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14 de enero de 2018

Jamás existió la Izquierda vegetariana







     Se supone que después de la Caída del Muro de Berlín, la Izquierda se reformó aceptando la economía de mercado y la democracia liberal. Si lo vemos con lupa, sobre todo, en América Latina los partidos de Izquierda engañaron a sus opositores y a las personas comunes.

    El escritor peruano, Álvaro Vargas Llosa en los noventa acuñó la expresión ‘izquierda vegetariana’ versus izquierda cavernaria. Un buen ejemplo de la primera fue la propia ex Concertación formada por la Democracia Cristiana y los partidos de la nefasta Unidad Popular marxista. Vargas Llosa se sentía más afín a la Concertación a que a la derecha. Igualmente, dentro de esa categoría quedaba incluido el ex presidente brasileño, Lula da Silva como ejemplo de moderación. Cuando fue él el que fundo el Foro de Sao Paulo, caja de resonancia de lo que se conoce “el marxismo cultural” : feminismo, globalización, ideología del género, transgénero y ecología, etc. Allí se refugió la Izquierda huérfana de la ex Unión Soviética no para resignarse, sino para emplear otras estrategias para alcanzar el poder y someter como lo vemos en Venezuela. Da Silva era tan moderado que nunca dejó de peregrinar a la isla cárcel de Cuba a conversar con el dictador Fidel Castro tal como lo hizo hace poco Bachelet para darse un gustito y hablar de democracia y derechos humanos. Tan moderado era el líder sindicalista que devolvió dos boxeadores cubanos que pensaban volver a su país, luego de participar en unos juegos deportivos. Lo que confirma lo que acabo de expresar, lo ilustra el periodista de CNN Andrés Oppenheimer en su columna El vergonzoso viaje de Bachelet a Cuba: “Durante décadas, los gobiernos izquierdistas moderados de Chile ha sido un referente para la izquierda democrática latinoamericana”. Antes había dicho que la Izquierda era defensora de los derechos humanos. Esa bandera fue usada para darle impunidad a la guerrilla o terrorismo, pues ellos no violaron los derechos humanos.

   He sostenido en mi blog que los partidos de la ex Concertación solo por pragmatismo se hicieron cargo del modelo económico que los militares nos dejaron, no porque estar convencidos de las bondades, sino porque les convenía aparecer como moderado. De lo contrario, no hubiéramos llegado a la retroexcavadora al modelo neoliberal. Siempre se sintieron incómodos, mas no para llenarse los bolsillos con sueldos millonarios a costa de dona Juanita y poner a la parentela en el gobierno, lo que significa en palabras de Patricio Navia citando al DC, Patricio Aylwin “darle un rostro humano al neoliberalismo”, mientras denunciaban supuesta desigualdad o inequidad que había en el país. Desde los noventa, creando falsas peticiones a través de las llamadas ‘demandas sociales’. Lo que acabo de describir lo confirma una columna que escribió el cientista político Navia en mayo del 2017 El país que sueña la Izquierda: “Pero ya que la izquierda concuerda solo respecto a su rechazo al modelo económico actual”. Luego agrega: “Ya que llegó al poder como el socio minoritario de una alianza con el centro, las políticas económicas y sociales impulsadas en los primeros 10 años de democracia fueron aquellas favorecidas por el socio mayoritario de la Concertación. Si bien una buena parte de la izquierda se acostumbró al modelo neoliberal impuesto por la dictadura y dotado en los 90 de un componente social de mercado”. El partido mayoritario era la Democracia Cristiana, quien se opuso al modelo económico liberal. Para Navia, la DC no es un partido de Izquierda. Por eso, se conforma con usar la expresión vacía de ‘centro’, como si ese partido no hubiese apoyado las nefastas reformas de Bachelet con sus observaciones.

