Piñera en dos años ha hecho lo que no se hizo en 20 años”. Por hacer se refiere a que mientras la derecha fue opositora a la Concertación se opuso a ciertos proyectos que aquélla consideraba dañino al país, hasta que llegaron al gobierno y los ejecutaron.

   El ex presidente se sumo a la coro de los falsos “Indignados” al manifestar en su gobierno: “Las desigualdades en Chile son excesivas, inmorales, intolerables”. Sabemos que eso resulto falso y que al chileno no le gusta el igualitarismo como se dijo en este blog durante la campaña presidencial. El magro resultado que obtuvo Bachelet lo demuestra. Mucho ruido y pocas nueces fueron lo que hicieron los llamados ‘Movimientos Sociales’.

   Por esas razones y otras más, al gobierno de Sebastián Piñera se le llamo el V Gobierno de la Concertación. 

   Mientras buscaba esa cita en mi blog, encontré una cita más izquierdista de un representante de la Nueva Derecha, el profesor de la Universidad Adolfo Ibañez, Gonzalo Bustamente, quien escribió: “El presidente Piñera firmando el AVP. El ministro Bulnes anunciando una reforma constitucional que reconoce la educación de calidad como un derecho, sumado a desmunicipalización y aumento del apoyo estatal para la misma. “Los Hermógenes”, Libertad y Desarrollo, Büchi y otros, desafectados del gobierno”. Nótese que menciona instituto en forma despectiva.

   Voy aprovechar este post para abordar un tema que salió anteriormente sobre los think tank, a saber, el financiamiento. Brevemente diré que dije: “no vaya hacer que los empresarios que financian Libertad y Desarrollo también le entreguen plata a los políticos de la DC/UP tal como hizo la empresa Soquimich (SQM)”. En efecto, cuando estallo la colusión del papel confort, que conllevo a la renuncia Eliodoro Matte Larraín del Centro de Estudios Públicos (CEP), llegue a un reportaje que hizo el medio de Izquierda Punto Final , donde comentan el libro Los Dueños de Chile de Ernesto Carmona, que pertenece al Colegio de Periodista de Chile. Valga la redundancia es comunista. En efecto, allí citan las palabras del bisabuelo de Eliodoro, Eduardo Matte Pérez, quien dijo las siguientes palabras hace más de un siglo: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa como opinión ni como prestigio”. Más adelante dice el artículo que Eliodoro Matte participaba en el CEP, participa en el Instituto Libertad y Desarrollo, la Fundación Kast y Fundación Paz Ciudadana, entre otros.

   ¿No es raro que un centro de estudio de derecha o más bien de los oligopolios potencie a políticos de Izquierda? Eso ha sido la trayectoria del CEP. Cuando Bachelet se subió a un tanque, apareció rápidamente como figura con potencia en una encuesta de ese think tank. En la última elección presidencial echo abajo la candidatura de presidencial de la representante de la ex derecha, la señora Evelyn Matthei. En ese segundo gobierno de Bachelet de la noche a la mañana, el diputado de Revolución Democrática, que es una versión descafeinada del Partido Comunista, Giorgio Jackson apareció como el político destacado. Y ahora último, nos enteramos que el periodista y senador Alejandro Guillier aparece como presidenciable. Me acorde de la frase que Máximo dijo en su blog: “Lo levanto igual que Bachelet con el tanque. Colocan en las encuestas a los que ellos quieren y así manejan a la “opinión pública””. No es lo mismo que dijo Eduardo Matte “lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa como opinión ni como prestigio”. Hay que hacer una aclaración. Una cosa son las grandes familias con fortunas y otra cosa es el Estado. Éste tiene más peso que los multimillonarios, pues como dice más o menos así un forista apodado Challenger: “Un funcionario te puede quitar el trabajo con un simple timbre o la vida”.

En conclusión: los académicos de la ex derecha están mintiendo.

26 de febrero de 2016

Conceptos diferentes de igualdad de oportunidades







La Derecha anda pérdida, desorientada o simplemente están ahí por la plata.

 Puesto que esta pérdida, anda buscando la receta mágica en otros lados, del mismo modo que la ex la Concertación para cambiar el modelo económico quiso seguir los pasos de España y Portugal. El senior fellow de la Fundación para el Progreso (FPP), Mauricio Rojas como muchos académicos de la ex derecha propone seguir el camino del pensador británico Jesse Norman , quien publico el libro La gran sociedad (Editorial Ciento Ochenta). La tesis del inglés es centrarse en la sociedad civil y la comunidad para salirse del estatismo y el mercado. Una suerte de Tercera Vía de Derecha. En esa misma línea menciona al pensador Phillip Blond, quien escribió el libro Tory Rojo: “El estado y el mercado han avanzado desde la izquierda y la derecha, copando prácticamente todos aquellos espacios de autonomía y autogobierno que antes conformaban la sociedad civil en Gran Bretaña”.

 ¿Notan que escribe como si jamás hubiese estado el gobierno de Piñera, ni la repartija de bonos para que hubiese igualdad de oportunidades?

  Mauricio Rojas se supone que tiene que defender la economía de mercado a secas. A los conservadores católicos entiendo que les gusta hablar de economía social de mercado, poniéndole el énfasis en la palabra ‘lo social’, pues le parece muy fría la expresión ‘economía de mercado’. El ‘milagro alemán’ como escribió Ayn Rand se debió, simplemente, a la racionalidad. Le temen al uso de la razón.

