Mostrando las entradas con la etiqueta Los Archivos del Cardenal. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Los Archivos del Cardenal. Mostrar todas las entradas

3 de octubre de 2011

Los Archivos del Demonio



Antes que el alcalde de la comuna de Providencia y ex militar, el coronel en retiro del Ejército, Cristián Labbé se ganase la animadversión por ordenar el desalojo de los colegios tomados, los progresistas chilenos, estos es, la democracia cristiana, socialista y el quinto partido de la Concertación, el Partido Comunista, ya le tenían odio. Después de todo, el coronel Labbé y ex agente asignado a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), dijo a propósito de la famosa teleserie de televisión nacional (tvn), "Los Archivos del Cardenal son los archivos del demonio”. Él tiene toda la razón, pues conoció de cerca el terrorismo. Uno de los abogados de la Vicaría de la Solidaridad, Roberto Garretón afirmó en un diario ‘progresista’: "hay que ver lo que fue la dictadura: es una de las más sanguinarias de toda la mitad del siglo veinte en el mundo. Si el Cardenal es un demonio como dijo Labbé, ¿qué título le da él a Pinochet, a Manuel Contreras, a Krassnoff Marchenko o a Iturriaga Neumann? Todos ellos tienen las manos llenas de sangre, el Cardenal no tiene una gota de sangre en sus manos". Debido a que es cobarde el abogado, injuria a personas que no puede defenderse. En total en la Guerra Civil que inicio la izquierda, murieron menos del 1% de la población. Esa es la forma correcta decir, no ‘bajo Pinochet murieron tantos’. ¿Por qué no dice lo mismo de sus amigos del Frente y del Mir? A propósito de abogados, por Revista Júpiter me enteré que al abogado de la Vicaría, el demócrata cristiano y actual presidente de ese partido, Ignacio Walker, no sabía que el archivero trabajaba para el Frente. Solo se limito a responder que Parada era su amigo. Ahora se entiende el acercamiento de la DC al Partido Comunista. Queda por probado que los DC chilenos son tontos inútiles del PC.



Ahora bien, por un joven profesional comunista menor de treinta años ABC1*, he sabido que los guionistas de esa teleserie pusieron por boca de los personajes militares en uno de sus capítulos: “Nosotros matamos y torturamos por la patria”. Así es como la izquierda sigue fomentando el odio entre personas que nacieron fines de la Guerra Fría y de lo único que conocen de comunismo es Fidel y el ‘Che’. No sé si al gorila de Chávez lo consideran. Se nota, evidentemente el sesgo, pues se trata de poner a la izquierdista como “víctimas”. Ellos son víctimas entre comillas. Es el único papel que les salen bien en la vida pública, culpando de todos sus fracasos a la CIA, al calendario maya, a los hombres de negro, a los ovnis, al planeta X y a los Iluminati. Desde luego, que a los guionistas no se les va ocurrir colocar por la boca de un terrorista del Mir: “Las momias al colchón y los momios al paredón”. La izquierda es la quinta esencia de la tolerancia y del humanismo.

Aun cuando la teleserie se base en hechos reales, según ellos, yo no les doy ningún crédito. Como los izquierdistas o ser de izquierdas para mí es una enfermedad psicológica o psiquiátrica, esto es, freak. La tomo como tal. Un mafioso de la Yakusa, o de Al Capone o de la mafia rusa lo entendería. Me pongo más exagerado, lo entenderían los piratas a los que se enfrenta el ‘El Fantasma de la Selva’, los villanos de James Bond que no son afeminados como los guerrilleros o terroristas del Mir o del FPMR. La izquierda hace más de cuarenta años le quiso dar la pelea a los militares, ya sea de modo frontal matando a cualquier militar en la calle, ya sea infiltrándose en las Fuerzas Armadas para tenerlas al servicio de la Revolución. Quizás creyendo se arredrarían. Sin embargo, perdieron la apuesta. Los militares le dieron la pelea, y los terroristas de diversos países sudamericanos perdieron. Un mafioso lo entendería, incluso un asesino como ‘El Chacal’ y un agente de NCIS, si es que siguen ese programa. En cambio, ¿Qué hace un enajenado izquierdista? Les saca en cara el hecho de los militares hayan matado después de treinta o más años, como si la izquierda, ya sea a través del Frente Patriótico Manuel Rodríguez o el Mir, no hubiesen matado. Si te queda algo de racionalidad entenderás la siguiente frase, sacada del NCIS: “Le dieron la pelea a los militares, y la perdieron”. Ni el Museo de la Memoria ni la teleserie va cambiar ese hecho. Además de que están machados con sangre.