    La ex candidata a la presidencia del Frente Amplio, Beatriz Sánchez también expresó algo parecido en la entrevista: “me fui decepcionando de la Concertación por lo que significaron los gobiernos de la Concertación. Reconozco que hicieron cosas valiosas, la forma en que recuperaron la democracia fue muy valiosa, también hizo un esfuerzo para mantener lo que entendíamos en los 90′ como gobernabilidad y yo valoro tremendamente eso”. Se decepciono, porque la ex Concertación no busco otro modelo. Esa coalición creo el corporativismo “Alianza Pública Privada”. Me llamo la atención que antes de la segunda vuelta, el ex comunista y ex concertación, el filosofo Max Colodro dijera: “Bachelet deja la centroizquierda en ruinas”. El académico no precisa qué significa centroizquierda. Dicho sea de paso, el señor Colodro fue uno de los tantos académicos cobardes que firmaron la Carta Publica de los Derechos Humanos y la Reconciliación, liderada por Hernán Larraín Matte, Cristóbal Bellolio y otros en las que se pedía que los partidos de derecha, UDI y Renovación Nacional eliminaran de su Declaración de Principios el artículo en se elogiaba a los chilenos que se rebelaron contra el gobierno de Allende y las Fuerzas Armadas por liberarnos de una tiranía totalitaria. Desde luego que a los cobardes intelectuales no se les ocurrió solicitar que la Izquierda que sacara la estatua de Allende frente a la Moneda tal como lo expreso el ex candidato de derecha, José Antonio Kast, si llegaba a ganar. Sin embargo, las palabras de Colodro son un contrapunto a la declaración que hizo la vocera del gobierno de Bachelet, la psicóloga Paulina Nárvaez, quien dijo “La centroizquierda es un modelo que le hace bien al país”, entendiendo que la comunista presidenta es de centro izquierda. Y por tanto, el Partido Comunista también lo es.

   Según Andrés Oppenheimer, Bachelet “cedió a las ideas de la vieja izquierda de su juventud”. Mas bien, jamás cambio de domicilio. El único que ha dicho que Bachelet es comunista ha sido, pues, Fernando Villegas. Si se hubiera presentado en las elecciones presidenciales como comunista, no gana. Prefirió engañar como su delfín, Guillier con sonrisas.

   Los periodistas como Oppenheimer tienen mala memoria o no investigan más atrás. Primero, Bachelet viviendo en la ex RDA viajo a vietnamita comunista, luego de la guerra con los Estados Unidos. Segundo, estando en Cuba durante su primer gobierno, salio corriendo como colegiala cuadno la llamó el dictador Fidel Castro. Tercero, no hay que olvidar las palabras de elogio al sistema social cubano, cuando murió el dictador. Y cuarto, están las fotos de Bachelet con el ex líder del Partido Comunista chileno, Luis Corvalán o con Margot Honecker.

