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21 de febrero de 2013

"La Paz" a base del miedo y la extorsión



Escribí el 17 de julio del 2011 a raíz de la falsa huelga de hambre de los mapuches terroristas que habían emboscado al fiscal Elgueta y de las palabras del senador de la UDI, Hernán Larraín a propósito de la misma : “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas. Según Larraín, "Existen precedentes para hacerlo”. ¿Qué precedente? Los terroristas condenados por la Justicia Militar ajustados a Derecho. Transcurridos veintiún años, sabemos que el Gobierno que presidió Aylwin no les temía a los militares, sino a los terroristas. La Concertación siempre sacara a relucir el ejercicio de enlace, que realizó el Ejército. El auténtico problema eran los terroristas. Por ello, se encargaron de hacerle concesiones a la extrema izquierda. E incluso varios participaron en los Gobiernos de la centro izquierda. No obstante, la gravedad de sus delitos”.

 Lo anterior hasta ese momento era una conjetura o una suposición, que el peligro para la nueva democracia no eran los militares, sino los grupos terroristas chilenos. La entrevista realizada por la ‘La Segunda’ a el diputado del Partido Socialista y ex director de la ‘Oficina’ durante el gobierno de Patricio Alywin, Marcelo Schilling por al asesinato del matrimonio Luchsinger-MacKay despejó las dudas. El diputado se considera “experto” en terrorismo. Después de todo, dirigió la famosa ‘Oficina’, pues según él, se desmanteló el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el Mapu-Lautaro.

 En democracia como les gusta decir a los progres secuestraron al empresario brasileño y al hijo del dueño de ‘El Mercurio’. Y después del asesinato del senador Jaime Guzmán asesinaron a otras dos personas. De más está decir, que la Concertación no desmanteló a los grupos terroristas chilenos: el FPMR, el Mir y el Mapu Lautaro. Ya estaban destruidos. La mayoría estaban muertos o presos. Apostaría que ni en el libro “La historia oculta de la transición” del periodista Ascanio Cavallo no aparece una mención a la presión de los grupos terroristas chilenos al primer gobierno de la Concertación. Solamente se centro en los militares.

 En la entrevista deja entrever claramente, que el  gobierno de  Aylwin prefirió satisfacer las demandas de los terroristas a principios de los noventa a tener una verdadera paz: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”. Así se logró la llamada ‘transición pacífica a la democracia’ como le gusta llamar a los progresistas demócrata cristiano socialista. Esta es la Pax chilena. Esta es la “reconciliación”.

 Si no se satisfacían las demandas, entonces iban a incendiar el país. Por eso, el gobierno de Aylwin se encargo de indultar a los terroristas.

 Según Philippe Chesnay, autor de “Pinochet, la otra verdad”, la comisión Rettig escuchó más a las organizaciones de Izquierda que a los militares. De estas organizaciones, estaban: Los partidos socialistas y comunistas, el Mir, la Iglesia Católica a través de la Vicaría de la Solidaridad, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, El Comité de Defensa del Pueblo (Codepu), El Movimiento Contra la Tortura Miguel Acevedo, La Corporación de la Defensa por la Paz (Corpaz), El Frente Nacional de Organizaciones Autónomas (Frenao), la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, la CUT y la agrupación de Juntas de Vecinos.

La poca seriedad que tienen las organizaciones de derechos humanos, uno lo puede ver en el asesinato de los carabineros rurales asesinados el año pasado por el Mir y ek FPMR en la zona de Junin, en Argentina. Apenas en Chile se supo del asesinato, en seguida apareció presionando al Gobierno la abogada de Codepu, quien por cierto, estaba interesada en que no apresaran a los terroristas. De hacer justicia por el carabinero muerto, allá él.

 Las leyes de reparación les han costado millones de dólares a los chilenos. Un ejemplo de ello, es que ‘La Nación’ informa que el Estado, o sea, los pobres que creen que no pagan impuestos y los que tienen bienes raíces, tendrán que desembolsar $4.650.000.000 a 31 upelientos que estuvieron en la isla Dawson. Socialistas para hablar, capitalistas para cobrar. Cada uno recibirá $150.000.000. Así como lucran los antiguos revolucionarios marxistas leninistas que despreciaban el capitalismo y el dinero, y que se hacen pasar por ‘víctimas’ del Gobierno Militar. Y finalmente, aplicar la ley de Amnistía a los terroristas, mas no a los militares, ya que los únicos que violan los derechos humanos son los militares. Se trasgredió el principio del Estado de Derecho de la igualdad ante la ley.

