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20 de junio de 2016

Los silencios del Instituto Libertad y Desarrollo







  El Instituto Libertad y Desarrollo elaboró dos informes. Uno sobre el conflicto en La Araucanía y otro sobre los beneficios penitenciarios. El primero se llama “La Política de Entrega de Tierras: Análisis y Desafíos de cara a un Nuevo Paradigma de Política Indígena” de abril de este años. El otro informe es “Sistema Carcelario y Libertad Condicional en Chile” de mayo.

   La Multigremial de La Araucanía ha estado más perdida, pues reunieron con Lorena Fríes del INDH para acabar con el conflicto y ahora junto LyD presenta propuestas de entrega de tierras , que por cierto, van generar problemas.

  Pues bien, el primer informe de 24 páginas hace un análisis de Ley 19.253, la violencia en la región, hace comparaciones con países como Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Finalmente, llega a una conclusión.

   En el primer párrafo señala: “Particularmente, la política de entrega de tierras, amparada en la Ley 19.253, se configura como una piedra de tope para la instauración de la paz social en la zona, en cuanto reproduce e intensifica el conflicto”. Observen que usa la expresión “paz social” y no paz. La primera expresión consiste en que un grupo minoritario usa la extorsión o amenaza para conseguir una cosa. Lo cierto es que el actual conflicto partió con esa Ley.

   Sin embargo, Julio Bazán Álvarez, autor de los libros ¿Es mapuche el conflicto? y Lo Derrocó el Pueblo, nos ilustra que esa ley abundan conceptos vagos como “tierras ancestrales” y “pueblo mapuche”. Los investigadores de LyD no vieron eso. La ley 19.253 pasa a llevar a propiedad privada. Señala, asimismo el autor, que no hay un tal derecho de tierras, ni derecho a restitución de tierras.

  Esa ley les da calidad de derecho positivo a los pueblos originarios por encima del Estado de Derecho. Igualmente, esa ley pasa a llevar los títulos bien adquiridos e inscritos en base al Estado de Derecho. Eso no lo vieron los investigadores.

   Los pilares del conflicto son, según Bazán en su blog : “La Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, La Corporación de Desarrollo Indígena (Conadi), el Fondo para Tierras y Aguas Indígenas, los activistas de los movimientos indiginista; las ONG que los financian, las legislaciones pro indígenas aprobadas en el Parlamento y la sujeción de los Gobiernos a las presiones de las extremistas”.

   Los investigadores concluyen: “De esta forma, se sugiere su modificación, con el fin de mejorar el proceso de restitución de tierras, poniendo énfasis en un desarrollo integral de los pueblos indígenas”.    En una entrevista realizada por El Mercurio de Santiago a Julio Bazán Álvarez, él afirma que la mencionada ley era innecesaria : “Jamás. Era una ley innecesaria. El saneamiento de tierras de las reducciones indígenas estaba resuelto cuando llegó el señor Aylwin". Por algo, al general Augusto Pinochet recibió un título indígena “Ulme Futa Lonko” o el Gran Cabecilla del Pueblo Mapuche. El informe dice algo importante. Las tierras que se han entregado están abandonas y no trabajadas.

   Concluyen también que la comunidad demandante tiene que poseer el título originario de la merced y para iniciar el proceso de reivindicación de tierra, sin “poner el riesgo la propiedad privada de la zona”. ¿No es un contrasentido? La ley 19.253 vulnera la propiedad privada.

   Los investigadores recomiendan: “Conjuntamente el Estado no debe negociar o beneficiar a personas o comunidades que hayan participado en hechos de violencia como medida de reivindicación de derechos”. Eso es lo que han hecho desde que dicto esa ley. ¿Qué creen que son sus interlocutores en el gobierno?

