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17 de octubre de 2018

Los gobiernos de la mediocridad (de 1990 hasta……………)







 En un principio tenía pensado el título Los políticos se han desprestigiado solos. Además, cayó como anillo al dedo al conmemorarse los treinta años del triunfo del “NO” por el plebiscito de 1988. Obviamente, los opositores al Gobierno Militar -que literalmente resucito al país desde las cenizas como es el nombre de un libro inmenso que aborda cómo llegamos al debacle y cómo los militares tuvieron que fundar de nuevo el país- la historia están contada en forma unilateral. Los políticos recuperaron la democracia. Es falso.

   Existió un 5 de octubre de 1988, porque antes hubo un 11 de septiembre de 1973. Y el en intertanto, se aprobó la Constitución de 1980 que fijo el plebiscito con las dos opciones. Al contrario de lo que ha dicho el ex presidente socialista, Ricardo Lagos, si ganaba la opción “SI”, la dictadura como le llaman no iba continuar.

    Por tanto, tiene razón el sociólogo Eugenio Tironi, cuando afirma “que el plebiscito de 1988 es el fruto de las protestas de comienzos de los ochenta y de la acción heroica de los combatientes comunistas es, desde el punto de vista histórico, una ‘falacia narrativa’. Un militar saca a luz el Bando N° 5 del 11 de septiembre de 1973 en que se específica que las Fuerzas Armadas conservaran el poder "por el sólo lapso que las circunstancias lo exijan". Los militares no querían perpetuarse en el poder indefinidamente.

   No vi nada por televisión. Sólo escuché que en foro de no sé qué canal estaban el senador de Renovación Nacional, Francisco Chahuán, el demócrata cristianos, Andrés Zaldívar, otros políticos y un representante del Partido Comunista. Este último justifico la vía armada o el terrorismo amparándose en la teoría del tiranicidio o el derecho a la rebelión. De paso, hablaba mal de la CNI, la cual encontró las armas de Carrizal Bajo internadas por los comunistas y desarticulo al FPMR. Sin embargo, tanto Chahuán como Zaldívar no le dijeron al comunista que estaba justificando la violación de los humanos. Respetaban la postura del PC. El demócrata cristiano mencionó el aporte de Bachelet para recuperar la democracia. No se entera que la ex presidente es “comunista y amiga de dictadores”.

 El Partido Comunista no puede justificar el derecho a la rebelión o el tiranicidio, porque dicho partido apoyo la instalación de una dictadura comunista en tiempos de la UP. Y el Gobierno Militar fue una respuesta al auto golpe que tenía pensado Salvador Allende.

   Cabe recordar que el general Augusto Pinochet usaba la palabra ‘dictadura’ en el sentido que tenía en la República de Roma: “fue un magistrado de la Antigua Roma que ejercía el gobierno con carácter extraordinario, especialmente en los casos de guerra”, y no en el sentido moderno “Régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad”.

   Más bien, la última definición de dictadura corresponde lisa y llanamente a la Unidad Popular.

    Si se trata de recodar “lo malo”, la izquierda pone como fecha de principio el 11 de septiembre de 1973, cuando cayó el gobierno de Allende a pedido de la mayoría de los ciudadanos. Lo que llaman ‘malo’ es la derrota primero del grupo terrorista MIR y luego del FPMR. Omitiendo como ha sido hasta ahora, que las verdaderas víctimas de las violaciones a los derechos humanos son las personas que fueron asesinadas o heridas por los grupos terroristas chilenos, antes de la intervención militar.