   Oppenheimer dice que le pregunto a Patricio Navia la razón de viaje. Según él, fue a saldar un sueño de juventud: “Fue allí para cerrar un capítulo de su historia personal, desde los días de su juventud cuando apoyaba la Revolución Cubana”. La sigue apoyando. No puede afirmar que fue “un viaje nostálgico”, pues antes ya estuvo ahí.
  Más adelante pone a Ricardo Lagos como ejemplo de moderación, según Patricio Navia. Había leído antes de la segunda vuelta, que ponía a Lagos como contrapunto de Bachelet. Nada más falso.Él apoyo las reformas que Chile no necesitaba. Y un detalle que se les escapaba, es que el presidente socialista quiso “terminar la obra de Allende” y siente orgullo del gobierno marxista chileno que nos llevó a la ruina. Además, el mismo Lagos a igual que Bachelet elogio el sistema cubano, cuando murió Fidel. ¿Esa es la centro izquierda democrática?
     Bachelet dijo en Cuba : “en pocas semanas más culmino mi gestión. La política internacional de mi gobierno ha estado dirigida a impulsar el entendimiento entre los pueblos, la democracia, los derechos humanos, favorecer la paz, fortalecer las relaciones económicas y trabajar en cooperación en los diferentes ámbitos”. Agrego: “Confiamos en que esa línea que tan buenos resultados ha tenido en, por ejemplo la creciente presencia de Chile en América Central y el Caribe y por cierto en Cuba, seguirá siendo una tónica predominante”. Se desprende de su declaración en la isla caribeña, que ella apoya las dictaduras de Venezuela y Cuba. Además, es una burla que Bachelet hable de democracia y derechos humanos, cuando el Partido Comunista de ese país no llamara a elecciones libres e informadas. Es una burla que hable de los derechos humanos, pues en su país no los practica por los militares presos en Punta Peuco, mientras la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación denunció más de 5000 arrestos por motivos político el 2017. Supongo que el embajador chileno en Cuba no despacho un correo encriptado a la cancillería y que ésta le comunicará a Bachelet. ¡No se vayan a enterar el servicio de inteligencia cubano! Cuando se refiere entendimiento entre los pueblos, significa: “cubanos y venezolanos resígnense al tipo régimen que tienen. Conversen o dialoguen mas no se rebelen”.

   Ni siquiera a Bachelet le ha importado los ríos de sangre que exporto Cuba al resto del mundo y la abierta intervención en América Latina, razón por la cual cayó el gobierno marxista de Allende. Los chilenos no querían vivir en un sistema comunista. Acá posa de víctima de los militares, cuando Michelle Bachelet es una victimaria.

  Bachelet es idéntico al personaje femenino de la película alemana Goodbye Lenin!. La mandataria todavía cree que está el Muro de Berlín. Ningún periodista jamás le ha preguntado de los Gulags, el Muro de Berlín y de la hambruna que dejo el comunismo. El periodista de CNN se le olvido que el sucesor de Bachelet, el periodista Alejandro Guillier cerró la campaña antes de la segunda vuelta con las palabras del Che Guevara: “Hasta la victoria, siempre”. Si es que mal no recuerdo, el ex ministro de Economía y ex mir, Carlos Ominami dijo en una entrevista que la Izquierda chilena no tiene nada que ver con la socialdemocracia alemana o el laborismo inglés. Eso se pudo comprobar con los demás candidatos de izquierda en la elección presidencial del año pasado.

   En resumen: jamás existió la izquierda vegetariana o democrática, pues fue una farsa.

28 de diciembre de 2017

¿El sexto gobierno de la Concertación o segundo gobierno de la Nueva Mayoría?








 

    Antes de la primera vuelta sostuve que si ganaba Piñera iba ser el sexto gobierno de la Concertación o bien el segundo gobierno de la Nueva Mayoría. Eso depende de la perspectiva de dónde se mire. Si se trata de enmendar las reformas que hizo Bachelet y que el país no necesitaba, entonces el segundo gobierno de la Nueva Mayoría. Ahora bien, si se trata de establecer la llamada “Democracia de los Acuerdos”, será el séptimo gobierno de la Concertación.

 Piñera ganó por temor de que Chile se convirtiera en la segunda Venezuela comunista. No voté por él, pues no le creo nada lo que dice. Ahora bien, para la gente más joven comparada con la generación vivió la experiencia de la Unidad Popular en Chile no transitaba hacia un mundo comunista. Eso era pura ficción política. Era un temor infundado. Eso lo pude comprobar escuchando a un hermano que vive en Santiago y que decía algo sabíamos que ambos bloques en la segunda vuelta tenía miedo. Sin embargo, para él era imposible que Chile se volviese comunista, pues somos diferentes o modernos. Repetía lo que decía el columnista Francisco Undurragaba o Vicente Undurragaba. Me acodaba de una frase que se decía antes de que asumiera Allende: “En Chile no pasan esas cosas”. Con todo pasan. Además, comentaba de esa ley mordaza de la Izquierda que desea prohibir todo lo relacionado con el Gobierno Militar al equiparlo con el régimen nazi. Refleja una ignorancia.

