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16 de julio de 2016

Le creen aún a los cómplices activos y pasivos de la Democracia Cristiana







   Alex Kaiser , director ejecutivo de la Fundación para el Progreso planteó una especia de alianza entre varios partidos contra la retroexcavadora en su artículo El consenso socialdemócrata: “Sin duda, UDI, RN, Ciudadanos, Amplitud y Evópoli y al menos parte de la DC, no quieren la retroexcavadora socialista de Quintana, Andrade, Bachelet y compañía. No ven con buenos ojos un Estado filo socialista que controle totalmente en la educación, que prometa beneficios que no puede cumplir, que se expanda vorazmente aniquilando la libertad individual bajo el pretexto de lograr igualdad o que reemplace a la sociedad civil en aquello que esta pueda hacer relativamente bien”. Según él, ellos son los moderados.

   La DC siempre ha sido socialista bordeando el comunismo. O bien, abiertamente comunista. Desde luego, que ellos jamás reconocerán eso. Dirán: “No somos ni derecha ni izquierda”.

   Lo que plantea el escritor jamás se dará, porque el grupo Ciudadanos liderados por el ex ministro de Hacienda del primer gobierno de Bachalet, Andrés Velasco está anti derecha como lo era Eduardo Frei Montalva. Velasco prefirió votar en la última elección por su ex jefa a por Evelyn Matthei. La única posibilidad que ocurra tal alianza, es que lleguemos a una circunstancia parecida a la Unidad Popular. Donde la única salida, sea apunta de pistolas.

   No sé en cuáles demócratas cristianos moderados está pensando Kaiser. ¿Enrique Krausse, Mariana Aylwin, en el abogado Jorge Correa Sutil, Andrés Zaldívar, Ignacio Walker, Eduardo Frei Tagle, Jorge Burgos, Gutemberg Martínez, Soledad Alvear, Alejandro Foxley? En algunos sitios y blogs reproducen algunas columnas u opiniones de políticos de ese partido que se han opuesto aparentemente a la retroexcavadora de la Nueva Mayoría. A decir verdad, su opinión no me interesa, ya que carece de sentido leer sus reparos ante tal o cual reforma del oficialismo, si por una parte, votaron por Bachelet a sabiendas que querían poner el país patas para arriba, y por otra parte, siguen en la Nueva Mayoría. Me dirán que en toda alianza hay matices. Un ejemplo de ellos, fue la declaración de la ex ministra de Educación e hija del ex presidente Aylwin, Mariana, quien dijo en enero de este año: "Hay un estilo totalitario y sectario en el Gobierno cada vez que uno hace una crítica”. Para la mandataria su modelo es la ex RDA.

  Los moderados nos quieren hacer creen que en la Nueva Constitución se respetara la propiedad privada, cosa que la actual la resguarda, con el leve matiz de que estará en función del bien común o tendrá una función social. Esa es la letra chica.  Es un detalle sin importancia.

  Según los moderados, la Reforma Tributaria expropiatoria no iba afectar la economía y el crecimiento.

   ¿A los moderados los han visto o escuchado alegando de la parcialidad con que actúa el Servicio de Impuestos Internos y la Fiscalía, pues solamente persiguen a los políticos de la UDI o cercanos a ella? Pero están los hijos del senador Pizarro en la mira de la Justicia o los fiscales.

¿Los moderados de la Democracia Cristiana apoyaron la iniciativa del ex presidente de la República, Patricio Aylwin de re interpretar la Ley de Amnistía para los militares, mientras les concedía el beneficio de ese ley a los terroristas. Además de los indultos a éstos últimos bajo los gobiernos de la ex Concertación? No esperen de los moderados, que los militares presos ancianos en el gulag de Punta Peuco salgan libres por la igualdad ante ley. Los moderados apoyan la prevaricación de los jueces, entre otras cosas. Quizás me digan de la reciente iniciativa de algunos parlamentarios y hombres de Iglesia, que a los reos salgan libres en el caso de que tenga una enfermedad terminal. Tal vez, esperan un elogio por su humanitarismo. Un propuesta mediocre e indecente, pues lo decente es, simplemente, que tenga el mismo trato que aquellos que mataron, secuestraron y ponían bombas, ya sea primero por Revolución Comunista de Allende, ya sea por oponerse al Gobierno Militar. Pero eso es otro post.

   Luego señala que la Democracia Cristiana chilena ha jugado históricamente el papel de tonto inútil de la Izquierda más radical. Para Kaiser, los partidos mencionados “no existen diferencias irreconciliables”, a excepción de la DC más socialistas.

   Otro que creen los políticos de la DC es, pues, Rafael Ariztía , socio de MFO Advisors escribe en su columna Y después de la retroexcavadora de Michelle, ¿qué?: “Quienes tenían alguna esperanza de que con los ministros Burgos y Valdés, la moderación y la sensatez podría ganar la partida, ha terminado por desencantarse. Burgos ya tiró la toalla y Valdés entregó la oreja. Con ello quedo claro el mensaje: los dos años que le quedan a este gobierno no serán fáciles”.