       La izquierda ha sido la única que ha asesinado después de 1990. Y si se trata de empezar lo bueno, entonces la historia comienza cuando la ex Concertación tomó el poder en 1990. Olvidándose economistas y políticos de la ruina económica en que dejó el gobierno marxista de la Unidad Popular. Hasta entonces Chile había record en la inflación en la historia de la economía mundial sólo ahora superada por Venezuela y otro país africano. Alfonso Márquez de la Plata en su libro Salto al Futuro afirmó: “El Gobierno Militar se encontró con una situación realmente caótica. La gente debía formar interminables colas para obtener comida y muchas veces las personas más modestas no encontraban, luego de largas de espera, alimento alguno para satisfacer el hambre de sus hijos”. En la última contienda presidencial entre Sebastián Piñera y el periodista Alejandro Guillier, varios economistas mandaron un carta Proyecto progresista para Chile con el objeto apoyar al candidato de la Nueva Mayoría, en la segunda vuelta. Me llamó la atención la primera línea de la carta: “Desde la recuperación de la democracia, las condiciones materiales de la población -incluyendo una marcada reducción de la pobreza- mejoraron sustancialmente”. Más bien, habría que decir desde que el Gobierno Militar liberalizó a economía, las condiciones materiales de la población comenzaron a mejorar considerablemente, partiendo con el decreto ley que acabo que el Estado fija los precios. Y luego la apertura comercial, que permitió a los chilenos acceder a bienes que sólo unos pocos adquirían viajando al extranjero.

   Los políticos que nos han gobernado desde 1990 no tienen nada que festejar. Más bien, debería sentir vergüenza porque no somos todavía un país desarrollado.

   Queda más claro como el agua que los políticos que nos gobiernan son unos mediocres, porque nunca hubieran hecho las reformas económicas y legales que hicieron los militares. ¿Alguien cree que el ex presidente Eduardo Frei Montalva hubiera las hubiera hecho, aunque el partido Demócrata Cristiano tenía varios economistas con ideas modernas que por un acto patriota trabajaron para el Gobierno Militar? Con todo, en ese partido predominaba el socialismo cristiano o el comunitarismo, luego se opusieron a la Constitución de 1980 y al modelo económico. Aceptaron el modelo después de los noventa por pragmatismo y no por convicción. De allí que hayan aprobado las nefastas reformas de la Nueva Mayoría que tenían por objeto destruir las bases económicas e institucionales que dejaron los militares.

   Los mismo vale para los partidarios de la ex Unidad Popular que se agruparon entre el Partido por la Democracia, el Partido Socialista y el Radical que por pragmatismo optaron por preservar el modelo, no por convicción, cuando fueron la Concertación.

 Tanto los demócratas cristianos como los ex UP no se sintieron jamás augusto con el modelo. En la ex Concertación existían dos almas.

    En estos treinta años han aumentado la burocracia y los impuestos.

   Todas las reformas impulsadas desde la izquierda han fracasado: la reforma procesal penal, el royalty minero, la jornada escolar completa y el transantiago. Lo mismo ha ocurrido con las reformas que hizo Bachelet en su segundo mandato: la reforma tributaria, la Ley de Inclusión, la gratuidad en las universidades, la reforma laboral. Lo que no funciona es por culpa de la izquierda. Hace tiempo leí: “lo que funciona el socialismo lo echa a perder”. Los fondos de pensión o AFP están mal gracias a las reformas que hicieron los políticos de la ex Concertación.

   Gracias al ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin tenemos dos problemas. Es el legado del mal llamado ‘estadista’: En primer lugar, que el sesgado Informe Rettig llamado ostentosamente “Verdad y Reconciliación”, no ha traído reconciliación en el país, pues basa en mentiras o medias verdades. Es unilateral, esto es, sólo desde el punto de vista de la izquierda. En dicho Informe, por ejemplo, para el caso del asesinato del Teniente del Ejército, Roberto Zegers Reed no aparece mencionado el grupo terrorista FPMR ni se usa la palabra ‘terrorista’. Tampoco aparece el nombre del victimario que asesino al joven oficial. A Aylwin los grupos terroristas chilenos lo extorsionaron para entregase ese Informe y que persiguieran a los militares como dijo en su oportunidad el ex senador Hernán Larraín, cuando los mapuches terroristas hicieron la huelga de hambre durante el primer gobierno de Piñera. Así se consiguió la transición o transacción más exitosa de la Historia. Los terroristas libres y los militares a la cárcel. La Ley de Amnistía beneficia a los miristas y no a los uniformados asignados a la DINA.

     En segundo lugar, la violencia y terrorismo desatado en la región de La Araucanía. Todo porque Aylwin firmo un decreto o ley que permite a cualquiera persona con ascendencia mapuche reclamar tierras, violando el derecho a la propiedad privada. Para el plebiscito de 1988 en esa región ganó la opción “SI” y el general Augusto Pinochet fue nombrado Lonko.

