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11 de septiembre de 2016

Maestro

La Argentina tiene la nefasta costumbre de convertir a sus personajes históricos en íconos pétreos y se exaltan o alternativamente se ocultan las facetas que la ideología del cronista quiere. Algunos se convierten en ángeles que hicieron todo bien, otros en seres perversos que hicieron todo mal.
Como a mi me gusta ver las cosas tal cual son, siendo que el Loco Sarmiento me parece una figura extraordinaria pero relegada a ser recordada sólo por la escuela y los maestros y no por la cruzada modernizadora que impulsó, lo recuerdo hoy trayendo a colación la figura de su Cid Campeador en la lucha contra la montonera. El Coronel Ambrosio Sandes. 




25 de mayo de 2015

¡Feliz Día de la Patria al estilo clásico!




18 de octubre de 2014

De un viaje a La Plata

En el relato de la historia mitrista y en buena parte de la historiografía liberal que engendró, la organización nacional se termina con Pavón , y el mal llamado "revisionismo" que en general no es otra cosa que una busqueda políticamente antitética de aquellas, sigue el mismo cuento corto.

Pero -aunque difícilmente ha trascendido el ámbito académico- hay un trabajo superador de muchos historiadores. Al respecto, está sobradamente escrito que el proceso de creación de la ciudad de La Plata representó la victoria final del Estado Nacional sobre la que hasta entonces había sido la provincia más poderosa del país. El último intento bonaerense -que unió a autonomistas y federalistas, chupandinos y pandilleros- terminó con una oprobiosa derrota a manos del naciente Ejército Nacional en los Corrales Viejos. Casi inmediatamente el gobierno de Avellaneda decapitó a la provincia, federalizando a la Ciudad de Buenos Aires. 


Como consecuencia de la federalización la provincia tuvo que buscarse una nueva capital. Para demostrar que derrotada y todo seguía siendo poderosa, en lugar de asentar el gobierno en una ciudad existente se decidió la creación ex novo, de una nueva ciudad, moderna y planificada, que en poco tiempo tendría que competirle a la capital perdida, incluso en movimiento portuario. Así que cuando en 1882 se inauguraron las obras de la nueva ciudad, bautizada con el nombre retro de "La Plata" en el sitio junto al poblado de Tolosa, los planos modernistas trazados por el Departamento de Ingenieros representaban para el gobierno nacional que se clausuraban los reclamos por la capital perdida, y para el gobierno provincial el inicio de una nueva competencia por la primacía, reflejada en la propuesta de ciudad que reunía elementos de las intervenciones urbanas más destacadas de le época. 

El caso es que vengo de estar tres días en esa ciudad. Sucia, gris, decadente. No encontré una vereda sana. No hay una cuadra sin un edificio tapialado. Los edificios públicos están sucios, desconchados, los parques son  pequeñas muestras del pasto pampa en esplendor. Decíamos con mis compañeros de viaje que parecía una mezcla Villa Diego con Resistencia. Y eso que no salimos del centro. 

Da que pensar. No se puede negar que Buenos Aires sigue siendo la provincia más grande y económicamente poderosa del país. Pero su capital parece la del Chaco. O Santiago del Estero. No es que se haya cumplido el pronóstico de Sarmiento, de que la gente no se iba a mudar a los barriales de Tolosa, porque la ciudad creció y tiene casi tres cuartos de millón de habitantes. 

A mi entender la ciudad es la cabal representación de lo que terminó siendo la República. Un conjunto de provincias, individualmente prometedoras y con un potencial enorme, colonizadas por una superestructura política incapaz de generar progreso, de facilitar la generación de riqueza. Es la prueba de que ya desde 1880 algo se ha hecho muy, muy mal. 

Pobres platenses. Pobres bonaerenses. Pobres argentinos. 


9 de julio de 2013

Por qué nos independizamos de España

La declaración de independencia argentina no describe los motivos por los que fue firmada, pero finaliza de este modo:

"Comuníquese a quienes corresponda para su publicación, y en obsequio del respeto que se debe a la naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.”