 Pues bien, el año 2014, el mencionado académico publico un artículo titulado Por una economía solidaria de mercado”, ya que según él “Esto es clave en el Chile de hoy, donde como resultado del éxito del modelo de economía libre y los tremendos progresos ya alcanzados han surgido nuevas inquietudes y demandas acerca de la calidad, sostenibilidad y, no menos, equidad del progreso logrado”. Hace dos años seguía creyendo que las manifestaciones que hubo en el 2011 contra el modelo se debían “al malestar del éxito”, y no a los comunistas que tenían a la cabeza a la dirigente estudiantil comunista, Camila Vallejo. Lo mismo pensó el novelista, Roberto Ampuero con los “indignados” chilenos. El objetivo del PC era crear un problema donde había. Eso que demostrado en el escaso apoyo que saco Michelle Bachelet en la presidencial. Apenas un 26% del electorado. Menos que Salvador Allende.

   ¿Cuál es la receta de Rojas? “En el caso del Chile actual corresponde, a mi juicio, poner un claro acento en el componente social de la economía social de mercado. Ello no implica que se deje de problematizar lo referente al mercado, especialmente considerando el fuerte cuestionamiento que hoy por hoy se hace del mismo y las situaciones de abuso reiteradamente constatadas”.

  Hay que enfocarse en lo social. ¿Qué es lo social? “Lo social en este caso se refiere específicamente a la necesidad de realizar intervenciones políticas de carácter redistributivo destinadas a corregir el resultado espontáneo de los mecanismos de mercado con la finalidad de ampliar la base de recursos y oportunidades de que dispone una parte significativa de nuestra sociedad”. En tres palabras: igualdad de oportunidades.

  Cuando se habla de ‘igualdad de oportunidades’ significa que un tercero tiene que intervenir que para igualar. Más esto último consiste, principalmente, en igualar hacia abajo, tal como lo expreso en su oportunidad el ex ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre y el jurista de Bachelet, Fernando Atria, que se resume en quitarle los patines al que le va mejor. En eso consistió, pues, la Reforma Educacional o Inclusión, que afecto solamente a los colegios particulares subvencionados, que eran los buenos comparados con la educación estatal o municipal. Redistribuir significa quitarle al otro parte de su riqueza.

  Basándose en dos pensadores británicos, Jesse Norman y Phillip Blond, quienes postulan que hay que moralizar el mercado.

 El da tres razones para intervenir: eficiencia, ética y política.

 Por eficiencia se refiere “al capital humano y los talentos de la población” para no desperdiciarlo. Y así evitar, citando las palabras de Sebastián Piñera en un informe de 1976 la “pérdida interna de cerebros”. Pone el ejemplo del Chile del 1910, donde tenían un per cápita superior o igual a Francia y Suecia, sin embargo, la mayoría de la población era analfabeta.

 Por ética se refiere a que “la libertad no puede ser el privilegio de algunos sino un derecho real de todos”. Agrega: “el ejercicio real de la libertad exige condiciones que tienen directamente que ver con nuestro acceso a ciertos recursos y seguridades básicas, sin las cuales la libertad queda reducida a una pura promesa incumplida” .

 Por política se refiere a ponerle el acento a la igualdad de oportunidades. Igualdad potenciando la libertad para no caer en la indiferencia y “falta de solidaridad para con el prójimo”. Así se evitaría homogenizarnos como quieren los socialistas: “con la igualdad básica de oportunidades, podremos combatir con éxito la idea socialista que busca homogeneizarnos, atentando contra nuestra diversidad natural y sembrando la envidia”.

  Hablar de igualdad de oportunidades por parte de la ex derecha, lo único que ha conseguido es que la Izquierda enfatice más el papel del Estado en todos los ámbitos. ¿Acaso no fue eso lo que llevo a Bachelet a su segundo mandato? Finalmente, él propone el Estado Solidario conservando el principio de subsidiariedad. Un cambio de nombre. En vez de economía social de mercado llamarla economía solidaria de mercado.

   Recientemente, en el artículo “Mercado y Libertad” (23/01/2016) aparecido en El Pulso volvió a tocar el mismo tema, que hay que intervenir el mercado. Escribe: “Hay liberales para los cuales el mercado es una especie de fetiche, una panacea de eficiencia que, si se le permite funcionar en plena libertad, resuelve todos los problemas por sí mismo. Para esos liberales, toda intervención política destinada a corregir el resultado espontáneo de los mecanismos de mercado es anatema, ya que lo perfecto no puede ser mejorado”.

  Según Rojas, hay que reconocer las deficiencias del mercado para que a éste no lo destruya el intervencionismo político. Para otra ocasión abordará la colusión o los abusos. La primera se dio en Chile, porque intervino el Estado. El segundo, es parte de la naturaleza humana. En efecto, insiste que el mercado es óptimo y eficiente para sacar provecho a los recursos productivos, sin embargo, no ocurre lo mismo con el talento de las personas. De ahí que el Estado tenga que intervenir. El mercado, a fin de cuentas, mejora lentamente las “desventajas desde la cuna”.

  Me acordé de que en el libro Libertad de elegir de Milton y Rose Friedman abordan el tema de la igualdad de las oportunidades. En efecto, en sentido literal, de ‘identidad’ es imposible. El ambiente familiar en que crecer las personas es diferente. No es lo mismo nacer en los Estados Unidos que la Rusia Soviética. No hay oportunidades idénticas. Ahora bien, si la igualdad de oportunidades se entiende como carrera de talentos, esto significa que no tiene que ponerse obstáculos “a las oportunidades que se le abren a las personas”. Eso es lo importante. Esa manera de entenderlas no estaría en contra la igualdad ante ley, ni tampoco contra la libertad. Puesto que las personas difieren tanto genéticamente como culturales, tomaran distintos caminos.