Naturalmente, que el propósito de la teleserie es lavar el cerebro y cambiar la historia un poco. Los intelectuales de izquierda están acostumbrados a mentir, que nadie los rebate. Así, por ejemplo, el sociólogo Eugenio Tironi escribió una carta al ‘El Mercurio de Santiago’ comentando las manifestaciones, que los que salían a la calle eran los se habían formado en los rigores del autoritarismo y la carestía. Nótese que usa la palabra ‘carestía’ para referirse al Gobierno Militar. Después cuando fue invitado al programa ‘Tolerancia Cero’ de Chilevisión, me dijeron que ocupó la palabra ‘desabastecimiento’. Ninguna de las lumbreras le rebatió semejante tontería. El único período de nuestra historia que hubo carestía fue, pues, durante la nefasta Unidad Popular. Puesto que el invitado saco relucir el mayo de 68 y así compararla con la actual protesta estudiantil que ya lleva cinco meses. No sé cuál de las cuatro lumbreras de ese programa dijo que los Gobierno Militares fue una reacción al movimiento estudiantil de los setenta. En realidad, fue una reacción al guevarismo que no tiene nada que ver con el hippismo. Parece que todavía en la izquierda asocia el ‘Che’ con la paz. Por eso, la izquierda española portaba pancartas del terrorista argentino, cuando Bush se metió en Irak.

La gente de izquierda siempre dice que ellos tenía miedo y que eran más puros e inmaculados más que la Virgen María. Y ser blancas palomas.Aún así resulta ridículo que ellos digan que tenía miedo, si tanto el filosofía y praxis de Lenin como de Ernesto ‘Che’ Guervara inspiró a la izquierda fomentara el miedo a la burguesía. Hace tiempo cite unas palabras del fundador del primer Estado Comunista:“Este recurso de control y del trabajo obligatorio es más fuerte que las leyes de la Convención y su guillotina. La guillotina sólo servía para intimidar, para vencer la resistencia activa. Y a nosotros no basta eso. No nos basta, pues no sólo necesitamos ‘intimidar’ a los capitalistas, a fin de hacerles sentir la omnipotencia del Estado proletario y de que no se atrevan a pensar en desplegar una resistencia activa contra él. Necesitamos vencer también su resistencia pasiva, indudablemente más peligrosa y más nociva todavía”. Por su parte, el ‘Che’ escribe:"Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión, hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de los cuarteles, y aun dentro de los mismos; atacarlo dondequiera que se encuentre, hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Crear dos, tres, muchos Vietnam”.

Asimismo, tampoco hay tomarlos en serio cuando le ponen tanto énfasis a la Memoria y a los Derechos Humanos con mayúscula. Si fuese cierto lo de la memoria, entonces los cineastas de izquierdas podrían recrear el momento en Salvador Allende se convirtió en agente de la KGB, podrían recrear cuando los terroristas del Mir a fines de los sesenta, secuestran y torturan al director de ‘Las últimas Noticias’ de Concepción, dejándolo desnudo en la universidad de esa ciudad o el acto violación y posterior asesinato de una mujer y su marido en la selva del Neltume por el comandante ‘Pepe’ del mir. En tiempos de Pinochet, el atentado al servicio médico naval Capredena en Valparaíso , donde dejaron varios heridos. Hasta podrían recrear el campamento que tenía los miristas en la Libia del dictador Kaddafi. En fin, son muchos los eventos que por la pantalla los cineastas de izquierdas podrían mostrar. Sobre los derechos humanos, sin comentarios. Sabemos que la izquierda cometió graves asesinatos desde 1967 en adelante, siguieron bajo el Gobierno Militar, y luego continuaron después de 1990. Y así y todo, tienen la arrogancia de tratar de avergonzar a los militares asignados a los dispositivos de seguridad. El deporte de la izquierda, además, de hacer asambleas que nunca terminan y de marchar, es, pues, matar.