   Finalmente, están las palabras del político de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el senador Juan Antonio Coloma, en una entrevista publicada en El Mercurio de Santiago del 2.07.2016 afirma en primera plana, en a sección Nacional: “Al salir Jorge Burgos se acabó cualquiera contención para la izquierda en nuestro país”. Aún no entiende que la Democracia Cristiana ha apoyado cada iniciativa de la Izquierda Revolucionaria, desde 1990. Los políticos de la ex derecha no entienden nada Historia.

   Las personas que tienen claro cómo es la Democracia Cristiana chilena, es el grupo conservador católico del sitio AcciónFamilia . Muestran como se desenvuelve ese partido, que tanto mal le ha hecho al país, además de la Izquierda Revolucionaria. He aquí las características. En primer lugar, el centrismo quiere hacer creer que neutralidad con indecisión. La neutralidad abstracta redunda en beneficio de la Izquierda. En segundo lugar, cuando un tema llega a nivel de discordia, el demócrata cristiana buscara o imponer la paz a cualquier costo, donde los anticomunistas ceden ante los comunistas. Como corolario, “ la indecisión democratacristiana termina siempre por una ayuda a la izquierda, inclusive a la izquierda más radical”. Peor aún, el DC se escandalizara de la radicalización. En tercer lugar, el autor señala que “El democratacristiano es, la mayoría de las veces, un ente atormentado por una escisión interior. Palpitan en él simpatías profundas, aunque inconfesadas, por el comunismo”. Como dije más arriba y lo he dicho en este blog, ese partido bordea el comunismo. O bien, ni neoliberalismo ni socialismo: comunismo. Recuerden que no había diferencias entre el programa del candidato presidencial del DC, Rodomiro Tomic con el programa de gobierno del marxista, Salvador Allende. Los próceres y luminarias de ese partido se sentían orgullosos. Agrega el columnista, que por las relaciones, los hábitos, sus intereses y sus convicciones superficiales no lo atan al comunismo. Si son tan burgueses que les gusta los productos y servicios del capitalismo. Basta ver no más al senador Ignacio Walker, quien estudió en el Saint George. Me pueden decir, ¿Cómo alguien del barrio alto de Santiago siente la necesidad de establecer alianzas con el Partido Comunista?

   Sus hábitos y relaciones le impiden declararse pro comunista. Luego si le sacaran sus tendencias o simpatía pro comunista, tendrían que renunciar a sus utopías o devaneos, como dice el autor. Por eso, la Democracia Cristiana chilena es de Izquierda, entre otras razones. Ahora bien, para salir de ese embrollo que tiene en su psique, el DC quiere convencer que él es neutral, escondiendo su profunda simpatía hacia la Izquierda.

   Si comparamos ese análisis de AcciónFamilia sobre la Democracia Cristiana con algunos académicos de la ex derecha, veremos que estos últimos no tienen la valentía de admitir que la DC es comunista. No es una garantía que unos académicos que trabajen en un think tank o en la universidad sean serios, cuando elogien a un partido que se lleva bien con los malos, y además, es colaboracionista. Pondré dos ejemplos.

   El primero es del filósofo y profesor de la Universidad de los Andes, Joaquín García Huidobro, quien hace poco publicaron el libro Nos fuimos quedando en silencio junto con otros académicos, quienes de se denominan conservador heterodoxos. Naturalmente, me refiero a su opinión sobre la Democracia Cristiana. En efecto, el profesor el 2011 escribió la columna DC: un artículo de primera necesidad. Se pregunta si sería bueno que desapareciese. Él responde negativamente. Según García Huidobro ese partido aprendió, ya que dejo de lado el mesianismo de la década del setenta. Luego escribe: “Importante también, decisiva, fue su participación tanto en la oposición a la Unidad Popular como en la transición a democracia. En ambos casos, sus líderes ejercieron la fortaleza y la prudencia, virtudes que sus críticos insisten negarle”. Omite que la DC dio su voto para que saliera Allende a sabiendas de lo que iba ocurrir y la famosa prudencia fue nada más que cobardía ante los grupos terroristas que extorsionaron al Gobierno a cambio del Informe Rettig y de perseguir a los militares. Esa fue la moneda de cambio de la impecable transición.

 Asimismo, para el filósofo “Ella nunca podrá ser un partido instrumental. Para ellas las ideas no son un lujo, sino una condición necesaria para seguir viviendo”. Falso. La Democracia Cristiana se va donde calienta el sol. Eso ser instrumental. El zalamero dice: “Democracia Cristiana, sé tú misma, sé fuerte, muchos chilenos te extrañamos. Eres un artículo de primera necesidad”.

   Ahora bien, cuando se aprobó la nefasta Reforma Educacional, el académico escribió : “Yo admiro a quienes perjudican sus intereses por permanecer fieles a sus convicciones; y puedo llegar a entender a quienes, en un momento debilidad, sacrifican sus ideales para salvaguardar sus conveniencias. Pero en estos día la DC ha ido simultáneamente en contra de sus convicciones y de sus interesas, lo que resulta de todo incomprensible”. Hubiese sido mejor que no apoyaran a Bachelet y que dejaran de molestar a los colegios particulares subvencionados con la tontera de lucro, mientras la nomenclatura de ese partido, educa a sus hijos y nietos en colegios particulares pagados. Agrega más adelante: “Chile sufre una marea estatista”. La DC es estatista. Antes que Kaiser formulara el consenso socialdemócrata, el filósofo decía algo parecido: “la Izquierda moderada, la DC y la centroderecha no deben temer a la fumigadora de la Nueva Mayoría”. La Democracia Cristiana no se ha salido de esa coalición.