 Dice más adelante que se combatió el terrorismo con “apego a las libertades y garantías individuales y al Estado de Derecho”, mientras al mismo tiempo violentaron la ley con los militares. Al serle preguntado si los grupos mapuches son terroristas, él responde:” -No, porque el terrorismo está tipificado internacionalmente como una acción del Estado contra sus ciudadanos, no se trata de grupos de particulares contra otros”. Ahí le sale el ideólogo. El diputado socialista  sabe que la historia del terrorismo en Chile, no comenzó el 11 de septiembre de 1973, sino antes. Entonces, de acuerdo con la cita, el Mir, el Frente y el Frente Lautaro no son terroristas. Schilling emplea el eufemismo ‘la violencia política’ para referirse a los actos terroristas mapuches. Esa es la expresión que emplea el Informe Rettig para omitir que tanto el PS y el Mir optaron la vía armada. Cuando hablan así, da la impresión de que ‘la violencia política’ fuese una suerte de epidemia, que no se sabe de dónde salió. Quizás haya que consultar a la OMS. De repente, a un grupo de chilenos los mordió una jauría de perros no vacunados.

 Desde 1990 la clase política, ya sea por complicidad y simpatía como es el caso de los partidos de Izquierda de la Concertación, ya sea por temor y el oportunismo por la Democracia Cristiana y el actual gobierno de Piñera que se no se atreven aplicar las leyes contra los terroristas o grupos armados de la Izquierda, el país se encuentra secuestrado a merced de una minoría que no tienen ningún problema en extorsionar a las autoridades. Y que además, ha creado toda una institucionalidad para ampararlos.

 La paz social de la cual se ufana la Izquierda es una farsa. Tan falsa como los falsos torturados, los falsos detenidos desaparecidos y la propia historia que se ha inventado la Izquierda. No estamos en paz. Estamos en tregua.

21 de marzo de 2011

Gaddafi y la izquierda chilena




Aprovechando que el dictador de Libia está de moda y que varios artistas han donado su sueldo luego de hacerle un espectáculo como Nelly Furtado, Beyoncé, 50 Cent y Usher, porque sienten vergüenza. Y que los europeos están atacando ese país, después de hacerle la vista gorda, pues dependían del petróleo libio, haré un post a partir de un reportaje.

Hasta el creador de la ‘Tercera Vía’, Anthony Giddens estaba contento con Gaddafi. Se olvidó del atentado terrorista al avión de Pan American, cuyos restos cayeron en la ciudad escocesa de Lockerbie.

Hay que recordar que, cuando fue el ataque a Libia que hubo en tiempos de Reagan, el gobierno español presidido por Felipe González les negó a los aviones norteamericanos que habían despegado de Inglaterra pasar por España. No sólo el primer ministro español, sino también el socialista Benito Craxi y naturalmente, Mitterand . Todos se alinearon para que ningún avión norteamericano cruzara sus cielos.

Según León Barré , “Y es que no sólo la izquierda chilena admiraba su peculiar sistema socialista “de base”, al Jamairiya”. Ahora desean sacar a Gaddafi de la Internacional Socialista.

Lo me llama del Reportaje , es que el periodista hace notar que nuestros izquierdista no les gustó la propuesta de Gaddafi de crear un ejército supranacional y suprapartidario, con el propósito “de iniciar una guerra de liberación antiimperialista en toda América Latina”. La encontraron, sin embargo, alocada. Asimismo, no les gustó el mesianismo del líder libio. Con todo, no era un desvarío y una locura convertir “América Latina en otra Vietnam” cuando los “jóvenes idealista” A.K.A terroristas y/o guerrilleros pensaban que lo podían hacer, hasta los militares los pararon. ¿No fue una locura las OLAS? ¿No fue una locura seguir al ‘Che’ y a Fidel? ¿Quién haya escuchado alguna vez al fundador del Mir, el terrorista Miguel Enríquez, se dará cuanta que era un mesiánico, un ungido?

Además, cuenta que el terrorista del Mir, Pascal Allende se reunió en París con Francoise Mitterrand en 1977, para que le hiciese el contacto con líder Libio. Y así, “con el aval de los franceses, Pascal Allende y el encargado de relaciones internacionales del MIR Patricio Rivas partieron a Trípoli a comienzos de 1978”. No tiene nada extraño, después de todo Gaddafi pertenece a la Internacional Socialista. Mitterand le da el pase a un terrorista como Pascal Allende y le niega el paso a Reagan.

El Mir dejó como embajador, por así decirlo, Marcelo Calfuquir Henríquez. Aun cuando no les gustaron los desvaríos de Gaddafi a la izquierda chilena, el grupo terrorista Mir llevó a otros grupos de terroristas latinoamericanos, como los Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) a entrenar. De lado argentino fue Hugo Irurzún del ERP, quien asesinó a Somoza.

Ahora bien, según el ex senador del Partido Socialista, Jaime Gazmuri, cuando ellos fueron para allá, Gaddafi no se lo vinculaba con el terrorismo. Entonces, habría que hacerse una pregunta: ¿Qué era para él Mir?

Como nota curiosa, el socialista judío Teplizky del Partido Radical Socialdemócrata mudo su apellido por Tep, para quitarle toda referencia judía, cuando estuvo cara a cara con el líder libio.