Este es el documento:

Manifesto que hace a las naciones el Congreso General Constituyente de la Provincias-Unidas del Rio de la Plata, sobre el tratamiento y crueldades que han sufrido de Los Espanoles, y motivado La Declaracion de su independencia


18 de mayo de 2013

De Urquiza, la Constitución Nacional y el Ejército Grande

En 1850 la fidelidad de Urquiza al gobernador bonaerense había empezado a flaquear. Le pedía que interviniera en Uruguay, apoyando a los Blancos otra vez. Pero esta vez los brasileños estaban del lado de los Colorados. 

Y Urquiza veía que prolongar el conflicto en la que fuera la Banda Oriental significaba otra excusa para postergar la organización constitucional del país. La misma que había reclamado hasta su muerte Estanislao López, y la que había empezado a pedir Facundo Quiroga para el tiempo en que una conveniente partida de los Reinafé lo silenció para siempre. 

En 1851, cuando Rosas repitió su remanido acto de renunciar a la gobernación, esperando su redesignación por la legislatura que cada año volvía a confirmarlo y a cederle poderes, y las provincias sometidas a su poder sea por convencimiento o por las lanzas le renovaban el mandato para representarlas, Urquiza hizo un juego maestro. Simplemente, le aceptó la renuncia. Y de paso, proclamó que Entre Ríos reasumía su soberanía hasta que el país se decidiera a organizarse constitucionalmente. 

El Ejemplo de Urquiza fue seguido por Corrientes, gobernada por Virasoro. Y ahí arrancó la formación del Ejército Grande que el 3 de febrero de 1853 escribió la historia en Caseros. Un ejército que supo aglutinar a todo el arco antirrosista, aún a Sarmiento a pesar del recelo que tenía por el gobernador entrerriano.

En aquella proclama en la que aceptaba la renuncia de Rosas, Urquiza cambió la fórmula final. En lugar de "Mueran los Salvajes Unitarios", puso "Mueran los enemigos de la Organización Nacional". El ejemplo de Urquiza, de  aquel Ejército Grande, e incluso  de los que aún sin disparar un tiro se unieron y pudieron desbancar a un autócrata infame deberían ser tenidos en cuenta mas frecuentemente. 


(Se que hay un coblogger que tiene al rosismo como pecado de juventud, pero bueno, hay muchos que se tragaron el verso. Lo bueno es que hayan podido superarlo. Y lo grave, gravísimo, es que prácticamente no existan urquicistas, dispuestos a jugarse la vida y el patrimonio para defender la Constitución.)

23 de abril de 2013

División de Poderes, 201 años atrás

El 22 de octubre de 1811 la Junta Grande, en compleja coexistencia con el Triunvirato dictó el Reglamento de División de Poderes. Lo más parecido a una constitución que se fijó en papel desde el fragote del 25 de mayo.
Aparentemente, la redacción es del Deán Gregorio Funes y en 27 artículos regula el funcionamiento de los tres poderes de gobierno, por entonces el Triunvirato, la Junta y la Audiencia que asume las funciones judiciales.
Para entonces ya se fijaba que los otros poderes no podían meterse con la Justicia.
No aprendimos nada.


5 de abril de 2013

Parábola platense




La ciudad de La Plata fue un corolario del cierre del proceso de guerras civiles que forjaron a la República, sometida definitivamente la Provinicia de Buenos Aires al gobierno central después del fallido levantamiento de Carlos Tejedor, aplastado a sangre y fuego en los combates de Puente Alsina y de los Corrales Viejos el 21 y 22 de junio de 1880.

Con las armas aún humeantes, el presidente Nicolás Avellaneda obtuvo la federalización de la Ciudad de Buenos Aires, extirpándole a la provincia su capital y la ciudad más importante del territorio nacional. Juan Bautista Alberdi escribió entonces su “La República Argentina consolidada en 1880 con Buenos Aires como Capital” un panegírico al fortalecimiento del estado nacional que veía entonces como el camino para erradicar las luchas políticas que habían ensangrentado  por 70 años a las provincias.