 Después de la Guerra Civil norteamericana se hablo de igualdad de oportunidades que se expreso en la política económica, cuyos temas eran la competencia, la libre empresa y el laissez-faire. Así lo resumen Friedman: “Todos habían de tener la libertad para meterse en cualquier negocio, dedicarse a cualquiera ocupación y comprar cualquier bien, siempre que se contara con el acuerdo de las otras partes interesadas en la transacción”. Ello implicaba, además, recibir los beneficios si les iba bien o “sufrir las pérdidas si fracasaban”. Aquí lo importaba el rendimiento, por lo que la religión, el nacimiento y la nacionalidad de las personas no eran relevantes. Esta fue la época de las Grandes Industriales.

   Como consecuencia de lo anterior, Estados Unidos se hizo una sociedad dinámica y productiva. Por lo mismo, hubo una explosión de actividades de beneficencia. Detrás estaban el desarrollo de la riqueza. Usemos una palabra estigmatizada por la Izquierda chilena: el lucro. La beneficencia se manifestó, pues, en “hospitales no lucrativos, universidades y escuelas superiores de fundación particular, así como una plétora de organizaciones benéficas dedicadas ayudar a los pobres”. Asimismo, “El estado fue relegado a un papel secundario; no se levantaron obstáculos a las empresas”.

 Al parecer hay una notable diferencia entre lo que entiende Friedman de la igualdad de oportunidades con respecto a Rojas. Me hubiese gustado que éste último extrajese la experiencia del siglo XIX, posterior a la Guerra Civil estadounidense.

27 de enero de 2014

El proyecto genocida del Mapu



La Izquierda chilena culpa a los militares presos en el gulag de Punta Peuco de haber realizado genocidio, lo que es falso. Más bien, las Fuerzas Armadas y Orden evitaron el proyecto genocida de la Unidad Popular. Es conocido por las personas informadas que el socialista Clodomiro Almeyda y canciller de Allende habían dicho que la Guerra Civil chilena costaría un millón de chilenos. A lo anterior, se suma las palabras del terrorista del Mir, el comandante ‘Pepe’, al serle preguntado “¿No les importa si muere gente?”: “Claro violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no a resultar”. Por su parte, Julio Bazán Álvarez, autor del libro ‘Lo derroco el pueblo’ y Presidente de la Confederación Única de Profesionales (CUPROCH) que estuvo contra la Unidad Popular, escribe en su libro que el MAPU que era uno un movimiento de ese gobierno había sacado una declaración con el siguiente tono: “El bolichero aparece como nuestro principal enemigo, pero el que está detrás de él es nuestro verdadero enemigo. Es imposible, técnica y políticamente, eliminar a 800.000 bolicheros. Tenemos que entender que 800.000 bolicheros son técnicamente irremplazables de la noche a la mañana y, que, políticamente no podemos eliminar a 800.000 personas”. Luego Bazán Álvarez hace un comentario sobre esa declaración: “¡Aceptaban intelectualmente y éticamente eliminar 800.000 modestos bolicheros! Sólo razones políticas se lo impedían. Surge inclemente la pregunta que es la base de este escrito: ¿No se daban cuenta que esos 800.000 bolicheros eran pueblo, puro pueblo? Hombres inteligentes y preparados en el “Humanismo Cristiano”, ¿no se daban cuenta de la atrocidad de esta afirmación?”. Al leer esas citas, uno se da cuenta tanto los dirigentes de la fracasada Unidad Popular como el populacho bárbaro que lo apoyaba eran dementes y locos. Hablan en nombre del pueblo, y a su vez querían exterminarlos
 El Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitaria) fue un partido de Izquierda, que se escindió de la Democracia Cristiana y que tenía sus bases ideológicas en la Teología de la Liberación. Para la elección presidencial de 1970 prefirieron votar por Allende en desmedro del candidato de la democracia cristiana, Radomiro Tomic.

Al final, hubo dos tendencias en ese grupo, según Wikipedia: un marxista leninista y otra llamada Mapu Obrero Campesino. En tiempos del Gobierno Militar formaron el grupo terrorista Mapu Lautaro. Tanto en la ex Concertación como en la Nueva Mayoría todavía están los mapus: Víctor Barrueto; el empresario Óscar Guillermo Garretón; el diputado del PPD, Rodrigo González; el ex senador Jaime Gazmuri; el escritor Ricardo Brodsky y actual director de Museo de la Memoria; el parlamentario Carlos Montes que milita el Partido Socialista y que tuvo formación militar, no en la Escuela Militar, y los ex ministros Enrique Correa y Jaime Estévez, entre otros.

                                 

 El sociólogo del Mapu y columnista de ‘El Mercurio’, Eugenio Tironi comentó el año pasado el libro "Revolucionarios cibernéticos. Tecnología y política en el Chile de Allende", del investigador de Edén Medina, publicado por la editorial izquierdista Lom. En otro post, había comentado ese proyecto a propósito del libro de ciencia ficción, Jorge Baradit, en que muestra que Pinochet se puso al lado de Allende y disfrutamos de la utopía cibernética marxista leninista.

