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17 de junio de 2011

Creando un problema donde no hay tal





Algunos políticos son tontos o se hacen. Basta leer las declaraciones de algunos políticos, después de que los terroristas mapuches depusieran su falsa huelga de hambre que duró 82 días. Ellos dicen: “La única solución a los mapuches homicidas es el indulto”. Así lo dice el ex presidente de la República y actual senador de la Democracia Cristiana (DC), Eduardo Frei Tagle : ‘La única salida es el indulto presidencial', el diputado comunista Hugo Gutiérrez : "Lo que uno espera de un Presidente es que asuma la responsabilidad de salvar cuatro vidas humanas que fueron injustamente enjuiciadas en virtud de una legislación que no correspondía. Entonces, mientras no se derogue esta ley, el Jefe de Estado puede indultar", el parlamentario socialista y ex terrorista, Sergio Aguiló afirmó: " los comuneros fueron condenados a 10 y 15 años de una manera extrañamente irregular, porque se utilizaron todos los métodos de una ley antiterrorista y después fueron llevados a la justicia común” En el mismo tenor, el senador oficialista de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Hernán Larraín, quien dijo: "El tema tiene mérito en sí mismo para tener una solución del análisis del caso por la complejidad que reviste, y también podría ser planteado como un tema a debatir al interior de esta ley de indulto". Después agregó : "Existen precedentes para hacerlo, a través de una ley general como fue el indulto que se hizo a un grupo de violentistas a principios de los 90 y por lo tanto es un tema que se puede analizar”. Las palabras del demócrata cristiano no me asombran. Si me asombran, por el contrario, las palabras del senador oficialista, cuyo fundador de ese partido, el abogado y profesor de Derecho, Jaime Guzmán fue asesinado luego de haber terminado sus clases en la Pontificia Universidad Católica, en Santiago, por oponerse al indulto de los terroristas condenados. Algunos de los cuales, me fueron condenados a penas que bordean el siglo. Además, sentí rabia al leer la declaración del senador de la UDI. De una cosa estoy seguro: el político Guzmán tienen que estar revolcándose en la tumba al oír las palabras del señor Larraín.

Hay que recordar que el presidente Piñera para las fiestas del Bicentenario, puso en el mismo nivel a los 33 mineros junto con lo delincuentes mapuches, que atentaron contra un agricultor y luego contra el fiscal Mario Elgueta.

No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas. Según Larraín, "Existen precedentes para hacerlo”. ¿Qué precedente? Los terroristas condenados por la Justicia Militar ajustados a Derecho. Transcurridos veintiún años, sabemos que el Gobierno que presidió Aylwin no les temía a los militares, sino a los terroristas. La Concertación siempre sacara a relucir el ejercicio de enlace, que realizó el Ejército. El auténtico problema era los terroristas. Por ello, se encargaron de hacerle concesiones a la extrema izquierda. E incluso varios participaron en los Gobiernos de la centro izquierda. No obstante, la gravedad de sus delitos.

Primero falló el tribunal de apelaciones de la ciudad sureña de Cañete, que condenó a los mapuches homicidas a 25 años. Desde entonces, la izquierda comenzó presionar, ya sea con los poderes fácticos, esto es, organizaciones que dicen defender los Derechos Humanos, los políticos y naturalmente, el Instituto Nacional de Derechos Humanos. Esta última es por antonomasia una institución izquierdista. Para ello, se sentaba un precedente, porque a raíz del fallo, los chilenos supuestamente estaríamos indefensos. Luego, la Corte Suprema, finalmente dictaminó, hasta bajo las penas, creo, por la presión de los poderes fácticos y los políticos de izquierda.

Lo que asombra, pues, es la capacidad de la izquierda para movilizarse, en contraste con la Derecha. Cuando se condenó injustamente a la llamada ‘copula de la DINA’ por el secuestro de una mirista. Pocos hablaron. Los políticos de derecha poco o nada dijeron. Simple resignación. E igualmente, los académicos del sector. Pocos cuestionaron la figura ficticia del ‘secuestro permanente’, la falta del debido proceso y los principios del Derecho: la cosa juzgada, pro reo, la prescripción, la Ley de Amnistía. Y todos los atropellos que han sufrido desde entonces con jueces prevaricadores y testigos falsos. Cada vez que han sido condenados por ‘crímenes de lesa humanidad’ los políticos no hacen alharaca como los políticos de izquierda. Ese último delito no es retro activo, mas a los abogados que están en la arena política no les importa. Desde luego, que las organizaciones de Derechos Humanos, esto es, los poderes fácticos y el Instituto Nacional de esos derechos avalan todos esos atropellos mencionados hacia los militares.

