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28 de diciembre de 2017

¿El sexto gobierno de la Concertación o segundo gobierno de la Nueva Mayoría?








 

    Antes de la primera vuelta sostuve que si ganaba Piñera iba ser el sexto gobierno de la Concertación o bien el segundo gobierno de la Nueva Mayoría. Eso depende de la perspectiva de dónde se mire. Si se trata de enmendar las reformas que hizo Bachelet y que el país no necesitaba, entonces el segundo gobierno de la Nueva Mayoría. Ahora bien, si se trata de establecer la llamada “Democracia de los Acuerdos”, será el séptimo gobierno de la Concertación.

 Piñera ganó por temor de que Chile se convirtiera en la segunda Venezuela comunista. No voté por él, pues no le creo nada lo que dice. Ahora bien, para la gente más joven comparada con la generación vivió la experiencia de la Unidad Popular en Chile no transitaba hacia un mundo comunista. Eso era pura ficción política. Era un temor infundado. Eso lo pude comprobar escuchando a un hermano que vive en Santiago y que decía algo sabíamos que ambos bloques en la segunda vuelta tenía miedo. Sin embargo, para él era imposible que Chile se volviese comunista, pues somos diferentes o modernos. Repetía lo que decía el columnista Francisco Undurragaba o Vicente Undurragaba. Me acodaba de una frase que se decía antes de que asumiera Allende: “En Chile no pasan esas cosas”. Con todo pasan. Además, comentaba de esa ley mordaza de la Izquierda que desea prohibir todo lo relacionado con el Gobierno Militar al equiparlo con el régimen nazi. Refleja una ignorancia.

     En todo caso, cuando Sebastián Piñera salió electo en El Mercurio de Santiago un apareció un un breve artículo en mostraba el recorrido que tuvo que hacer, comenzando con la publicación La historia se escribe hacia adelante del ex mir Mauricio Rojas sobre los éxitos de su gobierno. En ese período, Piñera no se sentía candidato, sin embargo, antes de que terminara su mandato se encargó de hundir a Laurence Golborne, a Pablo Longueira y la ex candidata de la presidencia, Evelyn Matthei. Si su gobierno hubiera sido exitoso, no hubiésemos tenido el segundo gobierno de Bachelet. Ya lo dijo el escritor peruano Álvaro Vargas Llosa, que fue un gobierno de centro izquierda. Por tanto, la ex Concertación más los nuevos grupos como el Frente Amplio y los comunistas viraron más hacia la Izquierda, con lo cual llegamos a la retroexcavadora a la arquitectura jurídico económico (la Constitución de 1980 y la economía de mercado) que nos legaron los militares.

   Después estuvo la disputa entre Sebastián Piñera, José Manuel Ossandón y Felipe Kast, donde el empresario ganó las primarias. De ahí hasta la primera vuelta apareció un factor inesperado y ninguneado por los medios, a saber, la candidatura de José Antonio Kast, que puso nervioso al comando piñerista. Finalmente, llegamos a la segunda vuelta, donde el factor Chilezuela jugó un papel importante. Por tanto, Piñera no ganó por su liderazgo y su primer gobierno, sino porque el comunismo estaba de vuelta de la esquina.

 Antes de la elección del 17 de diciembre, el cientista político progresista, Patricio Navia escribió la columna que la vi en la revista mejicana Letras Libres, Los chilenos optan por mantener la hoja de ruta de Bachelet. Sin embargo, varios foristas citaban unas palabras del profesor universitario, en que si ganaba Guillier era como comprar un boleto de avión, donde uno está seguro que el piloto iba a estrellar el aparato: “Debes tomar un avión. Hay sólo dos pilotos. Si escoges a Piñera, atento que no te engañe, cobre de más o te lleve a otro lugar. Si escoges a Guillier, va a estrellar el avión”. La columna menciona da entender que no hubiese acontecido. ¿A qué se debe ese cambio súbito de última hora? Primero afirma en la columna de la revista, que los que votaron Piñera fue porque abrazaron las reformas de Bachalet, lo que es falso, sino por el medio al comunismo: “Así, un 55.4% de los chilenos votó por mantener la hoja de ruta de reformas que promovió la presidenta Michelle Bachelet”. En segundo lugar, la Nueva Mayoría fue como los gobiernos de la Concertación, lo que es falso: “Con todo, el 17 de diciembre, los chilenos no darán un giro radical ni hacia la izquierda ni hacia la derecha. El país seguirá por el mismo camino de reformas moderadas y pragmáticas que han sido la norma en ese país desde el retorno de la democracia en 1990”. No hay que olvidar que el escritor Fernando Villegas comparo el segundo gobierno de Bachelet con Tsunami en un libro que tiene ese título, porque destruye todo: “Usted puede llamarla como quiera, esconder la cabeza como quiera, engañarse a sí mismo como quiera o tratar de engañar al prójimo como quiera, pero lo que hoy vive Chile es una Revolución. Revolución, esto es, un cambio o intento masivo del aparato institucional por obra y gracia de un grupo político e ideológico más o menos organizado”. ¿En qué mundo vive Navia, si Mosciatti se asustó de este gobierno que termina?

