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17 de septiembre de 2014

¿Es sólo conveniencia económica lo que está en juego en Escocia?



El 7 de septiembre ppdo., el Amado Líder secesionista santafesino Blogbis publicó un post titulado "¿Se viene una Escocia Independiente?" que fue seguido de diferentes e interesantes post de Sine Metu, el Mayor Payne y de BB, por los cuales me fui ilustrando acerca de las complejidades e importancia de lo que estaba en juego ante el avance del SI separatista que se venía registrando en estos últimos días.  

El resultado de la consulta de mañana, y las consecuencias que tendría el eventual triunfo del SI, son el tema principal de preocupación y discusión en Europa, especialmente entre los Gobiernos de los Estados miembros de la Unión Europea.

En España el tema es seguido con especial atención por el caso de Cataluña, aunque son muy diferentes situaciones. Les dejo dos artículos del diario ABC que me parece pueden ser interesantes:

http://www.abc.es/internacional/20140917/abci-mundo-economico-independencia-201409161932.html

http://www.abc.es/internacional/20140917/abci-escocia-libro-azul-201409171102.html 

El primero de ellos trata, principalmente, sobre la preocupación del "mundo económico" ante una eventual secesión escocesa y sus consecuencias negativas para la economía de Escocia.

El segundo trata, sobre todo, de la campaña argumental realizada por Salmond a favor del SI y de la importancia y efectividad que ha logrado un pequeño libro llamado Wings over Scotland: «The Weee Blue Book»,  publicado por un portal político secesionista y que ha tenido amplísima difusión y repercusión pública.

Como aclaré en un comentario, en materia de la vida política, las costumbres y el way of thinking de los ciudadanos de las diferentes naciones que conforman el Reino Unido, soy casi un ignorante. 

Sin embargo, de lo que aprendí en mis lejanos tiempos de estudio de Ciencia Política en una facultad humanista, me queda la sensación de que los argumentos políticos, económicos y hasta sociales en favor de una u otra posición, o por lo menos las opiniones de los diarios que he leído hasta ahora, en este caso están haciendo demasiado hincapié en apelar a la lógica racional de los beneficios o perjuicios económicos, así como a las ventajas o desventajas de conveniencia material de permanecer o de salir de la Unión. Pero creo que esto no alcanza para convencer a la gente, 

Me imagino que en las charlas y discusiones entre los escoceses comunes y silvestres, ya sean unionistas o separatistas, se deben plantear razones históricas, culturales y afectivas que, reitero mi limitación, no he visto reflejadas en la prensa y que, a mi criterio, son factores decisivos en una elección como ésta.

Las decisiones de las personas individuales en cualquier campo no están regidas únicamente por motivos racionales y menos aún, las decisiones políticas. No todo está reducido a la conveniencia económica o material inmediata, o mediata, sino que también juegan un papel importante los sentimientos, los prejuicios, el orgullo, la sensación de pertenencia a algo diferente, el temor de no seguir la corriente y quedar aislado o el gusto personal de ir contra la corriente como forma de marcar la propia autonomía, la eventual amenaza que se experimente ante determinada situación, etc., etc.  

Este campo era estudiado por la corriente de la Ciencia Política que analizaba el Political Behavior de las personas, pero fue perdiendo importancia, y hasta quedando en desuso, después de los 80', pese a las evidencias de que, en materia de votos o participación política, dos más dos no necesariamente resultaba cuatro. 

Aunque parezca una tontería, me parece que el factor humano, con sus partes emocional y racional (no agrego espiritual para que no se arme la gorda), es el que más se ha ido descuidando entre los políticos y, en general, entre muchos analistas que consideran que todo es manipulable o manejable mediante la propaganda o los beneficios materiales.

Sé que soy bastante pesado con el tema del factor cultural histórico de los diferentes países o grupos étnicos a la hora de interpretar el mundo actual, pero me parece que el conflicto del Islam con Occidente, del propio Islam entre sus corrientes internas, el resurgir de los nacionalismos y la xenofobia en Europa Occidental y las críticas crecientes contra el Europeísmo, la reaparición de la Rusia de Putin en forma muy similar a las de los Grandes Rusos zaristaso de Moscú original, el resurgir y avance económico del Zhongguo (China o Estado del Centro) son algunos ejemplos de que en algo deben influir las raíces histórico-culturales.

No tengo ni idea de quién ganará mañana, pero seguramente sea cual sea la decisión que los escoceses adopten no estará fundada en razones económicas solamente. El ser humano es bastante más que el interés material.  

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BlogBis dijo...