 En ese libro se comenta el proyecto tecnológico Cybersyn, que tenía el propósito “el control operacional de las empresas estatales e intervenidas en el gobierno de Allende mediante el uso de la tecnología computacional”. Los diseñadores eran PUC y del Mapu. Era una especia de internet que recogía información de la producción de todas empresas estatizadas o expropiadas. El ingeniero a cargo del proyecto era un el inglés . Stafford Beer, quien vio la oportunidad de aplicar el proyecto en un país que pretendía alcanzar el socialismo por vía democrática. Al inglés no le bastaba vivir bajo el socialismo laborista, sino que quería el marxismo leninista. Desde luego, como toda persona del primer mundo de Izquierda radical de esa época (stalinista, maoístas, guevaristas, seguidores de Pol Pop), quería el comunismo para los países del Tercer Mundo, no su propio país. Parecido al francés que siguió al ‘Che’ Guevara a Bolivia. Por esa razón, dentro de las ‘víctimas del Gobierno Militar’ se ven extranjeros de Europa Occidental que tenían formación militar. Pertenecían a la guerrilla. 

 Luego el sociológo dice que el proyecto comenzó ampliarse; “Con el tiempo -y paralelamente al ascenso de Flores en el Gobierno-, Cybersyn fue ampliando sus pretensiones. Su tecnología podía emplearse para transformar el conjunto de la economía en un organismo adaptativo, adoptando las ideas de los biólogos Maturana y Varela, de fuerte influencia en Beer y Flores. Más tarde se pensó en emplearlo para promover la participación popular y canalizar la información y la propaganda”.

   

El columnista de Izquierda cita al final, las palabras de Medina: "cuenta la historia de la intersección de dos utopías", esto es, una política y otra tecnológica, y "como todas las utopías, esas visiones eran bellas, pero escurridizas". Muy bello si es en nombre de las ideas de Izquierda cometer genocidio.




 Mis queridos lectores notan la contradicción entre las palabras de Tironi y las del señor Bazán Álvarez. El Mapu pretendía eliminar a 800.000 personas y a la vez quería crear una máquina que recogiese el nivel de la productividad de las empresas. La demencia estriba como dice Bazán por ser “Hombres inteligentes y preparados en el “Humanismo Cristiano””. Supuestamente, el Mapu representaba a los sectores medios de país, a los cuales propia Unidad Popular los quería exterminar por ser burgueses.Se ufanaban por ser los intelectuales de la UP.

 En otra columna titulada ‘La Posibilidad del Mal’, el señor Tironi comenta las palabras del “historiador Tony Judt, en sus conversaciones con Timothy Snyde” sobre las cosas públicas en el período entreguerras: “Lo que le faltaba al pensamiento de izquierda y del centro en la época de entreguerras era algún tipo de reconocimiento de la posibilidad del mal como un elemento limitador, y mucho menos dominador, de las cuestiones públicas”. Según el sociólogo del PPD, los jóvenes revolucionarios leninista de la Unidad Popular conocieron la posibilidad del Mal, después del pronunciamiento militar pedido por la mayoría del país. Típico del pensamiento de Izquierda es invertir todo. Luego agrega: “ Nunca más nos sacamos el miedo de la piel: no a los demás, sino el miedo a nosotros mismos; al terror que podíamos engendrar si no aprendíamos a controlar nuestras pulsiones”. Ellos abrazaron la maldad y todavía siguen en la oscuridad. Para Tironi el problema no era el Mir, ni los 5000 guerrilleros que habían en Chile, ni las fuerzas de choque que tenía la Unidad Popular, sino el Gobierno Militar “por acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente, no por dejarla al arbitrio del mercado; en otras palabras, por la DINA y Dinacos, no por la baja de los aranceles”. Los militares redujeron el tamaño del Estado, y el sociólogo habla de “acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente”. Cualquiera persona informada, pensaría que está hablando del JAP. Al contrario del proyecto totalitario de Allende.

Sin embargo, es incapaz reconocer que la propia Izquierda chilena, la que forma de la Nueva Mayoría se ha encargado de  que “Paradójicamente, la porfiada negación del pasado conduce a su mitificación”. De ahí que Allende era demócrata, liberal y su culto a la personalidad, que los victimarios totalitarios y terroristas son las víctimas, que la Unidad Popular tenía el respaldo del pueblo y que la CIA estuvo detrás de la caída del presidente marxista de ese fabuloso proyecto que pasaba por llevar a Chile a guerra civil con un millón de muertos y ochocientos mil bolicheros muertos.

En la misma línea de trastocar los conceptos, la historia, es pues, a la ex mapu y ex candidata a diputado por las comunas de Peñalolén y la Reina, Teresa Valdés Echeñique en la elección parlamentaria del año pasado. Al parecer es pariente del arrepentido y del narcisista de La Moneda. Además de ser feminista y que también trabajo en el gobierno de Salvador Allende. En una entrevista que le hicieron en CNN Chile o en el canal 24 horas, ella dijo creó en 1983 el Movimiento Unitario “Mujeres por la Vida” para contraponerlo a la ‘Cultura de la Muerte’ del Gobierno Militar, y como dice en su sitio web “incluía a mujeres desde el PDC hasta el MIR-, articulación que convocó las mayores marchas y manifestaciones de mujeres contra la dictadura y por la democracia”. A igual que Tironi no le importa los asesinatos del grupos terroristas del Mir y luego del FPMR en los ochenta, y que hayan intentado imponer un gobierno comunista a costa de un millón de chilenos muertos. Valdés es otra cuica del barrio alto como Marcia Scantlebury, Manuela Gumucio y Carmen Castillo, quienes se sienten culpables de haber nacido en buena cuna.