En 1881 asume como gobernador bonaerense Dardo Rocha, del entonces hegemónico PAN. Su principal tarea de gobierno fue encarar la construcción de la nueva capital provincial, que debía instalarse a relativamente poca distancia de la ciudad de Buenos Aires, proponiéndose entre otros emplazamientos Olivos, San Fernando, Zárate, Flores, Luján, Mercedes, Chivilcoy , Ensenada, Quilmes y Mar del Plata.
La ubicación  elegida fue la de las Lomas  de Ensenada y el proyecto de trazado –conducido  por Pedro Benoit, Jefe del Departamento de Ingenieros de la Provincia-  tuvo la personal intervención de Dardo Rocha y contó entre los proyectistas al Arquitecto Martín Juan Burgos, formado en la Academia de San Luca en Roma.

El 19 de noviembre de 1882 se colocó la piedra fundamental de la ciudad, en un acto cívico que con la pompa de la época reflejaba el propósito de abrir una nueva era: “depositamos bajo esta piedra, esperando que aquí queden sepultadas para siempre, las rivalidades, los odios, los rencores, y todas las pasiones que han retardado por tanto tiempo la prosperidad de nuestro país" dijo el gobernador, ante el vicepresidente Victorino de la Plaza presente en el acto representando al presidente Roca.

La ciudad ideal que debía representar la pujanza bonaerense, nunca logró constituirse en un núcleo autónomo respecto a la antigua capital. Y el paso del tiempo no sólo desdibujó el plano fundacional sino que  disparó un crecimiento caótico, entrelazado con la expansión de Ensenada y Berisso en un confuso fenómeno metropolitano, sin planificación, sin infraestructura suficiente,  que a 130 años de su fundación es la versión antitética de aquella ciudad sana para todos sus habitantes que se proponía en los años de la Argentina del Progreso. 

51 muertos en la calle son la muestra palpable de que todo lo que se esperaba de aquella ciudad, y de aquel país, se ha vuelto inalcanzable. 

24 de marzo de 2013

Sobre recordación y desmemoria



Durante mil cien años, la república de Venecia estuvo presidida por el Dux. Presidida y no gobernada, porque el poder estuvo siempre limitado y compensado por la propia asamblea que lo elegía.
El cargo terminó siendo algó así como el de un jefe de estado casi sin poder, la cara visible del Estado pero con reducida capacidad de maniobra y enorme responsabilidad en la representación de la República.

Pero en 1354 fue elegido Marino Faliero, un comandate naval que pretendió erigirse en Príncipe con el poder  absoluto, al uso de las repúblicas vecinas, intentando un golpe de estado que barriera con el sistema existente.

El golpe fracasó, Faliero fue decapitado y sus secuaces colgados en la Piazza San Marco.
Desde aquel tiempo, en la Sala del Consejo Mayor de Venecia, donde se exhiben los retratos de los dogones, hay un espacio que exhibe una tela negra. Es el lugar de Faliero.
La tela dice "Este es el sitio de Marino Falero, decapitado por sus crímenes"

Vale la historia de esta recordación peculiar justo hoy 24 de marzo, cuando un gobierno que ha sacado provecho partidista de los derechos humanos y de la "memoria" de lo ocurrido durante el gobierno militar 1976-1983 sigue descolgando cuadros y pretende aún hoy amañar la historia. Aquellos que como Faliero cometieron crímenes quizá no merezcan estar represetados en un cuadro. Pero no se los puede sacar de la Historia. Porque guste o no, estuvieron ahí.

2 de marzo de 2013

Érase una vez en otra Argentina

Marco Avellaneda de formó en el Colegio de Ciencias Morales donde se graduó como Doctor en Ciencias Jurídicas. Conoció a la flor de la Generación del 37. De vuelta en Tucumán, con 25 años presidió la Cámara de Representantes de la Provincia y propuso la constitución más avanzada de aquellos días, durante el gobierno de Alejandro Heredia, el gobernador que había impulsado sus estudios como los de Juan Bautista Alberdi. Cuando Tucumán se levantó contra el rosismo, Avellaneda por entonces ministro del gobierno de Gregorio Lamadrid, también tomó las armas. Al caer derrotada la Liga del Norte, pagó con su vida no someterse al centralismo trasvestido de falso federalismo. El jefe de su escolta lo traicionó y lo entregó a Manuel Oribe, el uruguayo que en nombre de Rosas ajustaba sus cuentas en el interior. Otro uruguayo, Mariano Maza, queda encargado del "juicio" y la ejecución: le pintaron a facón la sonrisa mazorquera. Después de degollado, lo decapitaron y la cabeza fue exhibida en la plaza de San Miguel de Tucumán. 33 años después de la ejecución, su hijo llegó a ser presidente de la República. ¿Alguien se acuerda de violentas venganzas impulsadas por Nicolás Avellaneda? Al contrario, quizás "el hijo del degollado" haya sido el padre de los proyectos relamente progresistas que cimentaron la Argentina de 1880