Los derrotados izquierdistas chilenos han inventado el imaginario de que la población civil, durante el Gobierno Militar vivía presa del miedo, debido a las actividades que realizaban las agencias contra el terrorismo. No es así, sin embargo, pues quienes tenían miedo eran simplemente los terroristas del Mir, del Frente que se escondía en las casas de seguridad y que les proporcionaba las Iglesias. Desde que la izquierda a fines del sesenta del siglo pasado opto por la violencia con el propósito de intimidar a sus adversarios, entre otras cosas, éstos habían caído en la categoría de enemigo, sin haber leído los revolucionarios a Carl Schmitt.

Los ‘jóvenes idealistas’ igual perdieron en el cuadrilátero. Con todo, a las nuevas generaciones o clones les hacen creer que ganó la Unión Soviética.

6 de agosto de 2011

La tibieza del Cardenal





“La historia existe para ser violada”
(Francisco Ortega, autor de ‘1899’)

Cuando termino de darse la serie ‘Los ochenta’, se dijo que el canal iba a hacer una serie sobre la Vicaría de la Solidaridad, en la que mostraba el trabajo de un abogado y ciertos casos derechos humanos ocurridos bajo el Gobierno Militar. Desde luego que omitía los hechos de sangres cometidos por los grupos terroristas Mir, en primer lugar, y luego los del Frente Patriótico Manuel Rodríguez que contó con el apoyo de la Vicaría. La serie ‘Los ochenta’ no la vi, porque conocía la intención. Además, que tengo recuerdos y memorias distintas de los zurdos. Ahora bien, lo mismo ha ocurrido la serie ‘Los Archivos del Cardenal’ de TVN.

La izquierda puesto que perdió, fue derrotada y fracaso ideológicamente con la Unidad Popular intenta recurrir al imaginario colectivo, para imponer su versión de la historia, aun cuando ésta la contradigan. Para ello recurren a los documentales, al cine y la TV. Al contrario de lo que dice el profesor Gonzalo Bustamante: “Nadie con un mínimo de seriedad, ni el senador, cree que se discute sobre una teleserie”. Parece que el profesor no entiende el propósito de la serie. Antes de estrenarse se sabía quienes era los malos y los buenos. Sólo en un país de izquierda como Chile, los terroristas son los buenos. El mismo profesor había comparado la CNI con las SS hitlerianas.

Antes de estrenarse, lo que le molestó a la izquierda fueron los comentarios del senador de Renovación Nacional (RN), Carlos Larraín, quien dijo : “tiene por objetivo resucitar, reabrir heridas muy viejas que uno habría pensado que habían cicatrizado”, y el segundo "La serie toma hechos que ocurrieron exactamente hace 40 años, pero que tienen una connotación política evidente: la izquierda presentada como víctima, y eso es lo que le da pábulo para actuar en política con cierto sentido de superioridad". Previamente, a raíz del no apoyo de los ex militares al gobierno en las próximas elecciones, dijo:”!Yo estoy de acuerdo que jóvenes ex militares en el año 73, 74, 75 con un rigor insólito, disentimiento absoluto, cuando veían que la patria estaba en peligro y tenían una cadena de obediencia muy rigurosa, me parece que no es justificada –la condena en su contra…en que militares alta graduación actuaron con abuso y con criterio criminal, esos sí tienen que ser castigados”. Ese tipo de declaraciones son las que les gustan a la izquierda, pues mantienen las heridas abiertas. Podría decir lo mismo de los terroristas. Ante los jóvenes de la Derecha Universitaria dijo que había que ser valiente. Con todo, la supuesta valentía del abogado de derecha se reduce a palabras y no a acciones, como cerrar la oficina de los derechos humanos del ministerio de Interior, terminar con las querellas, defender el Estado de Derecho e indultar a los militares. En fin, la queja del senador Larraín no tiene sentido, pues él ha contribuido a que la izquierda se fortalezca. Como dice el refrán: la culpa no es del chancho, sino del que le da el afecho.

Así, pues, a principios de los noventa se presentó en el avant-premier de la película ‘La Casa de los Espíritus’ del director Bille August . En esa oportunidad, asistió el Presidente de la República Patricio Aylwin y otras personalidades. Después de ver la película, todos comentaron que lo presentaba el director era la verdad. Se mostraba, por ejemplo, que la derecha de la época había realizado unas primeras. La derecha chilena nunca ha hecho unas primarias. El director mostraba a las personas identificadas como la izquierda casi como unos muertos de hambre, mal vestidos y andrajosos. Tanto el uno como en el otro falseaba la historia. Las personas de izquierda provenían de la clase media alta y otros de la vieja aristocracia. Como los izquierdista son buenos en el marketing les gusta vender la imagen eterna de pobrecitos.