   Cuando ganó Piñera por la televisión se escuchaba: "Nos salvamos".

  El argentino Alejandro Tagliavini escribió después de conocerse los resultados: “Más allá de la condena moral que merece el autoritarismo de Pinochet, Chile tuvo dirigentes de la talla de Hernán Büchi que, con sobriedad y seriedad, liberalizaron la economía y redujeron el peso del Estado relativamente”. Hay que ser mente abierta y meterse en la Historia de Chile para entender el Gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden, o gobierno cívico militar. Pues, cuando en Chile el país desborda hacia la anarquía, el descontrol, o hacia Guerra Civil o una dictadura comunista, a los revoltosos les llega “el peso de la noche”, que es un expresión que uso el político del siglo XIX, Diego Portales y con su sello hizo que país se diferenciara del resto de los países de Hispanoamérica evitando caer en el caudillismo. Los chilenos estaban felices con el orden, luego del desastre de la Unidad Popular. Además se les olvida, que fueron los civiles a través del Acuerdo de la Cámara de Diputados los que pidieron que las Fuerzas Armadas reestablecieran el Estado de Derecho. Era una Guerra Civil o una dictadura comunista o un gobierno al estilo de Maduro.

 Tagliavini describe muy bien a Piñera. Se nota que no lo conoce: “Aunque los políticos suelen decir una cosa y luego hacer otra, como el presidente argentino que menosprecia al mercado, hay una esperanza de que Piñera actúe a favor”.

  Para Alex Kaiser, director de la Fundación para el Progreso dijo lo siguiente, luego de saberse los resultados: “Él y la derecha son, sin duda, los grandes ganadores de la jornada. Al menos a primera vista. Porque si uno analiza las cosas con más cuidado se dará cuenta de que en realidad Bachelet es la que ganó la contienda que importa: la de las ideas que determinan el rumbo hacia el que debe ir el país".

   Me abstuve de votar por Piñera, lo que no significa que le haya dado ventaja a Guillier. Si ganaba la Izquierda, habría que enfrentarla una vez por todas. ¿Cómo no sé?

    Ian Vázquez del Perú se pregunta con su columna ¿Giro a la derecha Chile? Cita las palabras de Kaiser dichas más arriba y del mediocre sociólogo Eugenio Tironi: “ganó la segunda vuelta con […] un discurso que no toca ni con el pétalo de una rosa las reformas hechas por Bachelet, que se comprometió a continuarlas […]. El que gana la segunda vuelta es otro Piñera […] ya no anti-Bachelet, sino pro-Bachelet”.

   No hay que olvidar que la ex Derecha, salvo Amplitud votó por la nefasta reforma tributaria expropiatoria, se sumó a la idea de cambiar la Constitución del 1980 y, simplemente, siendo oposición de la Nueva Mayoría se dedicó a enmendar los proyectos del oficialismo.

 Sebastián Piñera al recibir la visita del presidente Michelle Bachelet en su casa nos está indicando que su gobierno será el sexto Gobierno de la Concertación: "necesitaré el sabio consejo de ambas para seguir recorriendo este camino y ser un buen presidente de todos los chilenos". No sé qué consejos le va a pedir a lo no médico e inepta, quien desde La Moneda ordenó hundir a la UDI a través de Servicio de Impuestos Internos y le negó el indulto humanitario a cuatro militares. El típico gesto que hizo durante su primer gobierno. Los únicos chilenos que van a estar excluidos serán los presos políticos militares de Punta Peuco.

   El Frente Amplio reconoció que la campaña del terror “Chilezuela” de probablemente si ganaba Guillier, Chile se convertiría en la segunda Venezuela. Muchas personas de los medios tirados a progresistas se rieron de los que decía eso, desconociendo la Historia con mayúscula. Lo mismo decía antes que asumiera Allende, pues en “Chile no pasan esas cosas”, puesto que éramos los ingleses de Sudamérica.

   Serían un milagro si el próximo gobierno virará a la derecha.

   Muchos chilenos estamos esperando la novela distópica o utopía negativa Chilezuela del escritor Jorge Baradit, quien uno de los intelectuales que apoyaron a Guillier.

15 de agosto de 2016

La OECD es liberticida





















  Tres cosas han marcado el fracaso de la política exterior chilena en democracia como le gusta decir a los izquierdistas: el Pacto de Bogotá, el Tratado Penal Internacional y el ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

 Chile entro a esa organización bajo el primer gobierno de Michelle Bachelet.

  Cualquiera cosa de que diga esta organización internacional es la santa verdad y nadie la puede cuestionar. En un principio, cuando se creó la OCDE se podía debatir con diversos puntos de vista. Desde que Chile ingreso a ese Club a cada rato aparecían informes en los medios diciendo que al país le falta o carece o tiene, según los estándares de la OCDE. La caja de resonancia que reproducían los informes es la Universidad de Diego Portales (UDP). Así me entero que la directora del Instituto de Políticas Públicas de UDP, Kirsten Sehnbruch fue invitada en junio a una reunión que se realizo entre 31 de mayo y el 1 de junio de este año sobre “El Mundo Digital y el Futuro del Trabajo”. También estuvo Bachelet.