Los homicidas comuneros que atentaron contra la vida del fiscal Elgueta fueron procesados y condenados por la ley común, pues no se aplicó la ley antiterrorista. Menos se les condenó por ser ‘del pueblo mapuche’, como dicen los activistas de derechos humanos.

Como se nota que la izquierda desea retorcer el Derecho, es que una vez los delincuentes o terroristas depusieron su falsa huelga de hambre, se formó una Comisión por los Derechos del Pueblo Mapuche presidido por “el arzobispo de Concepción e integrantes de la Iglesia Católica, la directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos, el representante de la Oficina del Alto Comisionado para los DDHH y los familiares de los comuneros”, según dice José Aylwin, uno de los representantes de los poderes fácticos en una carta a ‘La Tercera’. Este señor realizó una acusación sin fundamento, diciendo que los delincuentes confesaron bajo tortura. Afortunadamente, el día martes 14, una señora escribió a refutando lo que decía Aylwin: “Con base en todas las pruebas obrantes en el proceso, se pudo determinar que en ningún momento se vulneró su derecho de defensa, pues se estableció que las lesiones que presentaba fueron ocasionadas en el momento de la detención y nada tuvieron que ver con el interrogatorio. También quedó claro que no se omitió la lectura previa de sus derechos, que él mismo manifestó su decisión de declarar, exculpándose al afirmar que no había participado en el atentado contra el fiscal; que delató a los autores de este delito y se negó a ser asistido por un abogado, pues no quería que se filtrara dicha información. Y, finalmente, también quedó establecido que cuando tuvo la oportunidad de informar sobre los supuestos apremios ilegítimos, nunca se quejó ante el procurador, ni le contó al juez de garantía cuando se hizo el control de detención”. Dicho se de paso, ‘La Tercera’ titula ambas cartas ‘Condena a activistas mapuches’, ‘activistas’ y no homicidas. El señor Aylwin pertenece a la misma calaña de personas que sostienen que se torturaron 30.000 bajo el Gobierno Militar. Dejando impune las torturas cometidas por la Unidad Popular.

Lorena Fríes, directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos, fue elegida en nombre de la sociedad civil. Sin dudas, ahora la expresión ‘sociedad civil’ reemplaza al ‘pueblo’. Desde luego que los únicos auténticos representantes de la sociedad civil tienen que ser de izquierdas. Hasta se sumaron las Madres de la Plaza de Mayo en apoyar a los comuneros terroristas.
El actual arzobispo de Santiago, Ricardo Ezatti carece de criterio, cuando justificó la huelga de hambre para acceder al indulto : “Si el mejor camino es el indulto, bendito sea”. Al contrario de lo que piensa él, el juicio se ajusto a Derecho: "Ese es el sentimiento que ellos tienen. Lo que ellos esperaban era que el juicio fuera anulado y que hubiera un juicio de acuerdo a Derecho, de tal manera que lo que han obtenido es poco, aunque objetivamente se ha dado un paso, aunque sea pequeño". El Estado chileno juzgó a personas individualizadas, de carne y hueso como diría Miguel Unamuno, que cometieron delitos graves. En ningún momento, se habla del ‘pueblo’ o ‘comunidad’. Por tanto, se expresa mal cuando habla de “una actitud no pacífica en las comunidades mapuche y dentro del país".

Los homicidas mapuches usan la huelga de hambre para forzar a las autoridades a cumplir su petitorio, sin embargo, de acuerdo con Amnistía Internacional , es inhumano obligar a las personas a comer, porque “la alimentación forzosa de las personas en posesión de sus facultades que están en huelga de hambre, si no se lleva a cabo por motivos de necesidad médica y de acuerdo con la ética médica, puede constituir trato cruel, inhumano o degradante”. Incluso dicha organización lanzó una alerta mundial para impedir la alimentación forzada. ¿No es absurdo? Reclamaron porque los mapuches se estaban muriendo. Pero es delito alimentarlos.

