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25 de octubre de 2016

Tercera pista



No se si alguno habrá experimentado una demora en Heathrow.
El aeropuerto opera desde hace años al noventa y pico por ciento de su capacidad, recibe 75 millones de pasajeros/año o sea unos 200.000 por día, en algo así como 1.300 vuelos diarios. 54 por hora, casi uno por minuto.
Si tu vuelo llega demorado y pierde el "slot" asignado, probablemente quede en espera 15 o 20 minutos, y al aterrizar no haya remolque, manga ni servicios, con lo que la llegada a la terminal se retrasa una media hora o más.
Por eso, hace años que se está bregando por una tercera pista que venía demorada por los ambientalistas que sostienen que otra pista deterioraría el medio ambiente y produciría un tremendo impacto en la huella de carbono.
Como si los aviones esperando no hicieran ruido, no gastaran combustible, y sobre todo como si el perímetro de Heathrow no estuviera ya suficientemente antropizado y la obra implicara destruir un santuario natural prístino.
En fin. Parece que finalmente se acabó la farsa y a pesar de que hoy mismo siguen las protestas la tercera pista está finalmente aprobada.



14 de junio de 2016

Prohibir


La izquierda y su manía por prohibir: "London mayor Sadiq Khan bans body-shaming ads from public transport".


6 de mayo de 2016

Sadiq Khan


No está confirmado pero algunos medios adelantan, en base a las encuestas en boca de urna, que Londres finalmente tendrá su primer alcalde musulmán.


29 de enero de 2015

¿Memoria, Patrimonio? Rompé, Pepe. Rompé.

(El post no tiene que ver con las noticias, aclaro. Es un excurso arquitectónico. O urbanístico. O histórico. En cierto modo es una continuación de este otro.)


Para arrancar, tengo que anotar que me encantan los pubs. Los pubs británicos, no esta suerte de boliche cervecero con gatos viejos y barras infames que suelen llamarse igual en este lado del mundo. Me refiero a los bares tradicionales (dos o tres sigos de historia algunos) que con su definido carácter arquitectónico marcan la tradición de la bebida after work, el trago al pasar, y la comida casi a toda hora (dentro del rígido esquema horario de estas instituciones). Y digo "instituciones" sin exagerar, ya que mucho se ha escrito sobre el rol social de las Public Houses incluso como elemento vinculante del tejido social en áreas rurales, o de contención en áreas urbanas.

El caso es que especialmente me encantan los pubs centenarios (public houses, ale houses, gin palaces, stagecoach inns, etc) con sus techos bajos y oscuros, su piso alfombrado, sus magníficas barras, las estanterías de roble o de caoba, y los vidrios labrados para que la concurrencia del siglo XVIII no fuera vista desde el exterior. Y en esta clase cae un pub al que dí en una visita a Londres en 2013. Ubicado sobre Bayswater Road, el Black Lion es un ícono desde 1704. Al márgen de la amable tripulación (italianos y españoles cuando estuve) guardaba un pasado ilustre: cuando las islas estuvieron amenazadas de ser invadidas por Napoleón, el local funcionó como centro de reclutamiento para los Paddington Volunteers, como atestigua todavía una placa en su fachada, aunque yerra con las fechas.


El caso es que llegado a Londres hace unos días, no me alcanzaron las patas para ir a sentarme en las mesas altas del pub para saborear una winter ale. Sorpresa fue encontrar al bar cerrado, La esperanza de que el cierre fuera para reformas aprovechando el invierno duró poco. Al día siguiente el frente apareció tapiado con chapas. La intriga duró lo que un googleo: el venerable establecimiento fue vendido hace poco al precio récord de 27 millones de libras a un grupo inversor que está consolidando las propiedades de la manzana para dar lugar a un emprendimiento inmobiliario de apenas 500 millones de libras. 


La dinámica de crecimiento de Londres en estos años es impresionante. La zona del Southwark y Leadenhall  se ha convertido en la nueva "city" y las obras en construcción se multiplican por el centro de la ciudad. Caen sobre todo los edificios grises y anodinos de los sesenta y setenta, pero el martillo neumático y la tijera hidráulica de demolición no se apiadan de edificios eduardianos, victorianos, ni nada. A meno que el edificio esté "listed", lo que aparentemente se limita a edificios de valor significativo en lo histórico o de tangible valor arquitectónico. 