   Desde el lado liberal ya conocemos la opinión aduladora a ese partido en las palabras de Luis Larraín, actual director del Instituto Libertad y Desarrollo : “Hace 50 años atrás, en 1964, la Democracia Cristiana vivió uno de sus momentos más gloriosos. Cientos de miles de jóvenes que habían venido de todas partes de Chile se congregaban en el Parque Cousiño a escuchar a su líder, Eduardo Frei Montalva Era la marcha de la Patria Joven, acto señero de la campaña que llevó por primera vez a un militante de ese partido a la Presidencia de la República, para realizar en Chile su Revolución en Libertad”. Después elogia el primer gobierno de la Concertación.

   Como ven ninguno de los académicos, ya sea liberales o conservadores no llegan al psiquismo de la Democracia Cristiana y admitir conclusión del autor de AccionFamilia: “El democratacristiano es un indeciso de fachada, un izquierdista de corazón, jamás un auténtico neutral”.

12 de junio de 2016

Bachelet no es populista








 El actual director del Instituto Libertad y Desarrollo, Luis Larraín en una entrevista concedida a El Mercurio de Valparaíso (26/04/2016) dijo lo siguiente a raíz de la falta confianza de los chilenos a la clase política: “Básicamente, sostengo que una crisis de confianza, como pareciera ser lo que estamos viviendo en Chile, no es necesariamente una crisis de legitimidad. Eso nos puede llevar a situaciones que son muy complejas para el país como por ejemplo aventuras populistas”. Agrega en los políticos puede acarrear que un grupo de éstos, por cierto minoritario fomente la desconfianza, como por ejemplo, Podemos de España nos lleve a la Venezuela de Chávez: “Lo que uno ve en instituciones como Podemos, en España, es que tratan de hacer eso, organizar la desconfianza. El problema es cuando llega la hora de las soluciones, porque no las tienen. Y los que en Latinoamérica han tenido un discurso en ese sentido, como Chávez en Venezuela, su proceso terminó en un desastre”.

 En primer lugar, se desprende de sus palabras, que el actual gobierno de la Nueva Mayoría presidido por la socialista y comunista, Michelle Bachelet no es populista. Las personas no cuestionan la legitimidad, sino que desconfían de los políticos. ¿No creo que sea malo? Una buena dosis de escepticismo está bien. En segundo lugar, aún no repara que el Programa del oficialismo nos conduce a Chávez, o no todavía no ha escuchado que la mandataria desea terminar la obra del presidente marxista chileno, Salvador Allende. Simplemente, Luis Larraín no desea escuchar. No es la desconfianza. Cree que sus interlocutores son socialdemócratas.

   Lo que sí me parece correcto es cuestionar la legitimidad de un gobierno que desea llevar a cabo su venerado Programa si o si, cuando apenas cuenta con un respaldo del 20%. ¿Cómo una coalición pretende dar una Nueva Constitución, si ni siquiera sacó el 50+1 de todo el padrón electoral? Más bien, es una minoría que desea imponer sus ideas a la mayoría que las rechaza.

  Para Luis Larraín no estamos, por tanto, en aventura populista. ¿Qué son los bonos que el gobierno entrega a diestra y siniestra? ¿Cuántos bonos hay? Bono Marzo, bono Invierno, bono de graduación de la enseñanza media, bono de formalización, bono del Trabajo de la Mujer, Bono al Empleo Joven, Bono “Aporte Familia Permanente”, bono Logro Escolar, bono Estudiante, bonos estatales, bono por hijo, Bono Control Niño Sano, bono Bodas de Oro, Bono Legal de Aguas, Bono especial para docente jubilados, Bono capacitación empresa y negocios, y, por último, Subsidio a la calefacción.



    Ahora bien, el origen de los tantos bonos que entrega el Gobierno, se encuentra en el famoso aprobado durante el Gobierno de Sebastián Piñera , cuando crearon el Ministerio de Desarrollo Social, el cual estaba cargo de Joaquín Lavín. Desde luego, que antes de su aprobación en la Cámara de Diputados fue discutido no solamente por las bancadas de los diversos partidos, sino, además, por los académicos de los think tanks. Del Ingreso Ético Familiar se comenzó a discutir en el primer Gobierno de Bachelet. Ese es el origen del populismo chileno.

   Posteriormente, el Instituto Libertad y Desarrollo publicó el libro Ingreso Ético Familiar: Innovando en la lucha contra la pobreza. Una innovación sin parangón en la Historia de la Humanidad. Varios autores: el actual director de LyD, Luis Larraín Arroyo, el montañista Rodrigo Jordán, el presidente de Evópoli, Felipe Kast y la economista de la ex Concertación y ahora de la Nueva Mayoría, Andrea Repetto más otras personas como Cristóbal Huneeus, Francisco Gallego, Rodrigo Troncoso y Paulina Henoch.

  Cuando trabajó en el Ministerio Social, Felipe Kast dijo lo siguiente para justificar los bonos: "enseñar a pescar, porque hay veces que enseñar a pescar toma tiempo, sino que también tienes que entregar pescado".