  

A los izquierdistas chilenos se les nota que les pesa la derrota. Incluso en las personas que fueron de Izquierda y se pasaron a la vereda de la Derecha. Así, lo vemos en el ex mirista convertido al liberalismo, Mauricio Rojas, ya sea al ex comunista, novelista, ministro de Cultura y neoderechista militante de ‘Amplitud’, Roberto Ampuero.El primero hace la siguiente afirmación en una entrevista : “sino que yo mismo podría haber acabado transformándome en un verdugo como Stalin o el Che. Por eso me dediqué a buscar una ideología que se preocupara por proteger al individuo contra la violencia colectiva ejercida a nombre de cualquier ideal. Eso es lo que para mí representa las ideas liberales. No es tanto una cuestión de economía de mercado. Todo intento por sacrificar al individuo por una reforma, aun de corte liberal como la que hubo en mi país bajo Pinochet, es inaceptable. El liberalismo es algo integral”. Para Roberto Ampuero , “Subrayo que si bien desahuciar esa democracia fue una irresponsabilidad extrema, nada justifica la represión posterior”. Los que murieron después del 11 de septiembre eran terroristas del Mir. Y luego agrega: “Sin duda que el “nunca más” de un museo financiado por todos los chilenos debe alzarse contra el régimen que tuvimos, pero igualmente contra partidos que justificaron dictaduras en otras latitudes”. Hay recordar que los militares chilenos fueron llamados por el Acuerdo de la Cámara de Diputados, y no pretendieron perpetuarse indefinidamente como los gobiernos comunistas, ya que contaban con un itinerario para devolver a la democracia. Tanto Rojas como Ampuero omiten contra quienes combatieron los militares no eran unas blancas palomas. Como típico de Izquierda, es mejor culpar a otros de sus fracasos y derrotas. Además, como hemos visto en estos 24 años es lucrativo el negocio de hacerse la víctima.

 En fin, el Mapu fue un grupo más de los dementes, sociópatas, psicópatas, locos que conformaron la Unidad Popular, que debería pedir perdón al país por haber hecho tanto daño en vez de sentirse orgullo de su pasado.

28 de junio de 2013

¿Cómo pudo ocurrir? Respuesta a Mauricio Rojas


Resumiendo lo anterior. El chileno Mauricio Rojas se pregunta en una columna aparecida en LibertadDigital si ‘La Reconciliación no ha comenzado’. Con todo, él repite las frases comunes de la Izquierda: solamente el gobierno militar violo los derechos humanos, la Izquierda, no. ¿Por qué no hemos de recordar los crímenes de la Izquierda ?Tampoco resuelve dos problemas: ¿Cómo detener un gobierno totalitario? ¿Cómo acabar con el terrorismo o la guerrilla castrista? En fin, como detener un grupo totalitario, ya sea religioso como político. 

De hecho, compara la actual Yihad islámica con el leninismo y lo remonta Rodespierre. El ex parlamentario sueco liberal escribió un libro titulado ‘Lenin y el Totalitarismo’, ni siquiera se plantea lo que pudo ocurrir, si ellos hubieran triunfado teniendo en cuenta el historial de sangre que dejó el comunismo en el mundo. En la Izquierda del mediados de los 60 todos eran seguidores de Lenin.

Luego sale con la formulación de la filosofa judía alemana Hannah Arendt, sin mencionarla: “hora de sincerarnos sobre el cómo pudo ocurrir”. Cuando lean en los medios digitales como‘El Mostrador’ o ’El Quinto Poder’, la mención a esa filosofa de la política y autora del libro ‘Los Orígenes del Totalitarismo’, reparan que los izquierdista nunca critica que la propia Izquierda haya abrazado el totalitarismo, nunca criticaran al ‘Che’ Guevara ni a los grupos terrorista, ni menos al comandante ‘Pepe’, ni al Partido Socialista, ni al Mir. Agrega: “No para hacer más leves las responsabilidades del régimen militar, sino para entender cómo se legitimó el uso de la violencia y quiénes fueron los que realmente abrieron las puertas a aquellos que luego no trepidarían en usarla sistemáticamente para alcanzar sus propósitos”. ¿A quién se refiere: a los militares o sus compañeros del Mir? De nuevo aparece el Gobierno Militar. 

 ¿Cómo pudo ocurrir?


Declaración de Principios del Mir en 1965: El MIR rechaza la teoría de la "vía pacífica" porque desarma políticamente al proletariado y por resultar inaplicable, ya que la propia burguesía es la que resistirá, incluso con la dictadura totalitaria y la guerra civil, antes de entregar pacíficamente el poder. Reafirmamos el principio marxista-leninista de que el único camino para derrocar al régimen capitalista es la insurrección armada”. 

  Declaración del Partido Socialista en su Congreso Plenario XXII , en su punto 2 afirma: “La violencia revolucionaria es inevitable y legítima…Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués”. En el punto 3 afirma: “Las formas pacíficas o legales de lucha (reivindicativas, ideológicas, electorales, etc) no conducen por sí misma al poder. El Partido Socialista las considera como instrumentos limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada.” 

  Palabras de su colega del Mir, el comandante ‘Pepe’ , José Gregorio Liendo al serle preguntado por la periodista Nena Ossa si su meta era ‘tomarse todo Chile violentamente’: “Claro que violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se comprometa con la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no va resultar”. Esas palabras no fueron dichas por el general Manuel Contreras, a quien la Izquierda y los grupos de derechos humanos demoniza. Más bien, el aquel entonces coronel se enfrento a verdaderos monstruos, asesinos en serie, sociópatas y psicópatas que no sabíamos los chilenos que existían entre nosotros. 