3 de febrero de 2013

3 de febrero



Hoy se cumplen 200 años del combate de San Lorenzo. Aclaro, combate y no batalla porque en realidad fue una emboscada que apenas tiene el mérito de haber bautizado en armas al cuerpo de Granaderos a Caballo recién creado por San Martín. Un hecho de armas menor, pero que igual no merece que dos siglos después presida el acto un funcionario seriamente sospechado de corrupción y ahora además acusado de malversar el dinero de los jubilados.

También se cumplen 161 años del la batalla que expulsó del poder a Juan Manuel de Rosas, abriendo paso al período de la Confederación Argentina, quizás los únicos años en que en que en las provincias que la integraron funcionó el federalismo (sin Buenos Aires, obvio).
Después de Caseros Rosas sufrió una justa damnatio memoriae, tanto por sus crímenes como por su aberrante abuso centralizador realizado bajo la prédica del federalismo, retrasando 30 años la organización nacional e inaugurando la instalación de gobernadores adictos, un proceso que con los años iría a adoptar el mitrismo, el PAN y a la larga el peronismo hasta hoy día.

Siete décadas después de la abolición de la tiranía rosista, aparecieron los revisores de la historia que todavía pretenden que el estanciero era en realidad una expresión suprema de la voluntad del pueblo (como si alguna vez se hubiera apoyado en el voto libre y democrático), el guardián supremo del federalismo (cuando se obstinó en que las provincias del litoral no pudieran comerciar sino a través del puerto de Buenos Aires, ignorando a los gobiernos locales no alineados e incluso organizando expediciones militares para derrocarlos) y de la soberanía nacional (siendo que hasta 1853, si no hasta el 61 dificilmente pueda hablarse de Nación, y que todos los conflictos internacionales  en que se implicó fueron para zanjar cuestiones estrictametne porteñas, ya que ni siquiera bonaerenses).

A propósito de la "soberanía", los rosistas tardíos, trasnochados y por naturaleza mal informados,  a cada rato traen a colación para denigrar a Urquiza la participación de fuerzas brasileñas en Caseros, alegando que estas "desfilaron en triunfo en Buenos Aires", algo que no ocurrió porque el Ejército Grande no entró a la ciudad.  Ignoran primero, que todo el conflicto tuvo carácter de guerra civil regional (como lo prueba la imbricación con la Guerra Grande oriental), y soslayan deliberadamente que una de las principales espadas del rosismo para someter a las provincias, era justamente Manuel Oribe. Que no solo era "uruguayo", sino que Rosas lo consideraba de hecho presidente oriental a pesar de haber cesado en su cargo.


31 de enero de 2013

Año XIII y falsa historia



Hoy 31 de enero tenemos un absurdo feriado "por única vez".
La excusa para parar al país es recordar los 200 años de la apertura de sesiones de la Asamblea del Año XIII, de la que en alguna época todos oíamos hablar en la escuela, tanto como de la "anarquía" que siguió al año 20.
La frustrada asamblea de 1813 fue un intento de lograr que las provincias del interior se sometieran a Buenos Aires como nueva metrópolis (de ahí declarar a todos los diputados como representantes "de la Nación" y no de las provincias) desconociendo la autoridad de los cabildos de origen, y en ese intento le cedió el poder soberano de la asamblea al Triunvirato y creó al autocrático Directorio, que fracasó estrepitosamente en 1820 abriendo 30 años de disputas internas
Tal como hacen ahora los catalanes, habló de libertad pero se abstuvo de declarar la independencia. En esa posición, rechazó a los diputados orientales desconociendo las extraordinarias Instrucciones del Año XIII, que no solo impulsaban la independencia sino la organización federal sobre el modelo norteamericano.
De los "logros", quizás sólo la adopción del escudo (aparentemente afanado) y la escarapela. Todo lo demás es puro bla, bla. De hecho, en 1853 quedaban esclavos y sólo fue la Constitución Nacional la que abolió la esclavitud en todo el territorio.
Y de la tortura, mejor no hablar. Cualquier comisaría desmiente el festejo.