   El montañista Rodrigo Jordán y creador de la Fundación Vertical, que recibe fondos del Gobierno. Además, fue llamado en una comisión de la Cámara Baja como “experto” en superación de la pobreza.

    Según el ex presidente Sebastián Piñera y candidato a la presidencia por Chile Vamos: “Chile tampoco está vacunado contra el populismo”. Ergo, el actual gobierno no tiene ese vicio.

  Por el contrario, Alex Kaiser junto con la guatemalteca, la politóloga Gloria Álvarez Gross que se hizo famosa en Youtube por su discurso en el Parlamento, donde causo furor en las personas que piensan como ella, publicaron el libro El engaño populista Por qué se arruinan nuestros país y cómo rescatarlos (Ed. Deusto). En la portada del libro aparece la actual mandataria Michelle Bachelet en la base de la pirámide junto a Evo Morales, Cristina Kirchner, Rafael Correa. En la segunda base están el iluminado español Pablo Iglesias junto a Hugo Chávez. Y en la cumbre el dictador cubano, Fidel Castro.

  Las cinco características del populismo , según Kaiser y Álvarez son la ideolatría al Estado, el victimismo, la paronoia neoliberal, la pretensión democrática, la obsesión igualitaria.

   El año pasado estuvo la destacada guatemalteca en Chile, donde dijo: “Chile está muy lejos de entrar a la agenda populista de la región”. Según se infiere de la portada del libro mencionado, parece que cambio su parecer.

 Esas características del populismo, la podemos ver en el Segundo Gobierno de Michelle Bachelet. No hay que mirar Venezuela. El eje del Programa es el Estado y dejando como incompetentes a los particulares en todos los ámbitos. El victimismo cuando culpan a las empresas extranjeras. La paranoia liberal consiste en achacarle todos los males al mercado. Un buen ejemplo de esto último es la declaración que saco el sacerdote jesuita, Felipe Berríos por la profanación y saqueo en la Iglesia de la Gratitud Nacional: “Esos muchachos que vimos en las imágenes, destruyéndolo todo, no sólo muestran poca imaginación, sino también que son hijos del mercado”. Más bien, son hijos de Fidel. La Nueva Mayoría que apenas sacó un 26% de los votos y que ahora bordea el 20% de apoyo no respeta al 80% opositor a todas las reformas estructurales del Gobierno. Esa la pretensión democrática. Y por último, vemos que mientras nos hablan del mensaje igualitario y la equidad, montan negocios como el caso Caval, donde está el tráfico de influencia, abuso de poder porque en virtud de un cargo se pudo acceder al dueño del Banco y porque cambiaron los planes regulares por lo mismo. Está metida Bachelet, su hijo y su nuera. Mientras siguen con su discurso de la Igualdad, mientras SII y la fiscalía persiguen a los políticos opositores, no así a los oficialistas.

  Podemos dormir tranquilos, pues tanto Piñera como Luis Larraín nos indican que no estamos bajo un gobierno populista. Ambos economistas. ¿Quién soy yo, una persona común y corriente para poner en tela de juicio lo que dice un ex presidente de la República y un director de un destacado think tank?

6 de mayo de 2016

El sentido de justicia de la derecha chilena







 El fallecimiento del ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin, quien gobernó el país de marzo de 1990 hasta marzo de 1995, nos ilustra que hay dos tipos de derecha. Una que se cree el cuento de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos ocurridas durante el Gobierno Militar. Por tanto, defiende el Informe Rettig y desde luego el castigo a quienes hayan cometido tales delitos. Se pasa por alto, además, los principios del Estado de Derecho. Como si no fuese suficiente lo anterior, calla ante la tergiversación de la Historia. De esta decir que la otra Derecha no comparte los juicios de la derecha arrepentida comulga. La muerte del ex presidente me va a servir para mostrar que los académicos de este sector están más desorientados que los ex políticos de la ex derecha.

 En efecto, luego de la derrota de la aplastante derrota que sufrió la derecha en la última elección presidencial y parlamentaria, donde la Nueva Mayoría casi obtiene todos los quórum, aquélla ha intentado articularse. Una de las primeras medidas que hizo, por ejemplo, el Partido de Renovación Nacional (RN),fue cambiar su Declaración de Principios por parecer más de progresistas, como si el electorado fuese tan tonto. Una segunda medida fue, pues, realizar un seminario en enero del 2015 titulado “Nuestro sentido de Justicia”, que agrupo los diversos think tank de ese sector: Fundación para el Progreso de Alex Kaiser, la Fundación Jaime Guzmán, Instituto Libertad que es de RN, la Fundación Horizontal de Hernán Larraín Matte, el Instituto Libertad y Desarrollo, la Fundación Chile Avanza de Sebastián Piñera y el Instituto Respublica.


  Las loas que le han hecho ex presidente Patricio Aylwin algunos personajes del mundo académico de nuestro sector llegan a dar lástima. Los cometarios fueron realizados antes de que el ex contrincante del demócrata cristiano en la elección presidencial de 1989, Hernán Büchi declarase que iba del país porque no se respetaba el Estado de Derecho, ya que los burócratas cambian las reglas a cada rato, por cual no se tiene certeza jurídica. Hasta el ex ministro de Interior del Pinochet, Carlos Cáceres hacia cae en lugares comunes y palabras de buena crianza hacia Aylwin. Una cosa es ser cortés mostrando educadamente las diferencias, otra cosa es ser zalamero.