  Palabras de socialista Clodomiro Almeyda:"La forma fundamental que en un país como Chile pueda asumir la fase superior de la lucha política, cuando el proceso vigente llegue a colocar a la orden del día el problema del poder, es impredecible en términos absolutos. Yo me inclino a creer que es más probable que tome la forma de una guerra civil revolucionaria, a la manera española, con intervención extranjera, pero de curso más rápido y agudo" (Revista Punto Final, 22 de noviembre de 1967). 

 Según Julio Bazán Álvarez, autor de ‘Lo derroto el Pueblo’: ”El senador Pedro Ibañez que en Chile se mantienen no menos de 6.000 cubanos realizando distintas labores de entrenamiento. Dijo, además: “Nosotros el (Partido Nacional) sabemos que hay por lo menos 20.000 hombres en el país pertenecientes a grupos violentista de extrema izquierda” ”. Agrega más adelante: “Conocí al senador Ibañez. No era fascista ni faltaba a la verdad,…”. 

 Los grupos armados son acusados de quebrar el Estado de Derecho, entre otras cosas, según el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, en su punto 12º: “Que en la quiebra del Estado de Derecho tiene especial gravedad la formación y desarrollo, bajo el amparo del Gobierno, de grupos armados que, además de atentar contra la seguridad de las personas y sus derechos y contra la paz interna de la Nación, están destinados a enfrentarse contra las Fuerzas Armadas;”. 

 El ex ministro de Interior de Salvador Allende con profundas simpatías al proyecto totalitario de la UP, el general Prats reconoce después de pronunciamiento que la intervención militar evitó la muerte de un millón de chilenos. Esa la única declaración que la Izquierda no le reconoce, pues según ellos la Guerra Civil es un inventó de la Derecha y la DC. Mauricio Rojas no llega a tener la honestidad del general del Ejército. 

 Luego el señor Bazán cita una parte de la carta a Mariano Rumor de Eduardo Frei Montalva: ”…estas denuncias de la Democracia Cristiana han quedado plenamente confirmadas. Las armas hasta ahora recogidas (y se estima que no son aún el 40 por ciento) permitirían dotar a más de 15 regimientos y eso que una abrumadora proporción aún no ha sido descubierta. Estas armas son todas de procedencia checa o rusa, armas que jamás ha tenido el Ejército chileno. Por lo demás, nadie ignora o descarta en Chile la existencia de estas armas”. 

 Teniendo todo esto en cuenta, no sé cómo esperaba que terminara la revolución marxista leninista. O bien, que respuesta esperaban de las Fuerzas Armadas o del otro bando.

 Las palabras del ‘Che’ Guevara que ‘el socialismo se llega con ríos de sangre’, de Liendo, del Partido Socialista y del Mir deberían estar en un mural de mármol en el Parque la Paz Villa Grimaldi y en la entrada del Museo de la Memoria. 

 Por el artículo se desprende que a Mauricio Rojas, el ex mirista no le importa las muertes que causaron el Mir y el FPMR. En al año 1970 murieron el Cabo de Carabineros Luis Fuente Pineda; el Cabo de Carabineros Armando Cofré López, los dos por el MIR; la propietaria del Fundo La Tregua de Panguipulli, Antonia Maachel, es secuestrada y violada por ocupantes de su predio; Rolando Mutus, militante del Partido Nacional es asesinado por el Mir; en 1971 murieron por causa del grupo terrorista el Cabo de Carabinero Tomás Gutiérrez Urrutia; la humilde propietaria de un terreno en Renca, doña Blanca Vergara se suicida al ser tomada su propiedad; doña Domitila Palma sufre un ataque cardíaco en la toma del Fundo Brasil Sur de Lautaro; el asesinato del Intendente general Carol Urzua y el oficial del Ejército, Roger Vergara; el asesinato del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes; luego está la internación de armas del FPMR y su larga lista de atentados y asesinatos, ya sean civiles y militares. Por eso, soy severo con él y con cualquiera de su generación de Izquierda. 

 Ustedes hablaban de guerra civil, ustedes hablaban de la vía armada. No eran solo hablar como a veces insisten, sino que asesinaban a sangre fría. Allende era el que tenía sexo oral y anal con el dictador Fidel Castro. Usted se puso al lado del imperio soviético. Allende presidió las OLAS y era agente de la KGB. Ustedes querían ríos de sangre. Ustedes querían convertir América Latina en otra Vietnam. El Mir al cual usted perteneció intento infiltrase en la Armada para poner a la marinería contra a los oficiales. Ni Pinochet, ni la derecha querían sangre, ni guerra civil. Nos podría explicar por qué los miristas llevaban varios carnets de identidad falsos, lo que explicaría los desaparecidos o por qué algunos cobardes del Mir se escondieron en los regimientos del Ejército ayudados por sus parientes fachos. ¿Para qué eran las armas que había en la embajada cubana, según cuenta Max Marambio? ¿Para qué las armas en la casa de Allende? 