    Ricardo Lagos fue opositor al modelo económico. Él siempre ha sido contrario al mercado. Tenemos sus célebres palabras que escribió antes de asumir Allende: "La única y verdadera solución es, entonces, la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, los cuales deben pasar al Estado". Cuando gobernó creó el monopolio del Transantiago. No pude encontrar las palabras que dijo en esa ocasión. Recuérdese el caso MOP-GATE. Los políticos de izquierda puede decir cualquiera cosa y pocos los refutan. Nadie le saco en cara a Ricardo Lagos el 5 de octubre pasado su apoyo a la dictadura castrista: "Él colocó en el tapete el tema de la desigualdad en América. Los progresos sociales del pueblo cubano bajo Fidel son indesmentibles".


    Cuando acabo el reinado de la ex Concertación apareció el Informe de corrupción 1990 a 2008 dado por el Instituto Libertad ligado a Renovación Nacional. Allí aparecía el despilfarro de dinero como si nada. En total se habían perdido 1.111.601.623.359 de pesos en los veinte años de gobiernos de izquierda.

     La cumbre de la mediocridad la tuvimos en el segundo gobierno de Michelle Bachelet que ganó con el apoyo de la Democracia Cristiana, el Frente Amplio, el Partido Comunista, el Partido Socialista, el Partido Radical y el Partido por la Democracia, cuya coalición se auto proclamo la Nueva Mayoría, aunque a la postre resultaron la Nueva Minoría. Dicho gobierno que intento hacer una revolución, resultó un fracaso. La mayoría de los chilenos se opusieron a sus reformas, que a los políticos de ese conglomerado no les importó.

   ¿Creen que los políticos de la ex Nueva Mayoría les importe que las empresas que aún están en manos del Estado estén quebradas, además, de la tremenda deuda pública que dejó Bachelet?

    Por los gobiernos de la mediocridad está la Concertación, el primer gobierno de Piñera, la Nueva Mayoría o el segundo gobierno de Michelle Bachelet y el segundo gobierno de Piñera hasta ahora.

    Si el día de mañana los historiadores desean ponerle un nombre a este período que van desde 1990 hasta adelante, les propongo los gobierno de la mediocridad.

7 de mayo de 2014

Un hombre leal


A fines del mes pasado, murió el ex ministro de Agricultura y ex secretario general de la presidencia del general Pinochet, Alfonso Márquez de la Plata. No sé si algún representante de la llamada ‘generación perdida’ de la derecha, habrá dicho algo. Tampoco sé si los nuevos representantes menores de 30 años que están el parlamento dijeron algo sobre el fallecimiento de este hombre público.

Frente primero al travestismo de Joaquín Lavín, el oportunismo de Allamand y la cobardía de de Andrés Chadwick y otros que sostienen que hay que cambiar los principios porque cambio la sociedad como Francisco de la Maza, la figura del ex ministro queda como un gigante. Un valor que brilla por su ausencia en la derecha es la lealtad, en Alfonso Márquez de la Plata resplandecía tanto que por contar la verdad histórica fue agredido cuando se presentó el documental ‘Pinochet’, por las hordas de los derechos humanos y la Nueva Mayoría. Tenía carácter.

 Durante la Unidad Popular sin que él lo quisiera fue primero vicepresidente de la Sociedad de Agricultura y luego su presidente.

 El periodista norteamericano James R. Whelan, autor del célebre libro Desde las cenizas: Vida, Muerte y transfiguración de la democracia en Chile: 1833-1988 de más mil páginas y primer editor del diario conservador The Washington Times, en la sección “agradecimientos” escribe a quienes le ayudaron a concretar el libro mencionado en primer lugar el fallecido ex ministro del general Augusto Pinochet, Alfonso Márquez de la Plata. Así lo describe Whelan: “Están los que no pueden ser olvidados. Encabeza la lista don Alfonso Márquez de la Plata, un caballero en todo lo más significativo de esa palabra. Aparece justo cuando el proyecto parecía definitivamente muerto. Guiado sólo por la convicción de que este libro merecía ser publicado en español, este gran señor, de gran idealismo y capacidades, se lanzó en la tarea ingrata de reunir los fondos necesarios para rescatarlos. No es exagerar al decir que sin la intervención y el compromiso incansable de don Alfonso Márquez de la Plata, este libro lisa y llanamente no habría llegado a ver la luz del día”. Y tenía razón el ex ministro.