  La historiadora Lucía Santa Cruz , miembro del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo en su columna “La valiente prudencia de Patricio Aylwin”elogia así al demócrata cristiano. Rememora el abrazo entre Sergio Onefre Jarpa y Aylwin, que alguien llamó el “más conmovedor acto litúrgico republicano”. Con lo cual, “Y ahí nace el surgimiento de una confianza nueva respecto a la posibilidad de un futuro de paz para Chile”. Tras 26 años no estamos en paz. Luego escribe: “don Patricio Aylwin como el primer presidente democrático tras 16 años de dictadura no fue para nada fácil y sus logros no deben ser minimizados”. Nótese que emplea la palabra ‘dictadura’.

   Señala la consiga del primer gobierno fue “avanzar en la medida de los posible”, cosa que según ella, la extrema izquierda desvalorizó. Todavía no repara que ex Concertación o DC/UP obro así por conveniencia, no por pragmatismo o sensatez. Y eso quedo probado hasta que llegó la retroexcadora de la Nueva Mayoría. La extrema Izquierda, o sea, los terrorista exigieron el Informe Rettig, reparaciones económicas, violentar la Ley de Amnistía y perseguir a los militares con millares de querrellas, mientras los grupos terroristas están amnistiados e indultados.

  La historiadora repite que el problema es que había que subordinar el poder militar al poder civil e “instaurar las bases de una reconciliación cívico militar y de la amistad cívica esencial entre gobierno y oposición”. No he visto muestra de amistad cívica en los dos lanzamientos que hubo sobre el libro sobre el preso político el Brigadier Miguel Krassnoff, ni mucho menos en el documental ‘Pinochet’, donde salieron a molestar las jaurías de los organismos de derechos humanos, ni a las funas que le ha hecho a los militares en retiro por estar vinculados a lo que la Izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’ en los lugares donde trabajaban. Para emprender la tarea de la reconciliación creó la comisión del Informe de Verdad y Reconciliación con el objetivo de “la búsqueda de verdad, justicia y reparación a las víctimas de violaciones de los derechos humanos”. Los asesinatos que cometió, por ejemplo, el Mir hasta y después del 11 de septiembre de 1973, fueron excluidos. ¿Se cree el cuento de ese virus llamado ‘violencia política’ que infestó el país en la década del 60 del siglo pasado?

  El éxito de la llamada ‘transición a la democracia’ consistió, simplemente, en que la Concertación acepto de mala gana la institucionalidad y el modelo económico del Gobierno cívico militar.

   Luego está la columna del actual director del Instituto Libertad y Desarrollo, el economista Luis Larraín, “Los detractores de Aylwin” en que defiende a grandes rasgos la tesis del ‘secuestro permanente’ y el Informe Rettig. No esperemos que el abogado José Francisco García de ese think tank no critiqué la prevaricación y la nula aplicación de la Ley de Amnistía, si no lo hace su jefe. Según él, el ex mandatario demócrata cristiano “jugó un rol fundamental en la pacificación y reconciliación del país”. No hay paz ni reconciliación. El país ya estaba pacificado, si por ésta palabra se entiende desarticular a los grupos terroristas Mir, el grupo Mapu-Lautaro y el FPMR, gracias a los agentes del Estado que los combatieron. La ‘paz social’ se consiguió, por ejemplo, ayudando a los terroristas a escaparse de la cárcel de Alta Seguridad y “El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”, según dijo el parlamentario Hernán Larraín a cambio del Informe Rettig y de perseguir a los militares. Los cientos de militares presos en Punta Peuco fueron la moneda de cambio de la ‘exitosa transición a la democracia’.

   En tiempos del Gobierno Militar, Larraín fue Superintendente de la Seguridad Social cuando comenzó la crisis económica de los 80. Luego fue nombrado subdirector de Odeplan en 1989 y finalmente director de esa institución. El actual director sigue los pasos de Cristian Laurrolet y Arturo Fontaine Talavera.

  El economista critica a quienes consideran que el ex mandatario dijo su célebre frase ‘la justicia en la medida de los posible’ a las violaciones a los derechos humanos, porque había tutelaje militar. Esa es la visión de la extrema izquierda. Sin embargo, a continuación señala hechos que considera casi como ficción, cuando son reales reales: “Esta es una visión sumamente extrema de los hechos, si consideramos, entre otras cosas que: a) Aylwin presionó al Poder Judicial hasta imponer la tesis de que la ley de amnistía vigente no eximía de la obligación de investigar, b) contra la opinión de sus asesores, decidió encargar la elaboración del Informe Rettig, que sirvió de base para el esclarecimiento de muchos de estos hechos y c) apoyó la tesis de la justicia chilena del “secuestro permanente” en los casos de detenidos desaparecidos, para eludir los efectos de la ley de amnistía; figura que fue llamada eufemísticamente “ficción jurídica” para no decir lo que de verdad era: una distorsión de la realidad para conseguir que en los hechos dicha ley no se aplicara en esos casos, lo que en mi opinión es reprobable porque es una flagrante aplicación del principio de que el fin justifica los medios”. Si Aylwin tiene una cara de maquiavelismo. Hay una carta de la jueza Raquel Camposano Etchegaray, en que refuta lo anterior en que los jueces aplican el artículo 141 del Código Penal referido a particulares.