 Parece que todavía no se enteró de las declaraciones de la comunista Camila Vallejo, en que ‘por el momento no descarta la vía armada’: “Nuestra experiencia puede servir para que nuevas generaciones de chilenos deseosos de luchar por una sociedad mejor no se dejen conducir por un camino que nuevamente pueda llevar a un Chile en guerra consigo mismo”. No se enteró que el 21 de marzo de 1990, el General (r) Gustavo Leigh Guzmán fue acribillado a balazos en su oficina, quien salvó la vida pese a que quedó con serias lesiones. El 10 de mayo siguiente sería asesinado el coronel de Carabineros, Luis Fontaine. Antes de completar un año de gobierno, el 3 de marzo de 1991, fueron asesinados el médico del Ejército, Mayor Carlos Pérez Castro y su esposa, Anita Schlager. Unos días después, el 1 de abril, es asesinado el senador Jaime Guzmán”. Del asesinato de los carabineros rurales en Junin adjudicado al Mir y al FPMR chileno, ni del cruel asesinato del matrimonio Luchsinger Mackay y que a un carabinero le lanzaron ácido. ¿Aún sigue creyendo en el Nunca Más? Por cierto, ‘El Nunca más’ se refiere a los militares, no los terroristas que son glorificados en teleseries nacionales y en películas. Todos estos crimines ocurrieron en democracia. La reconciliación pasa, según Rojas por contar un relato verídico y sin que distorsione la verdad: “para reconciliarse Chile necesita de una memoria histórica sin silencios, que no se adecue a las conveniencias de unos u otros ni se quede a medio camino”. Sin embargo, el artículo que he comentado es lo más sesgado. A estos tipos les encanta hablar de la ‘memoria histórica’ y no de la verdad histórica

 La reconciliación pasa por olvidar, hasta que de nuevo nos destruyamos los unos a los otros. Así pensaría un pesimista constructivo de línea los Padres Fundadores, Hobbes, Tucídides , Sun Tzu, Maquiavelo, Tito Livio y Churchill. 

 Visito Chile en tiempos de Bachelet, y sin embargo, no se ha dado cuenta que la Izquierda es la que no quiere la reconciliación con su slogan ‘Ni perdón ni olvido’. 

 A faltas de argumentos, los izquierdistas chilenos se ponen sentimentales. O nos ‘funan’ o no respetan nuestra libertad de expresión. 

 Además, omite que el Gobierno Militar amnistió a los terroristas en 1978, cosa que se las niegan a los militares. Y los Gobiernos de la Concertación indultaron a los terroristas que cometieron crímenes entre 1978 y 1990, cosa que también se las ha negado a los militares. Para alguien que se dice liberal debiera preocuparse cómo se ha socavado el Estado de Derecho y pasado por alto la igualdad ante la ley. 

  A diferencia del liberal argentino Alberto Benegas Lynch , Mauricio Rojas no reconoce el derecho a la rebelión, lo que causo finalmente, la caída de la Unidad Popular, y así se evito como dice el trasandino, la implantación de otro Gulag.

4 de junio de 2013

El liberal que aún guarda rencor y odio de su pasado del Mir



Hace tiempo había leído el libro del ex mirista Mauricio Rojas ‘Diario de un reencuentro’ publicado por la editorial Aguilar de ‘El Mercurio’ en el 2007, que se exilió en Suecia, y que allá se convirtió al liberalismo, siendo ex parlamentario del Partido Liberal Sueco. También es conocido por sus diversas columnas en que demuele con pruebas primero el paraíso sueco socialista que tanto le gustaban a los izquierdistas chilenos, y luego sus críticas al Estado de Bienestar Europeo en general. Como asimismo, su crítica a la ideología marxista leninista en que se baso su tesis doctoral. Autor de los libros ‘La Pasión por la Libertad’ y ‘Las desventuras de la bondad extrema’. Asimismo ligado al think tank chileno Libertad y Desarrollo. Hasta ahí está bien.

                             

 Pues bien, cuando leí el libro mencionado hay una parte en relata que su madre, que era militante del Partido Socialista, cae presa y es llevada al centro de detención Villa Grimaldi, hoy convertido en un parque de la Paz. Según cuenta Rojas: Ella “en abril de 1975 desapareció por unas semanas en la oscuridad de la represión de aquellos tiempos”. Si para la Izquierda oscuridad, para la mayoría de la población civil fue un descanso ese período. Agrega: “Fueron día de espanto para mujer de ideas radicales, pero de un temperamento suave y una bondad que es difícil de olvidar”. La experiencia que tuvo su madre, lo llevan a escribir: “Pero fue lo más cercano para mí, la prueba más directa e innegable de aquellas violaciones a los derechos humanos que ensombrecerán para siempre la memoria del régimen de Augusto Pinochet”. Termina citando las palabras del derechista que le gusta a los terroristas de Mir y del FPMR, Arturo Fontaine Talavera, el ex director del CEP en 1992: “El pecado original de la transformación capitalista”. 

 Ahora bien, ese capítulo sobre su madre me dejó con sospechas. Primero, por qué se habrán de recordar las violaciones a los derechos humanos de Pinochet y no los de Allende. Recuérdese que la Cámara de Diputados acuso a dicho gobierno de flagelación y tortura, además, de violar la mayoría de los derechos humanos. Segundo, la expresión ‘violaciones a los derechos humanos’ se refiere a lo que hicieron los agentes de seguridad que combatían el terrorismo, y no a los terroristas que mataron ya sea civiles y militares, antes, durante el Gobierno Militar y después de éste, como el asesinado senador Jaime Guzmán. ¿Por qué no se han recordar los crímenes de la Izquierda? En fin, me dejó la impresión de que Mauricio Rojas aún conservaba el rencor típico del Izquierdista chileno, pese haber abrazado las ideas de la derecha liberal. Sería más fácil olvidar como ha ocurrido en más de una vez, cuando hemos tenido una confrontación interna. Con todo, no se le ocurre a Rojas. Cada vez que ha habido una guerra interna, desde el nacimiento de la República los políticos han amnistiado a los dos bandos. El ejemplo más paradigmático fue la Guerra Civil de 1891, donde murieron 10.000 personas. Nadie se preguntó cuarenta años después cómo llegamos a eso. 