   Julio Bazán Álvarez en su blog comenta los Informes que saco el Centro de Estudios Públicos (CEP) y el Instituto Libertad y Desarrollo sobre el conflicto en La Araucanía . Él cuestiona que no existen los derechos restitución de tierras como hacen ver esos Informes. Sobre el Informe de LyD, afirma:”sin entrar a destacar la cantidad de errores conceptuales que este informe contiene al analizar la situación de la propiedad en La Araucanía y otras regiones del sur”. Ni yo podría haber sido tan lapidario con respecto a esos Centro de Estudios: “Estos supuestos, reflejan como la propaganda indigenista ha logrado la aceptación de sus consignas, (contenidas en el Informe aludido y publicitadas con entusiasmo por medios de comunicación), son aceptadas como verdaderas por instituciones que se suponen informadas y celosas de cuidar los respaldos de sus afirmaciones: triunfo de la propaganda de las demandas engañosas, que conducirán al país a objetivos geopolíticos peligrosos para la soberanía nacional, y que no tienen sustentación histórica ni jurídica, como se demuestra en numerosos artículos de este Blog”. (La negrilla es mía). Como muestra en su blog Julio Bazán, hay intensiones separatistas de los grupos minoritarios terroristas. De ahí la expresión “al país a objetivos geopolíticos peligrosos para la soberanía nacional”. Dos think tank de derecha atrapados por consignas de la Izquierda.

 La solución para La Araucanía como dice en la entrevista del 2011, es “proveyendo gran desarrollo económico en la zona, integrando al campesinado”.

   Es sabido que el Gobierno de Michelle Bachelet saco de la cárcel a 1400 reclusos de Santiago y Valparaíso saco de la cárcel a 1400 reclusos de Santiago y Valparaíso , mucho de los cuales son asesinos, violadores y narcotraficantes, por el pretexto de que existía hacinamiento. Según el Informe de LyD, el otorgamiento de la libertad condicional ha ido en ascenso. De acuerdo a Gendarmería existen 163 recintos penitenciarios. Naturalmente, para otorgar ese beneficio se requiere ciertas condiciones. No voy a entrar a enumerar la condiciones de la libertad condicional para el asunto que quiero abordar. Se nota, que para el Instituto Libertad y Desarrollo no existe el gulag de Punta Peuco. De lo contrario, hubieran escrito un Informe denunciando que discriminan a los reos de ese penal como se han visto en artículos publicados en blog y en otros sitios. A ellos se les niega todos los beneficios carcelarios que tienen los reos comunes. Tampoco les conmueve que todos los presos allí sean personas ancianas que tienen problemas médicos propios de su edad. Quizás los miembros de ese think tank no se pronuncian sobre los ancianos del gulag mencionado, porque no quieren ser tildados de fachos, pinochetistas y nazis u otro epíteto que se les ocurra a la Izquierda.

   El penal de Punta Peuco es descrito por las personas que lo han visitado como “Asilo de Ancianos” enrejado. Tiene muros, si es que no equivoco de 6 metros. En invierno, la temperatura llega a -6 grados. Un lugar ideal para personas de Tercera Edad.

   ¿Qué le importara que las personas allá están ciegos, otros tenga Alzheimer, o no tenga conciencia donde se encuentran, otros tienen diversos tipos diabetes e hipertensos? ¿Van a tomar en serio los informes del psicólogo de ese recinto que le da el pase a los reclusos para que puedan gozar de la libertad condicional? Una vez que tenga el informe de Gendarmería, el Instituto LyD elaborará otro informe haciendo comparaciones y citando a un “experto”.

   Por ejemplo, cuando son llevados al hospital de su institución: “Cuando los reclusos deben ser llevados a los hospitales de las FF.AA o de Orden, lo hacen en carros celulares, incómodos, con conducción poco suave, con chaleco de imputado (amarillo, de plástico), que produce abundante transpiración (peligro de enfriamiento), esposados y si están hospitalizados, permanecen con centinela permanente de Gendarmería, este aspecto para ancianos es inhumano”. Como si les fueran a escapar.

   Es un detalle insignificante para el Instituto es que a los reos de ese penal no se les aplique la Ley de Amnistía de 1978, la prescripción, ni la igualdad ante ley.