  No sé cómo todavía elogia el destacado escritor y ex parlamentario, Hermógenes Perez de Arce al Instituto Libertad y Desarrollo, si aún desconoce las palabras de Larraín. Si el ex político ha sido uno de los principales detractores del Informe Rettig y uno de los principales denunciantes de la falta del Estado de Derecho hacia los militares.

  Pues fue lo que hizo. Al economista no le importa que se vulnere la igualdad ante ley, por cierto, un principio liberal. Ni tampoco le llama atención que los únicos que no violen los derechos humanos sean los terroristas, como si éstos nunca hubiesen existido.

  Según él, “dichas críticas carecen de un mínimo sentido de realidad, si se tiene en consideración la situación institucional que vivía el país y el balance de poder que existía en esos años. Criticarlo hoy día, quince años después, desde una cómoda posición, carece a mi juicio de todo valor”. ¿Cuál situación institucional? La amenaza vino de los terroristas, no de los militares.

  Si el grupo terrorista Mir hubiese triunfado, por no mencionar el FPMR brazo armado del PC, no existiría el Instituto Libertad y Desarrollo, ni los empresarios.

   Se nota que el director del Instituto Libertad y Desarrollo no le ha llegado a sus manos el libro del abogado Adolfo Paúl Latorre “Procesos sobre las violaciones a los derechos humanos”, ni jamás ha escuchado la defensa del abogado del brigadier Miguel Krassnoff, Luis Valentín Ferrada, a la ex juez Raquel Camposano Etchegaray o al abogado de Renovación Nacional, Miguel Otero y Marcelo Elissalde, todos los cuales denuncian que se les vulnera los derechos humanos a los militares, porque no tienen el debido proceso. Más aún el comandante Paúl Latorre denuncio el año pasado que la Corte Suprema en un oficio enviado al Presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados, que los tribunales no respetan la ley. El oficio es el Nº 33-2015 fechado el 27 de marzo del 2015. Así lo describe el abogado: “que los tribunales chilenos no respetan las instituciones tradicionales que inhibe o impiden la investigación, como lo son, por ejemplo, la prescripción, la territorialidad y la retroactividad de la ley penal, como así también las disposiciones sobre amnistía; y agrega que solo fue posible el procesamiento y la sanción de los militares al introducir en sus decisiones los conceptos de delitos de lesa humanidad, ius cogens y otros”. Sin embargo, el Instituto no saco un papers denunciado que un poder del Estado a otro le dice no acata ley, del mismo modo que lo hicieron cuando el SII empezó a perseguir a Andrés Velasco.

  Por último, Gonzalo Blumen, director ejecutivo de la Fundación de Sebastián Piñera “Avanza Chile” escribe en su columna “La total vigencia Patricio Aylwin”, en la que resalta lo mismo dicho por la historiadora de avanzar en la medida de lo posible en diversos frentes: “Y por ello no se trataba de elegir justicia o impunidad. No era crecimiento o igualdad”. La columna de Blumen confirma lo dije en el post anterior, que desde los noventa la política se basa en la paz social, no en la paz. Y eso significa que un grupo minoritario extorsiona o amenaza al resto de la sociedad saliendo a calle creyendo que son una legión o hacen cosas peores: “Corriendo la barrera de lo posible en materia de derechos humanos, pero preservando la paz social”. Por la paz social, el cobarde de Sebastián Piñera no quiso cumplir su palabra  que dijo en el Club Español, porque le temía a las organizaciones de derechos humanos de la Izquierda en general. Y la derecha en general ha aprobado cada tontera que se ocurrió a la ex Concertación.

   Recrea el momento en que el ex presidente en el Estadio Nacional llama construir un país unido entre civiles y militares: ““Chile es uno solo”. Porque en su lógica no cabían retroexcavadoras ni propósitos excluyentes”. Los únicos excluidos en estos 26 años ha sido a los militares condenados por ‘violaciones a los derechos humanos’. El piñerista le perdona sus errores: “Porque pese los errores u omisiones de su larga trayectoria, que por cierto los hubo”. Los tres omiten la Reforma Agraria, el hecho de que votará por Allende, que luego suscribiese el Acuerdo de la Cámara de Diputados y luego fuese opositor al Gobierno Militar, porque éste no le entrego el poder a la DC. Ni siquiera asocian el actual conflicto en La Araucanía con el ex mandatario demócrata cristiano. La guinda de la torta fue su última declaración antes de morir: “Nunca apoyé la intervención militar". En el video de Youtube dice lo contrario.

   Uno de los principales argumentos contra los Informes de la Izquierda, ya sea Rettig o Valech, los ha dado Hermógenes Pérez de Arce, es que esas comisiones vulneran la Constitución Política de 1980, en el capítulo 2, artículo tercero, en que “Nadie puede ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que le señale la ley y que se halle establecido con anterioridad por ésta”. Recuerden hasta la Policía de Investigaciones creó una unidad especial para perseguir a los militares basándose en los cuentos de hadas de esos informes.

  La derecha está clínicamente muerta tanto a nivel político como académico, salvo contadas excepciones. Ese es el sentido de injusticia de la derecha chilena.