A propósito del fin del sistema electoral binominal, si desea ver cómo será la democracia en los próximos años con los partidos chicos, échele una hojeada al libro Desde las Cenizas. El pasado nos dará una pauta.

 El ex ministro y empresario, además, de escritor, era más conocido en último tiempo por su trabajo editorial Maye, en la que se dedicaba a divulgar como bien dijo en su blog Hermógenes Pérez de Arce, la verdad histórica tergiversada por la Izquierda. Antes de dedicarse al trabajo editorial había publicado los siguientes libros El Salto al Futuro, El Gobierno Ideal, Una Persecución Vergonzosa, El Peligro Totalitario y Cinco Presidentes y el Poder.

El único libro que tengo del ex ministro es “El Peligro Totalitario” publicado en el 2002. En el plantea lo siguiente un problema vigente: “El Estado Regulador puede transformarse en un Estado de características similares a uno totalitario, como dictación de leyes abusivas, excesivas reglamentaciones, restricciones y controles, decisiones discrecionales y arbitrarias, las que van tejiendo una inmensa red que poco a poco va aprisionando y coartando la libertad de los gobernados. Estos son conducidos mansa y silenciosamente a perder, sin percatarse, sus garantías mínimas de ciudadanos libres. Esta fórmula es la más peligrosa por ser la más sutil y creo que en el día de hoy avanza, en muchas partes del mundo, sin contrapesos y sin que las grandes mayorías se den cuenta.
 Éste es, a mi juicio, el gran peligro del siglo XXI”.


Para escribir el libro mencionado, voy a citar algunos autores que coloca al final. No por pedantería, sino para que vean que el entorno no le era ajeno, o bien, para ilustrar que le preocupaba ‘la cosa pública’ y las ideas: Autobiografía de Arthur Koestler, John Adams de David Mc Cullough, The Death of Common Sense de Philip K. Howard, An American Life de Ronald Reagan, Communism de Richard Pipes, Como terminan las Democracias y La Tentación Totalitaria de Jean Francois Revel, La Clase Política de Gaetano Mosca, Maquiavelo y Lenin de Antonio Gramsci, Stasi de John Koehler, La Democracia en América de Alexis de Tocqueville, entre otros.

 Asimismo, no le fue indiferente la persecución que sufren los militares que combatieron el terrorismo, y que hoy se encuentran presos en el gulag de Punta Peuco a diferencia de los que aún están retirados y de los que están todavía en la política. Por eso, publicó el libro Miguel Krassnoff: Prisionero por servir a Chile de la historiadora Gisela Silva Encina.

 Alfonso Márquez de la Plata se dedico a divulgar la verdad histórica. Primero apoyando el trabajo de James R. Whelen y luego publicando diversos libros que desmienten lo que ha dicho la Izquierda: Pinochet: Las “incómodas verdades del periodista italiano Mario Spataro; Pinochet: la otra verdad del francés Philippe Chesnay. Del terrorismo olvidado por los propios dirigentes de la derecha, La verdad olvidada del terrorismo en Chile (1968 – 1996) de Arturo Castillo.

 Los dirigentes de la derecha no tienen problemas en codearse con terroristas del Mir o del FPMR o ayudistas de ese último grupo, o con la hija del agente de la KGB, Salvador Allende, el presidente del senado, Isabel Allende, sin embargo, cuando se presentó nieto del general Pinochet, primero al cargo de concejal y luego a diputado no lo apoyaron. En cambio, Alfonso Márquez de la Plata no tuvo problemas en publicar los libros de Rodrigo García Pinochet: El fin de la Concertación y El progresismo desafío para una nueva derecha.

 Asimismo, ha publicado los libros del ex allendista, el profesor Víctor Farías, que ha constituido un verdadero dolor de cabeza, desmitificando la figura de Allende: Salvador Allende: Antisemitismo y Eutanasia, Salvador Allende: El fin de un mito.


