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28 de enero de 2013

El regreso de Entel


Aunque van veintipico de años de la extinción de ENTel como empresa monopólica estatal de telefonía, parece que su tradición ha regresado.
Hoy di de baja mi línea de telefonía fija, descompuesta desde el 26 de octubre.


3 de febrero de 2012

Quiebra


Ocurrió hace unos días pero no lo comentamos por acá. Hablo de la quiebra de la aerolínea española Spanair. Estaba siendo financiada por el Estado catalán, que un buen día dijo basta y ocurrió lo que ocurrió, se le cortaron los víverés y la empresa no duró un minuto más.

Ahora las tarifas de las rutas que Spanair tenía asignadas se van a las nubes. Es lo que tiene cuando el Estado subvenciona un servicio durante un tiempo. Cualquier parecido con el caso argentino es pura coincidencia...

13 de enero de 2011

Me muero por un trabajo



Tal como pasó durante un tiempo en France Telecom ahora tienen lugar suicidios entre los empleados del servicio postal francés.

Realmente no entiendo qué es lo que debe estar ocurriendo. Pero si esto pasa en empresas estatales de un país del primer mundo entonces debo pensar que algo similar o aun peor debe estar ocurriendo en empresas estatales de países menos avanzados y sin embargo no sale en las noticias.

La otra opción es que esta gente esté muy mal acostumbrada y les agarra la depre cuando se ven al borde de quedar en manos del salvaje mercado laboral...

28 de septiembre de 2009

Alfajor de bandera

Humildemente, me permito sugerir al gobierno nacional socialista (perdón, nacional "y popular"!) que se ponga los pantalones largos, y solucione de prepo el "conflicto" iniciado hace unos días por un grupo de ex-empleados de Kraft Foods.

Con exitazos tan manifiestos como el de Aerolíneas, no se entiende porqué el gobierno no toma el toro por las astas, y expulsa del país a los 'empresarios inescrupulosos' (valga la redundancia) que osan despedir empleados, pese al esplendoroso momento que -modelo de acumulación mediante- vive nuestro país!

El "pueblo" lograría así recuperar su dignidad, y no sólo tendría asegurada ya su "aerolínea de bandera", sino también un botín mucho más preciado y significativo: el ALFAJOR DE BANDERA!!!

Hablando en serio, el caso de los ex-empleados de la Kraft-Terrabusi que exigen su reincorporación a la empresa, es un perfecto ejemplo sobre la gravísima enfermedad (mental) que azota a la Argentina.

Por lo pronto, la pretensión de esta gente denota que, a su criterio, las empresas no son libres de decidir a quienes emplean, no emplean, o despiden. Primera pregunta que les hago entonces: si las empresas no pueden tomar esas decisiones, ¿quién debería tomarlas por ellas? ¿el Estado? ¿la propia gente? ¿el sindicalismo? Realmente no queda claro.

Lo que queda claro es la profunda confusión que el argentino promedio arrastra sobre lo que una empresa es, y sobre cual es su función en la sociedad. Se pretende, en el fondo, que las empresas no sean organizaciones de derecho privado, cuyo fin último es ganar dinero, sino entidades de derecho público, únicamente creadas para dar empleo. Segunda pregunta: si resolver el problema del empleo fuera tan fácil, ¿porqué no estatizar todas las empresas y llenarlas de empleados? O mejor aún, ¿porqué no prohibir definitivamente los despidos?

El argumento "de oro" de quienes defienden este insólito reclamo, radica en lo siguiente: como la empresa ganó dinero en el pasado, ahora debe emplear gente por más que no la necesite. Se trata, como es obvio, de un planteo tan absurdo como ilegal: mal que le pese a algunos extraviados, las empresas no dan empleo para dar empleo. Dan empleo porque necesitan gente para producir los bienes y servicios que ofrecen al público, mediante lo cual obtienen una ganancia.

Si dieran empleo con el sólo objetivo de dar empleo, y evitaran optimizar sus costos, finalmente perderían su capacidad de generar ganancias, y con ella, su razón de ser. Lejos de solucionar el problema, dar empleo allí donde no es necesario, lo que lograría (lo que logra) a largo plazo es fundir empresas, y con ello, profundizar el problema del empleo. Por otra parte, si las empresas dieran empleo con el sólo objetivo de dar empleo, no serían verdaderas empresas, sino instituciones de beneficencia, que por supuesto son muy loables y necesarias, pero no tienen nada que ver con una empresa comercial.

Pero además, ninguna ley puede obligar a una persona física o jurídica a que emplee a una persona. Y si lo hiciera, sería totalmente ilegitima. Lo único que se le exige en Argentina a quién despide un empleado, es que lo indemnice. Y dada la envergadura de Kraft Foods, descuento que ese no es el problema en este caso.

El problema, es que la Argentina está enferma. Muy enferma. Y desde hace muchas décadas: que un grupete de "estudiantes" treintañeros se dedique a cortar calles y le complique la vida (a propósito) a miles de personas, lo demuestra cabalmente. Para colmo, ahora ya tienen la "represión" que tanto buscaron, con lo que -y ojalá me equivoque- el conflicto recién empieza.