Una vez más, la izquierda saco a colocación el Holocausto judío, como si ellos estuviesen en las mismas condiciones de las víctimas del nazismo. Fue el abogado de derechos humanos José Zalaquett, él mismo que había sostenido que los terroristas no violan los derechos humanos, en cambio sí, los militares. Zalaquett repite los clichés de la izquierda : “todos somos titulares de derechos fundamentales y que los contrincantes políticos son adversarios, no enemigos”. Fueron los socialistas, comunistas y los terroristas del Mir, quienes introdujeron la categoría ‘enemigo’ en la política chilena, sin haber leído al filósofo alemán Carl Schmitt. Para ellos, el enemigo era el aparato militar burgués que había que destruir. Los judíos en Alemania no quisieron instalar un gobierno totalitario como la izquierda, tampoco abrazaron el terrorismo y la violencia como una opción política por sobre los votos, ni asesinaban a diestra y siniestra como la izquierda antes del 11 de septiembre para atemorizar a la burguesía chilena. Si yo fuese judío, me molestaría esa comparación que los socialistas chilenos recurren a menudo. Ya es hora que la pequeña comunidad judía manifieste su rechazo a este tipo comparaciones, porque banalizan la maldad.

Igualmente, quienes han disfrutado de la serie, ha sido los prelados. Según el actor Patricio Melo que personifica a un sacerdote: “Cristián Precht me comentó que aparecemos mucho más piadosos de lo que eran realmente”. Dudo que ese monseñor Precht haya estado indignado ya sea con las tropelías que hacía la Unidad Popular, ya sea con la internación de armas en Carrizal Bajo por el FPMR. Usando las palabras del abogado Zalaquett, “la solidaridad es el puente” que usó para apoyar el terrorismo. No la esperanza. Ese monseñor también fue invitado al avant-premier junto con Patricio Aylwin.

El diario ‘El Mercurio de Santiago’ en su revista Wiken, titula “Los archivos del cardenal Los años que vivimos en peligro”. Los únicos que sentían miedo eran los terroristas que se escondieron bajo las sotanas de los obispos. De hecho, la población civil denunciaba donde se escondían los terroristas del Mir en los primeros años del Gobierno Militar. Me gustaría que monseñor Precht nos explique al país la siguiente carta : “Estoy ansioso siguiendo la serie Los archivos del cardenal, pues quizás en uno de los capítulos podríamos ver el episodio en que los extremistas fueron atendidos en la clínica clandestina Chiloé -dependiente de la Vicaría de la Solidaridad-, cuando llegaron heridos luego de asaltar sangrientamente la panadería Lautaro, matando al carabinero Miguel Vásquez Tobar, de tan sólo 21 años. "Los archivos del cardenal" que el vicario de la época no quiso entregar a la justicia en su oportunidad, permitiendo que el crimen continúe impune”. O que uno de los archiveros era miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Además, de la izquierda, quienes ha celebrado la serie es la llamada derecha liberal o progresista, porque de liberal no tiene nada. El ex Ministro de Justicia, Felipe Bulnes, dijo después de verla en el cine: "el país progresa en la medida en que va revisando su historia (...). La bandera de los DD.HH. no es de un solo sector sino que es una bandera de la democracia". Él mismo que le negó un indulto humanitario a un militar moribundo.

Tanto la izquierda como algunos personeros de la Iglesia Católica carecen de hablar sobre derechos humanos, ya sea porque antes del 11 de septiembre de 1973 apoyaban a los terroristas y se identificaban con el proyecto totalitario de la UP. De hecho, los jesuitas por medio de la revista ‘Mensaje’ apoyaban el hombre nuevo socialista. El mismo Cardenal Silva Enríquez fue entusiasta del gobierno popular y del comunismo en Cuba. Personas como el abogado de la Vicaría, el demócrata cristiano Ignacio Walker nunca se acercaron, a las viudas y familiares de las víctimas del terrorismo. Entonces, se deduce que apoyaba la vía armada de la izquierda.

La serie, al contrario de lo sostiene Zalaquett, no contribuye a la Reconciliación Nacional, mientras los militares no estén libres y se los rehabilité, quitándole el estigma de ‘violadores a los derechos humanos.