Si se trata de la Unidad Popular, además de los libros de Spataro y Chesnay, están los libros Allende, Thank you! de la periodista Nena Ossa y Lo Derrocó el Pueblo de Julio Bazán Álvarez.


Julio Bazán Álvarez , quien lo conoció lo describe de esta forma en su blog: “a muerto ALFONSO MÁRQUEZ DE LA PLATA. Mucho se ha dicho sobre sus múltiples actividades públicas, su lealtad política incondicional, su influencia en la historia del país. Alfonso fue un hombre público. Sobre todo, era un ser humano. Tenía una enorme capacidad de acercamiento con las personas, simpático, su mirada clara, transparente, invitaba al diálogo, sus críticas eran oportunas, respetuosas, a veces, irónicas. Gran lector, tenía una interesante biblioteca sobre historia y política, que ponía, generosamente, a disposición de quienes quisieran informarse. También fue escritor con varios títulos publicados, fue editor, querendón de su señora y de sus hijos, de su familia. La lealtad en Alfonso, era símbolo de nobleza del alma, fue orgulloso y fue humilde. Alfonso fue un caballero, reunió en si todas las cualidades de lo mejor de nuestra nacionalidad y de nuestras”.


¿Notan que las palabras de Julio Bazán son idénticas a las de Whalen?

Fue un hombre público, no un político. De hecho, el autor de el ¿Es conflicto mapuche? dice que al autor del decreto ley 2580 fue obra Alfonso Márquez de la Plata como la implementación, los cuales ponían término a los Títulos de la Merced. Y con ello saneaba los títulos de dominio. Así con ese decreto se había resuelto el problema de las tierras en La Araucanía.

 Así de importante fue.

 El actual problema que hay en esa región se origino en el gobierno del Patricio Alywin. 
Alguien de derecha resolvió un problema, alguien de Izquierda creó un conflicto artificial.

 Este es, pues, mi modesto homenaje a este gran hombre. Si alguien busca un modelo político ante tanta mediocridad en el mundo de la política, que se inspire en él.

14 de mayo de 2011

Historia, Memoria y Política




El Día del Libro se vio empañado por la muerte del poeta Gonzalo Rojas. Durante ese día también, el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos a través de su directora, Romy Schmidt le hizo un reconocimiento por recuperación de la memoria a Lom Editores , que recibió la Directora Editorial, Silvia Aguilera. En efecto, “LOM Editores donó 150 títulos de su colección Libro y Memoria y más de mil ejemplares que estarán disponibles para todos sus usuarios en el Centro de Documentación del Museo”.

Para nadie es novedad que tanto el Museo de la Memoria como la Lom Editores son de izquierda. La editorial intenta recuperar el sitio que tenía la Editorial Quimantú del Partido Comunista. La diferencia estriba en que los libros de la última estaban impresos en papel roneo. Después que cayó el Muro, encontré en una librería de viejos, la Historia de la Revolución Rusa de León Trosky, que publicó esa editorial, a partir de una versión en francés. También publicó los primeros escritos del pensador italiano Antonio Gramsci, cuando la izquierda había abrazado el guevarismo leninismo. Esa traducción estuvo a cargo de un profesor de filosofía de la Universidad de Chile de Valparaíso, hoy Universidad de Valparaíso, quien luego se fue al exilió.

Desde que llegó la democracia empezaron hablar de la memoria, tal es así que escribieron un libro titulado Chile: Memoria Prohibida(1989), para ellos monopolizar la memoria. El Museo de la Memoria es nuestra versión del Ministerio de la Verdad de 1984. Además, del hecho de que la Izquierda lo haya concretado indica que la Derecha, por el contrario, está débil y famélica. ¿Será eso la ausencia del ‘relato’ del actual gobierno? Tan tísica que el progresismo convenció a que dos personas de la Derecha Liberal formaran parte del Directorio, a saber, el actual embajador Oscar Godoy y el director, escritor del think tank liberal Centro Estudios Públicos, Arturo Fontaine. Según leí después, varios personeros de la UDI se sintieron dolidos porque no los invitaron.