     En todo caso, cuando Sebastián Piñera salió electo en El Mercurio de Santiago un apareció un un breve artículo en mostraba el recorrido que tuvo que hacer, comenzando con la publicación La historia se escribe hacia adelante del ex mir Mauricio Rojas sobre los éxitos de su gobierno. En ese período, Piñera no se sentía candidato, sin embargo, antes de que terminara su mandato se encargó de hundir a Laurence Golborne, a Pablo Longueira y la ex candidata de la presidencia, Evelyn Matthei. Si su gobierno hubiera sido exitoso, no hubiésemos tenido el segundo gobierno de Bachelet. Ya lo dijo el escritor peruano Álvaro Vargas Llosa, que fue un gobierno de centro izquierda. Por tanto, la ex Concertación más los nuevos grupos como el Frente Amplio y los comunistas viraron más hacia la Izquierda, con lo cual llegamos a la retroexcavadora a la arquitectura jurídico económico (la Constitución de 1980 y la economía de mercado) que nos legaron los militares.

   Después estuvo la disputa entre Sebastián Piñera, José Manuel Ossandón y Felipe Kast, donde el empresario ganó las primarias. De ahí hasta la primera vuelta apareció un factor inesperado y ninguneado por los medios, a saber, la candidatura de José Antonio Kast, que puso nervioso al comando piñerista. Finalmente, llegamos a la segunda vuelta, donde el factor Chilezuela jugó un papel importante. Por tanto, Piñera no ganó por su liderazgo y su primer gobierno, sino porque el comunismo estaba de vuelta de la esquina.

 Antes de la elección del 17 de diciembre, el cientista político progresista, Patricio Navia escribió la columna que la vi en la revista mejicana Letras Libres, Los chilenos optan por mantener la hoja de ruta de Bachelet. Sin embargo, varios foristas citaban unas palabras del profesor universitario, en que si ganaba Guillier era como comprar un boleto de avión, donde uno está seguro que el piloto iba a estrellar el aparato: “Debes tomar un avión. Hay sólo dos pilotos. Si escoges a Piñera, atento que no te engañe, cobre de más o te lleve a otro lugar. Si escoges a Guillier, va a estrellar el avión”. La columna menciona da entender que no hubiese acontecido. ¿A qué se debe ese cambio súbito de última hora? Primero afirma en la columna de la revista, que los que votaron Piñera fue porque abrazaron las reformas de Bachalet, lo que es falso, sino por el medio al comunismo: “Así, un 55.4% de los chilenos votó por mantener la hoja de ruta de reformas que promovió la presidenta Michelle Bachelet”. En segundo lugar, la Nueva Mayoría fue como los gobiernos de la Concertación, lo que es falso: “Con todo, el 17 de diciembre, los chilenos no darán un giro radical ni hacia la izquierda ni hacia la derecha. El país seguirá por el mismo camino de reformas moderadas y pragmáticas que han sido la norma en ese país desde el retorno de la democracia en 1990”. No hay que olvidar que el escritor Fernando Villegas comparo el segundo gobierno de Bachelet con Tsunami en un libro que tiene ese título, porque destruye todo: “Usted puede llamarla como quiera, esconder la cabeza como quiera, engañarse a sí mismo como quiera o tratar de engañar al prójimo como quiera, pero lo que hoy vive Chile es una Revolución. Revolución, esto es, un cambio o intento masivo del aparato institucional por obra y gracia de un grupo político e ideológico más o menos organizado”. ¿En qué mundo vive Navia, si Mosciatti se asustó de este gobierno que termina?

   Cuando ganó Piñera por la televisión se escuchaba: "Nos salvamos".

