Así empezaba el slogan de la campaña presidencial de Kirchner en 2003:
Lo que se viene es mucho más hermoso
porque la vida te ayuda a comprender.
Estoy feliz que este tiempo se termina
así mañana será volver a empezar.
Lo que se viene es mucho más dichoso
pues el camino nos enseña a cambiar.
Y necesito que aparezcan nuevas voces
porque la vida tiene mucho más que dar.
Y tu verás el fruto del trabajo
y sentirás que puedes hacer más con tu libertad,
porque la vida tiene mucho más que dar.
Link:
Sine Metu (not dead)
El mensaje de este cantito no es lo que vendrá. Lo que vendrá es más y peor kakismo.
Se ganó una escaramuza.
Que nadie crea que la batalla está ganada.
Mucho menos la guerra.
Como dice hoy
Oviedo:
¿Es el vicepresidente Julio Cobos un contrapoder, una alternativa? Nadie con peso en la economía del país parece pensar eso. Un político pone las cosas en blanco y negro: "¿Qué tiene Cobos detrás? ¿Cómo podría ser una alternativa política al kirchnerismo? Eso, por ahora, es nada más que una fantasía".
Cleto no existe. Lo despreciábamos antes como Radical. Nos repugnaba cuando saltó al kirchnerismo, lo ignorábamos como vice presidente hasta que el 16 de junio ofreció el Congreso como medio de solucionar el conflicto. Lo aplaudimos cuando desempató. Punto.
¿Qué más podemos esperar de este tipo?
No nos olvidemos que todos los políticos están a favor de la distribución del ingreso. Sólo están esperando encontrar un sector más mansito que el campo.
Todos los sectores deben preparar uno, dos, o si fuera posible, cien
De Angeli.
Recordemos que esta escaramuza se ganó gracias a
De Angeli y a los canales de cable. NADA MÁS. Ni mesa de enlace ni nada.
Un anónimo héroe por fuera de las instituciones que se ganó su lugar en el palco de los cuatro fantásticos (de los que rescato a Llambías nomás) gracias a su exposición mediática.
Debe haber muchos otros
De Angeli, líderes en su comunidad que pusieron lo suyo desde su lugar, pero permanecieron anónimos para el público nacional por falta de cobertura, fundamentalmente de los canales de cable.
Ni la ideología de Buzzi ni el interés de Miguens lo hubieran logrado. Sólo la humanización de la indignación de un tipo común como
De Angeli logró despertar las cacerolas de la clase media urbana.
Y fue esa bomba explosiva la que llevó a senadores de varios partidos a votar contra el autoritarismo, la arrogancia y la soberbia de la pareja real.
Figura sin poder carismática, canales de cable, apoyo de la clase media ciudadana. Esa fue la táctica para ganar esta escaramuza.
Tenemos que estar preparados para defender nuestros derechos.
Los tiempos que se vienen no necesariamente van a ser mejores.
Agrego este texto que escribí hace unos años:
1/12/2003:
Somos minoría. Nos indignamos por las flagrantes violaciones a la Constitución perpetradas por los populismos de siempre.
Alejandro Rozitchner dice en su libro Argentina Impotencia que "un derecho existe, según la límpida visión de Nietzsche, cuando hay en su base un poder capaz de sostenerlo".
No somos capaces de sostener los principios de la Constitución de 1853 porque nos falta poder. Sin embargo los peronistas sí son capaces de sostener los derechos que se autoasignaron en la constitución de 1949, pese a que ésta no tiene vigencia. Claro que ostentan todo el poder.
Nos falta poder porque no tenemos vocación de poder.
Se la regalamos al peronismo o el peronismo nos la quitó.
Nos indignamos desde una racionalidad alberdiana por la ausencia oficial de un homenaje al sesquicentenario de la Constitución de 1853.
Ridículo.
Si casi no tenemos una voz que nos represente en el Congreso.
¿Casi?