  El ex presidente Sebastián Piñera en una visita a Uruguay en junio dijo que “Es como pasar de competir en las divisiones inferiores a pasar a jugar en la Champions League”. Aconsejo a ese país entrar al ese Club.

   Pues bien, la escritora uruguaya Hana Fischer denuncia en su artículo “OCDE, una amenaza mundial al Estado de Derecho” que esa organización internacional desprecia el Estado de Derecho con sus políticas o estándares que atentan ya sea contra la soberanía de los países pequeños, ya sea contra los propios individuos.

   Ella señala que: “El medio más eficaz para que las libertades civiles, económicas y políticas estén resguardadas es mediante el fraccionamiento del poder, la descentralización administrativa y la igualdad ante la ley. En otras palabras, mediante la limitación de toda potestad, incluso la del llamado “pueblo””.

  Agrega: “La experiencia histórica ha demostrado que sin libertad económica, sin el control de nuestros medios de subsistencia, sin privacidad, todos los demás “derechos” son pura ilusión. Además, es imprescindible la existencia de un Poder Judicial independiente, eficaz y preparado, que tutele a los ciudadanos de los abusos gubernamentales”. En Chile, no existe un Poder Judicial independiente, sino que está al servicio de la Izquierda.

   El último estándar que saco la OCDE es el “Intercambio Automático de Información Financiara” (IAIF), según la escritora, es un zarpazo a las libertades y garantías de los ciudadanos. Además, que amenaza a los países que no pertenecen a ese Club.

 Con ese estándar se pone fin al secreto bancario. Ella cita las palabras del informe: “completa de un nuevo estándar global para el intercambio de información entre jurisdicciones”. Como corolario de lo anterior, citando al secretario general de esa entidad internacional, Ángel Gurria: “El estándar prevé el intercambio automático y anual de información financiera entre gobiernos, incluyendo balances, intereses, dividendos y ventas de activos financieros, transmitida a los gobiernos por las instituciones financieras y cubriendo cuentas mantenidas por individuos y entidades, incluyendo trusts y fundaciones (…) El G20 encargó a la OCDE que trabajáramos con países del G20 y la OCDE y con las partes involucradas para desarrollar un ambicioso modelo de intercambio de información que ayudara a los gobiernos a combatir el fraude y la evasión fiscal”. (La negrilla es de la autora)

  La AEOI atentaría contra el sistema de pesos y contrapesos de las constituciones liberales. Las autoridades impositivas se meterían en los asuntos privados de las personas decentes y honestas, con el pretexto de atrapar a los defraudadores fiscales. Recuerda ella que la palabra “automática” significa sin la autorización de un juez.

   La presunción de inocencia se va al tarro de la basura. Ese estándar se parece al sistema judicial antiguo que Chile tenía antes de la Reforma Procesal, pues el procesado es culpable hasta que no demuestre lo contrario. La OCDE ha creado “listas negras” o “grises” de naciones, con lo cual pasan a llevar la soberanía. Así se encuentra Suiza dentro de la segunda lista.

  Según el argentino Alejandro A. Tagliavini: “La OECD contribuyó con asistencia a todos los 20 peores dictadores del mundo que, en conjunto, recibieron $55 mil millones”. Además, habían ayudado al dictador del Sudán con $6 mil millones.

 Así los jerarcas de la OECD convierten a los ciudadanos en meros súbditos. Ella dice algo nosotros sabíamos: “La inmoralidad de su conducta queda en evidencia al constatar que la mayoría de esos “expertos” y funcionarios internacionales que van perfeccionando los mecanismos para exprimir al máximo a cada contribuyente, perciben suculentos sueldos libres de impuestos”. Bachelet no pago impuesto mientras estuvo en el cargo ONU-Mujer, ni el actual canciller, Heraldo Muñoz, ex jefe de Programa del Desarrollo de las Naciones Unidas, ni el ex secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Luego salen con sus campañas contra los ricos y poderosos de siempre. Denunciando la desigualdad de ingresos en la región.

   Hana Fischer hace la siguiente analogía que tiene más de cierta que de metáfora. A decir verdad, estamos volviendo al Antiguo Régimen con privilegiados y “el tercer estado”: “Los primeros no pagan impuestos pero los cobran y se benefician de tal situación; los segundos tienen que trabajar el doble o el triple para mantener a sus familias y a esos sectores privilegiados vía presión tributaria”. Más bien, según un autor norteamericano, estamos bajo la Edad Media, pues nos cobran impuestos hasta por la vivienda que vivimos y el fruto de nuestro trabajo.

  El lema de la OECD llega ser absurdo con la norma mencionada: “BETTER POLICIES FOR BETTER LIVES”.