   Se desprende, por tanto, que el reconocido think tank cree que los generales y almirantes en retiro presos son “un peligro para la sociedad” tan como el senador Orpis, o que ellos (los reos) cometieron delitos de lesa humanidad, aún cuando la ley que tipifica ese delito no sea retroactiva, o creen que los reos de Punto Peuco son ‘violadores de los derechos humanos’ como les llama Izquierda.

  Queda claro los silencios en que cae el Instituto Libertad y Desarrollo.

27 de enero de 2014

El proyecto genocida del Mapu



La Izquierda chilena culpa a los militares presos en el gulag de Punta Peuco de haber realizado genocidio, lo que es falso. Más bien, las Fuerzas Armadas y Orden evitaron el proyecto genocida de la Unidad Popular. Es conocido por las personas informadas que el socialista Clodomiro Almeyda y canciller de Allende habían dicho que la Guerra Civil chilena costaría un millón de chilenos. A lo anterior, se suma las palabras del terrorista del Mir, el comandante ‘Pepe’, al serle preguntado “¿No les importa si muere gente?”: “Claro violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no a resultar”. Por su parte, Julio Bazán Álvarez, autor del libro ‘Lo derroco el pueblo’ y Presidente de la Confederación Única de Profesionales (CUPROCH) que estuvo contra la Unidad Popular, escribe en su libro que el MAPU que era uno un movimiento de ese gobierno había sacado una declaración con el siguiente tono: “El bolichero aparece como nuestro principal enemigo, pero el que está detrás de él es nuestro verdadero enemigo. Es imposible, técnica y políticamente, eliminar a 800.000 bolicheros. Tenemos que entender que 800.000 bolicheros son técnicamente irremplazables de la noche a la mañana y, que, políticamente no podemos eliminar a 800.000 personas”. Luego Bazán Álvarez hace un comentario sobre esa declaración: “¡Aceptaban intelectualmente y éticamente eliminar 800.000 modestos bolicheros! Sólo razones políticas se lo impedían. Surge inclemente la pregunta que es la base de este escrito: ¿No se daban cuenta que esos 800.000 bolicheros eran pueblo, puro pueblo? Hombres inteligentes y preparados en el “Humanismo Cristiano”, ¿no se daban cuenta de la atrocidad de esta afirmación?”. Al leer esas citas, uno se da cuenta tanto los dirigentes de la fracasada Unidad Popular como el populacho bárbaro que lo apoyaba eran dementes y locos. Hablan en nombre del pueblo, y a su vez querían exterminarlos
. 
 El Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitaria) fue un partido de Izquierda, que se escindió de la Democracia Cristiana y que tenía sus bases ideológicas en la Teología de la Liberación. Para la elección presidencial de 1970 prefirieron votar por Allende en desmedro del candidato de la democracia cristiana, Radomiro Tomic.

Al final, hubo dos tendencias en ese grupo, según Wikipedia: un marxista leninista y otra llamada Mapu Obrero Campesino. En tiempos del Gobierno Militar formaron el grupo terrorista Mapu Lautaro. Tanto en la ex Concertación como en la Nueva Mayoría todavía están los mapus: Víctor Barrueto; el empresario Óscar Guillermo Garretón; el diputado del PPD, Rodrigo González; el ex senador Jaime Gazmuri; el escritor Ricardo Brodsky y actual director de Museo de la Memoria; el parlamentario Carlos Montes que milita el Partido Socialista y que tuvo formación militar, no en la Escuela Militar, y los ex ministros Enrique Correa y Jaime Estévez, entre otros.

                                 

 El sociólogo del Mapu y columnista de ‘El Mercurio’, Eugenio Tironi comentó el año pasado el libro "Revolucionarios cibernéticos. Tecnología y política en el Chile de Allende", del investigador de Edén Medina, publicado por la editorial izquierdista Lom. En otro post, había comentado ese proyecto a propósito del libro de ciencia ficción, Jorge Baradit, en que muestra que Pinochet se puso al lado de Allende y disfrutamos de la utopía cibernética marxista leninista.