Propongo que nuestro sector forme una comisión para denunciar como las organizaciones de Derechos Humanos les violan los derechos humanos a los militares.

Las organizaciones de derechos humanos por el modo en que se expresan, quieren dar la impresión de que el Estado chileno está haciendo una limpieza étnica al aplicar la ley antiterrorista contra unos individuos identificados por atentar contra la propiedad de un agricultor y el fiscal Elgueta. Por eso, utilizan la expresión ‘pueblo’ o ‘comunidad’, tal como el socialista Aguiló: "un indulto presidencial es el que corresponde que se haga, porque sería un gesto de reconocimiento para el pueblo mapuche". Las organizaciones izquierdistas quieren instalar en el imaginario político que los mapuches serían como los kurdos bajo Saddam Hussein o bajo los turcos. Nada más alejado de la realidad. Cualquier turista que viaje al sur vera que los mapuches como cualquiera persona han optado por diversos oficios para ganarse la vida: unos fabricaran artesanías en madera, otros serán carpinteros, maestros de escuela, agricultores de productos orgánicos, empresarios, guardaparques, fabricantes de mermeladas, tortillas, artesanías en lana, vendedores del ají sureño que está de moda en gourmet chileno, el merkén. La penúltima vez que estuve en el balneario de Lincan Ray, un amigo que me hospedo en su casa de veraneo, me contó que el municipio de esa ciudad o el Estado, les dieron a los mapuches un parque que está entre la playa chica y la playa grande para lo administren, donde hay diversas clases de árboles.

Entonces, ¿dónde está la agresión contra el pueblo mapuche? Sabemos que la expresión ‘pueblo’ es una entelequia, pues sólo existen los individuos. Naturalmente, para las organizaciones de Derechos Humanos, los homicidas mapuches no le violan los derechos humanos al atentar contra la vida del fiscal Elgueta y los agentes de la PDI. Si éstos últimos les hubieran tendido una trampa a los delincuentes como muestran en las películas, el Instituto Nacional de Derechos Humanos, serían acusados de violar los derechos humanos.

14 de mayo de 2011

Historia, Memoria y Política




El Día del Libro se vio empañado por la muerte del poeta Gonzalo Rojas. Durante ese día también, el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos a través de su directora, Romy Schmidt le hizo un reconocimiento por recuperación de la memoria a Lom Editores , que recibió la Directora Editorial, Silvia Aguilera. En efecto, “LOM Editores donó 150 títulos de su colección Libro y Memoria y más de mil ejemplares que estarán disponibles para todos sus usuarios en el Centro de Documentación del Museo”.

Para nadie es novedad que tanto el Museo de la Memoria como la Lom Editores son de izquierda. La editorial intenta recuperar el sitio que tenía la Editorial Quimantú del Partido Comunista. La diferencia estriba en que los libros de la última estaban impresos en papel roneo. Después que cayó el Muro, encontré en una librería de viejos, la Historia de la Revolución Rusa de León Trosky, que publicó esa editorial, a partir de una versión en francés. También publicó los primeros escritos del pensador italiano Antonio Gramsci, cuando la izquierda había abrazado el guevarismo leninismo. Esa traducción estuvo a cargo de un profesor de filosofía de la Universidad de Chile de Valparaíso, hoy Universidad de Valparaíso, quien luego se fue al exilió.

Desde que llegó la democracia empezaron hablar de la memoria, tal es así que escribieron un libro titulado Chile: Memoria Prohibida(1989), para ellos monopolizar la memoria. El Museo de la Memoria es nuestra versión del Ministerio de la Verdad de 1984. Además, del hecho de que la Izquierda lo haya concretado indica que la Derecha, por el contrario, está débil y famélica. ¿Será eso la ausencia del ‘relato’ del actual gobierno? Tan tísica que el progresismo convenció a que dos personas de la Derecha Liberal formaran parte del Directorio, a saber, el actual embajador Oscar Godoy y el director, escritor del think tank liberal Centro Estudios Públicos, Arturo Fontaine. Según leí después, varios personeros de la UDI se sintieron dolidos porque no los invitaron.