26 de noviembre de 2014

Por no pensar se quedaron tontos


Este post lo pensaba publicar antes del último, sin embargo, las cosas se dieron de otra forma.Ya es sabido el partido Renovación Nacional, quien lo dirige Cristián Monckeberg, sacó de la declaración de principios la referencia que hace al 11 de septiembre y que habla de los derechos humanos en términos de la Izquierda. El texto lo realizó el representante de la Generación Pérdida, Andrés Allamand y el ex ministro de Justicia, Teodoro Ribera. A los que se suman el ex senador Sergio Romero y el senador Alberto Espina, y los diputados Germán Becker y Paulina Ñúñez. El historiador Gonzalo Rojas dijo que ambos partidos de la actual derecha han perdido su atractivo. El acto que hicieron en Pucón demuestra que Renovación Nacional nunca fue seria. No les importó lo que las instituciones dijeron hace más de cuarenta años como la Corte Suprema y la Contraloría. Ni menos el propio parlamento.


Lo mejor para la Derecha, es que Renovación Nacional desaparezca. El joven columnista y escritor Axel Kaiser había escrito una columna titulada“Monckeberg, Velasco y la derecha”. En ella, el actual presidente había sostenido en el programa ‘Tolerancia Cero’ que no comparte las visiones del ex ministro de Hacienda, Hernán Büchi, a quien calificaba sus propuestas de dogmas. Finalmente, encontré la declaración que hizo Monckeger: “Muchas veces me siento más cercano a la DC que la UDI”. Si es que mi memoria no falla, no es el primer político de ese partido que dice lo mismo en estos 24 años. Si no le gusta Büchi, entonces que no pidan asesorías los parlamentarios al Instituto Libertad y Desarrollo, cuando formulan malos proyectos.


 Kaiser que es brillante defendiendo las ideas liberales, peca de ingenuo o tiene la misma confusión que los militantes de Renovación Nacional, cuando escribe: “Evidentemente no se trata de que Hernán Büchi no pueda equivocarse, pero si Monckeberg no quiere que personas que simpatizan con la centroderecha sigan a Velasco”. ¿Cómo puede considerar al ex ministro de Hacienda del gobierno de Bachelet como si fuese derecha, incluso liberal? De hecho, es keynesiano. Si fuese liberal, estaría defendiendo la autonomía de los colegios particulares subvencionados. Sin embargo, el ex alumno de Saint George salió a defender al actual ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre de la interpelación. Por tanto, apoya la nefasta de Reforma Educacional. El ministro conocido por bajarle los patines a los buenos estudiantes y de hacer ingeniería social con los hijos de los otros.

 La misma confusión y poca claridad en las ideas políticas la vimos en los militantes de Renovación Nacional que fueron a votar a las primarias de la Nueva Mayoría el año pasado por el ex ministro de Hacienda de Bachelet durante su primer mandato, Andrés Velasco, quien siempre se sintió parte de la ex Concertación, nunca de la Alianza. El hecho reciente de que el grupo del ex ministro, Fuerza Pública se acercara al movimiento Amplitud, y no a Renovación Nacional, nos muestra que los militantes de ese partido andan más perdidos que el teniente Bello. Los militantes de Amplitud son los tránsfugas que se fueron, luego de ganar un sillón en el parlamento con el sello RN.

 La crisis de Renovación Nacional viene desde los noventa, cuando la llamada ‘Patrulla Juvenil’ liderada por Sebastián Piñera, Andrés Allamand, Alberto Espina y Evelyn Matthei quisieron que la Concertación legitimará el capitalismo a través del alza de impuesto por el cuco de las llamadas ‘demandas sociales’. Luego, está el homenaje de la ex diputada , Karla Rubilar de ese partido a Salvador Allende realizada durante el primer gobierno de Bachelet. La actual diputado de Amplitud fue respaldad por siete diputados de Renovación Nacional. Cuando el Museo de la Memoria fue terminado, el parlamentario Cristián Monckeberg recomendó visitar dicha esa institución. A lo anterior, podemos agregar la desastrosa gestión del ex ministro de Defensa, Allamand en ese ministerio. De paso, las parlamentarias Pía Guzmán y la ex RN, Lily Pérez. Casi me olvido del número que hizo el senador y ex parlamentario de ese partido Antonio Horvath al apoyar al demagogo Franco Parisi en las presidenciales del 2013 y luego reunirse con Bachelet en la primera vuelta “con quien dijo tener una mayor convergencia que con la candidata de la Alianza”.


 El actual presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker había dicho: “La DC es el único partido que puede dialogar simultáneamente con RN y el PC”. ¿A quién le importa sentarse al lado de un partido totalitario, liberticida y terrorista como el Partido Comunista chileno? Las palabras del timonel de Renovación Nacional simplemente reflejan ignorancia de la historia política de Chile y de la historia de las ideas. Primero, no entiende que la DC antes conocida como Falange se separó del Partido Conservador. Segundo, es un partido de Izquierda. Tercero, cito las palabras que pone Nena Ossa en su libro Allende Thank You...! de la joven historiadora Lucía Santa Cruz : "Políticamente, la UP es un fracaso rotundo y obvio. Está desacreditada y pierde popularidad día a día. La oposición -a pesar de ciertas trizaduras que la actitud de la DC hacia vetos y concreciones con el gobierno han causado- permanece relativamente unida. Alianza poco santa, porque es bien pegada con cerote, pero es obligatoria por las bases de los partidos que son antes que nada antigobierno; la derecha D.C es bastante marxista y le cuesta seguir el dictado de las bases" (El subrayado es mío). Conversaba ex DC a raíz de cónclave que hizo ese partido , en que concluyeron que la DC se mantiene en la Nueva Mayoría con independencia y a su vez apoyan a Bachelet y sus reformas. Le manifesté los tres puntos mencionados. Parece que no le gustó. Según él, la Democracia Cristiana nació para combatir las injusticias que había en el país y de ser una alternativa al socialismo. Por eso crearon el concepto de ‘Propiedad Social’ y el Socialismo Comunitario. Ese proyecto político y económico fue un rotundo fracaso. Al abolir la propiedad privada le pavimentaron el camino a Allende.