Más allá de la conveniencia económica, me parece haber advertido en Escocia un sentimiento de pertenencia y nacionalidad muy fuerte. Que el campo de batalla de Bannockburn o el de Stirling sigan siendo lugares destacados, que Carlitos Stuart sea una figura omnipresente en los Highlands, que cada ruina marque si fue víctima de los ingleses... No se si va a ganar el si, pero si tuviera que apostar me jugaría unas guineas a esa chance.

Alecleamas dijo...

Bueno, venía leyendo las opiniones en el blog y en distintos medios de prensa y recién leo un comentario en el cual coincido en parte, otro punto de vista.
"Quienes se manifiestan a favor de la separación de Escocia del Reino Unido, por lo general, lo han hecho en un tono épico apelando a la memoria de la batalla de William Wallace.

Lamento comunicarles, que nada más lejos de Wallace que la verdadera intención de los líderes del "Si" y los movimientos que lo apoyan.

Escocia es el bastión de izquierda del Reino Unido. Buscan la "independencia" para poder llevar a cabo reformas que apunten a intensificar el estado de "bienestar", o sea, socialización.

El debate que se ha dado al respecto ha sido vacío e injusto. Se han dicho barbaridades de los ingleses, errores históricos desopilantes y se ha dejado de lado a los demás países miembros de la Unión.

La separación no jugaría en contra del Reino Unido, ya que el poder conservador se acrecentaría. Pero es un error geoestratégico, ya que Salmond, nacionalista del nacionalismo mas rancio, va camino a ser socio de Putín para repartirse el petróleo del Mar del Norte.

Además, se cumpliría el objetivo de la izquierda de dividir a una gran nación, como es el Reino Unido.

Quienes levantan la bandera del "Si", entonando marchas de libertad, sepan que nada más lejos que Wallace y la ilustración escocesa que quienes promueven esta separación.

Viva el Reino Unido and God Save the Queen!"

del FB de Virgina Tuckey

El Enmascarado dijo...

Estimado Alecleamas: muy interesante tu comentario desde una perspectiva que remarca que Escocia disfruta de un Estado benefactor, obra del Laborismo si no me equivoco, y que, en tu interpretación, es un bastión del pensamiento socializante.

En estos días me he enterado que Escocia aporta al Parlamento británico nada menos que 41 Parlamentarios laboristas en la Cámara de los Comunes y sólo uno Conservador.

Aunque no conozco los niveles de obediencia partidaria en una cuestión tan delicada como ésa, ya que tengo entendido que hay parlamentarios escoceses laboristas que prefieren mantenerse en el Reino Unido, me parece que la independencia de Escocia debilitaría fuertemente al Laborismo en general y no sé si eso le conviene al Partido.

En fin, sólo queda esperar el resultado de mañana, pero lo que creo que está claro es que si Escocia logra su independencia por un margen de votos que supere los 5 o 6 puntos de diferencia, los escoceses van a descubrir cuántos pares son tres botas porque Inglaterra, España, Alemania, Francia y la Unión Europea no se la van a hacer fácil a Salmond y sus muchachos.

Como dijo Julio César, mañana veremos si la Jalea Ya está Hecha (Alea jacta est) o, en serio, "los dados están echados" como varios historiadores modernos sostienen que realmente dijo mi tocayo al cruzar el Rubicón.

Gus VF dijo...

Brillante su post, coincido plenamente con su enfoque, Enmascarado. Soy más que ignorante de la situación escocesa como de tantísimas otras cosas de este mundo, pero esa perspectiva cultural es la que en principio intento alimentar cuando pienso en las realidades sociales de cualquier país o región, es la misma con la que insisto en utilizar siempre para interpretar fenómenos como los del peronismo en la Argentina (enfoque que yo me hago ilusiones de que alguien recordará en mis comentarios :), je). Es un punto de vista que necesariamente casi renuncia a parciales tecnicismos económicos o políticos, a lo coyuntural, a lo episódico, a lo partidario y en cambio busca dimensionar al Hombre y su circunstancia (me suena esa frase…) de manera más integral a través de su propio ser y de las historias individuales y sociales, con sus climas emocionales, con sus tradiciones o, como se suele decir resumiendo todo lo anterior en términos psicoanalíticos, con sus ‘redes simbólicas’ (lo pongo así porque es quizás un modo un poco más racional de interpretar o nombrar lo espiritual y porque tengo el claro objetivo de que a mí tampoco se me arme la gorda!).

Así, de un modo cinematográfico y no fotográfico, a la vez menos sistematizado, menos básico y más humanista, me parece que es posible intuir lo que creo es primordial y más importante de analizar en última instancia en estos casos y que nos acercan al por qué una sociedad puede estar dando pasos hacia el progreso o hacia el atraso, hacia la civilización o hacia la barbarie. Un tipo de análisis más profundo que, como Ud. don Enmas bien señala, en general brilla por su ausencia en los diarios.

