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13 de agosto de 2014

Al menos no dijo "se nos murió Néshtor otra vez"

Cherquis Bialo y el fallecimiento de Grondona: "Murió Churchill, murió un estadista"

(DyN) - El vocero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Ernesto Cherquis Bialo, sorprendió hoy al comparar el fallecimiento de Julio Grondona con el del ex primer ministro británico Winston Churchill y afirmó que "murió un estadista".

"En términos políticos murió Churchill. Murió un estadista. No murió un dirigente probo del fútbol y nada más", sentenció Cherquis Bialo en una entrevista con radio Del Plata.


* * * * * *

Al margen de que esto demuestra que lo único libre de impuestos y retenciones en este país es la logorrea de pelotudeces, yo diría que más que Churchill el fóbal argento perdió con la muerte de Grondona al hijo bastardo de Kim Il-sung y La Raulito.

5 de junio de 2014

Sensación de rating

Como no le gustaba la inflación que medía el INDEC, mandó intervenirlo para que le dén números más lindos. Como no le gustaba Clarín y La Nación, inventó El Argentino y Tiempo Argentino. Como no le gustaba TN, inventó CN23. Como no le gustaba La Rural, inventó Tecnópolis. Como no le gustaba la Feria del Libro, inventó el Encuentro Federal de la Palabra.

Con semejantes antecedentes, cómo nos vamos a sorprender de que porque no le guste la medición de rating que hace Ibope, la Vaca Estúpida saque su propio medidor de rating.

Eso sí, a partir de ahora todas las noches Seis-Siete-Choto va a sacar mil mishón puntos de reitin, y los números van a dar que Tinelli pierde contra los bodrios de Andrea "Orca Varada" del Boca. Y ni les cuento cuando Ricardito "Minitrue" Forster se decida a sacar una serie de documentales sobre el Pensamiento Nazional, ahí los people meters van a tener un orgasmo de argentinidad.

Ah, y de paso la Impenitente nos contó que "Excel" Kicillof duró una semana en la redacción de un diario. O sea, que el tipo que te levanta el dedito para manejar la economía nacional y enseñarte qué hacer con tu guita es tan inútil que apenas sobrevivió siete días en el único laburo en relación de dependencia que se le conoce.

31 de marzo de 2014

Listo, ya está




Les pido disculpas por adelantado, porque me calenté.

Ya sé que, al igual que los mil monos con mil máquinas de escribir que podrían producir las obras completas de Shakespeare si se les da tiempo infinito, es sólo cuestión de tiempo para que la Vaca Estúpida se haga encima una de esas frases tan suyas que despiertan un anhelo tan profundo de estamparle un Tomahawk al Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario.

Hoy creo que se superó. Y no hablo de su aplicación berreta, chota e insultante de la Ley de Godwin al insinuar que estamos a tiro de una Kristallnacht porque en su desesperación y desamparo la gente se la agarre como pueda con la mierda delincuente y asesina.


Claro que se le puede reclamar a los wachiturrus conurbanensis que valoren la vida de sus ciudadanos. No sólo se les puede reclamar: se les DEBE reclamar. Se les DEBE EXIGIR. Y se los debe HACER MIERDA hasta donde permita la ley si lo incumplen. Es DEBER del Estado hacerlo. De hecho, es su principal y más básico deber; en términos que la Yegua puede entender, vale muchísimo más que bancar el fóbal para todos, darle a Marianito Recalde la pasantía más costosa del mundo o convertir a los medios del Estado en fuente de conchabos y subsidios a los paralíticos faciales que se hacen llamar "actores argentinos" y a los cretinos morales y mercenarios que se dicen "periodistas militantes".

Pero qué vamos a pedir cumplimiento de las leyes si la cínica hija de un cumulonimbo de putas, que desde hace veinticinco años que no viaja en bondi o auto particular como el resto de los mortales garpaimpuestos y que vive rodeada de custodias, acaba de decir que no se les puede pedir a los cabeza de paco no ya que no roben, sino que no maten al robar.

Me quedó claro que las leyes son un verso y que la vida de los residentes de este país vale una mierda no ya para el fumapaco, sino para la Viuda Negra. Que el contrato social que garpamos de tantos lados y a tasas abusivas no nos da ni siquiera el derecho de considerarnos ciudadanos de un país civilizado. Pero si yo no soy ciudadano, entonces la Yegua no es mi presidenta, y no le debo más que mi más profundo desprecio.