 En ese libro se comenta el proyecto tecnológico Cybersyn, que tenía el propósito “el control operacional de las empresas estatales e intervenidas en el gobierno de Allende mediante el uso de la tecnología computacional”. Los diseñadores eran PUC y del Mapu. Era una especia de internet que recogía información de la producción de todas empresas estatizadas o expropiadas. El ingeniero a cargo del proyecto era un el inglés . Stafford Beer, quien vio la oportunidad de aplicar el proyecto en un país que pretendía alcanzar el socialismo por vía democrática. Al inglés no le bastaba vivir bajo el socialismo laborista, sino que quería el marxismo leninista. Desde luego, como toda persona del primer mundo de Izquierda radical de esa época (stalinista, maoístas, guevaristas, seguidores de Pol Pop), quería el comunismo para los países del Tercer Mundo, no su propio país. Parecido al francés que siguió al ‘Che’ Guevara a Bolivia. Por esa razón, dentro de las ‘víctimas del Gobierno Militar’ se ven extranjeros de Europa Occidental que tenían formación militar. Pertenecían a la guerrilla. 

 Luego el sociológo dice que el proyecto comenzó ampliarse; “Con el tiempo -y paralelamente al ascenso de Flores en el Gobierno-, Cybersyn fue ampliando sus pretensiones. Su tecnología podía emplearse para transformar el conjunto de la economía en un organismo adaptativo, adoptando las ideas de los biólogos Maturana y Varela, de fuerte influencia en Beer y Flores. Más tarde se pensó en emplearlo para promover la participación popular y canalizar la información y la propaganda”.

   

El columnista de Izquierda cita al final, las palabras de Medina: "cuenta la historia de la intersección de dos utopías", esto es, una política y otra tecnológica, y "como todas las utopías, esas visiones eran bellas, pero escurridizas". Muy bello si es en nombre de las ideas de Izquierda cometer genocidio.




 Mis queridos lectores notan la contradicción entre las palabras de Tironi y las del señor Bazán Álvarez. El Mapu pretendía eliminar a 800.000 personas y a la vez quería crear una máquina que recogiese el nivel de la productividad de las empresas. La demencia estriba como dice Bazán por ser “Hombres inteligentes y preparados en el “Humanismo Cristiano””. Supuestamente, el Mapu representaba a los sectores medios de país, a los cuales propia Unidad Popular los quería exterminar por ser burgueses.Se ufanaban por ser los intelectuales de la UP.

 En otra columna titulada ‘La Posibilidad del Mal’, el señor Tironi comenta las palabras del “historiador Tony Judt, en sus conversaciones con Timothy Snyde” sobre las cosas públicas en el período entreguerras: “Lo que le faltaba al pensamiento de izquierda y del centro en la época de entreguerras era algún tipo de reconocimiento de la posibilidad del mal como un elemento limitador, y mucho menos dominador, de las cuestiones públicas”. Según el sociólogo del PPD, los jóvenes revolucionarios leninista de la Unidad Popular conocieron la posibilidad del Mal, después del pronunciamiento militar pedido por la mayoría del país. Típico del pensamiento de Izquierda es invertir todo. Luego agrega: “ Nunca más nos sacamos el miedo de la piel: no a los demás, sino el miedo a nosotros mismos; al terror que podíamos engendrar si no aprendíamos a controlar nuestras pulsiones”. Ellos abrazaron la maldad y todavía siguen en la oscuridad. Para Tironi el problema no era el Mir, ni los 5000 guerrilleros que habían en Chile, ni las fuerzas de choque que tenía la Unidad Popular, sino el Gobierno Militar “por acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente, no por dejarla al arbitrio del mercado; en otras palabras, por la DINA y Dinacos, no por la baja de los aranceles”. Los militares redujeron el tamaño del Estado, y el sociólogo habla de “acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente”. Cualquiera persona informada, pensaría que está hablando del JAP. Al contrario del proyecto totalitario de Allende.