Chile se veía así mismo como un país de historiadores y poetas. Teníamos a Encina, Jaime Eyzaguirre, Barros Arana, Góngora, Gonzalo Vial Correa y otros. La Derecha, con todo, ha optado por evadir la historia reciente, porque según Juan Ignacio Brito afirma en su carta ‘Historia y Verdad Oficial’ :”se avergüenza de su colaboración con el régimen militar y se ha restado del debate. Con su habitual desprecio por las ideas y proverbial pragmatismo”. Para que, entonces, están, los think tanks. A consecuencia de ello, los tribunales de justicia son los que tienen determinar la ‘verdad histórica’ y le “despeja la pista para la izquierda, que ha construido el "relato" (para usar una palabra de moda) sobre el período casi sin oposición y que hoy pone la guinda a la torta exigiendo que el Poder Judicial defina la versión oficial sobre el 11 de septiembre de 1973, fecha pivotal del período en cuestión”. Por esa razón, “basta ir a cualquier librería y comparar lo que escriben los políticos y centros de estudio de derecha con los de izquierda” decía el señor Francisco J. Urbina el 21.11.2010 en ‘El Mercurio de Santiago’.

Los representantes de la Derecha tienen centros de estudios, pero temen debatir sobre la historia reciente, a diferencia de la infantería de ese sector. Véase los blogs, los libros que publica la editorial Maye y los autores que han publicado en otras editoriales. Y eso tiene que ver con el debate que hubo el año pasado entorno al concepto de la ‘Nueva Derecha’ que dejo al descubierto sus debilidades más que sus fortalezas. Una de ellas, como dijo el señor Urbina es que ‘la derecha apenas sale del campo técnico de las políticas publicas’.

En la misma línea del señor Urbina, está la carta de Pablo Ortúzar Madrid , ‘El relato de la derecha’(9.05.2011), en la que sostiene que “el último en intentar generar una síntesis intelectual de estas tradiciones fue Jaime Guzmán, quien fracasó, imponiéndose finalmente en el sector el pragmatismo del liberalismo economicista que operaba remplazando la política por las políticas públicas”. Cuando me referí una vez que la derecha tiene mucho think y poco tank, es que no habla de la política en términos amplios.

Pues bien, si una política pública tiene el nombre Derechos Humanos, los tecnócratas de los think tank, estarán encantados haciéndole uno o más retoques al proyecto. Las personas que no pertenecen a esos centros de estudios, por el contrario, se dan cuenta enseguida que esa política no le interesa promover los derechos humanos, aun cuando el artículo 2º de la ley 20.405 afirme : “El Instituto tiene por objeto la promoción y protección de los derechos humanos de las personas que habiten en el territorio de Chile, establecidos en las normas constitucionales y legales; en los tratados internacionales suscritos y ratificados por Chile y que se encuentran vigentes”. Sabemos que en la práctica no es así, pues pasa a llevar la Constitución y es un arma o instrumento para atacar a los militares, por un lado. Y por otro, como se ha visto, defender a cuanto violentista habite en el país pidiendo que se anulen los juicios. Podríamos pedir lo mismo. Así, lo podemos constatar el sesgo en unos de sus artículos de la mencionada ley:”Aquellas que, en el período señalado precedentemente, hubieren sido víctimas de desaparición forzada o correspondieren a ejecutados políticos, cuando aparezca comprometida la responsabilidad del Estado por actos de sus agentes o de personas a su servicio; como asimismo, los secuestros y los atentados contra la vida de personas cometidos por particulares bajo pretextos políticos”. En esa ley no se menciona ni el terrorismo o la guerrilla. Se supone que la afirmación: “atentados contra la vida de personas cometidos por particulares bajo pretextos políticos”, es una forma de hablar de ello. Aun así, es sesgado la ley y el propósito, pues sólo abarca el período del Gobierno Militar, no antes, ni después, no se persigue a un terrorista por delitos de lesa humanidad y tortura. Y por último, es guardián de ambos Informes izquierdistas. Para esa ley, vale la expresión: “Hecha ley, hecha la trampa”.