Podría caer en el recurso gastado de decirle que si tanto le gusta la inclusión social, que entonces incluya a todos y cada uno de los drogones asesinos en sus múltiples propiedades y les garpe ella misma todas sus necesidades, y que se banque con estoicismo cuando la agarren a punta de pistola.

Pero como no quiero hacer eso, me voy a limitar a desear que se vaya a la recalcada concha de su madre.

Eso sí, antes voy a agradecerle, porque después de su discursito en el que confirmó que no le interesa proporcionar una alternativa civilizada, me va a doler un poco menos la conciencia, me va a ser más fácil hacer a un lado mis temores sobre cómo vivimos un fracaso no sólo como nación sino como civilización y mi dolor por vernos descender al salvajismo y por saber que vivimos en una tierra (país le queda grande) cada día un poco más primitiva, y voy a sentir menos culpa de repetirme aliviado esa frase que me viene a la mente cada vez que me entero del linchamiento fatal de un chorro: "BIEN. UNO MENOS. ESTE NO ROBA MÁS".

16 de febrero de 2014

Postmortem (por Richard Fernandez)

Traducción fatto in casa de este artículo.

Postmortem

Por Richard Fernandez

Lo repentino del colapso de Venezuela no debería haber sido una sorpresa porque los colapsos son inherentemente abruptos. El colapso es un cambio de fase. En un momento todo está marchando bien, tranquilo y feliz, y al siguiente momento se está hundiendo entre las olas. El cambio de dos a uno es una pérdida del 50%, pero el cambio de uno a cero es binario.

Así fue en Venezuela. Imaginen esperar dos años para comprar un automóvil y descubrir que justo cuando creían finalmente poder comprar uno que ya no quedan autos en venta:

"Leonardo Hernández había esperado poder comprar un auto nuevo este año, poniéndole fin a casi dos años de esperar en varias listas de diversas concesionarias a través del país. 
Esas esperanzas fueron aplastadas la semana pasada cuando la Toyota Motor Co. declaró que cerraría sus operaciones de montaje en Venezuela debido a los controles de divisas impuestos por el gobierno que han demolido las importaciones y hecho imposible traer las autopartes necesarias para fabricar sus vehículos.  
Los otros fabricantes de automóviles del país, incluyendo a General Motors y Ford, ni siquiera han comenzado a trabajar este año, mientras esperan que las partes necesarias lleguen."

Piensen en no poder comprar jabón, arroz o papel higiénico o pedir una taza de café, en donde hasta los ricos se sienten pobres. "En los serenos clubes privados de Caracas no hay leche, y el silbido de la máquina de capuccino ha caído en silencio. En las barriadas, la electricidad se corta de tanto en tanto, o el agua deja de correr. En los locales, tanto los almacenes de propiedad estatal como en los que sirven caros comestibles finos, los clientes hacen trueque de información: vi jabón allá, aquel comercio tiene arroz hoy. Los ingenieros petroleros han emigrado a Calgary, las estrellas de telenovelas han huido a México y Colombia. Y en los salones de belleza de esta nación obsesionada con el acicalamiento, tanto las mujeres ricas como las pobres han ajustado a tan sólo un secado de pelo o una manicura por semana.

Imaginen que ya no hay dinero para mantener el pago de los bonos soberanos, la única fuente de ingresos para mantener funcionando las plantas de energía.

Bienvenidos a la Venezuela de Hugo Chávez, un país con la quinta mayor reserva mundial de petroleo y que está en quiebra absoluta. Es un logro notable para el chavismo. Un momento de "just-wow". El socialismo es inútil en todo excepto para destruir cosas en tiempo record. En eso sobresale. Cuesta imaginar que en épocas tan recientes como la década de 1980 Venezuela tenía el estándar de vida más alto de América Latina. Pero para eso, en 1960 Detroit era la ciudad más rica del mundo en términos de ingreso per cápita. Hoy es, bueno... Detroit.

James Eccleton reparó en cómo han caído los poderosos. "Brasil se está convirtiendo en la Argentina, la Argentina se está convirtiendo en Venezuela, y Venezuela se está convirtiendo en Zimbabwe." La pregunta que siempre deja perplejos a los historiadores acerca de la caída de las naciones grandes y ricas es: "¿por qué no lo vieron venir?" ¿Cómo fue que dejaron que el desastre los tome por sorpresa?