Sin embargo, es incapaz reconocer que la propia Izquierda chilena, la que forma de la Nueva Mayoría se ha encargado de  que “Paradójicamente, la porfiada negación del pasado conduce a su mitificación”. De ahí que Allende era demócrata, liberal y su culto a la personalidad, que los victimarios totalitarios y terroristas son las víctimas, que la Unidad Popular tenía el respaldo del pueblo y que la CIA estuvo detrás de la caída del presidente marxista de ese fabuloso proyecto que pasaba por llevar a Chile a guerra civil con un millón de muertos y ochocientos mil bolicheros muertos.

En la misma línea de trastocar los conceptos, la historia, es pues, a la ex mapu y ex candidata a diputado por las comunas de Peñalolén y la Reina, Teresa Valdés Echeñique en la elección parlamentaria del año pasado. Al parecer es pariente del arrepentido y del narcisista de La Moneda. Además de ser feminista y que también trabajo en el gobierno de Salvador Allende. En una entrevista que le hicieron en CNN Chile o en el canal 24 horas, ella dijo creó en 1983 el Movimiento Unitario “Mujeres por la Vida” para contraponerlo a la ‘Cultura de la Muerte’ del Gobierno Militar, y como dice en su sitio web “incluía a mujeres desde el PDC hasta el MIR-, articulación que convocó las mayores marchas y manifestaciones de mujeres contra la dictadura y por la democracia”. A igual que Tironi no le importa los asesinatos del grupos terroristas del Mir y luego del FPMR en los ochenta, y que hayan intentado imponer un gobierno comunista a costa de un millón de chilenos muertos. Valdés es otra cuica del barrio alto como Marcia Scantlebury, Manuela Gumucio y Carmen Castillo, quienes se sienten culpables de haber nacido en buena cuna.

  

A los izquierdistas chilenos se les nota que les pesa la derrota. Incluso en las personas que fueron de Izquierda y se pasaron a la vereda de la Derecha. Así, lo vemos en el ex mirista convertido al liberalismo, Mauricio Rojas, ya sea al ex comunista, novelista, ministro de Cultura y neoderechista militante de ‘Amplitud’, Roberto Ampuero.El primero hace la siguiente afirmación en una entrevista : “sino que yo mismo podría haber acabado transformándome en un verdugo como Stalin o el Che. Por eso me dediqué a buscar una ideología que se preocupara por proteger al individuo contra la violencia colectiva ejercida a nombre de cualquier ideal. Eso es lo que para mí representa las ideas liberales. No es tanto una cuestión de economía de mercado. Todo intento por sacrificar al individuo por una reforma, aun de corte liberal como la que hubo en mi país bajo Pinochet, es inaceptable. El liberalismo es algo integral”. Para Roberto Ampuero , “Subrayo que si bien desahuciar esa democracia fue una irresponsabilidad extrema, nada justifica la represión posterior”. Los que murieron después del 11 de septiembre eran terroristas del Mir. Y luego agrega: “Sin duda que el “nunca más” de un museo financiado por todos los chilenos debe alzarse contra el régimen que tuvimos, pero igualmente contra partidos que justificaron dictaduras en otras latitudes”. Hay recordar que los militares chilenos fueron llamados por el Acuerdo de la Cámara de Diputados, y no pretendieron perpetuarse indefinidamente como los gobiernos comunistas, ya que contaban con un itinerario para devolver a la democracia. Tanto Rojas como Ampuero omiten contra quienes combatieron los militares no eran unas blancas palomas. Como típico de Izquierda, es mejor culpar a otros de sus fracasos y derrotas. Además, como hemos visto en estos 24 años es lucrativo el negocio de hacerse la víctima.

 En fin, el Mapu fue un grupo más de los dementes, sociópatas, psicópatas, locos que conformaron la Unidad Popular, que debería pedir perdón al país por haber hecho tanto daño en vez de sentirse orgullo de su pasado.