Ahora bien, a consecuencia de esa ley, Chile firmó el Estatuto de Roma, que como hemos podido comprobar, no tiene por objeto promover los derechos humanos, sino de perseguir a los militares. Pese a que no es retroactivo, tantos los abogados de derechos humanos como otras organizaciones no se cansan de repetir junto con los loros de la derecha que están en el Gobierno, que los militares cometieron delitos de lesa humanidad. El ministro de Bachelet, José Antonio Viera Gallo afirmó, cuando el país firmó: “El ministro de la Presidencia aclaró que la entrada de Chile en la CPI no afecta los casos relacionados con la represión ejercida por el régimen de Augusto Pinochet, ya que el tribunal no puede juzgar crímenes cometidos antes de su creación en 2002”. El artículo nº2 de la ley 20.357 que tipifica crímenes de lesa humanidad, genocidio y delitos de guerra: “Que el ataque a que se refiere el numerando precedente responda a una política del Estado o de sus agentes; de grupos armados organizados que, bajo la dirección de un mando responsable, ejerzan sobre algún territorio un control tal que les permita realizar operaciones militares, o de grupos organizados que detenten un poder de hecho tal que favorezca la impunidad de sus actos”. Una vez más no aparece la palabra terrorismo o guerrilla. Hecha la ley, hecha la trampa.

Lo anterior es consecuencia de haber reducido la política o la politeia (Πολιτεια) de Aristóteles al ‘campo técnico de las políticas publicas’. Siendo honesto, creo que un bloguero me saco en cara ello a propósito de un post que escribí hace tiempo. En esa oportunidad no reparé en las implicancias que tenía.

Con todo, la batalla de las ideas, la memoria y la historia no está perdida, pese a que la Derecha le da la espalda a la historia. Gracias al esfuerzo realizado por el ex ministro de Pinochet, escritor y empresario, agricultor, Alfonso Márquez de la Plata con el proyecto de la Editorial Maye, que permitido contrarrestar un poco la avalancha de propaganda de la izquierda, contando el otro lado de la historia. Si algún extranjero desea conocer la otra parte, encargue los libros a esa editorial. Los libros del profesor Víctor Farías que han desmitificado a Allende: Salvador Allende: el fin de un mito, Salvador Allende Antisemitismo y Eutanasia, Los documentos secretos de Salvador Allende: La Caja de Fondo de La Moneda. Tenemos el libro sobre el preso político, Miguel Krasnoff, que es considerado un héroe en Rusia: Miguel Krasnoff, Prisionero por servir a Chile de Gisela Silva Encina. Está el libro del periodista italiano Mario Spataro, Pinochet, Las Incómodas Verdades, que ojala se publique en España. Está el libro del francés Philippe Chesnay Pinochet, La Otra Verdad. En forma independiente, está el libro de La Infiltración en la Armada 1973: la Historia de un Motín Abortado (RIL Editores) de German Bravo Valdivieso y La Dura de Raúl Hermosilla Hanne. Y como no, el libro del general Manuel Contreras, La Verdad Histórica: El Ejército Guerrillero.

Nombro todos esos libros, porque estoy seguro que la directora del Museo de la Memoria nunca le agradecerá al señor Márquez de la Plata por su contribución por recuperar la memoria del país. Si bien es un avance el aporte de la editorial Maye, se ve que a la izquierda le molesta. Por ejemplo, cuando fue publicado el libro Miguel Krasnoff, Prisionero por servir a Chile, el libro fue un best-seller en las librerías. A los pocos meses después, la profesora de castellano, Mónica Echeverría publicó “Krasnoff: Arrastrado por el Destino”, que fue publicitado en ‘La Tercera’ y a ella la invitaron a un programa de entrevista del cable. Por cierto, probablemente el Museo invite al cantante Patricio Manns para que hable de la contra revolución de la Armada, y no al señor Bravo o a la señora Echeverría, mas no a la historiadora Silva Encina.

Porque la política fue reducida a políticas públicas, la Derecha le dejó la historia a la izquierda. Y por esa misma razón, la derecha no le ha podido quitar la bandera de los derechos humanos. De ese modo, la izquierda irracional o reaccionaria con resabios totalitarios convirtió una disciplina de las humanidades, donde las diferencias y la revisión son normales, ya que nuevos antecedentes nos hace cambiar una visión de los eventos del pasado o de un personaje, en un caballo de batalla para imponer si o si su punto de vista. La izquierda, sin embargo, se enoja cuando le cambian el relato.