Y ojo, no se puede decir que los ingleses sean desapegados al pasado, que se cisquen en su historia, ni que pretendan llenar su ciudad de adefesios posmodernos. Simplemente resulta que las ciudades son y deben ser y mantenerse organismos vivos. Mutables. Digo esto porque en este país donde el pasado parece dominarnos y petrificarnos, hasta la casa de mi abuela es considerada de valor patrimonial histórico. Hemos extendido el concepto tanto que ya no significa nada. El almacén de un barrio se preserva por ser "memoria del sitio". Una casita art decó debe mantenerse intacta por su rol como "semilla" de un barrio.

La ciudad argentina, gracias a los preservadores a ultranza corre peligro de transformarse en una estructura de recuerdos. En la memoria de un pasado irrecuperable. Y tiene lógica: coincide con el espíritu decadentista que nos domina. Para muchos, nada fue mejor que los revolucionarios setentas, para otros los desarrollistas sesentas, para otros tantos el desarrollo argentino se detuvo en los idolatrados y peronistas cincuentas. Y para muchos todavía, la Argentina perdió su tren en los añorados años ochenta. Del siglo XIX.

Las ciudades, como las sociedades deben saber demoler lo antiguo para dar lugar a lo nuevo. Ojalá, acá supieramos hacer uso de una buena demolición. Y, sobre las ruinas, saber brindar por el futuro con una ale. O mejor aún, con una lager bien fría. 




9 de enero de 2014

The Tube


Del subte de Londres no hay mucho que decir. Se lo ve viejito en algunos tramos (al de Madrid se lo ve mucho más nuevo), pero funciona de forma espectacular con esos trayectos que comparten varias líneas a la vez.

He visto incluso alguna estación con mamparas en el andén, que minimizan toda posibilidad de accidentes cuando el tren no está en la estación. Está también el sempiterno "Mind de gap", dicho con un acento muy british, que suena por los altavoces cuando el tren y el andén quedan muy separados.

Pero esto no sale gratis. Un trayecto individual entre dos estaciones me costó 4 libras y media, alrededor de $70. Si se fijan en las tarifas de este año verán que un abono mensual puede llegar a costar más de 300 libras. Una persona que use el metro londinense para ir a trabajar todos los días podría llegar a pagar casi 8 libras por trayecto por día: $120, y no creo que el sueldo medio en UK sea 10 veces superior al argentino.

Las distancias entre esa infraestructura y sus tarifas a las de nuestro subte porteño son siderales, espero que no nos lleve más tiempo remontarlas que los 50 años que nos llevan de ventaja: los londinenses comenzaron a disfrutar de su "tube" cuando Mitre era el presidente argentino...

8 de enero de 2014

War Rooms


Son realmente impactantes las Churchill War Rooms, el semi búnker cerca de Downing Street donde Churchill y su gabinete de guerra planificaban las operaciones militares durante la Segunda Guerra.

Además de salas de reuniones y de mapas había pequeñas habitaciones para que Churchill y sus allegados pudieran hospedarse durante los bombardeos. El personal raso tenía que dormir en las salas en el hueco que encontraran luego de hacer turnos de 16 horas.

Digo "semi búnker" porque no se trataba de una construcción levantada para resistir bombardeos sino que solo se la había reforzado con hormigón para tal fin. Sin embargo nunca se había probado su resistencia, según cuentan. Probablemente una bomba bien apuntada (por suerte los nazis no sabían de la existencia de este sitio) habría hecho estragos tanto materiales como personales, además de cambiar radicalmente el curso de la WW II.

Memorial


La Catedral de St Paul en Londres tiene en su cripta un memorial en honor a los caídos en la Guerra de Malvinas.

Entiendo que está dedicado a los caídos de ambos bandos, aunque los nombres que se pueden apreciar pertenecen a los del banco británico, ubicados sin tener en cuenta su rango.

El aspecto curioso de este recordatorio es que en la audioguía en español se menciona a las islas con el nombre de Malvinas, en lugar de Falklands. Realmente curioso y llamativo.



Ahora va en serio


Dentro de la espectacular e interminable oferta teatral expuesta en las calles y túneles del metro de Londres me encuentro con este afiche de unos que creo que son parte del plantel estable del kirchnerismo...

Supongo que que a su regreso a Buenos Aires cambiarán inmediatamente las libras al precio oficial...

11 de abril de 2011