Adam Smith dijo una vez que "hay mucha ruina en una nación". Se suele interpretar eso como que lleva mucho tiempo destruir cosas. Y quizás es eso lo que Leonardo Hernández pensó: quizás el año que viene las cosas mejoran y pueda comprar ese auto. Pero es más correcto decir que "hay mucha ruina" significa "toma mucho tiempo darse cuenta de que las cosas se desmoronan".

La pista viene con la finalidad total del colapso cuando éste llega. Cuando se le hace una estudio postmortem, a la víctima se le drena la sangre; sus órganos están todos retorcidos y pervertidos. El hombre muerto no está "un poquito más débil que ayer", pero está mucho más frágil que lo que se suponía. Se escondía el daño como si el día del juicio final pudiera ser demorado comiendo el maíz de siembra, empeñando las joyas de la familia, y finalmente vendiendo a los miembros de la familia para comprar la última comida; en suma, como si todo hubiera sido consumido para falsificar la apariencia de la normalidad.

Es así que cuando llega el colapso es inesperadamente completo. Cuando el director de Inteligencia Nacional, James Clapper, dice que Siria se ha convertido en "un desastre apocalíptico", no está diciendo simplemente que Siria está un poco peor que en 2011, sino que está mucho, pero mucho peor que incluso en diciembre de 2013. La carcaza de Siria no sólo ha consumido sus últimos suministros de comida, sino también sus reservas de cortesía, buena voluntad, capital humano y suerte.

El verdadero daño era interno. Una sociedad puede sobrevivir la pérdida de las cosas, pero no puede sobrevivir sin las instituciones o con la destrucción de su cultura. Las naciones asediadas retroceden a alguna condición atávica. Así, la Polonia ocupada se torna más católica al igual que Irlanda, a la vez que Egipto probablemente se torne más musulmán. Se refugian en lo conocido y lo familiar. La Municipalidad puede colapsar y la fábrica cerrar temporariamente, pero si la cultura y la identidad sobreviven se las puede volver a abrir.

El apocalipsis de Siria significa que muchas personas ya ni siquiera quieren volver a abrir locales. Odian a sus vecinos, individual y colectivamente.

El genio de la Izquierda (por ejemplo la de Chávez) es que destruye las cosas desde adentro hacia afuera. Pervierte la religión, derrumba las costumbres, abole la familia, destrozan la constitución y gradualmente expropian la propiedad. Las diferencias de un día respecto del siguiente son aparentemente imperceptibles, pero es cada vez más y más difícil retroceder hasta que finalmente no existe una reversión posible de las "conquistas progresistas". El público finalmente se enfrenta con la brutal opción entre el caos y el autoritarismo. Y la mayoría de las personas escogerán al Patrón antes que a la Turba.

El problema con Venezuela es que el chavismo no le dejó a la gente ningún lugar a donde ir. Ha quemado los puentes. No hay reapertura de las automotrices o reactivación de las fábricas, o siquiera de reparar las centrales de energía. Todos los ingenieros han emigrado a Alberta, Canadá. Se puede decir lo mismo de Siria. ¿Quién quiere abrir un local en Homs? Dentro de diez años nadie que quede en Homs siquiera sabrá cómo hacerlo. Hay toda una generación de niños que está creciendo sin conocer más que la guerra.

Una razón por la cual Japón se recuperó relativamente rápido de la Segunda Guerra Mundial fue que aunque los masivos ataques aéreos arrasaron las ciudades japonesas, no destruyeron las instituciones culturales y sociales de Japón. Cuando se disipó el humo los japoneses seguían allí y se reconstruyeron. Por contraste, destruir la cultura es tanto más letal. A Detroit no la tocó la guerra. Ni una sola bomba cayó sobre ella. Pero años de educación pública obraron su magia. Desmanteló las instituciones culturales y sociales que alguna vez construyeron sus fábricas. La revista Time informa que Detroit consiguió las calificaciones de Matemática más bajas en la historia de la Evaluación Nacional de Progreso Educativo.

"Estos números son sólo ligeramente mejores que lo que podría esperarse de manera accidental si los niños jamás hubiesen ido a la escuela y simplemente hubiesen adivinado las respuestas", dijo Michael Casserly, director ejecutivo del Consejo de las Escuelas de las Grandes Ciudades, con sede en Washington, que representa a los grandes distritos escolares urbanos. "Estos números... son espantosos y aterradores y no se debe permitir que sigan así.”