Chile se veía así mismo como un país de historiadores y poetas. Teníamos a Encina, Jaime Eyzaguirre, Barros Arana, Góngora, Gonzalo Vial Correa y otros. La Derecha, con todo, ha optado por evadir la historia reciente, porque según Juan Ignacio Brito afirma en su carta ‘Historia y Verdad Oficial’ :”se avergüenza de su colaboración con el régimen militar y se ha restado del debate. Con su habitual desprecio por las ideas y proverbial pragmatismo”. Para que, entonces, están, los think tanks. A consecuencia de ello, los tribunales de justicia son los que tienen determinar la ‘verdad histórica’ y le “despeja la pista para la izquierda, que ha construido el "relato" (para usar una palabra de moda) sobre el período casi sin oposición y que hoy pone la guinda a la torta exigiendo que el Poder Judicial defina la versión oficial sobre el 11 de septiembre de 1973, fecha pivotal del período en cuestión”. Por esa razón, “basta ir a cualquier librería y comparar lo que escriben los políticos y centros de estudio de derecha con los de izquierda” decía el señor Francisco J. Urbina el 21.11.2010 en ‘El Mercurio de Santiago’.

Los representantes de la Derecha tienen centros de estudios, pero temen debatir sobre la historia reciente, a diferencia de la infantería de ese sector. Véase los blogs, los libros que publica la editorial Maye y los autores que han publicado en otras editoriales. Y eso tiene que ver con el debate que hubo el año pasado entorno al concepto de la ‘Nueva Derecha’ que dejo al descubierto sus debilidades más que sus fortalezas. Una de ellas, como dijo el señor Urbina es que ‘la derecha apenas sale del campo técnico de las políticas publicas’.

En la misma línea del señor Urbina, está la carta de Pablo Ortúzar Madrid , ‘El relato de la derecha’(9.05.2011), en la que sostiene que “el último en intentar generar una síntesis intelectual de estas tradiciones fue Jaime Guzmán, quien fracasó, imponiéndose finalmente en el sector el pragmatismo del liberalismo economicista que operaba remplazando la política por las políticas públicas”. Cuando me referí una vez que la derecha tiene mucho think y poco tank, es que no habla de la política en términos amplios.

Pues bien, si una política pública tiene el nombre Derechos Humanos, los tecnócratas de los think tank, estarán encantados haciéndole uno o más retoques al proyecto. Las personas que no pertenecen a esos centros de estudios, por el contrario, se dan cuenta enseguida que esa política no le interesa promover los derechos humanos, aun cuando el artículo 2º de la ley 20.405 afirme : “El Instituto tiene por objeto la promoción y protección de los derechos humanos de las personas que habiten en el territorio de Chile, establecidos en las normas constitucionales y legales; en los tratados internacionales suscritos y ratificados por Chile y que se encuentran vigentes”. Sabemos que en la práctica no es así, pues pasa a llevar la Constitución y es un arma o instrumento para atacar a los militares, por un lado. Y por otro, como se ha visto, defender a cuanto violentista habite en el país pidiendo que se anulen los juicios. Podríamos pedir lo mismo. Así, lo podemos constatar el sesgo en unos de sus artículos de la mencionada ley:”Aquellas que, en el período señalado precedentemente, hubieren sido víctimas de desaparición forzada o correspondieren a ejecutados políticos, cuando aparezca comprometida la responsabilidad del Estado por actos de sus agentes o de personas a su servicio; como asimismo, los secuestros y los atentados contra la vida de personas cometidos por particulares bajo pretextos políticos”. En esa ley no se menciona ni el terrorismo o la guerrilla. Se supone que la afirmación: “atentados contra la vida de personas cometidos por particulares bajo pretextos políticos”, es una forma de hablar de ello. Aun así, es sesgado la ley y el propósito, pues sólo abarca el período del Gobierno Militar, no antes, ni después, no se persigue a un terrorista por delitos de lesa humanidad y tortura. Y por último, es guardián de ambos Informes izquierdistas. Para esa ley, vale la expresión: “Hecha ley, hecha la trampa”.

