21 de junio de 2008

Circularidades II


Miguel Juarez Celman llegó a la presidencia con el aval de su cuñado, Julio Roca, que lo había precedido. Renunció al demostrarse incapaz de manejar la crisis económica que su propio gobierno -bautizado El Unicato- ayudó a amplificar.
Tuvo la rara habilidad de lograr que se aglutinara en la oposición prácticamente todo el arco político de la época, de mitristas a roquistas, logrando que hasta que quien lo había impulsado le terminara bajando el pulgar. Tras la Revolución del Parque su propio partido le hizo el vacío.
Se retiró de la vida política, pero así y todo logró un lugar en los antiguos billetes de 5000 australes.
Vale la pena leer su carta de renuncia, un manual de lugares comunes que no sé por qué me recuerda tanto a Back to the Future

1 comentario:

Louis Cyphre dijo...

Cuando se las tomen ni carta van a dejar, Rubén. Abando del cargo, acefalía del ejecutivo.