  La Democracia Cristiana está tan a la Izquierda, que el sobrino nieto del ex presidente Patricio Alywin, Sebastián Alywin, quien es nieto del hermano Andrés – el abogado de los derechos humanos-en el colegio San Ignacio del El Bosque creo el colectivo marxista el “Arrebol”. Desde luego, que se identifica con los trece parlamentarios de la DC que se opusieron al pronunciamiento militar . Estuvo en la Fech por el grupo de Boric, “Izquierda Autónoma”. Una de las célebres frases para la inmortalidad fue: “La Concertación ganó con el NO, pero construyó el país del SI”.

 Hoy como ayer, la DC ya comenzó a desgarrarse. Si, por un lado, no sé cuántos quieren permanecer en la Nueva Mayoría. Por otro lado, hay un grupo liderado por la ex ministra de Educación, Mariana Alywin que se acercó a los grupos Fuerza Pública y Amplitud.


Ahora bien, si el político Monckeberg siente cercano a la DC, entonces le gusta el concepto de propiedad social. ¿cree que es bueno saltarse la Ley de Amnistía y perseguir a los militares?¿cree que los terroristas fueron buenas personas y víctimas? ¿Cree en el Estado y no en el mercado? ¿cree que es peor ser anticomunista que comunista? ¿Cree que Salvador Allende merece tenga estatuas y que colegios lleven su nombre? ¿cree que tenga coincidencias con el programa de la UP como la tenía de programa de gobierno del ex presidenciable, Tomic? ¿Cree que los colegios particulares subvencionados tienen que cambiar su personalidad jurídica, no a así los colegios donde estudia la élite tanto de la Izquierda como de la Derecha? ¿Cree que fue bueno oponerse a las reformas económicas que hicieron los “Chicago Boys” desregular la economía, achicar el Estado, las privatizaciones y abrir la economía tal como lo hizo la Democracia Cristiana? Y naturalmente, oponerse a la Constitución de 1980. Los comentarios hacia Monckeberg valen lo mismo para el anterior presidente de RN, Carlos Larraín, quien siempre quiso un noviazgo con la Democracia Cristiana, que termino en nada. Además, ¿Votaría por un presidente marxista? ¿Con cuál grupo al interior de la DC se quedaría: con los conversaron con la marina y luego dieron su voto al Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1968 o con el grupo de los 13 parlamentarios de ese partido que se opusieron al derrocamiento de Allende? ¿Le encanta la ambigüedad que caracteriza al partido de la Falange?


 Otro que anda un poco perdido, es el actual director del Instituto Libertad y Desarrollo, Luis Larraín, quien en la columna zalamera “La Hora de la DC” destaca unos hitos importantes de ese partido en la política nacional, cuando ellos han sido gobiernos, como si diciendo que en sus manos depende la libertad de los sostenedores de los colegios particulares subvencionados y la libertad de los apoderados para elegir un colegio. Y sabemos que los apoderados en 10 años han optado por los colegios particulares subvencionados. Sería muy insolente la siguiente afirmación y un atentado contra la amistad cívica: La DC para estar bien con el Dios y con el Diablo apoya los cuatro ejes de la Reforma que he mencionado, y al mismo tiempo, apoya a la Confepa. Si no hubieran apoyado a Bachelet, no estarían molestando a los colegios mencionados. De la misma manera, si no hubieran apoyado Allende, nos hubiéramos ahorrado el desastre que vino después.

 Luis Larraín destaca como hitos la marcha de la Patria Joven y la realización de la Revolución en Libertad de 1964, el gobierno de Patricio Alywin (1990 -1994) “en la recuperación de la democracia”. El único hito que le falto nombrar fue cuando la DC le entregó los votos a Allende en el parlamento. ¡Un liberal elogiando el gobierno estatista y liberticidad de Frei Montalva! Ahí se abolió la propiedad privada. Alywin aplicó la Ley de Amnistía a los terroristas e indulto a otros que cometieron delitos desde 1979 hasta 1990. Lo mismo no se los ha aplicado a los militares desde entonces. Los sesudos investigadores abogados del mencionado think tank se hacen los lesos. Tampoco conocimiento de la historia tienen los actuales políticos de la ex derecha, que ni siquiera son capaces de asociar la Marcha de la Patria Joven con la Marcha hacia Roma del líder del fascismo italiano, Benito Mussolini.


En fin, si los militantes de un partido desean parecerse a la Democracia Cristiana chilena, convertirán su mente en un pantano y lodazal.