La cantante Furtado recibió un millón por haber cantado ante Gaddafi, el Mir recibió 22 mil dólares para sus actividades. Si los terroristas chilenos tuviesen algo decencia, cosa que lo dudo, donarían el equivalente actual a una obra de caridad, tal como lo han realizado los artistas.

18 de febrero de 2011

La Resistencia francesa y la izquierda chilena





El mundo de la izquierda funciona solamente en la fantasía. El mundo conoció el resultados de las políticas de izquierda en el siglo pasado, que le costaron a la humanidad, nada menos que el exterminio de 100 millones de seres humanos. Por eso, cuando el Partido Comunista y sus aliados andan diciendo: “Otro mundo es posible”, hay que ser desconfiados. Prometieron el cielo, sin embargo, trajeron el infierno. Mientras deje descansar este artículo, me acordé que el otro mundo posible que le queda a la izquierda, es la vida de recolectores y cazadores como lo muestran esos programas de sobrevivencia .

Pues bien, para la izquierda chilena, ya sea los socialistas, liberal socialista y comunistas, siempre le han gustado comparar el Gobierno Militar con el gobierno de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la izquierda durante la Guerra Fría y en la UP se puso al lado del totalitarismo soviético, y no al lado de democracia burguesa. La izquierda en democracia le declaró la guerra al resto de la sociedad, porque considero basándose en diversos teóricos del marxismo, que estaban las condiciones para una sociedad socialista. Solamente, había que agudizar los conflictos para llegar al paraíso. Por esa razón, empleaban fuerzas de choque en las calles como la Brigada Ramona Parra y otras, que no le tienen nada envidiar las que usaron primeros los bolcheviques, luego los fascistas de Mussuline y los nazis de Hitler. Hoy llamaríamos flaiter.

Así, vemos que el terrorista del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y responsable del atentado a Pinochet, donde murieron cinco de sus escoltas en el Cajón del Maipo, César Bunster afirma en una entrevista al diario socialista fránces "L'Humanité": “hay circunstancias que exigen, como la resistencia en Francia, arriesgarse a morir por la vida. Los comunistas han escrito grandes páginas del siglo XX. Es urgente recuperar y revivir esta memoria”. Naturalmente, la muerte de los escoltas no constituye una violación a los derechos, ni la tropa de abogados de derechos humanos se va a querellar contra Bunster. A estos tipos les encanta hablar de la memoria. De ahí el Museo de la Memoria. En vista del atentado, luego el organismo de seguridad simplemente hizo ajusticiamiento a terroristas que estaban en la mira. Por supuesto, ello constituye una violación a los derechos humanos. Y son las ‘víctimas de la dictadura’. Ojo por ojo. El grupo terrorista al cual perteneció Bunster se parece a los nazis, ya que ellos no querían volver a la democracia, sino a una dictadura comunista.

Nótese, además, que ni se arrepiente de sus crímenes. En cambio, los políticos de derecha tienen que hacer a cada rato ‘mea culpa’, tal como que hizo el diputado Alberto Cardemil .Otro triunfo de la izquierda. ¿El diputado Hales le exigirá mea culpa a los grupos terrorista como el Mir y el Frente?

Además, se pavonea diciendo que el atentado se inspiró con el que hizo la ETA en tiempos de Franco contra Carrera Blanco.

El mismo cuento de la Resistencia lo vemos en la contratapa del libro del terrosita y millonario Max Marambio, amigo de Fidel: “Las Armas del Ayer”, que otras veces he citado: “A partir de los oscuros días posteriores al 11 de septiembre de 1973, un joven militante de izquierda, da comienzo, semejante al personaje neorrealista del primer Italo Calvino durante la lucha antifascista en su país, al resistente en la soledad de la embajada cubana en Santiago, rodeado por fuerzas militares”.

Siguiendo la cacería de brujas, la demonización y basureando a propósito de los ex CNI y DINA, el mundo académico, no se queda atrás. Así, la columnista de ‘La Tercera’ y profesora universitaria de la cátedra Bolaño, Cecilia García Huidobro equipara el organismo de seguridad entrenado para enfrentar el terrorismo los compara con los nazis, al comentar el libro Diario de la judía francesa, Hélène Berr: “Nos creemos con mayor libertad luego de sacudirnos de la tediosa obligación de ser consecuentes, pero eso más bien ha contribuido a volvernos cómplices (por desidia antes que por convicción) de atropellos como los sufridos por la familia Berr y otros como los realizados en Chile por la CNI. Recientemente han habido nombramientos en el Ejercito de militares que reconocieron haber pertenecido a la CNI, lo que ni siquiera ha merecido un debate nacional”. Estos izquierdistas viven de fantasías. Quizás el propio Bolaño la inspiró. El tabú nacional que se ha impuesto, tanto en las universidades, medios y en la política es la opción por la violencia de parte de la izquierda, desde 1967 a 1973. Tal vez, saquen una ley sobre ello.

Como decía el ex bloguero Francisco Ibero, la izquierda chilena se quedó pegada en la década del 40 del siglo pasado.