No sólo se les permitirá que sigan así sino que avanzarán en cada forma negativa, demostrando así que la educación sindicalizada es posiblemente más destructiva que la Bomba Atómica, sólo que de una manera menos obvia. La razón por la cual el colapso, especialmente el provocado por el socialismo, es tan absolutamente total es que el daño permanece oculto por mucho tiempo. Se consume el margen de diseño; se agotan los ahorros; se vacían las instituciones; la moral pública se torna perversa y la educación se convierte en tan sólo una credencial - y todo ocurre lejos del ojo público. Sólo cuando todo se agota, como en Venezuela, cuando todo el edificio implota como por arte de magia, queda manifiesto el efecto acumulativo.

La mayoría de las personas son impulsadas a la resistencia por una crisis. Pero permanecen adormecidas en la complacencia mientras la crisis permanezca imperceptible. La tiranía progresista se beneficia con el manejo de la imagen, y realiza grandes esfuerzos para mantener ocultas las crisis. Lo más insidioso de una policía secreta es su mismo secreto, porque el caos que causa tiene efecto sobre los intangibles, sobre aquellas cosas que llamamos "legitimidad". Así sigue hasta que sólo queda una fachada. Hasta el día de la muerte la víctima permanece en gran medida asintomática, salvo por un debilitamiento gradual. Cuando llega el momento descubre que su sistema inmunológico ha desaparecido por completo y el fin es repentino.

Así es como el desastre se cuela en un mundo decidido a nunca verlo llegar.

3 de mayo de 2013

11.30

La cotización del día del dólar pagado en pesos argentinos en Montevideo.

Nos hundimos a una velocidad espeluznante.

23 de febrero de 2013

Apostilla ferroviaria

Como un mínimo aporte que puedo hacer a lo que ya se ha dicho tan brillantemente en otros posts de este día (y a los cuales enlacé en mi modesto rincón de la Web con los debidos créditos), me permito relatarles una modesta anécdota del habitual recorrido que hago para volver a casa desde la terminal ferroviaria de Retiro en el día de ayer, primer aniversario del cromañón ferroviario de Once.

Al margen de que el tren saliera media hora tarde porque aparentemente ahora sólo salen servicios cada cuarenta minutos o algo por el estilo, cuando llegué a mi estación de destino y me dispuse a bajar, me percaté de que había un olor particularmente desagradable en el aire.

Miro al suelo y veo un montón de manchones marrones y pegajosos sobre el suelo, con toda la pinta de haber sido pisados una y otra vez.

Era mierda. Materia fecal. El Número Dos. "Caca", si queremos ser tiernos.

Y no era de perro. Era bien humana.

Algún humanoide había sentido la urgencia de cagar mientras viajaba, y olvidando por completo el gran avance en el desarrollo humano que supone la capacidad de controlar el esfínter, se mandó a cagar cual animalito en el vagón de tren.

Así nomás. Sin atenuantes.

¿De qué cambio de clase política me vienen a hablar como solución cuando tenemos humanos (llamarlos "gente" les queda grande) que como animalitos silvestres cagan donde se les da la gana y ni siquiera tienen el mínimo de decencia de disponer de lo defecado para no joder a otros?

Es ya un lugar común pensar que Argentina es un país con gente de mierda. Es triste comprobar que es literalmente así.

9 de agosto de 2011

A propósito de la crisis europea

If we are to survive the looming catastrophe, we need to face the truth

Which of these is the most important question to ask in the present economic crisis: how can we promote growth? Should we pay off government debt more or less quickly? Is the US in worse trouble than Europe? Answer: none of the above.

The truly fundamental question that is at the heart of the disaster toward which we are racing is being debated only in America: is it possible for a free market economy to support a democratic socialist society? On this side of the Atlantic, the model of a national welfare system with comprehensive entitlements, which is paid for by the wealth created through capitalist endeavour, has been accepted (even by parties of the centre-Right) as the essence of post-war political enlightenment.

This was the heaven on earth for which liberal democracy had been striving: a system of wealth redistribution that was merciful but not Marxist, and a guarantee of lifelong economic and social security for everyone that did not involve totalitarian government. This was the ideal the European Union was designed to entrench. It was the dream of Blairism, which adopted it as a replacement for the state socialism of Old Labour. And it is the aspiration of President Obama and his liberal Democrats, who want the United States to become a European-style social democracy.

(...)

The Telegraph


Ya que el colapso de Europa está tan en boga en estos días, nunca está de más leer algunas opiniones claras y sensatas provenientes del lugar de los hechos.

20 de agosto de 2009