  El argentino Alejandro Tagliavini escribió después de conocerse los resultados: “Más allá de la condena moral que merece el autoritarismo de Pinochet, Chile tuvo dirigentes de la talla de Hernán Büchi que, con sobriedad y seriedad, liberalizaron la economía y redujeron el peso del Estado relativamente”. Hay que ser mente abierta y meterse en la Historia de Chile para entender el Gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden, o gobierno cívico militar. Pues, cuando en Chile el país desborda hacia la anarquía, el descontrol, o hacia Guerra Civil o una dictadura comunista, a los revoltosos les llega “el peso de la noche”, que es un expresión que uso el político del siglo XIX, Diego Portales y con su sello hizo que país se diferenciara del resto de los países de Hispanoamérica evitando caer en el caudillismo. Los chilenos estaban felices con el orden, luego del desastre de la Unidad Popular. Además se les olvida, que fueron los civiles a través del Acuerdo de la Cámara de Diputados los que pidieron que las Fuerzas Armadas reestablecieran el Estado de Derecho. Era una Guerra Civil o una dictadura comunista o un gobierno al estilo de Maduro.

 Tagliavini describe muy bien a Piñera. Se nota que no lo conoce: “Aunque los políticos suelen decir una cosa y luego hacer otra, como el presidente argentino que menosprecia al mercado, hay una esperanza de que Piñera actúe a favor”.

  Para Alex Kaiser, director de la Fundación para el Progreso dijo lo siguiente, luego de saberse los resultados: “Él y la derecha son, sin duda, los grandes ganadores de la jornada. Al menos a primera vista. Porque si uno analiza las cosas con más cuidado se dará cuenta de que en realidad Bachelet es la que ganó la contienda que importa: la de las ideas que determinan el rumbo hacia el que debe ir el país".

   Me abstuve de votar por Piñera, lo que no significa que le haya dado ventaja a Guillier. Si ganaba la Izquierda, habría que enfrentarla una vez por todas. ¿Cómo no sé?

    Ian Vázquez del Perú se pregunta con su columna ¿Giro a la derecha Chile? Cita las palabras de Kaiser dichas más arriba y del mediocre sociólogo Eugenio Tironi: “ganó la segunda vuelta con […] un discurso que no toca ni con el pétalo de una rosa las reformas hechas por Bachelet, que se comprometió a continuarlas […]. El que gana la segunda vuelta es otro Piñera […] ya no anti-Bachelet, sino pro-Bachelet”.

   No hay que olvidar que la ex Derecha, salvo Amplitud votó por la nefasta reforma tributaria expropiatoria, se sumó a la idea de cambiar la Constitución del 1980 y, simplemente, siendo oposición de la Nueva Mayoría se dedicó a enmendar los proyectos del oficialismo.

 Sebastián Piñera al recibir la visita del presidente Michelle Bachelet en su casa nos está indicando que su gobierno será el sexto Gobierno de la Concertación: "necesitaré el sabio consejo de ambas para seguir recorriendo este camino y ser un buen presidente de todos los chilenos". No sé qué consejos le va a pedir a lo no médico e inepta, quien desde La Moneda ordenó hundir a la UDI a través de Servicio de Impuestos Internos y le negó el indulto humanitario a cuatro militares. El típico gesto que hizo durante su primer gobierno. Los únicos chilenos que van a estar excluidos serán los presos políticos militares de Punta Peuco.

   El Frente Amplio reconoció que la campaña del terror “Chilezuela” de probablemente si ganaba Guillier, Chile se convertiría en la segunda Venezuela. Muchas personas de los medios tirados a progresistas se rieron de los que decía eso, desconociendo la Historia con mayúscula. Lo mismo decía antes que asumiera Allende, pues en “Chile no pasan esas cosas”, puesto que éramos los ingleses de Sudamérica.

   Serían un milagro si el próximo gobierno virará a la derecha.

   Muchos chilenos estamos esperando la novela distópica o utopía negativa Chilezuela del escritor Jorge Baradit, quien uno de los intelectuales que apoyaron a Guillier.