Ahora bien, a consecuencia de esa ley, Chile firmó el Estatuto de Roma, que como hemos podido comprobar, no tiene por objeto promover los derechos humanos, sino de perseguir a los militares. Pese a que no es retroactivo, tantos los abogados de derechos humanos como otras organizaciones no se cansan de repetir junto con los loros de la derecha que están en el Gobierno, que los militares cometieron delitos de lesa humanidad. El ministro de Bachelet, José Antonio Viera Gallo afirmó, cuando el país firmó: “El ministro de la Presidencia aclaró que la entrada de Chile en la CPI no afecta los casos relacionados con la represión ejercida por el régimen de Augusto Pinochet, ya que el tribunal no puede juzgar crímenes cometidos antes de su creación en 2002”. El artículo nº2 de la ley 20.357 que tipifica crímenes de lesa humanidad, genocidio y delitos de guerra: “Que el ataque a que se refiere el numerando precedente responda a una política del Estado o de sus agentes; de grupos armados organizados que, bajo la dirección de un mando responsable, ejerzan sobre algún territorio un control tal que les permita realizar operaciones militares, o de grupos organizados que detenten un poder de hecho tal que favorezca la impunidad de sus actos”. Una vez más no aparece la palabra terrorismo o guerrilla. Hecha la ley, hecha la trampa.

Lo anterior es consecuencia de haber reducido la política o la politeia (Πολιτεια) de Aristóteles al ‘campo técnico de las políticas publicas’. Siendo honesto, creo que un bloguero me saco en cara ello a propósito de un post que escribí hace tiempo. En esa oportunidad no reparé en las implicancias que tenía.

Con todo, la batalla de las ideas, la memoria y la historia no está perdida, pese a que la Derecha le da la espalda a la historia. Gracias al esfuerzo realizado por el ex ministro de Pinochet, escritor y empresario, agricultor, Alfonso Márquez de la Plata con el proyecto de la Editorial Maye, que permitido contrarrestar un poco la avalancha de propaganda de la izquierda, contando el otro lado de la historia. Si algún extranjero desea conocer la otra parte, encargue los libros a esa editorial. Los libros del profesor Víctor Farías que han desmitificado a Allende: Salvador Allende: el fin de un mito, Salvador Allende Antisemitismo y Eutanasia, Los documentos secretos de Salvador Allende: La Caja de Fondo de La Moneda. Tenemos el libro sobre el preso político, Miguel Krasnoff, que es considerado un héroe en Rusia: Miguel Krasnoff, Prisionero por servir a Chile de Gisela Silva Encina. Está el libro del periodista italiano Mario Spataro, Pinochet, Las Incómodas Verdades, que ojala se publique en España. Está el libro del francés Philippe Chesnay Pinochet, La Otra Verdad. En forma independiente, está el libro de La Infiltración en la Armada 1973: la Historia de un Motín Abortado (RIL Editores) de German Bravo Valdivieso y La Dura de Raúl Hermosilla Hanne. Y como no, el libro del general Manuel Contreras, La Verdad Histórica: El Ejército Guerrillero.

Nombro todos esos libros, porque estoy seguro que la directora del Museo de la Memoria nunca le agradecerá al señor Márquez de la Plata por su contribución por recuperar la memoria del país. Si bien es un avance el aporte de la editorial Maye, se ve que a la izquierda le molesta. Por ejemplo, cuando fue publicado el libro Miguel Krasnoff, Prisionero por servir a Chile, el libro fue un best-seller en las librerías. A los pocos meses después, la profesora de castellano, Mónica Echeverría publicó “Krasnoff: Arrastrado por el Destino”, que fue publicitado en ‘La Tercera’ y a ella la invitaron a un programa de entrevista del cable. Por cierto, probablemente el Museo invite al cantante Patricio Manns para que hable de la contra revolución de la Armada, y no al señor Bravo o a la señora Echeverría, mas no a la historiadora Silva Encina.

Porque la política fue reducida a políticas públicas, la Derecha le dejó la historia a la izquierda. Y por esa misma razón, la derecha no le ha podido quitar la bandera de los derechos humanos. De ese modo, la izquierda irracional o reaccionaria con resabios totalitarios convirtió una disciplina de las humanidades, donde las diferencias y la revisión son normales, ya que nuevos antecedentes nos hace cambiar una visión de los eventos del pasado o de un personaje, en un caballo de batalla para imponer si o si su punto de vista. La izquierda, sin embargo, se enoja cuando le cambian el relato.