Los diarios: esos que, al decir de Borges (cito con mi pobre memoria) “sólo se escriben para el olvido, o para la charla de café por la tarde”.

BlogBis dijo...

Ojo Alecleamas que en todo este asunto juegan dos situaciones notables: primero, la feroz resistencia de los anglófilos a ver que el United Kingdom no sea más United, y vuelva en consecuencia a ser dos Kingdoms (habrá dos sueldos para Isabelita, que se quedó tan calladita?) y por otra parte la impresionante resistencia al cambio que se ve en mucha gente, aún en los más feroces anglófilos que se preguntan trivialidades como ¿qué va a pasar con la bandera? o ¿va a haber puestos fronterizos en los Scottish Borders?.
Acá me atrevo a volver a poner en juego el tema de la pertenencia, que es mucho más profundo que el del interés económico.
En los últimos meses, y en especial en las últimas semanas se ha hecho una lectura del proceso independentista en clave de fenómeno partidario, como si todo esto fuera una ocurrencia de Alex Salmond y de su vice Nicola Sturgeon. Ayer hasta había aparecido alguna alegato sobre el pasado maoísta de Salmond como si todo esto fuera una obra de un Chino Zanini desquiciado.
Permitanme que acá hable por mi experiencia, breve pero experiencia personal al fin, en tierras escocesas.
Van 300 años de unión, yes, pero en esos 300 años los escoceses fueron tratados siempre como los brutos, los bastos, los animales del reino. Y eso que fueron escoceses los inventores de la máquina a vapor, el neumático, los tubos de acero, la aplicación de la hélice a los buques, el cloroformo como anestésico y lla penicilina, entre otros. Porque es sabido -sobre todo por los ingleses- que los escoceses son poco más que animalitos de dios que vagan en los prados verdes de las highlands envueltos en tartan y soplando gaitas, como hacía Maxwell (el de las ecuaciones), Higgs (el del bosón), Bruce (el de la brucelosis), el Dr. Fleming, o el mismo Alexander Graham Bell a quien el kilt se le enredaba con el cable del teléfono.
En 300 años de paso, el reino unido usó notablemente a los escoceses como materia prima para ser molido por la artillería enemiga. La famosa "delgada línea roja" de la batalla de Balaclava no la trazó un Regimiento de la Guardia, sino los Sutherland Highlanders. En la Primera guerra mundial, el porcentaje de bajas escocesas fue mucho más alto que el de cualquier otro distrito británico. Se dice -porque no está claro el número total de muertos- que Escocia perdió al 10% de su población masculina en edad militar. Las "damas del infierno" se ganaron su fama pagando un precio altísimo.
Acá mismo, cuando vinieron a armar su aventura militar sudamericana, el pecho lo pusieron los escoceses del 71º Highlander.
Y después las humillaciones. La Piedra de Scone, sobre la que se coronaba a los reyes escoceses se la afanó Eduardo I (El MArtillo de los Escoceses) y se usó para coronar a los reyes ingleses hasta -incluso- Chabela. El Castillo de Stirling, donde se asentó el poder real escocés desde el siglo XII, donde se coronaron y donde residieron pilas de reyes escoceses, después de la unión se convirtió en barraca del ejército, que uso el Gran Salón como dormitorio, la Capilla Real como sala de reunión y dispuso que en los aposentos reales se instalara el Casino de Oficiales.
A mi particularmente me resulta muy interesante todo el proceso, porque marca que la historia humana 300 años son nada. Y que a los estados se los lleva el viento, algo que supo observar ese gran analista que se llamó Carlitos Marx.

Sergio dijo...

Si bien los diversos separatismos (Escocia; Catalanes; Vascos; etc.) no son comparables por sus causas originales; sí coinciden en un aspecto no menor: la presión tributaria y los resultados devueltos.
Es interesante observar el comportamiento de estos países y quiero tener vida suficiente para observar el resultado de una secesión después de diez años.
A mi también me gustan los países pequeños por sus encantos; pero prefiero vivir en uno bien grande...

El Enmascarado dijo...

BB, buenísimo comentario que resalta uno de los aspectos esenciales: la pertenencia que da la identidad nacional.

Por otra parte, escoceses e ingleses han combatido juntos a lo largo de todas las guerras del Reino Unido durante el siglo XIX y XX, lo que también genera su propio vínculo común de camaradería entre veteranos de guerra, aún cuando se mantenga esa rivalidad clásica de los Regimientos con historia bélica bien definida como tantos antiguos Regimientos británicos.

En cualquier caso y gane quien gane, el corsi e ricorsi de la historia anglo-escocesa está a punto de iniciar una nueva etapa.

 
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