 Mi sospecha la vine a confirmar recientemente al leer una columna suya en el diario español digital ‘LibertadDigital’, titulada La reconciliación aún no ha comenzado’,donde aparece una foto de Pinochet con lentes oscuros. Primer reparo, ¿Por qué no pusieron la foto de Allende con la metralleta AK 47, que le regaló Fidel? En ese artículo enfatiza las violaciones a los derechos humanos supuestamente cometidas bajo el Gobierno Militar, el por qué llegamos hasta ahí y por qué no nos hemos encontrado. Su propio artículo es sesgado y tendencioso, que lo podría haber escrito Camilo Escalona, los abogados de derechos humanos de Izquierda los dirigentes del Partido Comunista o Gonzalo Bustamante. En el artículo todavía le queda el remanente del odio del Mir. 

 

 En efecto, Mauricio Rojas se pregunta al cumplirse el “40º aniversario del golpe militar que llevó al general Augusto Pinochet al poder”, si nos hemos reconciliado. La formulación de esa afirmación es incorrecta, ya que la mayoría de la sociedad civil a través de la Cámara de Diputados le pidió a las Fuerzas Armadas que intervinieran, no al general Pinochet. Acto seguido lanza una definición reconciliación: “Reconciliar es recuperar la confianza en el otro, o en una parte de nosotros mismos, si se trata de una comunidad o una nación. Pero la confianza no puede restablecerse si no entendemos lo que nos llevó a la desunión y no realizamos un esfuerzo por enmendar lo que cada uno puso de sí para que ello ocurriese”. Con el propósito de que “podremos estar seguros de que no vuelva a repetirse”. No hay que ser Mauricio Rojas para darse cuenta que no estamos reconciliados, ni en paz, solo en tregua, si las dos primeras se basan en supeditarse a las demandas de los grupos terroristas, como ha sido desde 1990. 

 Ahora le sale lo mirista: “reconocer los crímenes y las violaciones de derechos humanos cometidos bajo la dictadura militar, así como hacer justicia y reparar a las víctimas, es la antesala necesaria de la reconciliación”. El típico discurso que daba la Concertación, la cual no tuvo problemas morales en indultar a los terroristas del Mir y del FPMR. Nos podría contar cómo se combate el terrorismo, ya que fue miembro de una organización de ese tipo, en primer lugar. Y en segundo lugar, cómo detener un grupo que desea instalar un gobierno totalitario.

 

 Luego hace una pequeña autocrítica muy suave: “no es seguro que emprendamos ese esfuerzo, ya que nos involucra a todos los que de una u otra manera aportamos algo a esa lamentable marcha de Chile hacia la destrucción de su vieja democracia”. O sea, él pone en el mismo nivel a los abrazaron el totalitarismo y la vía armada contra quienes se opusieron, y que ultima instancia o última ratio, no le quedo más recurso que llamar a las Fuerzas Armadas. Aunque más adelante rectifica un poco: “si uno proviene de esa izquierda radical que apostó por la destrucción de la vieja institucionalidad chilena y la lucha fratricida como medio para crear una sociedad acorde con sus ideales revolucionarios. Nuestra responsabilidad no fue pequeña, y de ella no nos exime el que después hayamos sido víctimas de las tropelías de la dictadura”. Los victimarios se convierten en víctimas. Con todo, Mauricio Rojas se olvida de las tropelías que cometió el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Mir), y que le costó la vida a civiles y militares. Las llamadas ‘víctimas’ del Gobierno Militar eran los terroristas de su Mir y luego del Frente. O sea, no se puede matar a terroristas. ¿Eso está diciendo?

 A los militares que están presos se los condena por haberse enfrentado a los terroristas. Ese su delito. No es el homicidio ni el secuestro. Los terroristas cometieron asesinatos y están libres. Hablemos una vez por lo menos en serio de los derechos humanos.

 Posteriormente, aclara que el derrumbe de la democracia ya se avizoraba a mediados de los 60. Ese tema hace tiempo lo abordé y debatí. Sin embargo, hay que aclarar que una cosa es el “proceso de ideologización y división irreconciliable de nuestro pueblo que se inicia durante los años 60” y otra cosa es que la Izquierda a la cual él pertenecía haya optado por la vía armada y la guerra civil para alcanzar el socialismo marxista leninista. La historiadora Patricia Arancibia Clavel escribió un libro titulado ‘Los hechos de la violencia’,  muestra que el respeto cívico comenzó a perderse a principios de los 60 y que la violencia poco a poco fue en aumento hasta llegar a la Unidad Popular. Así, militantes de los partidos que habían en aquel entonces se enfrascaban en riñas callejeras. Una riña entre un militante de la DC con un del PS, o bien del Partido Conservador con un comunista no te va llevar una dictadura comunista y armar una guerrilla. Una cosa es un riña y otra cosa son actos terroristas que el Mir inició a mediados de los 60 y que aparecen en ese libro. Los electores que no eran de Izquierda en 1970, jamás imaginaron la intervención militar tres años después.  Así de ingenuos en creer que un presidente marxista leninista iba a respetar la institucionalidad. Muchos chilenos pensaban así.Tal vez unos pocos avizoraban el peligro comunista a la vuelta de la esquina. Los únicos ideologizados estaban en la Izquierda. Más bien habría que hablar de enajenamiento y no ideologización. 

 Continuará…..