9 de febrero de 2013

La verdadera "doctrina Schneider"



Lo bueno de leer a autores de nuestro lado, es que se derriban muchos mitos elaborados por la Izquierda.
 Así, en el libro “Lo derrocó el pueblo” de Julio Bazán Álvarez coloca al final de un capítulo, argumentos históricos de que los ciudadanos pueden quitar al gobernante de su cargo. Él emplea la palabra ‘pueblo’, que desde la óptica liberal esa expresión es una simple entelequia. Sólo hay las personas individuales que se agrupan en diversas comunidades, ya sea tribus, naciones y partidos.

 El autor nombra “Las Declaraciones históricas sobre el poder pueblo”, entre ellas la toma de juramento de los señores aragoneses a su rey, de los siglos XVI y XVII, respectivamente; la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos; la carta de George Washington, despidiéndose de su segundo mandato; las palabras del fundador del Partido Socialista, Óscar Schnake, donde analiza el problema de la autoridad a principios del Frente Popular, y, finalmente la verdadera “doctrina Schneider”.

 En Chile, la Izquierda emplea la doctrina del general René Schneider para descalificar el pronunciamiento militar de septiembre de 1973. ¿Cuál es la doctrina? El General en el Consejo de Generales sostuvo que el Ejército el 23 de julio de 1970, respetaba la Constitución y las leyes hasta que: “esta posición y este pensamiento legalista tiene como única limitación el hecho de que el poder del Estado que se está sustentando y respaldando abandonara su propia posición legal; en ese caso naturalmente las Fuerzas Armadas, que se deben a la nación , que es lo permanente, más que el Estado, que es temporal, quedan en libertad para resolver el problema o frente a una situación absolutamente anormal y que lógicamente sale de los marcos en que se ha planteado el régimen que sustenta la conducción del país”. La negrilla es mía.

 Ahora bien, la Izquierda, si uno revisa los sitios que hay en la red, saca a colación la declaración pública que hizo el General Schneider a la prensa, en particular al ‘El Mercurio’ el 8 de mayo de 1970: “ El ejercito es garante de una elección normal, de que asuma la presidencia de la república quien sea elegido por el pueblo, en mayoría absoluta. Por el congreso Pleno en caso que ninguno de los candidatos obtenga más del 50% de los votos”. Y al ser preguntado de nuevo por los periodistas, agregó : “Insisto en que nuestra doctrina y misión es de respaldo y respeto a la Constitución Política del Estado. De acuerdo con ella, el Congreso es dueño y soberano; nuestra misión es hacer respetar su decisión".
 De las palabras anteriores se desprende, por tanto, que la Unidad Popular no cumplió con dos condiciones: primero, Allende no fue elegido por el pueblo, sino por el Congreso. Segundo, no alcanzó a obtener el 50% de los votos.

 ¿Cuál es la verdadera “doctrina Schneider”? O sea, el Ejército respetara la Constitución Política del Estado y al gobernante electo, hasta que el poder del Estado “abandonara su propia posición legal”.

27 de noviembre de 2010

Reagan, Pinochet y la CIA





En el mundo de la política es más fácil mentir que decir la verdad. O mejor dicho, es más rentable la mentira a la verdad.

Para la izquierda es inconcebible que sus adversarios se rebelen contra ellos. Los izquierdistas se rebelan contra los que mantienen las cosas. Así lo vemos, que la explicación más recurrente que han sacado para justificar el fracaso del gobierno marxista leninista de Salvador Allende, es que la CIA intervino. Mónica González, periodista del sitio CIPER miente de nuevo: “La historia de cómo el gobierno estadounidense, desplegando la fuerza de la CIA sobre Chile, ayudó a orquestar el derrocamiento del gobierno del democráticamente electo Salvador Allende y el ascenso al poder del régimen militar de Pinochet es bien conocida en el mundo”. Tanto a la señora González como al resto de la izquierda, les cuesta asumir las palabras del dirigente de la Conferación Única de Profesionales de Chile (CUPROCH), Julio Bazán Álvarez que dice en su libro “Lo derrotó el pueblo”: “La izquierda todo lo ha distorsionado, no es conveniente para su imagen reconocer la verdad: el Gobierno de Allende fue derrocado por la base social de Chile”. Fue, además, el civil que hizo contacto entre la DC y la Marina. Después de todo, los planes para tomar el poder vinieron de ahí, no del Ejército. Omite CIPER que el país estaba totalmente paralizado ad portas de la intervención militar. Ni siquiera las protestas contra el Gobierno Militar o la ‘dictadura’ llegaron a ese nivel de paralización. Naturalmente, la izquierda siempre intentara mostrar que las protestas en contra de Allende eran pequeñas y las en contra el Gobierno Militar eran grandes. Si fuese cierto lo que dice la izquierda, entonces, no se explicaría el respaldo que tuvo el general Pinochet en el plebiscito de 1988, que llegó al 44,01% de la población.