En fin, podría seguir escribiendo hasta el infinito sobre el tema, pero corro el riesgo de largarme a llorar. Me despido, por ende, con una serie de pedidos (ruegos) para los directivos de Kraft Foods: No se dejen extorsionar. No acepten dinero del Estado. No reincorporen a un sólo despedido. No se bajen los pantalones. Y si la Justicia o los políticos les dan la espalda (lo cual es altamente probable), despidan a todos los empleados que aún no despidieron, y cierren la empresa. Quizás de ese modo, los argentinos empiecen a entender (y valorar) lo que significa tener empresas dispuestas a invertir, dar empleo, ¡y obtener ganancias! en el país.


Desafortunadamente, las chicas no comparten mi punto de vista.

30 de junio de 2009

Se van


"Hay gente calificada, que sabe ser creativa. Buenos Aires es un núcleo de medios, hay gente que sabe cómo pensar. Y hay un mercado de Internet bastante evolucionado, por eso decidimos poner la sede aquí".

Clarín (Argentina) el 9 de junio de 2008

Ésto decía un responsable de MySpace hace un año cuando la empresa abría sus oficinas en Buenos Aires.

Al día de hoy parece que el porteño promedio ya no es tan maravilloso como pensaban y decide cerrar sus puertas.

Se trata de una decisión empresaria que no sólo afectará a su sede en Argentina. Pero este hecho muestra la situación periférica del país que a veces en tiempos de bonanza parece olvidarse.

Ahora que lo pienso, ¿se habrán asustado por el crecimiento de Pino Solanas en las elecciones del domingo?

11 de mayo de 2009

Peligro, Correo Argentino

Sigue el festejo nacional por la recuperación de soberanía que significó la reestatización del correo, que se sacó de las manos neoliberales del Padre Mas Odiado, para restituirlo al patrimonio del pueblo. 
Festeja, sobre todo el que no usa los servicios de la empresa, y especialmente el correo internacional, que respecto a lo que conté el año pasado se deteriora cada día mas. 
Mandar algo mas o menos útil desde la Argentina al exterior o viceversa es regalarle el envío a algún empleado público que sabrá darle mejor uso que el destinatario. O tirarlo a la basura, si no le es de utilidad. Luis el Opinador sabe bastante del tema.
Hace dos meses  pedí a USA dos tornillos.  Dos tornillos. Valor un dólar con cincuenta, utilidad para el que no los precisa como recambio, ninguna.  Al faltar el envío, pedi otro juego. También se desvaneció en el camino. 
Mientras tanto, aprovechando que un familiar está en España, me hice  mandar un tercer set allá, donde llegaron en cuatro días. En una semana me los va a traer un amigo que vuelve de viaje. 
Pequeñas cositas que ratifican que estamos caídos del mundo, en el zanjón del subdesarrollo. 

19 de noviembre de 2008

Correo Arrrrrrgentino


En este frenesí nacionalizador que les ha agarrado a los los políticos del Montonerato Reloaded, uno se olvida que la primer reestatización fue la del Correo.

No se si ustedes usarán los servicios postales, pero yo cada tanto envío y recibo cosas de afuera, especialmente pequeñas encomiendas. En la era privatizada, nunca me faltó nada. desde que volvió a estar a cargo del Estado Arrrrrrrgentino, la cosa cambió para mal.

Hoy recibí un aviso de un paquete que pedí a USA el día 4 de noviembre. No fue tan mal, si uno considera que son apenas 15 días. Pero justamente tratándose de una documentación que preciso con urgencia, pagué el servicio postal más caro que supuestamente debería haber hecho llegar la pieza en menos de una semana.

Lo interesante es usar el servicio de trackeo del correo. El USPS registra que el envío se hizo el 04/11 en Rosemead, California a las 4.44pm; que el 05/11 estuvo en Los Ángeles para despacho internacional, y que el 08/11 a las 12.14 se descargó en Buenos Aires, ingresando a la aduana.

En resumen, al paquetito le tomó cuatro días para cubrir los 8913 kilómetros desde Rosemead a Buenos Aires, y 11 para los 300 del trayecto Buenos Aires-Rosario.

Un dato adicional es que mientras el correo norteamericano aún mantenía información de la pieza en la Aduana argentina, el 14/11 el sistema que ofrece Correo Argentino para rastrear correspondencia originada en el exterior nunca mostró información para el paquetito en cuestión. Que bueno, saber que esa eficiencia va a dominar las líneas aéreas, las jubilaciones, y proximamente (quién dice) los puertos, los aeropuertos, los bancos, etc, etc, etc...

21 de febrero de 2008

Electricidad Nacional Y Popular

Por tercera o cuarta vez desde diciembre a la fecha, mi barrio está sin energía eléctrica. No todo, ya que como salta alternativamente algún fusible de la instalación subterránea, falta una fase y algunos mantienen el servicio mientras otros disfrutan la excelente atención de una empresa que nunca recibe sanciones de ningún órgano de contro por el sencillo motivo de que es, fue y será estatal.
Hoy me tocó a mí estar sin 220. Obviamente cuando falta una fase, aunque uno salga sorteado y mantenga corriente en su casa, falta energía para las máquinas trifásicas, así que todo el barrio hace ejercicio subiendo y bajando escaleras.

De mas está decir que la reparación de un fusible no insume más de 20 minutos. Sin embargo la última vez, la empresa demoró 36 horas en restablecer el servicio. La explicacón es sencilla: aunque la EPE cuenta con miles de empleados solamente hay ocho por turno asignados a emergencias subterráneas.