27 de octubre de 2012

Descansa Artigas

Después de la refacción del Mausoleo en Plaza Independencia, volvieron ayer al lugar las cenizas de José Gervasio Artigas.



Pobre Artigas. Debería  ser un héroe argentino. En cambio acá se prefiere ignorarlo y aceptar su condición artificial de padre de la patria uruguaya, a pesar de que el país independiente nació con fórceps gracias a Ponsonby cuando el pobre Caraí Marangatú ya levaba cinco años  aislado en su internamiento paraguayo.

Pobre Artigas. Iluminado por las ideas de la Revolución Norteamericana  gracias al fraile Monterrosso, perdió toda chance de éxito abandonado y combatido  por Buenos Aires y traicionado por Ramírez, el que a pesar de reventar el sueño federal del Litoral ostenta el dudoso título de primer entrerriano.


6 de septiembre de 2012

6/9 1930 - 2012


Recordé el aniversario viendo este blog.

La pregunta del millón es si todo se jodió con ese golpe o la ruina definitiva vino con el otro golpe 13 años después. En la foto, en primer plano, de uniforme y agarrándose del coche de Uriburu, encontramos un viejo amigo.

5 de julio de 2012

132 años de sometimiento


Todo el mundo mas o menos instruído conoce dos o tres episodios de las guerras civiles argentinas. Caseros y Pavón, sobre todo. La segunda batalla de Cepeda, algunos. La primera, menos.
Ahí se termina en general el conocimiento de más de setenta años de sangre, movilizaciones y enfrentamientos.
Casi nadie sabe del combate de Puente Alsina, ni de la batalla de los Corrales Viejos ocurridos con un día de diferencia uno de otro, y dentro del territorio que hoy constituye la Capital.
Puente Alsina y los Corrales significaron por un lado el final de las guerras civiles (al menos en forma abierta y desembozada) y consagraron con la victoria del Ejército Nacional sobre las tropas de la Provincia de Buenos Aires la culminación del modelo iniciado por Mitre, de sometimiento de los Estados Federales al gobierno Central.
Hoy parece absolutamente normal que las provincias tengas sólo a la Policía como cuerpo armado, y que en otros tiempos las Fuerzas Armadas y ahora las Fuerzas de Seguridad federales operen como fuerzas de ocupación -o de pacificación- cuando las policías quedan desbordadas, pero en aquella Argentina de la Constitución de 1853, y en la de los acuerdos preconstitucionales cada Provincia era capaz de tener su fuerza militar y de organizar la primer defensa contra un ataque. Curiosamente, o no tanto,  esta capacidad recién termino de lapidarse con la reforma constitucional de 1994.
En los Corrales las bayonetas de Nicolás Levalle no igualaron los 500 muertos que dejaron las fuerzas de Racedo en Puente Alsina, pero si sellaron la sumisión de la que por entonces era la provincia dominante en la organización política del país y que prácicamente desde aquel momento se convirtió en un oblast del gobierno establecido en la ciudad de Buenos Aires.
Así que 132 años después, por mas que Felipe Solá advierta que "con la Provincia de Buenos Aires no se jode" hay que entenderlo en clave retórica.
Haría falta un verdadero cambio en la cabeza de los políticos -y de la gente- para que caiga la ficha de que nadie está para servir a un gobierno central, y que es hora de dejar de ser sometidos por un reyezuelo electivo.

5 de junio de 2012

Historia K, o la ficción absurda


Siguiendo con la orwelliana manía de intervenir sobre la Historia (porque esto no es reescribirla, es manipularla) ayer la VE® oficializó la designación  de Felipe Varela como General de la Nación
En las crónicas periodísticas se habla de "ascenso", lo que no creo que sea así ya que si Varela era Coronel debe haberlo sido de Provincia, por el sencillo hecho que para el momento de su muerte no existía un Ejército Nacional formalizado. 
El caso es que montada en el cuentito revisionista del "último federal" se ensucia la historia del último urquicista, y para peor la opereta la hace el gobierno mas asquerosamente centralista de las últimas décadas. 