Al periodismo de izquierda les gusta ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio. La periodista Mónica González nunca nos explicará para qué eran las armas encontradas en la casa de Allende ni los vínculos que tenía con Óscar Squella Avendaño , el mayor traficante de drogas de América Latina de los setenta, ni los informes que recibía del Mir sobre armamento y munición - y así dice el mito político, que el Mir le hacía la vida difícil al Gobierno de la Unidad Popular-, ni porqué Allende era una agente de la KGB pagado. Si hiciese todo ello, correría con la suerte del ostracismo que la izquierda realizó al ex allendista, Víctor Farías. Tampoco lo anterior, tendrá su lugar en el Museo de la Memoria, mas si los archivos desclasificados de la CIA con respecto a Chile.


Así, el golpe noticioso de la semana fueron las revelaciones de CIPER de que gobierno de Ronald Reagan le quitó el apoyo a Pinochet. De hecho Reagan aprecia a Pinochet: “Salvó a su país… Si hubiera alguna forma en que pudiéramos aparecer como no oponiéndonos a él, indicar que respetamos lo que ha hecho, pero al mismo tiempo decir que queremos ayudar a Chile por el bien de Chile”.Si la periodista y ex comunista Mónica González hiciese periodismo de investigación, en su reportaje tendría que haber puesto que la presión del Gobierno estadounidense contra Pinochet, era ridícula, pues lo propios militares se fijaron metas y plazos para cumplir su objetivo. De hecho, el ex ministro del Trabajo de Pinochet, José Piñera en su blog recuerda la Declaración de Principios del Gobierno Militar en 1974: “La Junta de Gobierno entregará oportunamente el poder político a quienes el pueblo elija a través de un sufragio universal, libre, secreto e informado”.

Leyendo el reportaje de CIPER, uno se da cuenta que en este caso particular, el ex gobernante norteamericano estuvo mal asesorado, por el secretario de Estado George Shultz y por el asistente del secretario de Estado para América Latina, Langhorne Motley, quien dijo una “intervención activa, aunque gradual, para tratar de propiciar una transición pacífica hacia la democracia en Chile”. El Gobierno Militar se fijo un itinerario que estaba en sus artículos transitorios de la Constitución de 1980. Finalmente, lo cumplió.

Además, revela que los servicios de inteligencia norteamericanos no eran tan buenos. Si hubiesen leído la Constitución, a los contribuyentes norteamericanos le hubieran ahorrado bastante plata en financiar a la oposición al Gobierno Militar a través de la National Endowment for Democracy (NED).

Cuando se está en el poder, cualquiera persona pierde el control. Por eso, Nietszche decía: “Qué el poder vuelve estúpidos a los hombres”. El general de la Fuerza Áerea y miembro de la Junta, Mathei ha dicho, que Pinochet no era el mismo al principio que, cuando asumió la jefatura de la Nación. Basta ver como los políticos incluso en democracia desean perpetuarse en el poder, ya sea a nivel local, internacional al inventarse cargos o siempre buscando un pretexto para ser servidores públicos, incluso en que la mayoría de los mortales está jubilado. Si alguien tiene un conocido en la política, se dará cuenta que se les sube los humos a la cabeza, esto es, se creen la muerte. A nadie se le ha ocurrido crear un centro de rehabilitación para desintoxicarse del poder, así como han creado centros para desintoxicarse de la droga o el alcohol.