1 de junio de 2012

23 de abril de 2012

La herencia del otro López

El otro López, que de tan feo y picado de viruela pasó a conocerse como "Mascarilla"

En tiempos de Estanislao López la provincia de Santa Fe recién se asumía como tal. Cerrado el período de gobiernos municipales centrados en los cabildos, caído el gobierno del Directorio, Santa Fe comenzó a tomar cuerpo como Estado.
López, formado en la fe artiguista, fue profundamente federal. Con su astucia primero doblegó la ocupación de Balcarce, después con sus jinetes frenó la embestida unitaria de Rondeau al que venció en Cepeda disparando la llamada "anarquía del año 20". En los sucesivos emfrentamientos con el poder central, venció a Dorrego en Gamonal. (combate que ya comenté acá, y en el que una provincia del interior le pasó el trapo al que ahora la historia revisada presenta como el adalid del federalismo y el poder popular).
Apoyó a Rosas qmientras creyó que la organización federal iba a llegar mas temprano que tarde. Aún viejo, con la salud deteriorada, y con el escaso poder que representaba comparativamente la provincia, el veterano Estanislao se mantuvo crítico a Rosas que toleró que la provincia vecina fuera amiga pero no se sometiera. Lo de "Provincia Invencible" viene de estos tiempos. Hasta que al final, en 1838 la tuberculosis hizo su parte.

Me acordé de este asunto al leer que en el PJ santafesino, uno de sus mas connotados exponentes se ufana de que en el partido "es impensable una conducción lejana al gobierno nacional".

Al final la provincia es fiel a la herencia de López. Pero no de Estanislao, sino la de  Juan Pablo -"mascarilla", burlado por Rosas por feo y burro- un tipo que muerto su hermano buscó la sombra de Rosas, lo traicionó negociando con Echagüe, y supo según viniera el viento ser amanuense del Manco Paz o de Justo José de Urquiza.

25 de noviembre de 2011

Ferrocarriles por decreto


En 1854 Urquiza -que a pesar del oscurecimiento histórico de su figura no era ningún zapallo- tenía en claro que si quería desarrollar la Confederación hacía falta hacerla producir, y que para eso hacía falta un ferrocarril que atravesara la pampa-desierto. Así que contrató a Alan Campbell para el trazado de una vía que uniera a Córdoba con Rosario, puerto natural del Estado sin Buenos Aires.
Pero los casi 5 millones de libras que hacían falta no aparecieron nunca y estaban muy lejos de las posibilidades de la Confederación Argentina.
El ferrocarril tuvo que esperar a que pasara Pavón, la reunificación, y la aparición de un empresario delirantemente genial como William Wheelwright para que naciera el Ferro Carril Central Argentino.

Hoy creyendo que todo sale de la galera y que un buen potrero se hace con la lengua y el dedo, los políticos santafesinos inventan otro moco, la Empresa Mixta Ferrocarriles de Santa Fe.

La cosa es que ni la Argentina es la de 1863 ni quedan muchos Wheelwrights a la vista.

17 de agosto de 2011

Al estatismo en tranvía


Corría 1872 cuando en Rosario se instaló la primera empresa de tranvías a caballo, por iniciativa del empresario Alfredo Arteaga, que a cambio de la licencia se comprometió a pavimentar las calles por las que pasara el servicio. En 1886 se sumó la Anglo Argentino, empresa de tranvías del célebre Mister Ross empresario norteamericano llegado a estos pagos después de la Guerra de Secesión, que tuviera fundiciones, talleres navales y que para 1890 tenía prácticamente todo el servicio de tramways, que en 1892 cubría 77 kilómetros.
En 1905 se licitó el servicio eléctrico que quedó en manos de una empresa privada belga, la Compañía General de Tramways Eléctricos del Rosario, que fue estatizada en 1944 convirtiéndose en la Empresa Municipal de Transporte de Rosario, en manos de quien terminaron languideciendo y desapareciendo finalmente en 1962.

Casi cincuenta años después parece que el tranvía vuelve a Rosario. Pero no hay un Arteaga ni un Mr. Ross de por medio. Como ya no queda espacio para emprendedores así aparece -cuando no- el Estado Nacional, que parece que ya comprometió 100 palos verdes, para cubrir 12km.